Durante el tiempo que he mandado mis relatos a
TODORELATOS.COM he tenido la suerte de entablar correspondencia continua con
algunos de mis lectores, este es el caso de Sandra, hemos platicado mucho y en
su última carta me pidió que le narrara mi primera vez.
Así que esta fue la carta que le mande y la quiero compartir
con ustedes.
CARTA A SANDRA
"Sandra, nuevamente disculpa el escribir tanto tiempo
después, salí del país, por cuestiones de trabajo, fui a EUA a un congreso de
periodismo, fue muy divertido, es mi primer salida al extranjero por cuestiones
de mi trabajo, ¿no te he platicado de ello?
Creo que sabes que estudié en la escuela de letras y pues
gracias a ello me dieron trabajo en un periódico de circulación local, por algo
se empieza. Siempre he querido ser periodista, por eso comienzo con el estudio
de letras para especializarme en periodismo.
Por otro lado y en comentarios de tu carta, me he dado cuenta
que a más de la mitad de las chicas que conozco no les ha ido muy bien en su
primer experiencia sexual, no se si sea por que estamos muy nerviosas, por que
esperamos más o por que por lo general lo hacemos con chicos inexpertos de
nuestra misma edad más ansiosos que nosotras mismas.
Afortunadamente en mi fue distinto, tal ves por que no lo
esperaba, porque no sabía que esperar y por que el hombre con el que perdí mi
virgo era mucho mayor que yo, te platico, tenía apenas 14 añitos, eso para los
márgenes de edad en mi país es demasiado precoz, a demás de el ambiente familiar
donde me crié muy cerrado y religioso, pues era un pecado inconfesable cualquier
tema sobre sexo.
Resulta que un tío, primo de mi madre y de su misma edad
llegó de España lugar donde vive desde hace más de 20 años y al que yo no
conocía, (vas a pensar que toda mi familia es degenerada por lo que te platique
de mi prima, pero así fue, tal ves porque mi familia es el único núcleo de gente
que mis padres permiten se acerquen a mí) se quedó en mi casa un tiempo ya que
tenía que arreglar unos papeles que el gobierno de México tenía que darle para
hacer validos sus estudios en la Universidad de Salamanca, no se muy bien el
detalle, el caso es que se quedaba en casa.
Desde su llegada me encariñe mucho con el y el conmigo, nunca
estábamos solos, pero aun así cuando estábamos en familia el siempre se sentaba
junto a mí o yo lo buscaba para estar junto a él, mis padres siempre vieron una
relación muy sana y fraterna, yo con 14 años y el 44 años, no había nada de malo
en el cariño de un tío hacia su sobrina.
Todo comenzó una noche que llovía muchísimo, y los truenos
hacían un ruido espantoso, a mí siempre me han dado cierto temor las tormentas
eléctricas y por lo general corro a la habitación de mis padre, en esta ocasión
también corrí a su habitación pero cosa rara, ya que la puerta siempre esta
abierta, en esta ocasión estaba cerrada, así que regresé a mi recamara, al pasar
por la recamara de mi tío y encontrarla abierta decidí entrar, al acercarme él
me distinguió en la oscuridad y me preguntó si no podía dormir, le conteste que
no y que además los truenos me espantan, se paró de la cama y me abrazó
tiernamente para consolarme, me dijo que no había que temer y me acompaño a mi
cuarto, ya en mi cuarto me dio un beso en la frente, y me acomodó en mi cama,
tapándome con el cobertor,
cuando se iba le pedí que no lo hiciera, que se quedara a mi
lado hasta que me durmiera, se sentó en mi cama y comenzó a acariciar mi
cabello.
Para estar más cómoda recargue mi cabeza en sus piernas,
después de un rato el acarició mis mejillas y fue bajando su mano hacia mi
cuello, a mi me gusto su caricia y me acurruque más en su regazo, parece que eso
le gustó pues se acomodó bien y ahora tenía sus dos manos para acariciarme,
recorrió sus manos por mis hombros y acercó su cara a mi oído para preguntar si
me gustaba como me acariciaba, yo le dije cariñosamente que me gustaba mucho.
Te comento amiga que jamás había tenido un acercamiento así
con ningún hombre, ni con mi padre siquiera así que no pensé en nada fuera de
orden, ni mi madre y mucho menos mi padre nunca me platicaron sobre asuntos de
sexo, y mi escuela era muy religiosa y pues así mismo mis amigas.
Mi tío siguió acariciando mis hombros y descuidadamente bajo
una mano y rozó uno de mis pechos por encima de mi pijama, yo reaccioné con un
pequeño estremecimiento que hizo a mi tío alejar la mano bruscamente y me pidió
perdón al oído, le dije que no había problema, y el continuó acariciando mi
cuello, mis brazos y nuevamente como por descuido acarició mi seno, pero en esta
ocasión, por descuido, posó su mano en el durante varios segundos, cabe decir
que me fascino, ahora no hice ningún movimiento por temor a que la retirara, y
aun así la retiro, pero no tardó en volver a tocar ahora mi otro seno, yo no
hice nada solo lo disfruté, el tomó mis pequeños pechos con sus dos manos, y me
pregunto muy cariñoso si me molestaba que el hiciera eso, yo le dije que no veía
porque habría de molestarme, así que el continuó con las caricias y le dio valor
para desabotonar la blusa poco a poco y liberar mis menudos e infantiles pechos,
yo no me opuse pues me encantaba lo que el hacía, acarició mis senos desnudos
por unos minutos, pellizcaba suavemente mis rozados pezones, después me retiro
de sus piernas se paró de la cama, dio un beso en cada uno de mis pezones,
abotonó la pijama, me dio un beso en los labios y salió de mi recamara.
Me quedé sola sin saber que hacer, no supe si se enojo, si no
le gusté, el caso es que me quedé sola con una rara sensación en mi vientre en
mi sexo y en mi orgullo.
Perdón Sandra, no se si te estoy aburriendo con mi plática,
no puedo evitar echar tanto "rollo" pero creo que lo traigo en la sangre, si te
aburro o ya tienes cosas que hacer, pues continúa la lectura más tarde, yo ya
agarré cuerda, y a demás estoy recordando algo que a nadie he platicado, lo
tenía muy guardado en mi corazón.
Bueno pues continúo, Al día siguiente, cuando vi a mi tío,
pasó como si nada, el igual conmigo pero yo no sabía si verlo a los ojos o no,
antes de irme a la escuela se acercó a la puerta a despedirme como hacía todas
las mañanas, yo le pregunte al oído si había hecho algo malo por lo que se había
ido, el me dio un pequeño beso en los labios y me prometió ir por la noche a mi
recamara.
Te imaginaras amiga que durante todo el día no espere más que
la llegada de la noche, después de cenar me despedí de todos y me fui a mi
habitación, aunque sabía que mi tío no iría a verme hasta que la casa estuviera
en silencio, me di un baño me puse un bonito camisón y mis más lindos calzones
blancos de algodón, me acosté, pasaron unos minutos y extrañamente me quedé
dormida, me desperté, no se ha que hora de la noche al sentir una mano entre mis
piernas, me sobresalte pues no lo esperaba, pero de inmediato reconocí a mi tío,
yo creo que vio mis ojos de asombro en la oscuridad pues de inmediato bajó mi
camisón y fue hacia mi a besarme, me dio unos besos en mi cara y preguntó si me
molestaban sus caricias, yo le dije que no, pero me asuste al momento.
Me dijo que quería besar y acariciar todo mi cuerpo….
Te prometo amiga que no supe que decir, no sabía si decir NO
pues tenía miedo que se detuviera, así que dije SI.
Yo seguía acostada boca arriba, me empezó a subir la pijama a
la cintura dejando al descubierto mis piernas y mi blanco calzón de algodón con
un moñito roza, instintivamente cerré las piernas y las encogí, el me enderezó y
sacó mi pijama por mi cabeza dejando mis senos desnudos a su vista, me acostó y
se hincó frente a mis piernas enderezándolas y abriéndoles un poco, las acarició
y las besó con mucho cariño, hasta llegar al centro donde las piernas se unen,
yo estaba tremendamente feliz, no sabía exactamente porque, pero feliz, sentí mi
calzón mojado y me dio pena, pero el siguió acariciando sobre la prenda intima.
Subió lentamente por mi sexo hacia mi ombligo y luego hacia
mis pechos, que tomó con sus manos y luego con su boca pasando de uno a otro
repetidamente, me estaba volviendo loca, y yo comencé a jadear lentamente. Me
dijo quedo que me haría mujer, que iba a disfrutar tremendamente, que si estaba
dispuesta a ello, ya no podía decir nada, solo lo abrasé y lo bese en los
labios, el correspondió a mis besos pero introdujo su lengua a mi boca, ese
también fue mi primer beso real, me gustó y saque también mi lengua para
enlazarla en la suya, me dijo que si sabía lo que pasaría, yo contesté que no,
me dijo que no me asustara, que me dolería un poquito, pero que después me
gustaría mucho, que no gritara pues nos podrían sorprender mis padres y sería un
escándalo, yo solo asentí con la cabeza y lo seguí besando.
Se quitó su pijama y al bajar sus pantalón, vi por primera
vez un pene, me sorprendió ver como saltó de entre sus piernas, pero no me
asusto, el tomó mi mano y la puso sobre ese miembro rígido y caliente pero suave
como seda, me dijo que lo acariciara y lo besara, yo obedecí como autómata, la
verdad estaba fascinada, sorprendida, emocionada, pero te juro amiga que no
estaba nada asustada.
Mi nuevo amante se acostó en la cama me atrajo hacia el y
dirigió mi cabeza hacia su miembro, bésalo, me dijo, tómalo en tu boca y
saboréalo. No sabía que hacer pero lo bese, me dijo que como si fuera un
caramelo, saque mi lengua y probé un sabor saladito pero no desagradable, eso
provocó que el duro miembro de mi pariente creciera en mi boca aun más.
Inmediatamente después el se paró, me tomó en sus brazos, me
acostó delicadamente en la cama y con muchísima ternura quitó mi calzón y hundió
su cara entre mis piernas, me sentí morir, metió su lengua en mi rajita a la que
cubría a penas una leve pelusa, y en cuestión de segundos deje escapar un grito,
que de inmediato el alcanzó a tapar con su mano para evitar que mis padres
escucharan, pero sin dejar de acariciar con su boca mi sexo, y así con la boca
tapada se estremeció todo mi cuerpo en un largo primer orgasmo en mi vida.
Ahora que lo recuerdo nuevamente, casi tengo otro orgasmo,
perdón Sandra estoy un poco loca, y me vuelvo más loca al recordar.
Ese fue mi primer orgasmo, y creo que fue el que hizo que mi
vida cambiara totalmente, me encantó, quería segur sintiéndolo toda la vida,
vivir y morir así.
Apreté con mis manos la cabeza de mi tío hasta que el se
apartó y quitó su mano de mi boca sustituyéndola por su propia boca, sentí en
sus labios un sabor extraño, dulce pero a la ves amargo, que, después, en muchas
ocasiones disfruté.
Hay amiga, no sabes como disfruto al recordar, jajaja, ya
convertí un simple episodio en toda una novela, me has inspirado con tus
anécdotas, yo creo que esto también lo voy a publicar, jajaja "Carta a Sandra",
así la llamaré.
Bueno pues continúo, al besarme me empujó hacia las almohadas
y se poso suavemente sobre mí, besó mi cuello y me susurró al oído palabras de
amor, me dijo que apoyaría su pene en mi rajita y que me dolería un poco, así lo
hizo y cuando sentí la presión en mi vagina contraje todo el cuerpo, me dio una
mordida en el lóbulo de la oreja, tapo mi boca con su mano, y en eso sentí que
su pene me partía en dos, no pude evitar gemir de dolor y dejar escapar unas
lagrimas, no podía moverme por el peso de mi tío, el se detuvo totalmente dentro
de mí, sentí correr mi virginidad por mis muslos, me dolía, me dolía mucho, besó
mis labios apasionadamente mientras yo me acostumbraba a su miembro en mi
interior, así pasaron unos minutos y después el comenzó un movimiento rítmico
despacio arriba y abajo, el dolor de inmediato se fue transformando en un
cosquilleo delicioso, arriba y abajo, dentro fuera, pero no totalmente fuera,
cosquilleo que fue en aumento hasta convertirse en oleadas de placer como las
que sentí anteriormente cuando tenía su boca en mi vagina, pero después de un
momento rebasó la sensación anterior no paraba, sentía que el alma se me salía
del cuerpo, ondas eléctricas recorrían mis pies, mi sexo, subiendo por mi
espalda hasta terminar saliendo por cada poro de mi ser.
A punto de morir el expulsó en mi interior un jugo caliente
con el que logró que las oleadas de éxtasis se repitieran.
Cayó a mi lado y me besó con mucho amor, yo hubiera querido
que siguiera toda la vida.
Me acarició y beso todo el cuerpo desde la nuca hasta los
pies, deteniéndose un largo rato en mis nalgas en mis piernas, Sandra te juro
que me sentía la mujer más importante del mundo, así pasó no se cuanto tiempo
hasta que me quedé dormida, no supe a que hora se fue pero por la mañana ya no
estaba y yo era otra mujer.
Esto por supuesto quedó en un gran secreto entre los dos, el
estuvo en mi casa aun un par de semanas y pudimos repetir la experiencia varias
noches más, el fue mi primer amante, fue mi maestro y mi guía.
Hasta ahora no lo he vuelto a ver, algunas veces habla con
mamá y me manda saludar, y otras me manda alguna carta, pero nada más, espero
que algún día nos una el destino.
Bueno querida amiga, después de esta larga carta te dejo,
platícame más sobre tus aventuras, platícame también tus travesuras de niña.
Te quiere, Abril