Antes de que ella pudiera alcanzar las hojas que se le habían
caído, yo ya las tenía en mis manos.
Como les mencioné en el relato anterior, era una tarde
bastante fría, y no es muy usual que en mi ciudad, se presente este clima en
pleno verano. Así es que Sashenka llevaba una blusa de tirantes sin mangas color
verde limón, bastante ajustada, la cual hacía resaltar su color moreno claro muy
firme (mi color de piel favorito) y sumamente sensual, así como también se le
notaban el nacimiento de sus senos redondos, de tamaño algo grandes y sumamente
parados al igual que sus pezones los cuales se alcanzaban a distinguir a simple
vista ya que hacía frío y ellos eran el mejor ejemplo de que la nena en cuestión
estaba sumamente fríolenta y urgida de calor; unos jeans color azul deslavados
los cuales le quedaban a la perfección marcando un par de piernas largas e
impresionantemente torneadas, y creo que lo mejor de todo un culo, pero que
culazo, por dios que ha sido el mejor culo que he visto; definitivamente la
chica estaba exquisita.
Su cabello le caía por la espalda, hasta llegarle a la mitad
de la misma; color negro y ondulado; la estatura de esta nena aproximadamente
1.68, ojos negros, pestañas largas y quebradas, y cejas muy bien depiladas y
arqueadas. Otro detalle que para mí resultó muy atractivo, es un pequeño lunar
que mi musa posee en el cuello del lado izquierdo.
Aunque no lo crean, todo esto lo pude apreciar en los escasos
5 segundos que permanecí a los pies de Sashenka, simulando intencionalmente que
no podía recoger las hojas, pero es que la verdad, me resultaba muy complicado
abocarme únicamente a la tarea de agarrar las hojas, ya que teniendo a semejante
belleza delante y tan próximo a mí, desviava mi atención a cualquier otro
detalle que pudiera estar ocurriendo en ese momento.
Finalmente, al irme incorporando, noté como ella, apenas
retrocedió escasos centímetros de mí con el pretexto de abrir la carpeta para
poder colocar las hojas dentro de la misma, y digo que fue como un pretexto ya
que percibí un leve pero muy sugerente suspiro al notar que mi vista se fijó en
sus pezones los cuales se erectaron un poco mas aunado al frío que se sentía.
-¿Te has dedicado al modelaje? –le pregunté, al mismo tiempo
que le daba la hojas.
Nuestros cuerpos quedaron sumamente juntos, y yo por mi
estatura (1.82), logré percibir el rico aroma de su cabello, y entonces ella
retrocedió rápidamente dándose la media vuelta para sentarse en la silla en la
que había estado sentada hace algunos segundos. Bajo la mirada hacia las hojas y
fingió no haberme escuchado, disimulando concentración, entonces se dispuso a
ordenar sus hojas.
-Tendré que ordenar estas hojas nuevamente, para que pueda
estudiar. –Me dijo- Mañana tengo un examen muy difícil y tengo que estudiar un
chorro. –Continuó.
Yo, con una sonrisa maliciosa y pensando que podría existir
alguna posibilidad de conquista y de rico y apasionado sexo, me dirigí hacia mi
lugar buscando con la mirada a sus amigas quienes se encontraban hablando con
uno de los catedráticos.
Me acomodé y acerqué mi silla hacia el escritorio.
-Te puedo ayudar si gustas –le ofrecí tratando de brindarle
la mas inocente y amable de mis sonrisas. Entonces ella sin decirme nada
extendió un tanto de hojas hacia mi mano y dirigiendo su mirada hacia mí comenzó
a explicarme como tenía que ordenar aquél material de estudio.
Después de algunas indicaciones, intenté concentrarme en mi
tarea, pero saltaba a mi mente el delicioso lunar de su cuello y aquél suspiro
que desde el momento en que ocurrió, mi pene se había levantado dolorosamente ya
que traía trusa y estaba todo doblado. Entonces bajo el escritorio procedí
lentamente a colocarlo de tal manera que se pudiera estirar todo lo que
quisiera; entonces se me escapó un leve hummmm, tras del cual ella levanto su
rostro y me miro con una mirada llena de inocencia pero a la vez expresaba mucha
inquietud cierta excitación.
-¿Qué fue eso? –me preguntó al tiempo que en su bello rostro
se dibujaba una sonrisa de expectación por lo que le habría de responder.
Entonces alcé mi vista hacia ella y acercándome intimidatoriamente, le respondí:
-Es que me puse a pensar en todo lo que sería capaz de
hacerte si estuviéramos solos, chiquita. –le dije tomándole suavemente la
barbilla con los dedos de mi mano izquierda, mientras que con mi mano derecha
sostenía las hojas mismas que empezaron a vibrar tras un escalofrío que recorrió
toda mi espalda provocando que mi pene empezará a latir…
(continuará)
Es sumamente inquietante saber si les interesa seguir leyendo
mis líneas, las cuáles he escrito con mucho entusiasmo y ganas de continuarlas,
espero que cualquier emoción u opinión que deseen expresar, me la hagan saber
para que continúe con esta serie. De antemano, muchas gracias.