Mujer que lame el culo a su macho
Me metí desnuda en la cama, como todos los días junto a mi
novio. Pero ese día comenzó a tratarme diferente. Ya no era más dulce, ahora
buscaría humillarme.
Me acosté boca arriba. Él en cambio se sentó de costado, con
el culo a la altura de mi cara. Mientras charlaba pude ver que se había quitado
los calzoncillos. Movió lentamente el ojete acercándolo a mi boca.
-A mí me gusta que las mujeres me chupen el culo, Mariana- me
dijo. Y fue arrimando su orto más cerca de mi cara. Yo permanecía quieta,
fascinada por ese culazo que ocupaba toda mi visión. -¿Te gustaría lamerme el
culo?- preguntó. Sorprendida por la firmeza de su tono de voz, solo atiné a
murmurar -sí, claro- -Así me gusta atorranta y levantando la pierna me puso el
agujero negro en la cara, el ano a la altura de mi boca.
-Ahora dale a la lengua, zorra, méteme la lengua, lámeme el
oyo- Y empezó a mover el culo contra mi cara. Saqué la lengua y comencé a
lamerlo con pasión, metiendo y sacando la lengua de su ojete, mientras él lo
movía sobre mi cara.
- Voy a dejarte entrar un poco de aire para que no te me
vayas a morir, Marianita-.
Cuando me besan y lamen el culo tan rico como lo estás
haciendo no puedo contenerme y te lo aprieto duro contra la cara y te puedo
cortar la respiración. Hasta sería capaz de rajarme un pedo en tu cara, pero
tranquila Marianita, no lo haré.
Agárrame el culo con ambas manos y bésalo!. Me dijo ¡Qué
placer me dio ese hombre! Que sabroso! Pensé yo.¡Mi lengua le recorría el culo
de arriba abajo, y se lo besaba como si estuviera hipnotizada!-
Estaba fascinada. Yo estaba dispuesta a volver a chuparle ese
ano cada vez que me dijera. -¡Así, puta! ¡méteme la lengua! ¡Y besámelo,
chupámelo!- y seguía removiendo el orto contra mi cara y mi boca. Cada tanto lo
levantaba un poco para dejarme respirar. -¿Te gusta el olor? SI, claro que te
gusta el olor fetido de mi orto, puta. ¿ Te voy a refregar este culo en la cara
para que conozcas lo que es complacer a tu amo- Me gustaba su olor. Y también el
sabor... -¡¡¡Qué rico, papito!!! ¡Chuparle el culo me calienta mucho, le dije!
¡Me gusta cuando tengo la cabeza entre las piernas de un hombre- Me gusta
dominar a la mujer y obligarla a que haga lo que yo quiera! Me gusta cuando la
domino y la obligo a chuparme el culo y la poronga! Me gusta humillarla. Era lo
que él decía y me hacía.¡
Mi clítoris se puso rígido. MI concha chorreaba flujo. Yo
chupaba y chupaba. De pronto me agarró del pelo y me acercó mi boca a sus
huevos. Fui limpiando sus pelos. Abrió las piernas ampliamente, ofreciéndome sus
pelotas . Que sucias estaban! Me di cuenta que había venido de jugar al futbol y
no se había bañado el muy puerco. Poco me importó .
Adoraba ser yo quien le limpiara con mi boca sus sucias
pelotas llenas de leche. Sucias , olorosas. desfachatadamente. Sus pelotas eran
corrugadas pero suaves y acariciaban mis mejillas.
El olor que salía de sus genitales me embriagaba. Una vez que
tuve sus huevos dentro de mi boca comencé a pasarles la lengua y a ensalivarlas.
Todo esto ocurría en silencio, con sólo el ruido de nuestras respiraciones y
jadeos.
-¡Así me gusta, mi puta obediente! -¡Ahora de rodillas,
zorra!- y puso su verga frente a mi cara. -¡Ya sabés lo que tenés que hacer!-
¡Mámala pero sin sacarme el polvo!
Miré esa verga sucia, tenía semen seco como si se hubiese
pajeado antes del partido de futbol. Ese queso me esperaba, y no veía la hora de
comerme esa ricota. Asi que decidi comerla de un solo bocado. Yo me la metí en
la boca y la entraba y sacaba de mi boca como si fuera un bombón.
La ricota de a poco la fui disolviendo en la boca
descubriendo su maravilloso gusto. De solo pensar que esa ricota seca era la
esencia de mi macho me daba mas calentura aun.
De su garcha comenzó a salir un poquito de semen y entonces
le retiré la cara. Me tomó por las axilas y me hizo erguir hasta que mis tetas
le quedaron en su cara. Mis pezones estaban duros. Se puso a chuparlos y a
morderlos. Sus manos mientras tanto apretaban y soltaban mis tetas con fuerza.
Con las manos también me acariciaba la cabeza y el cuello, y me metió un dedo en
el culo, luego me lo llevó a la boca para que se lo chupara, y se lo chupé. Eso
si me dio realmente asco.
¡Ahora tengo ganas de ir al baño...dijo él de pronto.!¡Pero
creo no voy a llegar a tiempo! ¡ Abre tu boca! Ordenó. Y ahí me soltó un
chorrito y luego me largó un chorro más largo que me llenó la boca. Me sentí
extasiada y me lo tragué.
-Muy bien trola! Ahora lámeme bien la verga para limpiarme-
Pero cuando estaba ya acabando de limpiarla de pis con mi lengua, llegó otra
descarga, que empecé a tragar con gozo. Me agarré a sus nalgas, pegando mi boca
a su verga, para tragarme todo lo que tuviera para darme, pero me la sacó de la
boca y me dijo que me acostara de espaldas sobre el suelo. Y parándose con ambas
piernas abiertas, una a cada lado de mi cuerpo, apuntó con su verga a mi cara,
ojos, pelo, orejas, nariz, boca.
Abrí la boca y me metió un largo chorro para después seguir
por mi cuello, mi pecho, hasta mojarme completamente. -¡Estuve juntando todo
este pis para vos, zorra!- dijo acuclillándose frente a mi boca, de modo de que
pudo continuar meándome. Yo estaba llena de placer, y bebía y bebía su meo,
amarillo y caliente. Cuando terminó, yo vi embobada como su verga se acercaba y
la restregaba contra mi cara. Sus orines sabían exquisitos. Ahora abrí la boca
Marianita. Entonces apunto su culo hacia mí y escuché un ruido, mientras un
vendabal de pedo se venía hacia mi cara. El olor era nauseabundo pero me lo
ofrecía mi macho asi que lo recibía con gratitud. Olí lo mas profundo que pude.
Olé fuerte Mariana, puta de mierda, me decía, y yo cumplía.
Me volví una adicta a su pis y a sus pedos. Apenas llegaba al
depto me arrodillaba frente a su verga con la boca abierta, y él, sacaba su
verga y llenaba mi boca de pis. Después terminaba chupándole la verga, su culo,
oliéndole sus pedos o lo que él quisiera. Un día me empotró la verga en el culo
y me lo llenó de pis. Fue delicioso! Otro día me utilizó de inodoro, defecándome
en las lolas. Dándome todos sus grandes teresos sobre mis tetas. Fue delicioso
luego ser cogida con toda su mierda en el cuerpo.
Como me gustaba ver sus grandes teresos perfectos en mis
lolas."!!
Se acostó en la cama boca arriba. Su verga se paró de nuevo y
apuntaba al techo. Me hizo señas para que subiera también a la cama y me dijo:
¡ Pónete en cuclillas, de espalda a mí, abre bien esas nalgas
y colócate la verga a la entrada de ese culo! Hice lo que me dijo y él me tomo
con sus manos de la cintura y metió su verga en mi culo hasta empalarme
completamente. Mis nalgas rebotaban una y otra vez sobre su pelvis y yo hacía
movimientos cortitos pero cada vez más seguidos.
Ahí estaba yo con su verga bien metida en mi culo, con mi
concha chorreando flujo, mi respiración se aceleraba más y más, mi culo se
contraía espasmódicamente para apretarle su pija. Sentí que su verga estallaba
en mi culo como un surtidor y que sus manos se aferraban con fuerza a mis
nalgas. Un orgasmo se me vino también desde la cabeza e hizo explosión en mi
culo.
Que delicia sentir toda esa leche en mi ano. Quedamos
rendidos, uno en brazos del otro. Que bien que me humilla mi macho pensé, luego
me dormí.