Gracias a Amanda por contarme y dejarme contar su
historia....adornándola bajo su supervisión.
Soy una madre que me consideraba normal hasta que ocurrieron
unos hechos que revolvieron todo mi ser interior y me convirtieron en alguien
que nunca pensé que sería.
He de reconocer que todo empezó cuando mi hijo era aún muy
joven....demasiado joven pienso ahora yo. Llevaba divorciada ya dos años y en mi
hijo he encontrado un alivio grandísimo a la soledad que te sobreviene en el
trauma, que en mi caso lo fue, del divorcio. Aunque intento ser moderna, cosa a
la que también ayuda mi hijo pues él me alecciona para que su mami no estuviera
"fuera de honda", soy consciente de que soy su madre. Intento que nos llevemos
lo mejor posible, a fin de cuentas nos tenemos el uno al otro.
Mi hijo empezaba a tener una edad en la que se encerraba al
servicio muy a menudo......vamos, que se estaba haciendo un hombrecillo. Además
tenía esos cambios que denotan que ya no juega con muñecos y que sus gustos en
el tiempo libre habían cambiado de salir al parque con las bicis y sus amigos a
salir al parque con las chichas y sus amigos.
Un día, limpiando su habitación, me encontré su diario que, y
ésto es cierto, se me cayó mientras recogía sus revistas de motos. Cuando lo
recogí, percibí que estaba abierto y, como no, me dispuse a leerlo, sólo un
poco, por encima, sólo para convencerme de que mi hijo no tenía grandes
preocupaciones ni problemas que me escondiera.......y, parecía que no, hablaba
de sus amigotes, de lo bien que le caía uno, de lo que le gustaban las motos y
sus proyectos de futuro, hasta que pasé una página y ví una foto mía en bañador
de hace 4 años!
Lo sorprendente no era la foto en sí, al fin y al cabo era un
bañador, de los de antes, que tapaban bastante el cuerpo, sino que la postura en
la que yo estaba era muy sensual. Estaba tumbada del lado derecho, con mi codo
haciendo un arco para poder apoyar la cabeza en mi mano derecha, mi mano
izquierda en mi estómago amagando bajar a la entrepierna y mi pierna izquierda
semi doblada como para tapar ese pubis que parecía sería acariciado en breve.
Entonces me acordé en el momento en que me hice la foto y que la intención de
ésta era excitar a mi, por aquel entonces, marido.
No sabía cómo había llegado a parar esa foto en el diario de
mi hijo, supongo que la habría recogido del suelo mientras mi marido y yo nos
lanzábamos cosas cuando discutimos antes de que abandonara la casa.
Bueno, mi hijo tenía una foto mí, nada raro, aún por el alto
contenido sensual de la foto, sin embargo comencé a leer a partir de la página
donde encontré el retrato:
"Creo que empiezo a entender a los colegas, la verdad es que
mi madre está bien buena. Sé que no es muy correcto imaginarla desnuda o
realizando actos sexuales, pero la verdad es que mi pinganillo se pone tieso si
lo hago. Ayer escuché al Luisma decirle a Josemi que mi madre tenía pinta de
follar hasta por el culo, y aunque en principio me molestó mucho el comentario,
me puse a imaginar la escena y me empalmé"
Una ola de sensaciones comenzaron a recorrer mi cabeza, mi
cuerpo y mi corazón....aunque tratando el tema parecía tener mucho tacto, desde
luego estaba fuera de sí, mi hijo era un saco de hormonas a punto de estallar si
es que no lo había hecho entonces.
Seguí leyendo en otras fechas, buscando ya sólo referencias a
mí....
"Hoy me he hecho una paja imaginando como folla mi madre. Sé
que puede tener algo que ver con el síndrome ése de Edipo, pero por ahora no me
preocupa. Me follaría también a una tía buena que me encontrara, pero da la
casualidad de que mi madre está como un tren [...]"
No me lo podía creer, mi hijo me consideraba una mujer
atractivísima y, sobre todo, en cierta parte disponible para él. Me quería
convencer que era cosas de la edad y seguí leyendo.
"[...], hoy la he espiado mientras se duchaba, dejó la puerta
abierta del cuarto de baño y la ví en la ducha por el espejo del
cuarto.....cuando empezó a frotarse las tetas con el jabón y a lavarse su chocho
no pude remediarlo y me masturbé ahí mismo. No creo que sea una obsesión, sólo
que sé aprovechar lo bueno que tengo en casa".
Ahora entendía porqué quedó ésa señal en el parqué hace unos
días...sí que notaba que su afecto era mayor, pero no podía imaginarme eso.
Ya no había nada más escrito. Mi mente empezó a formar
imágenes, de las que hablaba mi hijo...."la verdad es que mi madre está
buena"....."mi madre tenía pinta de follar hasta por el culo "....."no pude
remediarlo y me masturbé ahí mismo", y me excité. Me excité imaginando a mi hijo
masturbándose delante mía. Mientras jugaba con su sexo acalorado por mi cuerpo y
mis movimientos. Mis pezones se dispararon, acaricié mis pechos con los ojos
cerrados creyendo que mi hijo estaba delante mía. Bajé mi mano izquierda
acariciando toda mi piel hasta llegar a mi vagina y ahí froté mi clítoris
despacio al principio, luego, llevada por el frenesí, terminé acelerando el
ritmo hasta llegar a un orgasmo tremendo. Maravilloso pero al mismo tiempo algo
culpable.
Estuve varios días meditando sobre esa situación y, de hecho,
un poco más distante que lo común de mi hijo. Sin embargo, mi amor por él y el
despertar que había proporcionado a mi pasión sexual me hicieron verlo como un
hombre atractivo y con un gran punto de morbo que me hacían irresistible no
tentarlo.
Comencé a moverme y vestirme de formas muy insinuantes,
sabiendo que le harían excitarse, masturbarse y derrochar letras en su diario.
Yo, cuando él no estaba en casa, devoraba esos párrafos que para mí eran odas a
mi sexualidad, disfrutando también del placer onanista con ellas. Cada vez me
mostraba más provocativa, más insinuante y sus frases cada vez eran más
incontenidas, más directas, más deseosas de mí.
Sin embargo ayer.........fue el clímax. Realicé lo que de
costumbre hago, le preparo el desayuno y me insinúo todo lo posible sin que le
dé pie a dar el siguiente paso y mi hijo se va deprisa, algo nervioso diciendo
que volvería tarde.
Entonces fui rápida a su habitación, busqué el diario y
comencé a leer.........
"Hoy es el día, hoy mi madre y yo tendremos que dar el
siguiente paso, este juego que nos llevamos es una locura. Mamá....mira encima
del armario de mi habitación."
¡Mi hijo me estaba escribiendo a mí! ¡Fui a mirar y había una
cámara, y estaba grabando! Seguí leyendo.
"Un día quería verte en casa a solas desnuda o en ropa
interior, a ver lo que hacías y puse una cámara en mi habitación con ésa
intención y cuál fue mi sorpresa que vi cómo te excitaba leer mi diario, escrito
en gran parte, en honor a ti."
Me empecé a poner colorada como una manzana y enseguida
apagué la cámara.
"No volveré tarde hoy, sólo era una frase para que pudieras
venir tranquila a leerlo, estaré ahí en breve. Sé que puede ser duro, pero ambos
nos atraemos y nos queremos con locura. Pronto nos fundiremos en uno."
Mi hijo había descubierto a quien le había descubierto. Por
un lado estaba tranquila, porque mi secreto era compartido y aceptado....por
otro lado, estaba temblando de miedo. Deseaba que llegara ése momento,
pero....es efectivamente muy duro.
Mi hijo entró por la puerta, y desde el hall de la entrada
hasta su habitación fue desnudándose. Yo no podía moverme, me quedé helada.
Cuando llegó a la habitación me quitó la cámara y su diario de mis manos y sin
mediar palabra comenzó a besarme en los labios apasionadamente y yo correspondí.
Me quitó la ropa interior suavemente y me tumbó en su cama. Me besó el estómago
y fue directamente a mi bulba que palpitaba de la excitación. Me hizo el mejor
cunilingus que me han hecho jamas.
Cuando hube orgasmado 2 veces, se escupió en su sexo y me lo
introdujo suavemente dentro de mí, hasta lo más profundo. ¡Qué sensación tan
maravillosa! Y comenzó a bombear dentro y fuera mientras agarraba mis piernas
abiertas y yo me estrujaba mis pechos. Cuando llegó mi siguiente orgasmo se
debió excitar tanto que él también se corrió, dentro de mí. No me importó porque
tomo la píldora. Nos abrazamos y besamos durante largo rato.
A partir de ahí, y después de mucho hablar, dentro de casa
somos como una pareja, pero.....hay mucho más en el tintero.
Espero que os haya gustado,
Corey Taylor