FROM: MINDMASTER (CAPRICORNIO VIERNES)
MATERIAL: "SANGRE DE MI SANGRE" MM/t True Rape NC Humil
B/D Anal, Oral. MC. INCEST
DATE: 11 DE AGOSTO 2004
CAPITULO III "LA CULPA"
**Esta historia contiene situaciones que podrían resultar
ofensivas para menores de edad o personas que les disgusta leer acerca de
violaciones, sadomasoquismo, bondagge, sexo no consentido e incesto. Si eres
menor de 18 años o te incomodan las situaciones antes descritas. NO sigas
leyendo esta historia. **
CAPITULO III "LA CULPA"
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Me dirigí a la enfermera que estaba en una especia de
recepción para preguntar por mi hijo y mi mujer cada paso que daba para llegar
hasta ella mi corazón latía mas y mas, como si fuera a romper mis costillas y
explotar mi boca estaba seca. Más aun cuando la enfermera me miro fijamente.
-¿qué necesitaba, señor?- me pregunto, estaba a punto de
saber quizá la peor noticia de mi vida.
-la señora claudia de Salazar y el joven Saúl Salazar, ¿dónde
y como se encuentran?- le pregunte rápidamente sin darle tiempo que buscara
hubiera querido que en ese mismo momento me respondiera, pero ella impasible
volteo a ver al monitor para revisar los recientes ingresos.
-ingresaron esta tarde están en quirófano en el tercer piso,
puede subir por el…
Antes de que terminara, de darme los datos yo corría hacia el
elevador, estaban en quirófano, quiere decir que aun estaban vivos pero debía
haber sido algo grave para que estuvieran siendo operados de emergencia.
El tiempo que tardo el elevador en descender para llevarme
hasta el tercer piso donde eran operados mis seres queridos se me hizo eterno,
jamás el ascenso del elevador se mi hizo tan lento cuando por fin la puerta se
abrió, salí como si fuese a
ganar un premio si llegaba en primer lugar hasta la recepción
del tercer piso, en donde podrían darme algunos informes.
El día mas largo de mi vida fue ese, o al menos es el que yo
recuerdo, es como algo que no esta claro en mis recuerdos, como si hubiera sido
un sueño, o mas bien una pesadilla en la que entre y jamás pude salir, no
recuerdo la cara del doctor que me informo, sino solo sus palabras, que hicieron
que mi corazón se detuviera por unos segundos, cambiando mi vida en definitiva,
destruyendo la vida que yo había tenido en los últimos años, aun ahora cuando lo
recuerdo siento como sus palabras retumban en mi mente dejándome perplejo, "lo
siento , señor Salazar, hicimos todo lo posible, pero su esposa y el bebe que
esperaba, acaban de morir".
-¿muertos? ¿Claudia muerta? ¿cómo es posible, apenas en la
mañana, hace unas horas estuve conversando con ella y se encontraba
perfectamente como es posible que un accidente en tan pocos segundos cambien tu
vida en forma tan drástica, no podía creerlo trate de que todo fuese producto de
mi imaginación. No puede ser, no puede ser me repetía una y otra vez, pero el
que yo me negara a aceptarlo no quiere decir que no hubiese sucedido y que fuera
ya un hecho, claudia ya no estaba con nosotros, jamás volvería a verla a tocarla
sentirla, a hacer el amor, "hacer el amor", de pronto me vi. en el desierto
perdido en una inmensidad de arena sexual, que me dejaba indefenso de mis deseos
ocultos, ya que el oasis que representaba claudia para mi en ese desierto
sexual, se había terminado, agotado, jamás podría aferrarme a ella sexualmente
como lo había hecho durante todos esos años, estaba solo y lo que es mas,
emocionalmente no estaba en condiciones de poder entender lo que había sucedido,
¿por qué la vida me arrebataba la única posibilidad de seguir siendo el
heterosexual ejemplar, feliz esposo y buen padre, mi vida con claudia era
estable y ahora sin ella ¿qué iba a suceder?.
Apenas puede escuchar lo que me dijo después, por unos
momentos me olvide de la suerte de mi atractivo hijo Saúl, hasta que el doctor
me lo recordó. En mi mente solo resonaba la palabra "muerta" en referencia a
claudia.
-su hijo, esta siendo operado, tuvo fractura de ambos brazos,
y una pierna, se le están colocando unas placas y clavos para que pueda volver a
tener movilidad lo mas pronto posible, pero necesitar ayuda y terapia física, y
por lo que veo también emocional.
-¿emocional?- pregunte aturdido aun al doctor, ¿mi hijo
terapia emocional?-¿psicológica?- pregunte de nuevo
-así es Sr., Salazar, su hijo se culpa del accidente, aun no
sabe que la señora murió, eso se lo dejaremos a usted, por el momento al salir
de la cirugía estará sedado para evitar los intensos dolores.
-¿culpable?- repetí es palabra, Saúl es culpable, la muerte
de claudia es por su culpa, debe de pagar, lo que ha hecho. Los malos
pensamientos se apoderaron de mi mente de nuevo y aun en esas circunstancias mi
miembro endureció al recordar las nalgas de mi hijo, su perfecto cuerpo
musculoso varonil y masculino, Saúl debe de pagar, y tiene con que, su perfecto
redondo y duro culo, sufrirá las consecuencias.
En ese momento después de haber escuchado las palabras del
medico sentí que la poca razón que me impedía "atacar sexualmente a mi hijo"
desaparecían, el mimos, Saúl, las había derrumbado al haber sido culpable de la
muerte de claudia, si claudia no hubiera muerto, yo podría haber resistido la
tentación de cogérmelo, pero ahora sin ella, mi miembro debe tener un orificio
para satisfacerse y ese es el culo de Saúl, la dureza de mi miembro se mantuvo
al imaginar el coraje que sentiría al penetrar el virginal culo de mi varonil
hijo y poseerlo sexualmente alguien tenia que pagar por lo que había pasado y
quien mas que mi viril hijo, ya que el iba manejando cuando sucedió el
accidente. Su vida y su cuerpo me pertenecen sexual, física y mentalmente será
mío, pensé. Eso será como el pago por haber provocado la muerte de claudia y el
bebe que venia en camino.
Me negué a verlo, no quería ver su atractivo rostro, sentía
que casi lo odiaba por lo sucedido, cono si eso fuera posible, ¿odiar a mi
propio hijo? si, lo odie sentía un rencor hacia el, mezclado con el deseo, el
justificar, que ahora si después de lo sucedido si tenia toda la razona en
abusar sexualmente de el, en poseerlo definitivamente, en controlar su vida y
mas que nada su cuerpo, y de su cuerpo su trasero, Saúl ya no será libre, estará
a mi lado y me servirá sexualmente lo quiera o no, -pensé- mi menta había tomado
una drástica decisión que cambiaria no solo la vida de Saúl sino la mía propia,
por que estábamos por iniciar una nueva relación, que Saúl ni siquiera imaginaba
que viviría y que por el momento ignoraría, pero que marcaría su vida
definitivamente. Igual que la mía.
Cuando me avisaron que la cirugía había terminado y que Saúl
estaría en terapia intensiva por lo menos 72 horas, sentí alivio, aun tenia
junto a mi a quien debía sufrir las consecuencias de sus actos, si alguien me
hubiera dicho que yo viviría una situación así, jamás lo hubiera creído, pero
ahora que esta sucediendo lo creo y hasta los disfruto.
En terapia intensiva las visitas estaban restringidas así que
fue un buen pretexto para no ver de momento a Saúl, aunque si me informe de como
estaba, pero debía ocuparme del cuerpo de claudia, así que contrate una
enfermera mas que estuviera al lado de mi deseado hijo y me encargue de la
velación y entierro de claudia.
El accidente destrozo los órganos internos de claudia, las
hemorragias internas fueron imposibles de controlar y murió desangrada un shock
hipovolemico o algo aso no entendí bien la causa solo el hecho de que ya no iba
a estar conmigo. Fui abrazado en esas horas mas veces que en toda mi vida, creo,
y compadecido por todos, siempre me recordaban "aun tiene un hijo por quien
velar" hasta sentía rabia de recordarlo
de saberlo vivo, de lo que mi mente estaba maquiavélicamente
tramando para mi culpable hijo Saúl.
El tiempo trascurrió tan lento, las ultimas horas del cuerpo
de claudia sobre la tierra, su cuerpo completo, porque ella y yo habíamos
acordad que al morir ambos queríamos ser incinerados, así que antes de que ella
entrara al crematorio, me despedí, no quise desvestirla, decidí que entrara al
crematorio con su ropa, derrame solo algunas lagrimas y le di un beso de
despedía en sus fríos labios, al verla así sentí mas rencor y rabia en contra de
Saúl, ¿cómo fue posible que hubiera sido tan imprudente al manejar?.
Unas horas después de haberme despedido de claudia recibí lo
que quedaba de ella, en una pequeña urna de madera tallada, en color oscuro,
sellada estaban las cenizas que era lo único que me quedaba, las abrace y di un
beso sobre la urna. Pensando en mis adentros, "no te preocupes, Saúl pagara por
esto, te lo juro". Creo que si ella pudiera haberme hablado me hubiera dicho que
Saúl no era culpable y que
siguiéramos viviendo como padre e hijo, pero ella ignoraba mi
ocultos deseos de posesión sexual que Saúl despertó en mí desde que había
vuelto, así que emocionalmente acomode las cosas a mi beneficio sexual, y en
contra de Saúl, mi atractivo hijo que debería pagar con su cuerpo, su
imprudencia.
Sentí el calor aun en la urna y eso me provoco mas lagrimas,
cuantas noches de intenso calor sexual habíamos nosotros compartido, juntos, de
quedar agotados por intensas noches de placer que jamás iban a volver a
repetirse, al menos no con ella, pero Saúl será el encargado de apagar mis
deseos de ahora en adelante.
Cuando llegue a la casa puse la urna con las cenizas de
claudia en el lugar mas visible de la sala, la mesa de centro, de cualquier
ángulo podría verse que eran los restos se ella, Saúl las vería en cuanto
pudiera regresar a casa.
Casi 48 horas después de que Saúl salio de la operación aun
en terapia intensiva, por fin me anime de valor y sabiendo que estaba aun sedado
me di valor y entre a verlo, su rostro tenia algunos golpes, sus brazos estaban
enyesados y una de sus piernas, estaba semidesnudo, su perfecto cuerpo estaba
ahí a la vista de toas las enfermeras y doctores que pudieran estar cerca de el,
su amplio tórax se resaltaba mas por lo ajustado de las vendas en sus brazos,
así que aprovechando que estaba solo, y que nadie podía verme pase mi mano con
una obscena caricia en su duro pezón, sentí como su cuerpo estaba perfectamente
desarrollado por el ejercicio, la tibieza de sus pezones y su tersa piel, exenta
de vellos, su rostro varonil al estar sedado se me imagino indefenso, ignorante
lo que le esperaba, a como su vida iba a cambiar a mi lado, recordé lo que había
sucedido por su culpa, e instintivamente mi manos apretó su pezón con fuerza
como queriendo hacerle daño, hacerlo sufrir, Saúl estaba dormido por los
sedantes, pero aun así en su varonil rostro se dibujo una mueca de dolor al
sentir la fuerza de mi mano presionándole, dañándole el pezón, fuertemente. Mi
miembro se endureció al ver el rictus de dolor en el rostro de mi varonil hijo,
incluso pegue mi entrepierna a un costado de su cuerpo para frotar la cabeza de
mi verga, por debajo de mi pantalón a su desnudo cuerpo, creo que jamás había
experimentado una erección y lubricación tan rápida como cuando vi. Su rostro
con esa mueca de dolor, ¿qué rictus tendría cuando estuviera dentro de el?,
cuando sienta a
su padre robarle la virginidad anal. Deje mi mano
torturándole el pecho pro alguno minutos hasta que escuche pasos de alguien que
se acercaba rápidamente retire mi mano y cubrí el cuerpo de Saúl con la sabana,
para después salir, aun con el miembro duro, salí a toda prisa, y fui al baño,
en donde saque mi dura verga, dura y la frote con cierta furia y deseos
mezclados, pensando en Saúl excitándome al recordar el dolor reflejado en su
rostro, en su varonil rostro, me provoco el mas intenso de los orgasmos de los
últimos años, el solo imaginar el dolor en mi viril hijo, me excito de
sobremanera, hasta llevarme a un éxtasis sexual del que ya no podía ni quiera
salir, y en el cual Saúl iba a estar presente como pieza clave.
Después de las 72 hrs. Saúl despertó, ya no fue necesario los
sedantes aunque los dolores aun estaban presentes, pero eran cada vez menos, la
primera vez que nos vimos después del accidente fue decisivo, ya que de eso
dependía que Saúl estuviera encadenado a mi de por vida, así que cuando yo fui a
verlo, ya el doctor no tenia la autorización para decirle nada de claudia.
Quería ser yo el que le diera la noticia el verlo sufrir y sentirse culpable de
lo sucedido, de lo que había pasado, el verlo llorar por lo que había provocado,
cuando estuvimos frente a frente fui lo mas frió tonel, sin que Saúl entendiera
el porque en ese momento, no pasaron mas de 2 minutos cuando me pregunto por su
claudia, su madre, fue entonces cuando sentí placer de decirle la verdad.
-Claudia, tu madre, y el bebe que venia en camino murieron-se
lo dije de golpe tratando de causarle el mayor daño emocional posible.
-¡¡¡¿qué?!!!- su atractivo rostro se deformo en una mezcla de
extrañeza y sufrimiento, no dando crédito a lo que le había dicho- no es
posible, papá, dime que no es cierto, no puede ser cierto, repetía una y otra
vez. Me acerque a el que permanecía inmóvil pues sus brazos estaban enyesado y
una de sus piernas inmóvil, así que pude dejarle ver mi cara de dureza de
sufrimiento mezclado con rencor.
-así es Saúl, están muertos, no es una mentira, es
desgraciadamente una verdad, gracias a ti eso es ahora una verdad,- remarque con
énfasis la ultima frase, tratando de hacerle ver que él había sido el culpable
de todo.
-no, papá, no puede ser, mi mama, nooooooo- intenso
incorporarse tratando de levantarse de la cama, pero era imposible debido a su
condición, lo detuve fuertemente en la cama, tratando de lastimarlo, fingiendo
que lo hacia sin saber, para evitar que se levantara, pero estaba como loco.-
no, no, no, puede ser, no, papá, no déjame salir de aquí, quiero verlos, dime
que no es cierto. Dime que están vivos, por favor, por favor, aghhh. Sus ojos
estaban llenos de lágrimas, estaba en una pequeña crisis, así que
placenteramente tuve que darle una fuerte bofetada, para tratar de calmarlo.
-cálmate, Saúl, cálmate-¡plaf!- el sonido seco de mi manos
estrellándose en el atractivo rostro de Saúl lo calmo solo unos segundos por la
sorpresa, pero casi inmediatamente volvió a agitarse para incorporarse pero yo
ya le había avisado al doctor que le iba a darla fatal noticia a mi hijo, así
que estaban preparados para cualquier cosa que pudiera ocurrir, así que en unos
cuantos minutos llego la enfermera y el doctor con el sedante, disfrutando
sexualmente ayude al medico y ala enfermera a sujetar el atlético cuerpo de mi
hijo mientras la enfermera le aplicaba el poderoso sedante para dormirlo
inmediatamente sentí como sus musculoso cuerpo se fue aflojando al irle
administrando la poderosa droga, lo tuve de nuevo indefenso entre mis brazos, al
sentir que el fuerte narcótico ya había hecho efecto disimuladamente acomode el
cuerpo de Saúl de nuevo en la cama.
-gracias, doctor, creo que fue una impresión muy grande para
mi hijo- le dije al medico.
-así es Sr. Salazar, pero ya lo esperábamos, de usted depende
que su hijo pueda superar la culpa que sentirá por la muerte de su madre.
-no se preocupe doctor, ese será mi principal objetivo,
dedicarme a que mi hijo supere este trance emocional.
-lo admiro señor, Salazar, es usted un padre ejemplar, Saúl
tiene suerte de ser su hijo.
-gracias doctor, la verdad es que mi quiero a mi hijo, y
siempre estaré a su lado, aunque se que su vida será distinta de ahora en
adelante, pero yo lo ayudare- le dije mientras lo veía fijamente para después
voltear a ver a Saúl que estaba profundamente dormido sin dejar de sufrir por lo
que le había dicho pues note que aun en ese estado de sus ojos escapaban
lágrimas. Tuve que contenerme para no esbozar una sonrisa de satisfacción al ver
como mi hijo estaba pagando sus culpas a partir de ese momento.
Saúl tuvo que permanecer sedado a intervalos varios días mas,
al despertar se culpaba de lo sucedido ya que el era quien manejaba cuando
sucedió el accidente, yo puede verlo ya conciente hasta casi una semana después
de lo sucedido, lo vi. Un poco mas delgado de la cara únicamente, su cuerpo
estaba igual, ojeras a pesar de haber dormido mas que lo suficiente, pero la
culpa moral era mas grande, en cuando entre a la habitación y me vio, lo vi.
como cuando era un niño y tenia miedo, empezó a llorar, las lagrimas resbalaban
cayendo hasta su musculoso pecho, no me dijo palabra alguna, contrario a lo que
yo hacia cuando el era un niño, y lo veía llorar así aterrorizado, corría a
abrazarlo y darle valor confortarlo, respaldarlo, quizá el en su inconsciente
esperaba esto, pero permanecí con mi rostro sin decir ni una solo palabra, sin
moverme hacia donde estaba, viéndolo sufrir, llorar, mi mirada y mi expresión
eran de dureza de culparlo, el por lo visto sintió que yo lo culpaba sin haberle
dicho ni una sola palabra así que entre sollozos me pidió perdón.
-papá ¡perdóname! ¡Por favor!- su voz se entrecortaba, ver un
joven hombre adulto tan varonil y musculoso derrotado emocionalmente me excito,
mas aun al saber que era mi hijo, el objeto de mi deseo sexual, pero oculte mis
sentimientos. No dije ninguna palabra.- ¡por favor, papá! ¡Perdóname!- volvió a
repetir.
Sentí que en ese momento Saúl, mi hijo, emocionalmente
necesitaba oír de mis labios la palabra "te perdono" o "no fue tu culpa" para
sentirse mejor, pero sabiendo que tenia un AS bajo la manga. No lo hice, al
contrario trate de reforzar esa idea en su mente.
-el perdón no le devolverá la vida a tu madre, ni al bebe- le
dije en un tono seco, remarcándole que de nada valía que yo pudiera perdonarlo
si las consecuencias de sus acciones habían sido la vida de dos seres vivos y
que ya nada podía recuperarlas.- vas a vivir con el sentimiento de culpa por
siempre, Saúl.- le dije para asegurarme de que no hubiera salida emocional
alguna para Saúl. Mientras mi mirada fuerte, dura se fijaba en el rostro de mi
hijo, culpándolo, recriminándole. El de haber podido hacerlo se hubiera cubierto
el rostro avergonzado, pero como sus brazos estaban enyesados, solo atino a
voltear la cara, para no seguir viéndome, avergonzado, sintiendo que el era el
causante de todo. Sin poder remediar lo que había resultado.
Lo deje sufrir son consolarlo, sin permitir que mi amor de
padre fuera mayor que mi deseo, ya había sido buen padre, ahora debía pensar en
mi, en mis necesidades sexuales y Saúl era una de ellas. Después de lo que le
dije el se quedo callado comprendiendo mi posición volteo su cara siguió
sollozando. El cueto de hospital estuvo en silencio todo el resto de la tarde,
hasta que se quedo dormido.
A los 15 días después del accidente, Saúl fue dado de alta,
debía usar una silla de ruedas algunas semanas y el yeso igual, tuve que
contratar una enfermera para que lo atendiera en el día y por la noche yo estaba
al pendiente de el, no podía dejar pasar la oportunidad de tocarlo de sentir su
cuerpo y sus músculos.
Al momento de llegar a la casa, a nuestra casa, solos el y
yo, empuje su silla hasta la sala de la casa para que el pudiera ver la urna con
las cenizas de claudia, su mirada se agrando al ver la pequeña, urna de madera
tallada.
-son las cenizas de tu madre- le dije mientras empujaba la
silla de ruedas lo mas cerca posible, Saúl no dijo nada los ojos se le llenaron
de lagrimas, al estar cerca de la urna se inclino puso su cara sobre ella, le
dio un beso, no podía tocarla sus brazos estaban imposibilitados, lloro y le
dijo "perdóname, mamá"- buscando ser escuchado por ella, pero eso no era posible
nunca mas.
-perdóname mamá. -Le repitió una y otra vez.
Lo deje ahí por unos minutos solamente, después le dije sin
haberlo consolado en ningún momento, mas bien con una voz dura y falta de
cariño. –te llevare a tu recamara- la recamara de Saúl estaba en el segundo piso
así que estábamos solos yo era lo suficientemente fuerte, para cargar en brazos
a mi hijo, así que lleve la silla hasta el pie de la escalera y lo cargue entre
mis brazos, sintiendo la dureza de sus músculos. Subí lentamente con ese costal
de músculos que dentro de poco serian sexualmente míos. Sin decir mas palabras
lo lleve hasta la cama y lo recosté en ella.
-trata de dormir- casi le ordene mientras yo regrese para
subir la silla de ruedas.
Las semanas se fueron rápidamente Saúl cambio su conducta se
volvió inseguro, temeroso, tratando de olvidar que era el culpable, llego el
momento en el que el yeso fue retirado de brazos y de su pierna, les faltaba la
rehabilitación que seria también de algunas semanas. Pero había quedado bien,
adelgazo solo un poco pero mantuvo su cuerpo atlético y duro.
Para mi el ayudarlo en la terapia de su pierna era fabuloso,
aunque nunca cambie mi expresión, de reproche con él. Pero sentir su musculosa
pierna flexionarla y ejercitarla era muy placentero para mi, o cuando lo ayudaba
a ponerse el traje de baño y llevarlo a la alberca para que nadara y
fortaleciera los músculos, sentir su cuerpo entre mis brazos, aunque poco a
poco, Saúl era un hombre muy fuerte e iba recuperándose rápidamente, yo debido a
la terapia lo había visto ya muchas veces desnudo, tocado casi todo el cuerpo,
excepto el miembro o las nalgas, nuestra relación estaba rota algo había
cambiado, quizá fueron los objetivos que yo tenia ahora para con el, deseaba
cogérmelo en cuanto estuviera bien, oírlo gritar cuando mi verga penetrara por
primera vez su culo, decirle que debía pagara su culpa con su culo, así que
estaba muy interesado en que se reestableciera lo mas pronto posible.
Saúl empezó a dar sus primeros pasos dentro de la habitación
y usando unas pelotas de esponja aparte de nadar para ejercitar las manos en
unas cuantas semanas después del accidente aunque débil estaba ya reponiéndose.
Aunque había dejado de reír, estaba triste casi siempre, y solo nos
comunicábamos con monosílabos, el sabia por mí actitud que yo lo culpaba de lo
sucedido y de que no lo perdonaba, y eso lo hacia sufrir mas y no le permitía
olvidarse de que todo era su culpa.
Quizá yo hubiera podido esperar más tiempo para iniciar a
Saúl y a mi mismo en la vida sexual, de tipo homosexual, yo jamás había tenido
sexo con otros hombres aunque lo hubiera deseado, y Saúl era definitivamente
heterosexual.
Lo que ocasiono que yo precipitara las cosas fue algo que
sucedió mientras yo me encontraba en el trabajo y Saúl estaba al cuidado de la
enfermera, cuando regrese por la noche, la enfermera que ya solo iba en algunas
ocasiones y ese seria su último día, pues Saúl deseaba ya valerse por él mismo.
-¿cómo estuvo todo, hoy? Le pregunte a Sandra en su último
día de trabajo como enfermera de Saúl.
-muy bien señor, creo que ya nos soy necesaria en esta casa.
-no diga eso, Sandra, gracias a usted Saúl se pudo recuperar.
-usted también ayudó mucho, señor- me dijo
-en fin, espero que al menos nos visite de vez en cuando- le
dije por cortesía.
-así lo haré, Don Octavio. A propósito hoy Saúl tuvo una
visita- me dijo
-¿una visita? ¿Quién?- pregunte extrañado los amigos de Saúl
estaban en estados unidos.
-creo que era la novia de su hijo, una chica muy guapa,
estuvo con el por varias horas. Y dijo que volvería mas tarde o mañana por la
mañana.
Mi rostro cambio a una expresión de molestia y alerta ¿qué
novia era esa? Saúl nos había hablado antes de que tenia novia y que quería
casarse, pero después ya no dijo nada.
-gracias Sandra, ya hablaré con mi hijo, mucha suerte.
-de nada señor, fue un placer- sonrió y salio de la casa,
dejándome lleno de dudas y preguntas respecto a quien era esa chica. Así que a
pesar de la hora fui al cuarto de Saúl quien estaba aun despierto.
-Sandra ya se despidió- le dije
-si de mi también lo hizo, papá- me dijo evitando mirarme a
los ojos como lo hacia después del accidente
-me dijo que tuviste visita- le dije tratando de saber quien
había sido.
-si, papá, vino a verme verónica, te había hablado de ella,
¿lo recuerdas?
-¡ah si! ¿Tu novia?- pregunte casi temeroso.
-si, papá. No había podido venir antes, pero hoy estuvo aquí
hablamos y...
-¿y…?- pregunte de inmediato
Sin verme a los ojos me dijo la peor noticia que me había
dado.
-verónica me propuso, que me fuera a vivir a estados unidos,
trabajar allá, para poder olvidar lo sucedido.
-¿olvidar lo sucedido? ¿Podrás hacerlo? – le dije firmemente.
-no lo sé, papá, pero si sigo aquí me volveré loco, por la
culpa.
"loco" dijo la palabra clave lo que yo deseaba, para poder
mantenerlo junto a mi en definitiva y pode cogerlo a mi antojo.
-Saúl, el accidente fue tu culpa y lo que paso también.- por
primera vez se lo dije directamente viéndolo a los ojos y forzándolo a verme
directamente. El esquivo de inmediato la mirada.
-si, lo se, papá, pero yo... yo...- ¡sob!, estallo en llanto
de nuevo,- tu me culpas de eso. Lo sé- me recrimino
-no puedo dejar de hacerlo, destruiste mi vida, Saúl, mi
matrimonio, todo lo que yo tenia en la vida.- le dije
-¡perdóname, papá!
-no es tan fácil, Saúl, tu remedias esto huyendo, empezando
tu vida mientras la mía esta terminada. No puedo olvidar que mi vida esta
enterrada por tu culpa.
Saúl bajo la mirada sabía que no iba a decirle que lo
perdonaba,
-y que decidiste- le pregunte
-aún nada, tampoco quiero dejarte solo, papá, aunque se que
me culpas, también se que me necesitas. Pero realmente quisiera irme.
-yo te necesito aquí, Saúl, eres mi hijo, debes apoyarme mas
que fue tu culpa lo que paso.
-si lo se papá, pero…-hizo una pausa- me estoy volviendo loco
nada mas de estar culpándome de lo que paso, enriéndeme.
-no, no te entiendo, quieres irte, dejándome solo con lo
sucedido y tu como si nada ¿no es así?- le dije en un tono de duro reproche.
Saúl se tapo la cara con las manos avergonzado sintiendo que
el deber moral lo obligaba a permanecer a mi lado, aunque sea para sentir como
descargaba en el todo mi rencor.
-no lo se aun papá, no se que hacer, verónica tiene que
regresar a estados unidos pasado mañana y tengo solo estos días para decidir.
Solo estos días, así que si evito que Saúl se vaya con esa
chica en 48 horas estará de nuevo indefenso a mi merced sin enfermeras sin nadie
que pueda evitar lo que sucederá, Saúl aun estaba en rehabilitación su musculoso
cuerpo aun no recuperaba toda su fuerza, así que era el mejor momento para
poseerlo, antes de que pudiera tomar la decisión de irse con esa chica,
verónica.
-piensalo, bien, creo que debes quedarte aquí, acompañándome-
le dije y salí de la habitación dejándolo ahí confuso ahogándose en el mar de
dudas y culpas emocionales en que el y sobre todo yo mismo lo había arrojado.
Esa noche no puede dormir pensando en que ese culo se me
estaba yendo de las manos, por decirlo de la forma real, así que en la mañana
era domingo, estaríamos solo, la novia de Saúl no había vuelto, pero por lo que
oí creo que lo llamo por teléfono y trato de convencerlo de irse pero Saúl
estaba muy confundido aun así que era el momento decisivo.
Fui hasta su habitación Saúl estaba aun acostado era muy
temprano, Saúl acostumbraba dormir en ropa interior de algodón una truza por el
calor, así que aun estaba así. Cuando me vio entrar me dijo casi de golpe
-papá, creo que me voy a ir con verónica, siento dejarte
solo, pero...
-tu no vas a ir a ninguna parte- le dije en un tono firme y
autoritario.
-papá por favor, es mejor para los dos- trato de hacerme
razonar. Tambaleante aun por que sus músculos aun no tenían toda su fuerza
anterior trato de incorporarse de la cama. Para acercarse a mí.
-no te iras- le dije mientras le di un fuerte empujón con mi
mano que se estrello en su duro tórax, un fuerte golpe que le extraño y lo hizo
caer de nuevo en la cama quedando sus piernas al borde.
-papá por favor, ¿qué te pasa?- me dijo mientras solo
levantaba su cara
-¿qué me pasa? Destruyes mi vida y aun preguntas que me pasa.
Tú eres el culpable Saúl, y ahora para pagar tu culpa debes estar siempre a mí
lado y reponer lo que destruiste. Ocupar su lugar.
-¿reponer? ¿Reponer que?- me dijo- ¿cómo puedo reponerlo?- me
pregunto.
Sin pensarlo mas, me hacer que a el, le di una bofetada que
lo hizo marearse-¡plaf!
-así. Le dije mientras no le di tiempo de reponerse del
golpe, yo era mas fuerte que Saúl en estos momentos además el deseo me daba mas
fuerza. Me arroje sobre el y usando mi boca mordí fuertemente uno de sus
pezones, poniendo con esto las cartas sobre la mesa, acerca de la forma en que
yo entendía que Saúl debía reponer a su mamá.
-nogghhhhhhhhh, aghhhhhhh, ¿qué haces papá? Me dijo extrañado
mientras empujaba mi cara lejos de su cuerpo y con todas sus fuerzas hacia lo
mismo para alejar su cuerpo del mío, pero yo estaba como loco.
-tu serás mío, Saúl- le dije mientras mías manos tomaban el
elástico de su truza para desnudarlo.
-noooooo, papá ¿qué te pasa? ¿Te has vuelto loco?- me dijo
mientras reaccionaba para detener el descenso de la truza, evitando quedar
desnudo.
Yo estaba como loco, el mas depravado sexual, así que le
desgarre la truza rompiéndola sin darle oportunidad de evitarlo, en unos cuantos
segundos estaba desnudos, sus duras nalgas y su largo miembro que estaba flácido
y quizá un poco mas pequeño por la situación, pero aun así no me detuve impuse
mi fuerza y volví a apoderarme de sus pezones con mi boca a saborearlos,
mientras Saúl usaba la fuerza de sus brazos para liberarse, pero aun no estaban
restablecidos del todo, la casa estaba sola así que nadie podía escucharlo,
estaba a mi merced, y poca resistencia podía ofrecer.
-nogghhhh, papá, déjame, te volviste loco, noooooooggh. No
hagas eso- me decía mientras mis manos recorrían una y otra ve sus duras nalgas,
Saúl no tenia fuerza para defenderse, así que sentí por primera vez la dureza de
su trasero.
-esto es por lo que hiciste, es tu castigo, - dije- mientras
continuaba acariciándolo obscenamente sin que Saúl pudiera evitarlo estaba yo
sobre el, y ambos sobre la cama, la saliva resbalaba por su amplio tórax y mis
manos bruscamente acariciaban sus nalgas.
-aaghhhhhhh, ngghhhhhh.- sus brazos empujaban con toda la
fuerza que podían pero no lograban que mi cuerpo se separara del de él, así que
pude por primera vez explorar rápidamente el atlético cuerpo de Saúl, pero aun
en esas condiciones mi hijo tenia fuerzas para oponerse, podía evitar su
violación si seguía así, quizá no el ser mordido besado y acariciado pero si
estaba lo suficientemente fuerte para poder, defenderse de una violación. Me
empujaba pero no lograba mucho con eso, así que volví a darle varias cachetadas
que lo atontaban por lo fuerte, el no me golpeaba solo me empujaba aun me
respetaba como padre, quizá, pero yo no lo respetaba como hijo, lo deseaba así
que iba a poseerlo quisiera el o no, seria mío,
-aaghhh, mggghm. Nnnoooghhhhh, papá, noghh- trataba de
hacerme reaccionar, pero la lucha con el me excitaba mas, mi verga estaba
durísima y mis pantalones tenían ya una mancha por la lubricación.
-vas a pagar con tu culo, Saúl- le dije, algo que jamás me
había atrevido a decirle a mi hijo, quizá si a pensarlo muchas veces pero no a
expresarlo, y ahora al calor de la excitación y la pelea salio la frase como si
nada. Aterrorizando más a mi varonil hijo.
-por favor papá. Vuelve en ti, papá. Papá. Noghhhh- me decía
y sus ojos se llenaban de lágrimas de vergüenza al sentir como mi boca le besaba
los pezones con pasión y mis manos le agarraban las nalgas una y otra vez
acercándose peligrosamente a su virginal culo
-es tu culpa, Saúl tu culpa, tienes que pagar lo que hiciste-
le repetí, sintiéndome juez para decidir la forma en que mi hijo debía sufrir
por sus acciones.
-perdóname, papá perdóname- me gritaba aceptando su culpa,
pero no el castigo por que continuaba luchando por defenderse, pero yo estaba
decidido a hacerlo mío ese día.
-serás mío, es tu castigo acéptalo, Saúl- le dije
-nogghhhhh, papá, por favor, no lo hagas, - me suplico.
De pronto sentí un fuerte golpe involuntario por el mismo
forcejeo de la rodilla de Saúl en mis testículos, por la excitación, creo que me
dolió más y me hizo gritar y soltar a Saúl momentáneamente.
-aaghhhhhhhhh. Grite soltándolo y llevándome las manos para
tomar mis bolas y sobarlas para reducir el dolor.-aghh
-papá.- Saúl se puso de pie tambaleando aun por la fatiga,
pero al ver que solo había sido un fault, se encamino hacia la puerta de la
recamara para huir de mi, su pierna aun no estaba del todo bien, así que
caminaba lentamente mientras yo seguía sobándome mis bolas, y tratando de
reponerme lo mas pronto posible.
Puede ver como Saúl salía de la habitación trastabillando
aun, me levante rápidamente no podía dejarlo escapar era mi ultima oportunidad
así que recordé las inyecciones del fuerte narcótico que le habían recetado para
cuando tuviera dolores muy fuertes, saque una de la hipodérmicas que ya estaban
preparadas con la dosis exacta y fui tras el.
Saúl ya caso terminaba de bajar la escalera, estaba desnudo y
aterrado, cuando me vio apresuro su paso, yo escondí la jeringa para no
prevenirlo mientras corrí tras el.
-noooooo, papá, por favor, déjame- me grito al sentir que su
huida se vería frustrada,
Saúl logro llegar hasta la puerta de la salida pero estaba
cerrada con llave, así que no pudo abrirla por mas que trato, yo camine
lentamente hasta donde el se encontraba, golpeando la puerta y pidiendo ayuda.
-noooooo, ayúdenme, papá, nooghh, ayúdenme- dándome la
espalda, tenia frente a mi a Saúl desnudo aterrado sus fuertes nalgas estaban
esperando la inyección, creo que Saúl no esperaba que yo llevara la jeringa
lista para inyectarlo, cuando estuve lo suficientemente cerca solo saque la
hipodérmica y la clave en su nalga derecha.
-aghhhhh. ¿Qué hiciste, papá?- me dijo al sentir el piquete y
como vacié rápidamente el contenido, como había sido intramuscular, tardaría
unos minutos en hacer efecto, pero ya era mío, así que con toda la calma del
mundo lo deje "correr" hacia la puerta trasera, que también estaba cerrada con
llave era fabuloso ver como sus redondas nalgas se movían rítmicamente, esas
nalgas que dentro de poco serian mías.
Saúl tarda en llegar hasta el otro extremo de la casa, para
tratar de salvarse de lo inminente mientras yo caminaba lentamente hacia donde
estaba él sintiéndome seguro de lo que iba a obtener, sin precipitarme había
llegado el momento de que Saúl pagara sus culpas con su cuerpo, los movimientos
de Saúl se iban haciendo mas lentos el narcótico hacia efecto mas aun por el
movimientos que Saúl hacia al tratar de huir.
-noo, pa… pá. Por fa…vor- sus frases estaban mas
entrecortadas así como sus movimientos que se hacían mas torpes. Llegué hasta
donde estaba el, nos vimos frente a frente, Saúl sabia que no tenia
escapatoria-nooghhh- grito mientras veía mi sonrisa de satisfacción.
¡Ding¡, ¡ding¡- de pronto el timbre de la puerta principal.
Ambos nos quedamos paralizados faltaban solo unos minutos para que Saúl
estuviera dormido.
La mirada de Saúl se alegro vio una esperanza en ese timbre y
trato de empezar a gritar.
-ayu…- su grito fue ahogado por una fuerte bofetada-¡plaf!
Sin darle tiempo lo abrace fuertemente inmovilizándolo, y mi
boca se prendió a la suya en un profundo beso para hacerlo callar, empujándolo
contra la pared, para mantenerlo así callado e inmóvil mientras el narcótico
terminaba de dormirlo,
-mgggggghmmm- mi boca ahogo definitivamente sus gemidos y mi
fuerte abrazo le evito moverse, lo inmovilizó definitivamente Saúl aun con lo
último de su fuerza y conciencia trato de defenderse de liberarse de pedir ayuda
pero el fuerte narcótico no le dio el tiempo suficiente. Así que unos minutos
después de sentir como todo sus músculos se aflojaban por el efecto del
narcótico, lo deje caer en la cocina tratando de que no se golpeara, respire
para subirlo de nuevo a su habitación me lo eche en los hombros poniendo mi mano
en sus piernas y en sus nalgas durísimas, mi miembro estaba contento del
platillo de primera que le esperaba. Lo subí rápidamente a su recamara recogí lo
que estaba tirado y lo tape con la sabana como si estuviera dormido
profundamente, después de eso baje para ver quien era. Abrí la puerta y por fin
puede conocer a la chica que Saúl amaba, con la que tenia pensado irse pero que
ya no seria posible.
-hola, usted debe de ser el señor Octavio.- me dijo sonriente
-así es. Y tu verónica si no me equivoco- le dije
-si, mucho gusto, quede de ver a Saúl hoy antes de regresar a
estados unidos.
Me explico lo que ella quería que Saúl, se fuera a trabajar
allá con ella, casarse etc., y yo mentí al decirle que Saúl había decidido
quedarse, sabia perfectamente que verónica debía irse esa misma noche, así que
Saúl estaría inconsciente hasta el día siguiente, le dije que Saúl estaba
narcotizado por que tuvo dolores intensos, pero que me había pedido que le
dijera su decisión que quizá en unos meses la alcanzaría allá, etc. La chica no
dudo de mi, me creyó, después paso a ver a Saúl y se despidió del con un beso,
lo que me hizo sentir celos. Pero me contuve. Nos despedimos después de ordenar
comida a un restaurante cercano y conversar animadamente. Le dije que Saúl la
llamaría lo mas pronto posible.
Cuando ya todo estaba listo de nuevo solos, decidí que Saúl y
yo debíamos estar en un lugar mas privado, así que empaque lo que necesitaría y
subía a mi varonil, hijo aun narcotizado a la camioneta y maneje hasta nuestra
casa de descanso donde pasábamos a veces los fines de semana y que estaba
alejada de la ciudad, escondí las llaves de la camioneta. Y amarre a Saúl a la
cama, brazos y piernas fuertemente sujetas, manteniéndolo desnudo, no quería
cogérmelo estando dormido, quería que el se dará cuanta de lo que le iba a pasar
y sintiera mi miembro entrando en el, desquitándolo, castigándolo por sus
culpas.
Dormí tranquilamente sabiendo que Saúl lo haría también
desperté temprano y me prepare para esperar a que mi hijo recobrara la
conciencia.
-aaah- un gemido antes de que abriera los ojos, recorrió la
habitación, supo que ya no estábamos en la casa, recordó lo sucedido trato de
incorporarse pero las ataduras se lo prohibieron.-que me vas a hacer, papá? –
volvió a preguntarme
-tu sabes lo que te va a pasar Saúl. ¿Quieres que te perdone?
Entonces acepta tu castigo.
-pero, papá. No puedes hacer eso, tú no eres homosexual, ni
yo tampoco.
-es cierto no lo somos, pero vamos serlo, para que pagues tus
culpas, Saúl,
-no, por favor, papá, no lo hagas, forcejea pero estaba firme
atado fuertemente. Así que me acosté sobre el, y le empecé a besar los pezones,
si era tan sensible como yo de esa parte, era un buen comienzo. Desde este
momento va a empezar tu condena, Saúl.
-nogghhhhh, déjame, nogghhhhh, papá, noooooooooooooo
Gritó mientras forcejeaba para tratar de romper sus
ligaduras, pero yo había tenido tiempo de hacer todo con calma. Seria imposible
liberarse, imposible que escapara de su condena.
CONTINUARA
CONTINUARA
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Esperando que hayan disfrutado, Este capitulo Y ESTEN
PENDIENTES DEL CUARTO CAPITULO DE ESTA NOVELA EROTICA, TITULADO "LA CONDENA"
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