Me desperté el sábado de mañana y entraba un poco de luz por
la ventana. Mi marido me estaba acariciando y me había quitado mi tanga
dejándome totalmente desnuda. El calor de verano y sus caricias me tenían muy
acelerada. Tenia sueño pero no pude aguantarme y metí su pene en mi boca
chapándolo con mucha pasión.
En breves instantes el muy cretino me llenaba de semen mi
boca y casi me ahogo. Volví a mi lugar esperando su pronta recuperación para que
me calmara mi insostenible deseo. Pero el se fue al baño y demoro en volver.
Luego le escuche decir, casi dormida, que era hora de su
partido de fútbol con sus amigos y que volvería a la hora del almuerzo.
No quise ni besarlo, estaba muy molesta. No era justo que
dejara así, desnuda, destapada y recaliente. No podía dormirme, mis ganas no me
dejaban descansar y me sentía mojada de deseo.
Me daba vueltas constantemente en la cama y ya estaba
decidida a masturbarme cuando percibo ruidos desde fuera del cuarto. En el
momento que recuerdo que con mi hijo se habían quedado en casa 2 compañeros del
colegio ya era tarde. Cerca de la puerta mirándome, lograba divisar el brillo de
un par de ojos, pero sin poder definir a quien pertenecían. Suavemente intente
buscar las sabanas, pero fue en vano. Preferí hacerme la dormida y así no hacer
un triste espectáculo de levantarme a buscar las sabanas o mi ropa. Supuse que
se iría pronto y así podría cerrar la puerta. Para colmo la maltita luz que
entraba por la ventana daba justo sobre mi cuerpo. Sea quien sea tenia una muy
linda perspectiva de mi cuerpo. Estaba boca arriba con las piernas casi
separadas y mis brazos a mis lados. Con los ojos apenas abiertos, para no
revelar que estaba despierta, podía ver que seguía ahí, mirándome (quizás
masturbándose).
Quería saber de quien se trataba. La situación me estaba
poniendo muy caliente y comenzaba a mojarme de nuevo. Si fuera Pablo, un chico
moreno, musculoso, bien parecido, no tendría problemas de seguir mostrándome,
pero si fuera Luis, un tipo desagradable, prepotente, que siempre me estaba
espiando, desnudándome con su mirada, que parecía babearse con mis formas, no me
gustaría seguir con este jueguito.
Ahora pienso que puede ser mi hijo Roberto, que con sus 16
años, no seria la primera vez que se masturbara mirándome desde las penumbras.
Usualmente lo hacia en las tardes, cuando yo tomaba sol en la terraza. El se iba
a la azotea y desde detrás del tanque de agua me espiaba.
Intente entreabrir los ojos para ver si todavía estaba allí y
para sorpresa mía ahora eran tres pares de ojos que me observaban y tres bocas
que murmuraban. Mi hijo disfrutaba con sus dos compañeros de la desnudez y lindo
cuerpo de su madre.
Mi deseo era incontrolable, maldecía a mi marido por dejarme
así de lujuriosa, quería matarlo. Ahora no podía contener mis ganas y para colmo
me gustaba la situación que se estaba dando, me gustaba que me miraban y se
calentaran conmigo. Mi sexo estaba empapado y mis pezones se habían puesto duros
y enormes. Mis tetas se movían con mi respiración un poco agitada y en sus
movimientos me hacían gozar.
Entraron los tres y se pusieron alrededor de mí, pude ver a
Roberto y Pablo de un lado de la cama y a Luis, totalmente desnudo y tocándose
su pene, del otro. Luis tenia un miembro poco proporcional era tremendamente
largo, fino y su cabeza muy roja y más ancha. Pablo, como todos los morenos,
tenia un aparato proporcionalmente enorme, casi el doble que el de mi marido.
Roberto no podía negar que era hijo de mi marido tenia exactamente el mismo tipo
de pene.
Mi cabeza no paraba de pensar, que hacer, como seguir y como
salir de aquel embrollo. Como protección decidí seguir haciéndome la dormida.
Cerré las piernas suavemente y pase mi brazo por encima de mi cara. Ahora podía
ver mejor sin que me descubrieran. Seguramente ya se habían dado cuenta de que
mi respiración se había agitado bastante.
Ellos tenían un plan. Roberto se arrodillo en el piso y
tacándome el brazo me preguntaba algo acerca del desayuno. Rápidamente su mano
paso a mi seno y sus dedos a jugar con mi pezón. Seguía hablando de algo y yo
comenzaba a gozar solo con el hecho de pensar donde podía terminar esta
situación. Roberto le decía en voz baja a Pablo que seguramente había tomado
alguna pastilla para dormir, dado que usualmente yo no tenia el sueño tan
pesado. Me gusto ese argumento y me deje llevar. Pablo sin disimulo ninguno puso
sus dedos en mi sexo, separo mis piernas y estaba dispuesto a todo. Luis que
estaba desnudo comenzó a besarme en la boca y su lengua parecía querer alcanzar
mi garganta. Me daba asco pero la calentura que me producían los dedos de Pablo
entrando en mi vagina y tocando mi clítoris y los besos y mordidas que me daba
Roberto en mis pezones, me hacían disfrutar también de aquella lengua. Puse mis
brazos al costado de mi cuerpo y me deje hacer.
Pablo se separa de mí para desnudarse completamente, momento
en que mi hijo cierra las cortinas para dejar todo casi a oscuras. Esto me
permite abrir un poco más los ojos. Sin dejar de besarme, Luis se acuesta sobre
mí y aprovecha la abertura de mis piernas para colocar su sexo en el mío.
Roberto le recrimina que no era lo que habían arreglado. Los tres están muy
calientes y Luis comienza a penetrarme con aquel extraño miembro. Dentro de mí
sentía esa cabeza como una pelota y me producía sensaciones nunca antes
experimentadas. Su lengua jugaba con la mía y sus manos recorrían mi cuerpo.
Pablo le decía que era mejor que acabara afuera, ya que
ninguno tenia preservativos. Cuando llega mi gran orgasmo, que hace que tiemble
toda, siento que el muy degenerado no saca su pene y me llena completamente de
semen, ese liquido caliente que comienza a salir de mi sexo me hace llegar mi
segundo orgasmo y Luis sigue moviéndose y llega mi tercero. No termina de salir
su pene de dentro de mí cuando Pablo ya estaba tratando de poner su lindo y
enorme cañón en mi boca. Roberto con una toalla me limpia mientras le recrimina
a Luis el haber acabado adentro. Comienzo a chupar esa tremenda cosa de Pablo,
el goza mucho pero no se anima a acabar en mi boca. Ahora es Roberto, mi propio
hijo, que me penetra. Me encanta y me produce un morbo muy especial. Pablo sale
de mi boca y Roberto fuera de sí me comienza a cabalgar muy impetuosamente.
Siento que esta muy excitado y con mucha violencia, como vengándose de algo, me
penetra completamente, sintiendo en cada embate sus testículos pegándome
fuertemente. Parece que me esta violando. Me encanta esa pasión y ese pene
durísimo. Sigo gozando constantemente, ya perdí la cuenta de mis orgasmos y
vuelvo a ser llenada de semen. Siento que toda la cama esta mojada. Ahora saca
su pene y lo pone en mi boca. Se lo limpio con mi lengua.
Pablo no se anima, pero yo estoy desesperada por sentir aquel
cañón adentro de mí y lo tomo del brazo y lo acuesto en la cama. No puedo mas
del cansancio. Decido ponerme sobre él. Me siento sobre su pene que comienza a
penetrarme lentamente. A pesar de todo el semen que a esta a altura sale a
borbotones y moja todo, me duele un poco que aquel tremendo cañón me penetre y
ya comienzo a gozar. Contagiada por la pasión de mi hijo empiezo a subir y
bajar. Cada vez más rápido y a gozar como nunca. Ya casi estoy saltando sobre
Pablo y él me toma mis tetas apretándolas muy fuertemente. No aguanta mucho y al
tener un nuevo orgasmo siento que también me acaba dentro. Y otra vez vuelvo a
estar llena de liquido y otro nuevo orgasmo. Nunca había gozado tanto. Roberto
dice que va al baño y Luis se aprovecha. Sin que salga el pene de Pablo de
dentro de mí, me tira sobre su amigo y siento que intenta penetrarme analmente.
NNNNNOOOOOOO ¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Grite. Pablo me abraza fuertemente y no me deja mover. Quedo
en el medio de los dos Tengo mis brazos atrapados por sus enormes brazos. Y mis
piernas abiertas con fuerza son inmovilizadas por Luis.
Al estar toda mojada Luis aprovecha la lubricación para
colocar su cabeza en mi ano y con un poco de dificultad comenzar a penetrarme.
Siento que me lastima. Me duele. Me siento violada. No puedo negar que me
encanta. También siento que recobra la dureza el cañón de Pablo y juntos
comienzan a moverse haciéndome tocar el cielo con las manos. Nos movemos los
tres y no puedo aguantarme más. Comienzo a gritar y gemir. El pone y saca de
ambos me producen mas sensaciones nuevas. Siento rasgar mis músculos. Mi ano
sangra. Me encanta, no lo puedo creer. Siento como me invade el semen por mis
entrañas. Los tres nos apretamos fuertemente y nos sentimos gozar como si
fuéramos una sola persona.
Poco a poco recobramos la respiración, la cordura y no puedo
creer que ya pasaron 2 horas. Mi marido esta por venir. Entonces organizo la
situación. Le pido que me ayuden. Cambiar las sabanas, Dar vuelta el colchón (
que esta totalmente mojado), poner la ropa en el lavarropas, abrir las ventanas
y le pido a Roberto que vaya a comer con sus amigos ya que tengo que aclarar mis
pensamientos.
Nos ponemos de acuerdo en que todos diríamos lo mismo. Ellos
estuvieron mirando televisión toda la mañana y yo me dedique a leer.
Pero vaya Dios, que mañana de Sábado. Nunca mas volví a tener
una fiesta de aquellas. Antes de irse me agradecieron y prometieron no decir
nada, pero el maldito de Luis me guiño un ojo y me dijo, "te prometo volver a
visitarte, preciosa...".