Ese domingo, mi Sr. termino de banarme y secarme. Me dio
especificas instrucciones sobre como vestirme para la visita que le prestariamos
al Sr. L esa misma tarde.
"Quiero que te pongas esa remera escotada negra, sin
corpino. Ponete la falda de chiffon y las zandalias de cuero negro. Luego te
colocare el collar y el resto de los accesorios." Me dijo, mientras se ponia
Sus pantalones.
"Sr. y la bombacha?" dije con un dejo de preocupacion ya
que esa falda era demaciado transparente para ser usada sin ropa interior.
"Ya veremos, eso por ahora no es importante. Te dare una
premisa. Deseo que no aplaques ninguna de tus sensaciones. Deseo que no
reprimas ningun sentimiento que pueda surgir en ti.", dijo con suavidad,
ocultando oscuras intensiones en un halo de misterio. "Comprendes mi
pedido?"
"Si Sr. lo comprendo", dije llena de preguntas por
dentro.
Dentro de esa falda eterea, vaporosa y de generosas
transparencias me sentia fragil y exhibida al estar sin ropa interior. Los rayos
del sol facilmente atravesaban las finas capas de genero, como si fueran petalos
de alguna flor. Mi Sr. me coloco el collar negro, unos aros y luego eligio una
colonia muy fresca y se entretuvo perfumandome, herizandome la piel.
Este viaje me llenaba de excitación y de ansiedad. EL Sr. L
era una persona que yo sentia conocer desde otras vidas. Entre El y yo habia una
extrana atraccion, como un embrujo oriental y milenario. Esta seria la primera
vez que lo veria despues de aquel coctail en la Embajada japonesa en el que solo
pude escucharlo conversar con mi Sr. durante algunos escuetos minutos. Mi Sr.
pudo entonces percatarse de mi dedicado interes hacia las envolventes palabras
del Sr. L, ya que yo solo me atrevi a mirarlo por debajo de mis largas y espesas
pestanas remarcadas con una fina capa de rimel negro.
Desde entonces, habian pasado un par de meses en los que,
entre viajes, pudimos cruzar algunas palabras que siempre me dejaron con mas
preguntas que respuestas. Mis sentimientos fueron profundizandose y yo no
comprendia porque mi Sr. incentivaba esta relacion.
Varias fueron las noches en las que una version alocada del
Sr. L me venia a visitar en mis suenos causandome excitantes estragos sexuales.
Al principio me llene de vergüenza y temor de que esta situacion le desagradara
a mi Sr. y esta manana de domingo, comprendi que El disfrutaba atestiguando mi
evolucion dentro de esta historia. Yo sentia que seria una historia peligrosa.
De alguna manera atentaba contra mis convicciones de fidelidad. Me perturbaba la
sensacion de sentirme tan debil frente a otra persona que no fuese mi Sr.
Nos subimos al auto y mi Sr. me indico Su preferencia de que
yo condujera para que pudiera senalarme el camino. Era un domingo esplendido y
soleado. Todos mis mas peligrosos demonios estaban bien despiertos y me
susurraban al oido. Fuimos alejandonos de la cuidad y tomando autopistas de
derretido asfalto llegamos a un lugar de rotondas, caminos empedrados que se
bifurcaban, banados de silencio siestero dominical.
Estacionamos bajo un gran edificio donde mi Sr. pulso un
timbre e inmediatamente pude escuchar la voz del Sr. L por segunda vez en la
vida. Sono una chicharra indicandonos que podiamos entrar. Un fresco e indudable
olor a verano inundo mis pulmones. Automaticamente me remitio al olor en las
casas de veraneo en la costa y una sonrisa distendida se dibujo en mi rostro.
Subimos al ascensor y mi Sr. me entrego una bombacha para que me la pusiera en
ese instante. Yo obedeci y me atemorice un poco al darme cuenta que ya me habia
olvidado de mi desnudez.
Llegamos al pent house donde nos esperaba el Sr. L con su
comoda expresion de dueno de casa, sonriendo con Sus dientes de leche. Me saludo
con un calido beso sobre mi mejilla y comenzo a mostrarnos la casa. Yo me quede
atonita llenandome de ese imponente paisaje que veia desde las alturas. El Sr. L
noto mi asombro y me vino a buscar. Me hablaba sobre algo que yo no podia
comprender porque mientras lo miraba a los ojos, en mis oidos resonaba la opera
Sanson y Dalila de Camille Saint-Saëns:
"Oh, verse moi, verse moi... a ta tandrese...", mis
hombros caidos, mi cabeza hecha a un lado y la sonrisota estupida estampada
en mi cara me vendian irremediablemente. Ya me habia olvidado del breathless
charme del Sr. L.
Mi Sr. vino a rescatarme de mi estado catatonico cuando me
dijo:
"damita, no le entregaras al Sr L. esa torta que tenes en
la mano?" dijo intentando traerme nuevamente a esta realidad.
" Si Sr. tiene Ud. razon. Pero que tontera la mia! Me
quede asombrada de esta increible vista panoramica que tenemos desde aca. Se
puede ver hasta Colonia!" dije intentando justificar mi estado de
adolescente perdida.
"No se hubieran molestado", dijo el Sr. L, tomando la
torta y posandola sobre la mesa.
"Puedo visitar el balcon? No puedo creer la vista que
tiene Ud. desde aca Sr.! Es realmente imponente." Cualquier excusa para
poner un poco de distancia de esa situacion vergonzosa me venia bien.
"Si claro pero tene cuidado con las rafagas de viento"
llego a advertirme el Sr. L.
El viento era fuerte a esa altura. Nunca pense que seria
capaz de hacerme sentir inestable. El sol doraba con todo su esplendor y se
podian ver las crestas del rio brillando como diamantitos atravesando el aire
caliente. Se veia una gran masa de copas verdes que se inclinaban unas sobre
otras como abrazandose y ofreciendose consuelo. En el horizonte se podia divisar
Colonia, en la vecina costa Uruguaya. Cerre mis ojos durante unos instantes,
disfrutando las sensaciones que me provocaban el sol y la brisa acariciando mi
piel y volando mi falda plizada al estilo Marilyn. Me senti sin peso, reclinada
sobre la baranda, fijando la vista sobre algunas chimeneas y gruas que
sobresalian del bosque.
Como alucinacion de Ally Mcbeal, me imagine atada a esa
baranda siendo azotada en las nalgas y espalda mientras mis pechos se doraban
con los rayos del sol y mi mirada se perdia en ese brillante horizonte. Todavia
sentia el estigma de mi cruz de ceniza sobre mi frente. Pense que seguramente
tendria algo que ver con la premisa que me habia dado mi Sr. esta manana, antes
de salir. Hacia ya semanas que mi Sr. estaba enigmatico y pensativo. A veces las
sumisas presentimos cuando estamos atravesando alguna prueba importante.
Respirando hondo, percibi un olor que llego directo a mi
centro afrodisiaco. EL Sr. L estaba parado justo a mis espaldas y Su presencia
tan cercana me dejo sin aliento.
"Tu Sr. esta preguntando por vos." Me dijo muy cerca al
oido.
"Uy! Si... los minutos pasan rapidisimo aquí", dije
excusandome.
Tome algunos segundos antes de girar porque sentia el
cuerpo del Sr. L muy pegado a mis espaldas. Cuando pude sentir que el calor de
Su cuerpo se discipaba, entonces tragando un poco de saliva para calmarme,
pude volverme y entrar. Mi corazon palpitaba en un remolino de sensaciones.
" Disculpe los minutos que quede maravillada alli afuera,
Sr."
Hice una recorrida del departamento con la vista. Era un
duplex blanco de techos altisimos. Lleno de ventanas y de largas cortinas
translucidas que flotaban. Habia una hermosa escalera de fina trama en hierro
que seguramente guiaria a la habitacion del Sr. L y una pequena cocinita abajo.
Era un espacio austero, ordenado y sencillo. Pude percibir que estabamos solos
los tres alli. Mi Sr. y el Sr. L estaban conversando animadamente en la mesa del
living y yo permanecia de pie. El Sr. L me pregunto si me gustaba el café y yo
le dije que si. Mi Sr. me invito a sentarme. El Sr. L trajo tres tazas con café
y un cuchillo para la torta. Tomo asiento entre mi Sr. y yo.
Intercambiamos comentarios sobre las vacaciones y los viajes.
En silencio, pude degustar muchos detalles de la fisonomia del Sr L mientras
hablaba con mi Sr. Me detuve en una cicatriz en Su pomulo derecho y en Sus cejas
prominentes, expresivas. En Sus dientes de leche, que eran tal cual asi como
aparecian en mis suenos y en Su hermosa sonrisa que le arruga la nariz. Sus
orejitas de capeletis, Sus grandes ojos como ventanas y Sus curiosos pelos en la
nuca.
Charlaban alegres entre ellos, como ninos que intercambian
ideas y juguetes. La conversacion era con un vocabulario tecnico que yo no
comprendia. Lo unico que pude entender era que hablaban sobre objetos electricos
y sobre sistemas de computacion.
Se fue haciendo de nochecita y el horizonte se lleno de
vivaces colores. Mi Sr habia llevado consigo un monton de elementos que
utilizamos en nuestras sesiones. En un momento de la tarde Ellos se mostraron
Sus tesoros. Me senti un poco avergonzada con la exposicion de ciertos
implementos alli a la vista del Sr. L. Los que especialmente me dieron vergüenza
eran aquellos que eran intoducidos en mis orificios. El Sr. L trajo Su arsenal y
nos mostro varios latigos, algunos a medio trenzar y un proyecto de bull-whip
que me hizo estremecer. A mi Sr. le brillaron peligrosamente los ojos.
Mi Sr habia preparado una pelicula de Insex para compartir
con el Sr. L. Era una de las peliculas mas crudas y fuertes que yo hubiera visto
jamas. Me hacia sufrir el simple hecho de mirarla. Mientras las imágenes
brillaban en la pantalla mi cara se contorcionaba con reacciones dolorosas.
Algunos angustiosos resoplidos se escapaban de mi boca a medida que la pelicula
iba in cresendo. El Sr. L que estaba a mi izquierda, se fue apiadando de mi y me
abrazo. Mi cara giro por el solo hecho de que ya no podia resistir mas mirar
esas imágenes. Apoye mi cabeza sobre Su hombro.
"Shhh... Estas bien chiquita?" me pregunto con carino.
"No puedo soportar tanto dolor sin sentido. Siento que
esta mujer no esta disfrutando." Le dije angustiada, mientras pensaba cuanto
me gustaba que me dijera "chiquita".
"Hay damita. Sos una mujer muy especial." Me dijo al
oido, acariciandome la cabeza, la espalda y los brazos con ternura.
Me senti cubierta por el manto de Sus caricias que me
confortaban. Cerre los ojos. Respire profundo varias veces y pude oler Su
cabello, Su cuello, Su pecho y Su camisa negra. Eran olores frescos, masculinos
y hormonales. Sus brazos rodeandome me hicieron pensar en que quiza El tambien
habia compartido mi alucinacion de escuchar a Maria Callas cantando en Sanson y
Dalila: "Oh... Acuneme, acuneme con su ternura...". De alguna forma la profesia
se estaba cumpliendo y yo me sentia arullada por El. Sentia Su calor, Su olor,
Su energia que me hechizarian sin remedio.
Apoyando mi menton sobre el musculoso hombro del Sr. L, mire
por la ventana y mil lucecitas de colores se habian encendido y titilaban en el
terciopelo azul noche irradiados por una enorme luna anaranjada. Me remitio a lo
que asiduamente veo por las ventanas de los aviones. Pense en tantas idas y
vueltas, tantos viajes, vuelos a los que llegar a tiempo, maletas que terminar y
cerrar, papeleria visada, pasaportes, ciudadanias, aduanas y relojes que cambiar
de hora en forma loca. Diferentes billeteras con las diferentes monedas para no
confundir, diferentes agendas de contactos para recordar quien es de que sitio y
los mejores espectaculos, restaurantes y hoteles de cada lugar.
Como habia cambiado la vida para mi desde que deje de ser
mia! Este era un claro ejemplo de domingo por la noche en el que normalmente
hubiera estado en reunion familiar y cenando comida china en la mesa de la
cocina. Mis pensamientos se fueron ramificando cada vez mas hasta que ya no
recuerdo donde llegaron. Cuantas aventuras mas caminaria de la mano de mi Sr.?
Mi Sr. decidio que ya era hora de partir y asi fue como
estando de pie al lado del auto nos besamos y despedimos. El Sr. L continuaba Su
conversacion con mi Sr. y pude entender que estaba interesado en una sumisa
especial a la que veria ese mismo miercoles. Senti terror de que esa mujer no me
dejase verlo nunca mas al Sr. L, pero tambien senti que El se merecia lo mejor y
desee con todo mi corazon que ese encuentro fuese magico y fructifero.
No comprendia muy bien mis sentimientos. Habia por un lado un
carino muy especial hacia el Sr. L y por otro lado sentia una calentura dificil
de controlar. Una revolucion hormonal. Una atraccion quimica, algo que parecia
provenir desde ansestrales vidas pasadas.
Conduje con cuidado por las autopistas, mientras
conversabamos con mi Sr. sobre todas las sensaciones que habia sentido durante
esa tarde. La charla con mi Sr. y sus ojos que brillaban de excitación me hacian
sentir contenida ante tanta calentura que habia despertado el Sr. L en mi.
Bajando de la autopista, ya muy cerca de casa, comence a
sentir la vibracion del automovil reverberante en mi entre pierna. Cada desnivel
del asfalto repercutia como eco en mis entranas. Cada rugosidad repercutia en mi
vagina que palpitaba de deseo desde hacia ya horas.
Senti una repentina urgencia de encontrar cualquier lugar
donde poder frenar sin entorpecer el transito. Lo primero que encontre fue la
rotonda de la entrada del Casino. Fue alli entre los automoviles que entraban y
los que salian de ese lugar hollywodense lleno de luces de neon donde me ocurrio
una de las cosas mas bizarras que me hayan pasado en la vida.
Las palpitaciones aceleradas, la sensacion de frio por la
espalda, la piel de gallina, mi respiracion desencajada me indicaban que algo me
estaba pasando, pero que?? No lo podia creer! Estaba totalmente excitada! No
podia conducir mas solo aferrarme al volante del automovil como si de un
salvavidas se tratase en medio de una tormenta en alta mar.
Intente frenar las sensaciones pensar en un partido de tenis,
en recetas de cocina. Nada me sirvio. Las piernas se contraian a ritmos
independientes y todo mi vientre estaba hecho una piedra. Mis mejillas
enrojecidas, mis orejas calientes todo indicaba que estaba por orgasmear... Pero
como podia estarme pasando algo asi? Nadie me habia tocado, ni siquiera mi Sr.
Cuando levante la vista entre mis jadeos me encontre con la
mirada de todos los automovilistas que estaban saliendo del lugar y por el
espejo retrovisor se divisaban otros autos parados alli. Mi Sr. no necesito
explicaciones de mi parte. Mis sintomas hablaban por si solos ante Sus ojos y
comprendio por lo que estaba atravesando. Me tomo firmemente de un pezon,
oprimiendolo con fuerza. Todo mi cuello estaba hinchado lleno del ardor de la
sangre agolpada. Baje la mirada para poder gritar guturalmente mi orgasmo.
Pude ver el gran bulto en el pantalon de mi Sr. Mis jugos
calientes que se derramaban a borbotones se sentian como aranitas sobre la piel
de mis labios. Mi espalda se arqueaba como el marco de un arpa. Se inclinaba
hacia adelante como pidiendiendo perdon por tanta libidinocidad. Debia
enfrentarme con todos mis demonios que lamian y ronroneaban en mis oidos,
provocandome. Mi ropa explotaba sobre mi piel que ardia en el septimo infierno.
La presion de los dedos de mi Sr. sobre mi pezon me hundia,
aun mas, dentro de ese calor de bomba nuclear catalizando su reaccion. Espectros
de mi cruz de ceniza y del canino izquierdo del Sr. L, impactaban en mis retinas
como flashbacks.
Mi lado salvaje estaba abriendose camino. Las puertas estaban
todas abiertas y no habia nada que pudiera hacer para impedirlo. Mi aturdida
razon era el espacio dentro de todos mis miedos. Estaba aterrorizada e indefensa
ante estas sesaciones que tomaron control sobre mi. Me senti sobre el escenario
frente a una tribuna de salvajes voyeurs onanistas, relamiendose embelezadamente
con mi magistral orgasmo involuntario.