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Fecha: 23-Oct-05 « Anterior | Siguiente » en Sexo Anal

Desvirgandole el culo a Mimi

El Ansia
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Mimi era una hermosa mujer negra tirando a gordita, pero muy bonita, de cara inocente, con tetas prominentes y un culo bien regordeado que temor a la lastimaran o enfermarsen impedia desflorar. este es el relato de los trabajos que fueron menester para realizar salvar sus creencias del oscurantismo e iniciarla en el sexo anal. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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DESVIRGANDOLE EL CULO A MIMI

MIMI ERA UNA HERMOSA MUJER NEGRA TIRANDO A GORDITA, PERO MUY BONITA, DE CARA INOCENTE, CON TETAS PROMINENTES Y UN CULO BIEN REGORDEADO QUE TEMOR A LA LASTIMARAN O ENFERMARSEN IMPEDIA DESFLORAR.

ESTE ES EL RELATO DE LOS TRABAJOS QUE FUERON MENESTER PARA REALIZAR SALVAR SUS CREENCIAS DEL OSCURANTISMO E INICIARLA EN EL SEXO ANAL.

En una historia anterior les conté como conocí a Mimí en un baile. Ella había ido acompañada por una amiga rubia que estaba divina. Yo que cargué a la amiga, pero al conocer a Mimí empecé a notar sus atributos: negra joven, de sensual figura, carita inocente, ojos grandes y labios gruesos, enormes tetas, cintura de buen contorno y un culo negro inmenso que pedía pija a gritos. Se me pudrió la cabeza y me mandé el cambiazo, quedándome en esa misma salida con Mimí a la que lleve a la playa y me la cogí varias veces en diferentes poses disfrutando una de las noches más memorables de mi vida. Faltó el postre, comerme su culo negro, carnoso, bien delineado que me paraba la pija de solo mirarlo.

Después de varios encuentros posteriores, todos lo cuales terminaron con muy buen sexo decidimos alquilar un apartamento e irnos a vivir juntos, de modo que aunque no estábamos casados, ella era mi amante, mi compañera, mi mujer.

Teníamos buenas relaciones, que generalmente empezaban con un 69, para luego cogermela parada, con sus piernas abrazando mis nalgas. Otras veces la sentaba en la cama con mi pija clavada en su cotorra y muchas otras veces, me la montaba en la posición clásica con ella boca arriba y sus piernas levantadas para que penetrarla mejor, o en posición de perrito en la cama, apoyada en sus manos y sus rodillas, pero clavándosela siempre por la cotorra. Nunca me dejaba clavársela por el culo.

No es que no me interesaba, al contrario, era la asignatura pendiente, cuando me mandé el cambiaso en lo primero que pensé fue en cogermela por ese culo apetitoso que tiene y que todos los días me tenía loco pensando como hacer para hacerla ceder y desvirgárselo.

El problema es que ella tenía miedo de que le doliera y algún alma podrida le metió en la cabeza que si se le cogian por el culo iba a tener incontinencia o divertículos y no se lo dejaba tocar por nada del mundo. Se ponía seria, se apartaba, se vestía y me dejaba en bolas con el pito parado a reventar y una calentura digna de figurar en el libro de los records de Guinnes.

Yo había intentado muchas cosas, como por ejemplo estar haciendo un 69 y cuando ella estaba por acabar (en mucho países le dicen correrse), excitada al máximo le ponía un dedo en el culo y para mi sorpresa ella aflojaba y me reprendía.

Otra vez conseguí una pomada que producía un efecto térmico sobre la piel para que untársela por el culo y hacerla calentar tanto que aflojase, pero casi me costó la relación con ella. Así, por un tiempo me conformé con comérmela de todas las otras formas, pero dejando tranquilo su exquisito culito negro.

Igual seguía obsesionado con ese culo carnoso negro, redondo, con una raya bien marcada en medio y con un hoyito que pedía a gritos mi pija aunque ella no lo permitía.

Así la cosas, me puse a pensar en como haría para desvirgárselo. La primera idea que se me cruzó era la clásica, violárselo, pero no podía porque yo la quería a Mimí y temía que eso provocara que se enojara y me dejara. Estaba claro que ella era muy severa con eso de mantener la virginidad de su trasero.

¿Como romperle el orto?

La circunstancia ocurrió después fue a visitar unos días a su madre, que vivía en otro pueblo.

Hasta ahí, lo más cerca que estuve de comérmelo fue cuando ella estaba más excitada y le pude poner un dedito por unos minutos. Entonces comencé a pensar que si quería comerme ese culo tenía que usar más de lo poco que había funcionado. Esto es excitarla más, convencerla de que no le iba a hacer daño y tratar de clavársela cuando estuviera descuidada y rapidito antes de que se arrepintiera.

Consideré que el momento adecuado sería cuando volviera porque a menos que me hubiera cuerneado, vendría desesperada por su dosis de verga (pene), desesperación que yo estaba estudiando como aumentar para que reventara de calentura y me permitiera algunas licencias que normalmente no otorgaba.

Compré otra crema, esta vez dilatadora y calentadora para su esfínter. Además compré un pequeño dildo para los primeros embates y habiendo leído que las mujeres se excitan con las películas eróticas, saqué del video un DVD cuidadosamente elegido donde los actores van lentamente al tema, pero luego de excitar la libido se entregan a relaciones orales, vaginales y anales.

Ella llegó después del mediodía, mientras yo estaba trabajando. Sonrió complacida mostrando sus dientes blancos y parejos al ver lo ordenada y limpia que le había dejado la casa, con un ramito de sus flores favoritas en el centro de mesa. Pensó que yo merecía una recompensa por ser buen compañero y amante. Y pasó por su mente que era lo que yo consideraría el regalo más preciado. !Su culito¡. Pero eso no podía ser.

Entró al dormitorio deseosa de ponerse cómoda y darse un baño y encontró sobre la cama una cinta para el pelo y ropa interior roja, que le había comprado para que la usara esa noche. Eran modelos de moda muy atrevidos que la harían lucir sensual y al solo pensar en nuestro encuentro comenzó a mojarse, porque como dije ella era una negra muy caliente.

Sin perder el tiempo se desnudó, se fue a la ducha y al salir se probó la ropa mirándose al espejo. Se puso la cintita en el pelo y se hizo una moñita. Sintió que estaba de rechupete y comenzó a imaginarse como iba a ser nuestro reencuentro.

No pudo evitar pasarse la mano por su conchita, apretándosela y comenzando a pajearse. Se imaginaba conmigo a su lado, desvistiéndola rápido como a ella le gustaba, bajándole los pretales del viso, mientras la besaba y con mis manos le acariciaba las tetas por encima del sutien, luego metiéndole una mano en la cotorra, sacándole el corpiño mientras le chupaba las tetas y quitándole la bombachita para meterle mi pija en su cotorra, que entraría sin problemas porque ella ya iba a estar muy mojada.

Con la paja que se hizo alcanzó un orgasmo, y quedó ansiando el momento en que yo llegara por la noche, así que se recostó en la cama para descansar del viaje y se quedó dormida.

Luego de unas horas se despertó todavía somnolienta y notó que aún era temprano y faltaban unas horas para que yo llegara. Observó que había una caja de DVD encima de la cómoda y no pudiendo con la curiosidad la puso en el aparato y encendió la TV.

La película trataba de una chica que reñía con su novio y por ello se iba a un bar donde tomaba unos tragos. Allí conocía a un sujeto atrevido y encarador, que la convidaba a beberse otra copa. Mientras la chica estaba entretenida, el barman le ponía una poción misteriosa en el vaso, que, le producía una tremenda calentura que la dejaba a merced del desconocido. Este, al notar el efecto del medicamento se la llevó de un saque a un reservado y comenzó a besarla y apretarla mientras ella débilmente decía que no. El sujeto se la chuponeó toda, la desvistió y se la empezó a coger clavándole una verga negra, gorda y peluda como pocas. La chica había cedido en su empeño de resistirse y ahora quería más del placer que le producía la tremenda banana que le estaban clavando.

El tipo se la cogió eyaculando varias veces (era como una máquina del amor en vez de un hombre) Le echó leche por la boca, en las tetas, en su pubis y luego le comentó "Te cogí por todos los agujeros" "Por todos aún no", le dijo ella y se puso boca abajo en la cama con su culo hacia arriba. A esa altura Mimí ya se había mojado toda y como no podía soportar las ganas de tener algo dentro de su cotorra, paró el DVD, fue a la cocina y regresó con una botella de coca cola. Volvió a prender la DVD, se clavó la botella en su mojada concha y empezó a darle y a gritar como loca de placer uniéndose a los gritos de la protagonista de la película. Llegó un momento en que cerró los ojos y entre gritos y jadeos de placer se licuó y tuvo un nuevo orgasmo.

Abrió los ojos y suspiró aliviada, observando nuevamente lo que estaba ocurriendo en la película. El tipo le estaba clavando su tremenda verga en el ano a la protagonista, mientras esta lo alentaba gritando "más, maaas, por favooor...". Mimí se puso a pensar si sería película o si la penetración por el culo podría dar tanto placer. "Estaría equivocada la amiga que la advirtió de los peligros de que se la cogieran por el culo".

Mientras eso razonaba, la película mostraba como el actor le retiraba la enorme verga del culo de la actriz, dejando a su paso un enorme orificio. ! Que impresionante! pensó Mimi, como pudo agrandarle tanto el agujero del culo. ¿Como se sentirá en verdad tener una verga adentro? ¿Será tan horrible? y finalmente, el agotamiento por su segundo orgasmo hizo que pescara nuevamente un poco de siesta.

Más tarde se abrió la puerta de la casa y aparecí yo, que no podía de la ansiedad de volver a encontrar a Mimí. La casa estaba a oscuras, excepto en el dormitorio que se veía la luz de la televisión.

Fue agradabilísimo contemplar a Mimí en esa posición: semidesnuda, dormida boca abajo, sobre las sábanas, con la ropa de cama que le compré que realzaba su sinuosa figura, sus gruesas tetas, sus contorneadas piernas y su exuberante culo. Yo hubiera pagado por ese espectáculo y lo tenía gratis.

Silenciosamente me desnudé, apagué la televisión, patine sobre un envase vació de coca cola que estaba al costado de la cama y me di un golpazo en el coxis que me quedó doliendo y finalmente, me metí en la cama

Me puse al lado de ella y aprovechando que estaba desnuda, la comencé a acariciar y le di un beso en la boca. Entre dormida me dijo "¿eres tu mi amor?" y siguió una conversación tradicional donde nos preguntamos como nos había ido, nos dijimos que nos extrañamos y yo aproveche a besarla tirándome encima de ella, que correspondió abrazándome y refregando mi cara contra sus tetas.

Estaba ansioso por cogermela, así que comencé a desvestirla entre caricias, besos, abrazos y mucho manoseo, hasta que quedó completamente caliente y desnuda. Me pidió que le clavara mi verga en su coño, pero exigí que pagara un precio, chupármela, cosa que hacía muy bien.

Forcejee un poco con ella hasta que logré ponerla boca arriba chupándome la pija y alcancé sus piernas carnosas y su pubis negro. Así con mis muslos aprisionaba su cara para cogerme su boca como si fuera un coño, mientras con mi lengua alcanzaba su clítoris. Comencé a notar como su cuerpo subía de temperatura, su cotorra (coño) se llenaba de fluidos, mientras mi lengua largaba estocadas como si fuera una espada y su boca succionaba mi pene como si fuera la teta de una madre al que su bebe quiere tomarle toda la leche.

Teníamos un trato, cuando a mi me vinieran ganas de eyacular no debía detenerme. A Mimí le encantaba succionarme toda la leche y tragársela. Era una chancha de mierda, así que cuando no pude más, empecé a eyacular sin contenerme, para mi placer y su regocijo.

Hicimos una lógica pausa, nos pusimos boca contra boca y entre besos y abrazos, Mimí recordó cuanto extrañó nuestras noches de amor y me pidió que quería que se la clavase en su concha. Yo le dije que para que mi pito volviese a ponerse duro necesitaba que se pusiera boca abajo y me permitiera refregársela sobre la raya de su culo, a lo cual accedió porque ya lo habíamos hecho antes, pero yo nunca la forcé y se la clavé en el ano como deseaba. A su vez, a ella, aunque no quería admitirlo le excitaba que mi pistola se refregara sobre su raya y su esfínter, no me permitía penetrarla de rompe huevos nomás.

Estaba totalmente encima de ella y comencé a chuparle los lóbulos de las orejas. Uno primero, el otro después. Eso la calentaba sobremanera. Con mis manos le agarraba sus tetasas y se las manoseaba, a la vez que refregaba mi pistola por su culito. Esa situación hizo que aunque acababa de eyacular, mi pene se pusiera duro para la próxima penetración.

Fui bajando con mi cuerpo hacia abajo del suyo, besándole sus hombros, luego su espalda y al llegar a su cintura invertí la posición de mi cuerpo. Siempre boca abajo, pero ahora con mi pene sobre su espalda y mis manos manoseando sus glúteos. Empezó a protestar y le dije "no jodas si no te estoy haciendo nada". Pero en realidad lo que hacía era excitarla y para distraerla comencé a pasar mi lengua por toda su raya, metiéndola en su recorrido por el esfínter y por su coño. Por el esfínter protestaba, pero por el coño se callaba, así que la situación seguía tensa, pero controlada.

Luego seguí bajando, volviendo a refregar mi pija contra su culo y agarrándola de la parte posterior de sus muslos para luego apretarle fuertemente la planta de los pies, lo que le produjo una agradable sensación tranquilizadora. En la punta de la cama había dejado yo un potecito con crema para dilatar el esfínter. Así que solté mi mano derecha, la introduje en el pote y luego la llevé a su raya, metiéndole los dedos embadurnados en su culo.

Mimí saltó. "Eso ya sabés que no lo permito" gritó. Y para tranquilizarla, como siempre salí de encima de ella, pero ya había dado el primer paso para lo que seguiría después.

Le pedí disculpas, la bese y le dije "mi amor tu tienes razón, pero tenes que entender que tu culito es impresionante y me tiene loco". "Y tu tienes que entender que jamás te voy a dejar que me la metas por el culo" dijo ella. La besé, le besé las tetas y se fue tranquilizando y comenzó a demandar que se la clavase en la cotorra.

Me le puse encima como si fuera a complacerla y metí la cabeza de mi verga en su coño, pero no lo introduje. Me aguanté. ¿Que pasa? dijo ella "quiero que me la claves, cogeme por favor". Entonces le dije que todavía no, que quería que estuviera bien caliente para que fuese un reencuentro memorable, así que sólo se la metería cuando no pudiera más de calentura. "Y como vas a hacer para hacerme calentar aún más, ¿te parece poco como me tenés?" La respuesta la hizo enmudecer, le metí el pequeño dildo en la cotorra y comencé a moverlo. "Esa cosita calienta pero no llena" protestó.

Y esa era la idea el pequeño dildo era de uso anal, podía entrar, provocar sensaciones, pero de ninguna manera podía compensar la sensación de una polla enorme, así que estaba tan excitada como insatisfecha y deseosa de mi verga.

Puse con mi boca a la altura de su cotorra y le hice levantar las piernas, así alternaba las penetraciones con el dildo con lengüetazos a su clítoris y ella suplicaba "Por favor clavámela no aguanto más".

Como respuesta, le dejé el dildo en su cotorra y me levanté de la cama. ¿Que haces me dijo? "Voy a hacer algo muy interesante" le dije y saqué de la mesita de noche un par de esposas.

"Pero que vas a hacer, estas loco" "Si pero de amor y es hora de que confíes en mi si queres que lo nuestro siga" le respondí. Ella se quedó pensativa pero la idea de que la iba a atar con las esposas la enloquecía de excitación. Así que me permitió tomar una de las esposas y atarla a una de sus muñecas. Crucé sus brazos por debajo de su cuerpo (recuerden que estaba boca arriba) y até la otra esposa en la otra muñeca, quedando con sus brazos sujetos detrás de su espalda.

Al verse boca arriba, esposada con sus manos en la espalda su excitación siguió en aumento, lo que permitió continuar sin que se diera cuenta de mis reales intenciones.

Volví a ponerme a la altura de su pubis y continué con el dildito y los lengüetazas a su clítoris "clavaaamela no aguanto más, esta porquería no sirve para nada" Estaba loca porque me la cogiera, así que empecé a alternar los lambetazos al clítoris con lambetazos al esfínter. Estaba tan excitada que su protestas no fueron por lo del esfínter sino porque no se la clavaba.

Después de unos minutos le saqué el dildo del coño, "siiii, sacame esa mierda y empeza a cogerme como un hombre, no aguanto entendés..." así eran sus gemidos. Y fue el momento en que de una le clavé el dilo en el culo.

"No que mierdas haces, por el culo no", no le contesté nada y seguí chupándole el clítoris. Ella protestaba pero yo seguía en mi faena y con la calentura se olvidó pronto del dildo y volvió a pedir que me la empezara a coger de una vez por el coño.

Le hice levantar las piernas, me hinqué en la cama como si por fin fuera a clavársela y ella gritó "esooo, cogeme por favor". Pero en lugar de eso le saqué el dildo del culo, se lo clavé en la cotorra y puse la cabeza de mi pija en su preciado ano. "Noo no te atrevas".

Pero era inevitable. Estaba esposada, inmovilizada, con sus piernas hacia arriba en posición de ser penetrada y con dos orificios al alcance de mi pija. Su coño, tapado por el dildito y su ano ya más flácido y colorado. De un golpe se la introduje toda por el culo.

"Sacala, me vas a lastimar" Pero yo hacía como que no la escuchaba, por un momento no la moví. La tenía toda metida su intestino y el clítoris me apretaba la pija a la altura de los huevos. Estos estaban pegados contra ese culo maravilloso con el cual soñaba desde hacía varios meses.

Luego de unos minutos ella se cayó la boca y yo empecé a cogermela. Su intestino me apretaba más la verga que su vagina. La sensación de tener la pija prensada por esa exquisita carne me calentaba tanto que mi pito se ponía cada vez más duro.

Para gozarla más, con mis hombros y brazos le empujaba las piernas contra su pecho, hasta que logré besar sus labios con mi boca.

Ella también estaba caliente, toda la situación la excitaba. Se estaban haciendo realidad los sueños que nunca se atrevió a revelar. Esposada, penetrada por la cotorra con un dildo y con una enorme verga en el culo. Era como cuando la desvirgaron por primera vez, Algo como un fuego por todos sus orificios, sus piernas y sus tetas apretadas contra el pecho de un hombre y unos labios que la besaban con amor mientras le introducía la lengua en su boca. Pronto cambió su actitud de rechazar por querer.

A esta altura quería estar seguro de sus deseos así que paré de cogermela. Se apartó de mi boca y dijo "Seguí por favor". "¿Te esta gustando por el culo?" "Siii, seguí y no pares".

Había dicho las palabras mágicas, así que se la saqué de adentro porque cogerla así era un desperdicio. Ella se sorprendió y protestó "por que mierdas paraste de cogerme". Le bajé las piernas y comencé a tratar de darla vuelta en la cama. Ella me ayudó.

Pronto quedó arrodillada con el culo hacia arriba y la cabeza hacia abajo. Se veía enorme el agujero de su culo, igual que en la película pornográfica que había sacado.

Para disfrutármela mejor agarré las dos almohadas de la cama y se las puse por debajo de su vientre. Así el majestuoso culo negro de Mimí quedó parado. Era todo un espectáculo.

Acerqué mi pija al esfínter, le apunté con la mano y me tiré encima penetrándola toda de un saque. !Qué placer¡ todo el peso de mi cuerpo apoyado en mi pene clavado hasta lo más hondo dentro del culo de Mimí.

Comencé a cabalgarla. Mis huevos chocaban contra ese culo. !Qué inigualable sensación¡ y que contenta estaba Mimí "Dale cogeme, rompeme el culo si queres, pero no pares entendiste no pares hasta que te diga". Y había que cumplirle. Al principio era muy fácil. Era todo placer, pero esas sensaciones me ponían enseguida al borde de eyacular. Si quería estirar la cogida debía detenerme pero ella me lo reprocharía, así que aceleré, le di cada vez más y más duro y mi leche entró a llenar el culo de Mimí. Mientras eyaculaba mi pija se endurecía tanto, que me parecía que se iba a romper y luego de licuarme seguí bombeándola cada vez con más fuerza, para que ella disfrutara, aunque a mi me provocó que me empezara a doler la pija.

Pero no paré, si a ella le dolió el culo cuando yo empecé y lo aguantó yo tenía que corresponderle, así que seguí, mientras ella gemía, gritaba, y lanzaba gritos de placer, hasta que al fin me dijo "cogeme hasta que quieras, yo ya tuve varios orgasmos y no puedo más, pero si querés igual cogeme.

La faena había terminado, le saqué las almohadas y las puse bajo su cabeza, la besé y sin permitir que mi pija se saliera, la abracé fuertemente de las tetas y nos quedamos dormidos, unidos hasta el día siguiente.

Espero que les haya gustado.


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