Hace poco descubrí las paginas de relatos eróticos, y al
comenzar a leer algunos, me llamo la atención el termino Zoofilia, al leer mejor
de que se trataba me di cuenta que era algo que yo ya conocía de hace mucho
tiempo, pero ignoraba que lo que yo hacia se denominara zoofilia. Me gusto
bastante encontrar estos relatos, porque pude darme cuenta que al menos yo no
era el único que practicaba esto.
Me llamo Felipe, tengo 18 años, esto que voy a contar comenzó
mas o menos a mis 12 o 13 años. Soy rubio y delgado, y soy mas o menos alto. Mas
o menos a mis 11 años vi con unos amigos una película pornográfica, recuerdo que
era una película bastante fuerte para la edad que tenia, ya que salían mujeres
teniendo sexo anal y esas cosas. Desde ese día aprendí a masturbarme, soñando
que me cogía a alguna amiga o que me chupaban el pene.
Un día de verano, salí al patio de atrás de mi casa y me
encontré con el Jack, nuestro perro, era un perro de ninguna raza especifica, de
color negro y pelo liso. Yo me senté en una banca en el patio y el Jack se me
acerco para que le hiciera cariño apoyando su cabeza en mi muslo. Yo ese día
andaba algo caliente, y como había mucha gente en casa no podía hacer nada para
descargarme. Estaba vestido con un pantalón corto y una polera.
Pensando en sexo se me comenzó a parar el pene, y al estar el
perro al lado mío se me ocurrió una idea, ya que el perro mientras uno le
acariciaba la cabeza aveces te pegaba unas lamidas en las manos. Con cuidado y
mirando para todos lados me baje un poco el pantalón y deje salir a mi pene.
Luego con una mano lo acerque al hocico del perro. Este lo oloroso y luego
comenzó a pasarle la lengua, lo que se sintió fantástico. Me había excitado un
montón, me subí nuevamente el pantalón y me dirigí a un lugar mas escondido del
patio. Tuve que arrodillarme debajo de un árbol bastante frondoso que tenemos en
el patio, me baje un poco el pantalón y saque mi pene para afuera. Mi perro
siguió lamiéndome.
Era delicioso, el perro pasaba la lengua desde casi los
testículos asta la punta de mi pene, la lengua se sentía suave y caliente. Luego
de un rato me pare y me fui dentro de la casa, ya que tenia miedo que alguien
pudiera verme ya que teníamos visitas en la casa.
Desde ese día quede muy caliente, y una tarde que me quede
solo entre con el perro al living de la casa, ya que allí podía ver si alguien
llegaba. Me senté en un sillón y me baje el pantalón. El perro comenzó a lamerme
delicioso, yo movía mi pene con una mano para que el perro me lo lamiera
completo. Pero al cabo de un rato el perro dejo de lamer y ya no hubo caso de
que siguiera. Pensando se me ocurrió echarme algo que al perro le gustara para
que lo lamiera y recordé que una vez se había caído una botella de aceite de
cocina al piso y el perro se había puesto a lamer el aceite.
Así que fui a buscar una botella y me moje entero el pene con
aceite. Tuve que sacarme por completo el pantalón para no mancharme y la polera
también, quede desnudo y me senté en el piso para no manchar también el sillón.
Llame al perro y el comenzó a lamerme el aceite. Yo me coloque de espaldas en el
piso y con las piernas abiertas mientras el perro lamía. Al echarme aceite
también moje mis testículos, por lo que el perro también me los lamía. Pero la
pura lengua del perro no era suficiente así que tuve que masturbarme asta que me
corrí. El perro luego lamió todo mi semen.
Siempre dejaba que el perro me lamiera cuando me quedaba
solo, era muy rico, mucho mejor que solo masturbarse.
A mis 14 años, mas o menos volví a ver una película
pornográfica, pero esta vez me la lleve para mi casa, ya que habíamos quedado
con mis amigos en que la iríamos prestando asta que la vieran todos. Me puse a
verla una tarde, eran como puros videos algo cortos de mujeres mamando el pene
de algún tipo o cogiendo, pero habían videos donde salían mujeres en 4 patas a
las que las cogían por el ano. Ellas parecían disfrutar bastante como las cogían
por allí. Eso me causo mucha curiosidad.
Así que una tarde deje entrar al Jack a la casa y hice lo
mismo de siempre, me llene de aceite mis testículos y pene, y deje que el perro
me lamiera. Me había excitado bastante, así que en un momento tan solo para
probar o jugar un poco me puse en 4 patas. Me excito la posición, era extraño,
ya que estaba desnudo y en 4 patas... comencé como a tiritar un poco, me daba
como nervios y mi corazón se aceleraba. El perro se puso atrás mío y siguió
lamiendo, me lamía los testículos, de pronto paro y sentí cosquillas en mi
trasero, el perro se había acercado a oler mi ano y los pelos de los bigotes me
hacían cosquillas. Luego sentí la lengua del perro en mi ano, se sintió muy
rico, tan rico que me eche aceite en el trasero y me quede allí en 4 patas
mientras el perro lamía mi ano.
Después de ese día pasaron varias noches en que pensaba
mientras intentaba dormir en que se sentiría que te penetraran por el ano.
Incluso un día me masturbe pensando que el perro me cogía. Así que un día en el
que me quede solo, me desnude y deje como siempre que el perro me lamiera, luego
me puse en 4 patas y m eche aceite en el ano, el perro estuvo un rato lamiéndome
el ano, asta que ya no aguante, porque se sentía muy rico y quise que me
penetrara luego. Tome al perro de las patas delanteras y haciendo fuerza lo subí
arriba mío. Pero el perro no hacia nada, tan solo se quedaba allí encima de mis
caderas y luego se bajaba.
Estuve un buen rato intentándolo asta que me aburrí, además
que ya era tarde y podía llegar alguien a la casa. Me desilusione bastante,
pensaba que el perro era un tonto, lo estaba dejando cogerme y el muy tonto no
hacia nada.
Intente que el perro me cogiera unos 3 días mas en los que no
lograba nada. Asta que un día, mientras estaba desnudo y en 4 patas y dejaba que
me lamiera el ano, decidí o mas bien me dirigí con mis manos a tocarle el pene
el perro. Era muy flácido y blando, lo toque entero y luego le toque los
testículos, y creo que por instinto o algo comencé a masturbar al perro. Estaba
tan excitado que no me daba cuenta de lo que hacia, metí mi cabeza debajo del
perro y me metí su pene a la boca imitando a las mujeres que había visto en el
vídeo, pero no me gusto hacerlo. Ya que aveces se me metían pelos a la boca. Así
que seguí masturbándolo asta que vi aparecer en su pene una cosa roja y puntuda.
Me sorprendí un poco, al tocársela se sentía que estaba muy mojada y era
calientita.
El perro para mi sorpresa comenzó a mover las caderas, yo me
coloque en 4 patas y el me monto de inmediato. Cuando me tomo de la cintura me
excite mucho y mi corazón se acelero, mi pene se puso muy duro y largo, colgaba
entre mis piernas. El perro se movía detrás mío, y logre sentir su pene bailando
cerca de mis testículos, así que tuve que agacharme mas, el perro se bajo de
encima mío y luego volvió a subirse. Esta vez yo me había agachado mas, cuando
me monto sentí su pene cerca de mi ano, con una mano lo tome y lo puse en la
entrada de mi ano. Se sentía riquisimo como acariciaba mi ano, el perro se había
quedado quieto encima mío, luego lentamente el pene comenzó a entrar abriendo
las paredes de mi trasero y me encanto esa sensación. De pronto el perro comenzó
a moverse y me afirmaba firmemente de las caderas y sentí que el pene entraba
casi completo dentro mío, el perro se movía bastante fuerte y rápido. Cada vez
sentía el pene del perro mas grande y mas dentro mío, lo sentí golpear varias
veces mi interior con la punta de su pene.
Me encantaba como me cogía el perro, me imaginaba lo que el
perro estaría sintiendo, además se escuchaba un sonido como -¡Plap! ¡Plap!- cada
vez que el perro golpeaba mis nalgas al igual como sonaba en las películas
pornográficas que había visto. Al rato comencé a sentir algo de dolor y me moví
un poco, lo que calmo el dolor, comencé a sentir el pene del perro gigante y
caliente, sentía una cosa enorme en mi trasero. Al rato empezó a doler de nuevo,
esta vez me moví tratando de sacarme al perro de encima pero no pude, el perro
paro de cogerme y al tratar de salir de encima mío no pudo, yo sentí una fuerte
puntada en mi trasero, el perro pego algunos tirones y cuando me di cuenta el
perro se había girado quedando conmigo trasero con trasero.
Yo no sabia que los perros cuando cogen se quedan pegados y
me asuste bastante, pero al ratito después el pene salió. Sentí como si de mi
ano saliera un río de liquido cuando el pene salió. Cuando mire estaba todo el
piso mojado. Me levante tiritando del piso y sentí mi ano enorme, y ardía
bastante. Aun sentía la sensación de tener el pene dentro mío, como si me
hubiera quedado un pene fantasma.
Luego eche al perro al patio y me bañe. A la semana después
volví a dejarme coger por el perro, la verdad es que me termino gustando que el
perro me cogiera. Un día incluso, salí al patio de noche mientras mis papas y
hermana dormían, me puse en 4 patas y deje que el perro me cogiera. Me gusto
demasiado esa vez, ya que estaba desnudo en el patio lo que le daba un toque
bastante sensual, ya que sentía el aire fresco golpeando mi cuerpo lo que era
rico.
A los años después al perro lo atropellaron, ahora tenemos
otro, es de raza coker, de color blanco. El también me coge, pero el pene de el
es mas chico y además no lo hace con tanta fuerza como mi anterior perro. Así
que ahora he aprendido a meterme cosas en el ano, como plátanos y cosas así.
Creo que se ha convertido en una obsesión, aunque a mi me gustan las mujeres me
gusta también que me cojan. Pero nunca lo haría con un hombre, no porque no me
gusta sino por lo que implica eso, además a mi no me atraen los hombres, solo me
gusta la sensación que da que te estén cogiendo.
Aunque aveces me gusta ponerme la faldita de mi hermana, con
esa me excito mas, me pongo alguna faldita corta y dejo que el perro me coja. Me
he sacado fotos haciéndolo con el perro o tan solo con la faldita de mi hermana.
Si alguien las quiere me contacta por messenger.
Bueno... ese es el fin de este relato. Pronto publicare
algunas otras cosas que me han pasado.