Mi padre, mi hermana, mi madre y yo habíamos ido a cenar a
uno de los mejores restaurantes de la ciudad, estábamos en plena cena cuando me
levante al baño, al salir me encontré a un tipo saliendo de el baño de las
mujeres, los baños estaban tras un biombo por lo tanto los comensales no podían
ver las puertas de los baños desde sus mesas.
Me extrañe y el tipo al darse cuenta se rió y me dijo que
pasara y entrara en lavabo que tenia la puerta abierta, no había nadie cerca así
que cuando el tipo se fue yo extrañado entre en el baño y accedí al lavabo con
la puerta abierta, entre y cerré con pestillo, luego vi un agujero en una de las
paredes del baño y unas letras que decían
"Meta aquí su polla caballero"
Yo no entendía muy bien que era aquello así que mire por el
agujero y vi. a una mujer despatarrada tocándose el coño, no se le veía la cara
ni siquiera las tetas pero ya imagine el pq ese tipo estaba tan contento al
salir del baño, me baje los pantalones y metí mi polla por el agujero que era
tan grande que me cabían las pelotas.
La mujer al otro lado no tardo en engullir mi polla, la lamía
con pericia, desde el glande hasta mis huevos, donde se paraba para lamerme las
pelotas y jugar dándome mordisquitos, me encantaba notar su calida lengua por mi
frenillo, aquella desconocida chupaba con gula y pasión y no pude aguantar mucho
mas, me corrí como un niño pero aquella mujer lejos de apartarse se trago mi
polla hasta la empuñadura y comenzó a tragar y tragar todo mi semen, cuando
termine me limpio la polla con 3 suaves lenguetazos.
Sali del baño y me fui a mi mesa, cuando llegue le pregunte a
mi padre donde se había metido mama y me contesto que hacia un rato que había
ido al baño pq no se encontraba bien, sentí una punzada en el corazón, ahora ya
sabia quien era la experta comepollas que me había otorgado la mejor mamada de
mi vida