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TODORELATOS » RELATOS » LA HISTORIA DE UN NIñO, UNA SIRVIENTA, UNOS LIRIOS
[ Si te he visto, no me acuerdo. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 02 de Diciembre, 2008.
Fecha: 29-Sep-05 « Anterior | Siguiente » en Dominación (1712 de 3495)

La historia de un niño, una sirvienta, unos lirios

shawinigan
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Relato corregido. Historia de dominación con un niño como protagonista que conoce a la que sera la mujer de su vida y quien le enseña... el ABC de la sumisión, envueltas en cuotas de placer y dolor que el crio va asimilando... todas dedicadas a Karmen... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

La historia de un niño, una sirvienta, unos lirios, una botella de vino...

Primera parte

"...Que pasa? Porque me miras así pequeño? Lo sabes no? Ya sabes que significa "cuernos" no es cierto chiquillo? No te preocupes, yo haré de ti un hombre y te sacare de este mundo de fantasía. Ya veras, tu te iras conmigo... vamos, vamos, a la cama, mientras me termino de sacar la pijama y desnudo me daba palmadas en las nalgas detrás de mí en camino a mi cuarto... Esta noche vas a ser mi hombrecito". –Dijo Marwa-

Cuando la vi, note en sus ojos, en su mirada esa lascivia, esa impúdica manera de comportarse y mirar a la gente. Era la nueva empleada de la casa, para ser exacto la nueva encargada de servicios de la casa. Entraba como camarera jefe. No sé que le vería mi madre, pero la contrato. Aunque se notaba que era una mujer de muy bajos estratos sociales por sus maneras, lenguaje y comportamiento, cumplía cabalmente sus deberes. Sobre todo, con mis dos hermanos menores de 3 y 5 anos. Yo tenía entonces 10 aunque parecía menor para mi encono y desdicha.

Con el pasar de las semanas fue imponiendo su autoridad entre el resto de la servidumbre hasta erequirse en la autentica ama de servicio, todos nos fuimos acostumbrando a ella, no solo porque cocinaba muy bien, ordenaba la casa (con un don de mando inhabitual para mi), cuidaba de mis hermanos y otros quehaceres menores, también nos fuimos acostumbrando porque a todos nos daba gusto en algo que sabia nos causaba placer. Mi madre estaba encantada con la forma en que impuso en toda la casa orden, limpieza y pulcritud, mi padre, por sus platillos favoritos que le preparaba muy a menudo en forma muy personal… Mis dos hermanos menores en cambio estaban muy a gusto con ella por otras razones. Los bañaba, los hacia jugar, los tenia muy limpios y… porque también les daba el pecho. Ya eran muy grandes para mamar, tenían 3 y 5 años como dije, pero ella se las ingeniaba para que a la menor oportunidad, sacara de su blusa un enorme y oscuro seno rematado por un largo y prominente pezón negro azabache, casi azulado. Los dos le mamaban una teta sentados o echados en la cama y como si fueran todavía críos le tragaban su leche con el mayor deleite. Desde luego, yo también disfrutaba de esos momentos, muy sigilosamente, oculto (o eso creía) de sus miradas. Me gustaba ver como ella se tomaba el pecho con la mano y apretando el pezón ayudaba la salida del alimento. Me gustaba ver sus tetas. Nunca antes había visto ninguna y me parecieron raras y distintas a como me las imaginaba, blancas o más o menos blancas. Jamás tampoco había visto tan grandes y prominentes. Más parecían dos pelotas de fútbol.

Así pasaron algunas semanas mas en que ya me canse de verla dar el pecho a mis hermanos, me picaba mi cosita que en esos días ya comenzaba a poblarse con una pelusa de vello clara (lo que a disgusto mío hacia más imperceptible este inicio), razón por la cual, ya no quise que mi madre me ayudara en cambiarme ni mucho menos verme desnudo. Hasta entonces, tenia la costumbre de ponernos a los tres un enema una vez cada quincena mas o menos.

Mis hermanos pequeños quizás por su corta edad nunca pusieron reparos, pero en cuanto a mí, me sentía cada vez mas incomodo no solo por mi madre que me desnudaba totalmente para ponerme su dichosa "ducha intestinal" como la llamaba, sino porque en esos momentos la servidora participaba ayudando a mi mama a que no me moviera. Yo me sentía terriblemente agitado nervioso, humillado, excitado y no sé cuantas cosas más pero era ciertamente un sentimiento raro. En mas de una vez observe como a espaldas de mi madre pero sabiendo que yo la miraba perfectamente, besaba y lamía con la lengua la punta de la cánula que mi mama o ella misma me introducía un minuto después en el potito. La veía babosear y relamer uno o dos segundos esa punta sin que mi madre la viera mientras me dirigía una mirada de enorme placer, lujuria, morbosidad y picardía.

Mi mama generalmente me echaba en la cama boca arriba, haciéndome flexionar las piernas, mientras la empleada se encargaba de introducirme la cánula en el recto. En vez de recogerme las piernas con una sola mano, se aplicaba a abrirme el culo hasta donde fuera físicamente posible con las rodillas bien dobladas. No decía nada pero veía en su rostro una lascivia terrible, una malicia pérfida, algo que no podría definir bien pero que si sentía: ella parecía haber llegado a esa casa para verme alguna vez así como me veía en esos momentos… y lo estaba consiguiendo.

Mi mami me acariciaba el cabello y metía uno o dos dedos en mi boca mientras me hacia callar

-Shuuuu, shuuuu bebé, calladito, no digas nada y doble bien tus patitas.

-Ya no soy un bebé mama!!! -Le gritaba, mas preocupado por la vergüenza de que esa empleada me viera en una posición tan vulnerable, totalmente desnudo. Me daba vergüenza que mi culito no solo lo viera tan abierto y directamente, me daba vergüenza también que me viera casi lampiño y con mi pene diminuto, mientras que, sin querer, giraba los pies en varias direcciones.

-No es una preciosidad este niño? Míralo, esos ojos son de su abuelo, ni sé de que color son, a veces parecen violetas, otras veces me parecen verle reflejos verdes... es una mezcla rara no crees?

-Si señora, es un niño precioso, sobre fíjese bien, tiene la figura de una muñeca, el molde de una barbi, su piel es más delicada y nacarada que la de sus hermanos menores y que conste que es 1 o 2 añitos mayor. Nunca había visto a un niño tan hermoso. Sus piernas parecen moldeadas con un pincel. Ya quisiera yo tener esas piernas...

A mí, en vez de halagarme estas palabras me provocaban una sempiterna ira porque esa era la forma como además me fastidiaban en el colegio, niña! Pareces una niña mamona!!!...

-¡MAMA! –grite-

-Dile que no fastidie, ella sabe que tengo 10 años, soy mucho mayor que mis dos hermanitos, dentro de poco ya iré a la secundaria, no soy un bebé!

-Si tesoro, si, ya eres todo un hombrecito.

-Haber tu colita? Donde esta tu puntita?, sonreía mi mama…

-¡Mama!... siempre que decía "puntita" trataba de patearla de la cólera que me daba…

-Mira pues mañoso, se té esta parando tu dedito no?

Así era, cuando mi mama me tocaba el pene en forma instantánea tenia una erección... una erección de 3 a 4 cms y que aun en su máxima expresión no era superior al dedo índice de mi madre. Esos instantes eran los más perturbadores, no solo porque mi mama sabia de esta mi debilidad, sino porque al producirse la erección, constataba una vez mas la diminuta longitud de mi miembro...

-Míralo a mí bebé, ya se le para su tripita... haber, me pelaba una o dos veces la cabecita y sin mas tramite tenia una eyaculación o por lo menos eso creía. Era un calor rico, un calor que me iba de los pies a la cabeza y que me dejaba petrificado tres o cuatro segundos con los ojos muy abiertos.

-Míralo como goza mi guagua, has tenido tu calorcito amorcito lindo?

-Si mami, si...

Así me decía, "mi calorcito" cuando sabia que había tenido una eyaculación, aunque en realidad no era una eyaculación, solo era un acaloramiento por todo el cuerpo, por la cabeza del pene no me salía nada o casi nada, apenas unas cuantas gotas de un líquido transparente, "la agüita" decía mi mami. Para mí eran momentos terribles, con mil pensamientos sin pies ni cabeza, no sabia si darle las gracias a mi mama o reprocharle el que la sirvienta estuviera presente...

Desde que entro en casa y comenzó a ayudar a mi madre en mi higiene y la de mis hermanos ya no me gustaba como me hacia "la pila" mi mama, no me gustaba que esa otra mujer me mirara. Mis estímulos y ganas de las pajas de mi madre habían bajado mucho desde entonces muy a pesar del placer recibido.

Nunca pude descubrir la relación, pero ahora, después de muchos anos, estoy convencido que algún contubernio las unía, un plan, ahora sé que mi madre fue cómplice de esa mujer de alguna forma. No era factible que mi madre le permitiera entrar en nuestras vidas así como entro sin que antes no hubiera algo. En poco tiempo todo el mundo se dio cuenta que la ordenanza se convirtió de hecho y derecho en la amante de mi padre... con la venia y aceptación de mi mamá.

La veíamos entrar al cuarto de mi padre y salir a veces solo una o dos horas después con toda su ropa desarreglada, despeinada, sin medias, zapatos, pasaba junto a mi madre y le decía,

-Te gustaron tus cuernos amor?

En esos días mi inocencia era tan grande que era incapaz siquiera de adivinar el trasfondo de esta y otras muchas palabras que escuche en casa, en lo concreto, sinceramente me imaginaba que era algún plato de comida que la empleada preparaba y que era una especie de secreto entra ella y mis papas. Debía ser algo muy rico y muy privado, porque mi madre bajaba la cabeza mientras la empleada le pasaba la mano por la cabeza., -si es rico-, me gustaron mis cuernos, decía mi madre...,

Mire a mi madre, a la sirvienta que se alejaba y pensé., -yo también quiero mis cuernos!

Para vengarme por no darme a probar ese platillo secreto que debía ser delicioso, lo dije delante de todo el mundo. Vi a mi papá y algunos invitados reírse disimuladamente por más que intentaron mantener la compostura. Ahí fue donde caí, a pesar de mi inocencia que algo sucio, algo relacionado con las tetas, el poto, la pila, el "sexo" tal como lo entendía yo, tenia que ver con la palabra "cuernos". Me sentí el niño más estúpido del mundo y apenas pude me retire a mi cuarto.

Algo si extrañaba a los 10 anos y que envidiaba a mis hermanos. Marwa (fonéticamente: "Margua"), así se llamaba esta empleada, había acostumbrado a los niños, a que ella los limpiara después de usar el baño. Su nombre nos pareció complicado, su pronunciación peor, así que mis hermanitos y yo la llamábamos Mara o Mayita si queríamos ser cariñosos.

Mara!!! "Mara!!!" "Mara!!!" Ya acabe! Eran las palabras de mis hermanos. Mara se dirigía al baño y con un trapo húmedo los hacia apoyar las manos con los brazos estirados en la ducha, medio desnudos, de la mitad para abajo. Ella muy solicita, se acomodaba y les limpiaba el culito a mis hermanitos que se dejaban hacer como si fuera la cosa más natural del mundo. Los había acostumbrado a quitarse la ropa antes de usar el baño de manera tal que, cuando terminaran, pudiera meterlos a los dos a la ducha y ahí limpiarlos con las piernas bien abiertas y sin el menor asco, parecía que hubiera hecho esto toda su vida.

Yo por supuesto, ya estaba muy grande para todas estas cosas así que me limitaba a mirar con el rabillo del ojo y estrujarme mi pila en todas direcciones, ni siquiera sabia bien como masturbarme. Ya casi no le dejaba a mi mama tocarme, estaba creciendo y cada vez le resultaba más y más difícil llevarme a la cama para ponerme una lavativa. Sentía una picazón muy grande cuando miraba estas cosas y por instinto o por las mañas aprendidas de mi madre al hacerme la paja, llevaba mis manos torpemente ahí abajo para intentar calmar mi ardor.

Marwa comenzó a darse cuenta que me gustaba, que la miraba, que la deseaba, pero no tenia la menor idea de cómo abordar las cosas. Una mañana, un domingo, estaba solo en la casa, mis padres y mis hermanos se habían ido a la iglesia. La servidumbre en general tenía su día de descanso... miraba el parque que daba a la calle, un enorme parque perfectamente cuidado y pulcro. Me gustaba ver en especial la fila de lirios que se extendía por más de 100 metros alineados perfectamente a cada lado del sendero principal y que atravesaba el parque. Eran flores grandes, blancas en forma de copas de vino puestas de cabeza. Su olor... ese olor nunca lo olvidare, hasta ahora lo tengo en mis narices. Era un perfume extraño, raro, que me sobrecogía. Cuando paseaba por este sitio, los lirios parecían hacerme escolta, parecían girar, moverse cadenciosamente, a una sola voz, a una sola orden.

Fantaseaba que era un general Francés, que era Napoleón (mi madre siempre me hizo creer que nací en Paris...) y esos eran mis ejércitos, esos eran mis soldados formados y listos para revisión…

Ese día me pareció ver esas flores mejor alineadas que nunca formando una suerte de corte, de guardia abanderada, era como una luz blanca, que atravesaba todo el parque de lado a lado, corría una brisa que orientaba y levantaba hacia una dirección todos los lirios como diciendo "…presenten…armas…"…. Yo me imaginaba montando un caballo blanco listo para atravesar esa columna de soldados…

De repente la sentí., no me había dado cuenta que ella, también se había quedado en casa... sentí sus manos en mi cabeza.

-Que haces mirando tanto ese parque? –me dijo-...

Uhhhhh... "... mañoso, ya sé que me vez darle el pecho a tus hermanos, te gusta?..." voltee a verla, tenia como siempre un aire muy dominante. Quisieras que te de la teta a ti también un poco? O te gustaría que te ponga yo solita un enema bebé?, al tiempo que acariciaba mi cabeza muy dulcemente…

-Tienes vergüenza de tu mama no es cierto? -Mira que hoy no les he dado el pecho a los niños y están que me duelen de tanta leche que me sale. Acto seguido, sin esperar respuesta, la vi desabrocharse la blusa y sacar al aire esos bustos que tantas veces había visto a cierta distancia. Los vi y me parecieron aun más negros de cerca. De la punta, ya se escurrían gotas de leche, ella comenzó a apretarse una mama y miré salir un grueso chorro que me ensucio toda la cara.

-Ay ya yay…!!! (No parecía muy convincente al decir esto)

-Caray pequeñín, te he ensuciado, eso te pasa por no apurarte, ven, vamos a la cama, te voy a limpiar la carita y te voy a dar tu teta, OK?

Yo estaba mudo y no sabia que hacer. Solo la seguí a su cuarto. Apenas entramos, se sentó en la cama y me jalo. Yo estaba delante de ella, parado, mirando sus tetas.

-Haber pequeño, te voy a dar tu leche, pero eso si, calatito, quiero ver tu potito mientras vas mamando. Ya estaba extrañando ver tu culito estos últimos días. Cada vez que tu mama te ponía tu enema no sabes que ganas tenia de comerte ese agujerito rico que tienes.

Seguía sin habla. Sin mas, comenzó a desabrocharme el pantalón, me lo bajo, y así poco a poco, me fue quitando toda la ropa hasta quedarme con una camisita en cuello "V" como única prenda.

-Así te quería ver… me gustas mucho sabes? Tienes unas piernas que serian la envidia de una modelo, con razón te gritan niña no pequeñín? Porque si no fueras por estas pelotitas que tienes nadie dudaría que eres una hembrita. Ponte de costado.

-¡Mira que rico!

-De veras que tienes la figura perfecta para ser el molde de una muñeca de vitrina. Sabes?, Tú vas a ser mío. En realidad estoy en esta casa solo por ti, ya me habría ido de otra manera. Vas a ser mi machito. Mira esa colita, parece un dedito, mientras que con una mano trataba de pelarme la cabeza del pene, con la otra iba acariciando dulcemente mis dos bolitas.

-Ya vas a tener 11 anos y todavía estas lampiño porque esta pelusita que tienes no es vello de hombre... De veras no pareces tener 11 años, haber, date la vuelta, quiero mirar tu culito.

Yo estaba en otro planeta. Así me sentía, estaba soñando. Nadie jamás en mi vida, incluyendo a mi madre me había manoseado así, jamás nadie me había pedido que me dé la vuelta y me agache para verme el culo. Nadie. Ella me hizo voltear y me abrió las dos nalgas para observar bien mi culo, todo el tiempo, sin dejar de acariciar de una manera riquísima mis huevitos. A mí solamente ya me faltaba sacar la lengua del gusto enorme que sentía.

-Que rico, tu culito es rosadito y liso, nunca había visto a un niño como tu. Ven bebé, ven aquí.

Se acomodo en su cama y me hizo poner en posición fetal con mi boca a la altura de sus pechos. Sin mas, los comencé a mamar como un loco, mientras ella me tocaba mi culito, huevos y mi cosita… al calibrar su pezón con mi boca, me di cuenta que era sin duda mas grande que mi pene, lo que hizo que me doblara aun mas, casi como un caracol, para ocultar mi vergüenza… Sentía un placer inmenso y no sé cuanto tiempo duro pero sé que le mame y seque las dos tetas.

-No quieres hacer tu caquita? No he visto que hoy hayas entrado al baño.

La mire de reojo,

-no… si si, lo he hecho.

-Mira pues que rico, esa boquita que tienes… me corro de solo imaginarme cuando me hagas la sopita…

-La sopita?... no me gusta!!! –Exclame- a menos que sea crema de espárragos no me gustan las sopas…

-ja ja ja ja ay nene… no hay caso… todavía no sales del cascaron… No entendí en esos momentos porque se reía. Ensayé no darle importancia al asunto, no quería parecer un niño tonto…

-Y no lo muerdas… -agrego-

-No te he mordido nada, solo te los he chupado…

Para que respondí nada… Marwa lanzo una risotada que debí escucharse en toda la casa.

-Que pasa? –dije muy sorprendido- porque te ríes Mariíta?

Ay…. Bebe, que lindo, tan inocente mi guagua…

-Bueno y en que quedamos, vas a hacer tu caquita?

No quiero el baño, estoy bien así. –le dije, cambiando de tema-

-Ah, bueno, yo pensaba que te gustaría que yo te limpiara, me di cuenta siempre como mirabas a tus hermanos y como les hacia, apuesto que te morías de ganas de que te lavara el culo a ti también…

-Bueno, no sé, me da vergüenza… - le respondí- si, si me gustaría...

Mientras decía esto, ella me metió un dedo al fondo de mi potito

-Ah, bueno, porque ahí yo si siento tu caquita, de veras no quieres que te ayude?

-Acepto, pero yo voy solo y te llamo cuando termine. Tampoco lo haré así, me voy a poner mi pantalón y salgo ya? Te llamo en un rato.

-Ah no! Si vas a hacer tu deposición lo vas a hacer aquí, mira esto... saco un bacín debajo de su cama.

-Aquí y ahora vas a hacer tu caquita y yo quiero mirarte

-Estas loca o que te pasa? – le dije- jamás permitiría que me veas en eso, mucho menos en una bacinilla delante de ti ni de nadie. Ya estoy grande. Si quieres me ayudas cuando termine y así no mas, con el pantalón abajo, sin quitarme nada. No vaya ser que mis papas regresen antes de tiempo. Quieres o no quieres?

-Ay bebé, cuantas cosas te faltan aprender en la vida. Cuando vivas conmigo ya te iré acostumbrando y haré de ti todo un caballerito. Tengo una hija de tu edad mas o menos y creo que harían buena pareja, claro, antes que nada, serás mío, pero no esta demás que me des nietos. Te gustaría vivir conmigo?

-Estas chiflada?, Té falta un tornillo? Jamás me iría de mi casa y menos contigo. Ni sé donde vives ni con quien, me gustas si, pero vivir contigo… te debe faltar un casquillo negra loca.

Pequeñín, yo vivo en un barrio miseria, un pueblo joven, de hecho mi casa esta a mitad de un montecillo. Ahí vivo si eso quieres saber. No te gustaría ver a mi hija como la baño delante de ti? Vivimos las dos solas pero nos hace falta un hombre y ese hombre quiero que seas tú. Eso sí, te digo de antemano, soy muy dominante y vas a aprender a dejarte de tantas majaderías y lujos cojudos que tienes aquí. A este paso te vas a volver un mariconcito con tantos engreimientos. Si te pusiera un vestido y te sacara a la calle nadie dudaría que seas una niña. Esa figura... a cualquiera volverías loco. Así me tienes bebé, loca, loca por ti y ya me lo he propuesto, tus seres mío pase lo que pase. Además,... ¿no te gustaría ser el machito de la casa y darme muchos críos?

Estas soñando negra, apenas voy a cumplir 11 anos. Ni siquiera he terminado de estudiar, por mi cabeza no pasa la idea de casarme sino es hasta los 30 como mínimo, sin mencionar estudiar, viajar, etc.

No te preocupes por todo eso. Son idioteces, son pendejadas de ricos. Yo te haré trabajar y te sientas orgulloso de tu mismo. Con gusto los primeros días comerás de mi. Yo me he mantenido sola toda la vida, a mí y a mi hija y una boca mas no es mucho. Mas aun con esa boquita de buñuelo que tienes precioso. Parece que te hubieran dibujado el rostro...

-Pero antes de un año tu serás el responsable de todo. Veras el orgullo que te invade convertirte en el sustento de la casa, en el macho de la casa, en el hombre de la casa. Te gusta?

-No me hables así!!! No me gusta, yo no soy adulto todavía, soy un niño. No me gusta.…

-es cierto en esta casa, solo eres un niño, un párvulo, ven aquí mi pipiolo lindo… por ahora solo eres un proyecto de hombre, j aja ja ja...

je’je je con sorna trate de imitar sus risas idiotas… -que chistosita negra pendeja.... Ya me fastidiaste...

-Estas loca de remate, mejor lo dejamos aquí. Ya no quiero nada. Se me han ido las ganas de que me ayudes en el baño.

Me vestí y salí asustado y al mismo tiempo molesto de tantas locuras de esta empleada. Voy a hacer todo lo posible porque mi mami la bote lo mas pronto posible –pensaba- No vaya a ser que algún día les cuente lo que paso hoy…

Así pasaron varios días sin que ella me molestara para nada. Un día, ya seria medianoche, me levante como un sonámbulo para ir al baño a orinar. No estaba terminando cuando sentí unas manos en mis nalgas y otra que me comenzó a masturbar. Era ella.

-Chuuuu, chuuuuu, calladito, no hables, ya todos están durmiendo, quédate así, sin moverte, yo te lo voy a hacer bien rico.

Estático, casi congelado por la sorpresa, paralizado de pies a cabeza, efectivamente comenzó a darme un placer inmenso ya que no solo me masturbaba con mucha pericia sino que se daba maña para acariciarme el culo y los huevitos con la otra mano. Estaba babeando de placer con las piernas temblándome hasta que sentí en algún instante que un ardor riquísimo recorría todo mi cuerpo. Comencé a sentir mi primer orgasmo, el primer espasmo autentico de mi vida, ya que todo lo que había hecho antes no se podía comparar con la experiencia ni las maneras de esta mujer tan experta. Me salió algo así como una agüita, no era blanca.

-Ya vez bebé, que rico no?, nada que ver con la tosquedad de tu madre, la muy perra de tu madre... ja ja ja. Me susurraba al oído.

Estaba tan absorto que no tuve ni un solo pensamiento en contra de lo que acababa de decir de mi mama...

-Te gusto? Moví la cabeza afirmativamente.

-Ahora si vete a la cama. Hasta mañana. Me levanto el pantalón del pijama, me acomodo la blusa y me revolvió el cabello dándome un ligero empujón… Vete!

Al otro día, en el desayuno, solía tenia ojos para mirarla y pensar en lo que había pasado la noche anterior. Se dio cuenta de inmediato y me guiño un ojo. Espere a que fuera media noche y volví al baño… ella estaba ahí, esperándome.

-Ya sabía que vendrías mañoso-. Te gusto lo de ayer no?

Si -fue lo único que dije-, mientras bajaba la cabeza.

-Esta bien, pero ahora vamos a tu cuarto. Ahí lo haremos más rico.

-A mi cuarto? Y si mis papas se despiertan?

-No te preocupes, en la comida les he puesto 2 pastillas de Diazepan, se me quisieron rebelan los gran putas de tus padres te imaginas? Ahí no más les dije que ya he decidido que te llevare conmigo, que te quiero para mí, calladitos tomaron sus dos pastillas y los mande a la cama, no sin antes culearme a tu madre. Tu padre si que es todo un semental, ni se como has podido salir tan mariconcito a pesar que no tienes gestos todavía. . Así que no te preocupes bebé, no se van a despertar aunque haya un terremoto.

La mire y algo pasaba..., me había quedado callado, no decía nada a sus provocaciones. Siempre hubiese creído que ante tales improperios, habría protestado, gritado y golpeado a quien los insultara así, pero no, no atinaba a nada. Algún encantamiento ejercía ya desde entonces sobre todos en la casa. Simplemente era imposible rebelarse a sus palabras, contestarle o apenas objetarle.

-Que pasa? Porque me miras así pequeño? Lo sabes no? Ya sabes que significa "cuernos" no bebé? No te preocupes, yo haré de ti un hombre y te sacare de este mundo de fantasía. Ya veras, tu te iras conmigo... vamos, vamos, a la cama, mientras me termino de sacar la pijama y me daba palmadas en las nalgas detrás de mí en camino a mi cuarto... Esta noche vas a ser mi hombrecito. –dijo-

Ya en la cama, se echo con los pechos al aire diciéndome a las claras lo que quería. Furioso, le mame las dos tetas hasta que me llene. No sé de donde le salía tanta leche.

-Te llenaste?

-Si –le dije-

-Bueno, ponte de costado y levanta una patita doblando la rodilla, así como una putita. Mira esas piernitas tan perfectas que tienes tesoro. Parecen moldeadas, de veras creo que son mejores tus piernas a las de una barbi... Así, te quería tener…

Ella estaba echada de costado detrás de mí, asiendo con una mano el tobillo de la pierna levantada y mientras me hablaba, con la otra mano comenzó a acariciarme los testículos y el ano, sentía algo muy rico, era un placer nuevo, diferente, extraño, pero sin duda exquisito. Me gustaba como me manejaba, como me sostenía por el pie. Sin duda era algo muy raro sentir una mano abriendo al máximo mis piernas, mis nalgas. Trate de abrir las piernas lo más que pude para que tuviera libertad de movimientos.

Te gusta? Te gusta así? Te gusta como te agarro tus pelotitas? Haber ese culito?, Apuesto a que esta sucio. Mira pues, esta bien limpiecito, quien diría. Apuesto que hasta te lavas el culo después de cagar no es así?

Si, me lavo. No me basta con el papel higiénico. No me gusta sentirme sucio. Eso no es ser sucio amor, es la vida. En mi casa no tenemos baño ni agua ni mucho menos terma y la infinidad de comodidades que tienes aquí. Ni mi hija ni yo usamos papel para nada. Cagamos rico sin ningún problema y no tenemos que preocuparnos por comprar estas tonterías de ricos.

Donde yo vivo los niños como tú andan descalcitos, calatitos, peladitos, bien encuerados y así juegan en la calle, todos morochitos por el sol y la suciedad, como puerquitos, si vieras lo lindo que se les ve. Apuesto que tú nunca has hecho boñiga de la buena para el campo…

-Como es eso? Le dije-

-Boñiga, humus, abono, estiércol, carajo, nada sabes del mundo crío. -Ah… no sabes… el mejor abono que existe en el mundo es el humano. Se mezcla con ciertas hojas y tierra del monte y sale un mantillo que es como el coño… magnifico. Lo único malo, claro, para ti, es que hay que pisarlo y hacer de todo eso una sola masa. Es como las uvas, me imagino que has visto alguna vez eso no?

–Sí - respondí

-Así, igualito… ese es trabajo de niños como tú. Pollitos como tu, lampiñillos, calatitos, al natural, los domingos, todos los vecinos juntamos todo el chocolate de los escuincles y en un pozo, todos tienen que batir una mañana completa esa papilla. Si vieras que rico se les ve… claro, cuando salen, salen como unos puerquitos, pero esos bandidos ya se han acostumbrado tanto que algunos ni se bañan. Sus madres los tienen así no más… a ti yo si te voy a cuidar muy bien, ya veras… Apuesto que nadie te ha limpiado el culo con la lengua?

-Que????? Escandalizado grite casi por instinto.

Ja ja ja. -Apuesto que nunca has jugado calatito en la calle sin importar quien te mire, no es así?

-Debes estar loca definitivamente. Eso no existe.

-Ah no, eso SI existe. Existe en mi barrio.

-Pues debes vivir en un barrio sacado de alguna película de adultos, es decir, de tu imaginación…

-Mira chiquito. Yo vivo en un barrio miseria, en una gabela, en un pueblo joven, como quieras decirlo. Vivo en una casita muy humilde construida en una loma. Tampoco hay quien recoja la basura, felizmente muy cerca queda un desecho sanitario de la ciudad donde podemos votar nosotros mismos nuestras mugres. Hay un lago formado por las lluvias donde todos nos bañamos por supuesto como venimos al mundo y a nadie le importa un carajo. Las calles, desde luego de tierra, están llenas de basura, desechos, lodo y niños como tú… jugando y divirtiéndose como loquitos sin nada que los proteja. De hecho, les quitamos la ropa para que jueguen en la calle. Máximo, les ponemos algo arriba para que no se resfríen. Pero de la cintura para abajo, están como dios manda. Bien encueraditos.

Tu sabes cuento nos cuesta lavar la ropa en el río? No podemos darnos esos lujos que tú tienes. Todos los niños tienen sus potitos lindos, sus patitas, eso sí, ya de tantos callos y suciedad mas parecen patas de cerditos que pies de niños, pero que se hace, cuando uno es pobre…

-Eso no existe. Jamás he escuchado ni visto eso.

-Claro, no sabes nada de nada porque eres un niño rico que jamás sé imaginaria como vivimos por allí, pero no creas, es mucho más rico, divertido y honesto. Nadie tiene ascos, vergüenzas, celos, hipocresías, envidias, habladurías y todas esas pendejadas de gente como tus padres. Por eso te quiero sacar de acá. Para que sepas lo que es vivir de verdad.

-Yo jamás viviría así, jamás, y no me gusta que me hables así. No me gustan esas cosas.

No estaba terminando de decir estas palabras cuando la vi acercarse a mis pies y comenzar a meterse uno por uno cada uno de los dedos de mis pies en su boca, lamiendo y relamiendo como si en ello le fuera la vida, metía la lengua entre los pliegues, para después volver a introducirse un dedito en su boca. Mientras hacia esto, comenzó a acariciarme las plantas de los pies tanto con sus manos como con su boca. Yo comencé a babear de gusto. Nunca pensé que pudiera sentir tanto placer.

-Eres una cochina, inmunda, roñosa, marrana, mugrienta, nauseabunda como puedes hacer eso?

-Como?, No te gusta angelito?

No dije nada.

Seguía lamiendo y metiéndose cada dedo de mis pies en su boca. Los saboreaba como si fuera algo exquisito. Cochina de mierda pensaba… pero me gustaba. Así, poco a poco, fue subiendo con su lengua por mis piernas, nalgas, hasta llegar a mi culo. Metía hasta donde le era posible su lengua dentro de mi ano y yo sentía una mezcla rara de placer y vergüenza. No papito, no tengas vergüenza, ya te voy a enseñar poco a poco a gritar como un loco sin tantas cojudeces que tienes en la cabeza por culpa de tus papas. Mira!!! Se te ha parado tu puntita! ¿Cuánto medirá? 2 cms? 4ms?, J a ja ja

Quizás 5, no mas, pero a mi no me importa el tamaño de tu cosa, me importa que me seas fiel y te tenga para mí. Desde mañana te voy a poner en tu leche unos polvitos que he comprado para ti y que te van a desarrollar el lívido y van a apurar muchísimo tu sexualidad. Todavía no te sale nata de hombre y eso es indispensable para que tenga nietos tuyos primor.

-Oye oye, tu debes estar loca no?, Sigues con eso negra?

-Ay chiquito, no sabes nada de nada. Pero pronto vas a cambiar completamente de vida y ahí ya te enseñare. Apuesto que tu madre jamás te ha dado una buena zurra en el culo?

-Ja ja, ja, ahora si estoy seguro que estas loca de remate y no me vuelas a repetir que tu vives en un barrio de mierda, ya me canso tu cantaleta... Y me olvidaba, mi madre es una mujer santa y no me gusta que ni la menciones. Ella jamás me ha tocado.

-Así? Y tus "calorcitos" bebé? "Hazme la pila mamita" a quien le he escuchado eso?... carajo!!! Tus padres son dos grandes putos pervertidos!!!!! Grito a todo pulmón con los ojos desorbitados. Ambos nos quedamos mirándonos mutuamente sorprendidos por los eventos que veían sucediéndose.

Reacciono inmediatamente. No te asustes pequeño, no te asustes. Y no defiendas mas a esos dos maldecidos, para que sepas ya te han despachado, ya eres mío te guste o no. Te han entregado, niño, te han vendido como si fueras una cría de animal...

-Eso no es cierto, mañana mismo te voy a acusar a mis papas para que te voten.

-Ja ja ja. OK. Díselos. Me tendré que ir entonces... pero llevando todo lo mío, entro lo cual estas tu bebé, ja ja ja.

Comencé a patearla en la cara echado en la cama mientras comencé a gemir de miedo, de cólera, no sé, mi mente se inmundo de un espanto atroz de que lo dicho fuera siquiera un 1% cierto. Comencé a llorar y clamar el nombre de mi mama mama!!! Mamita!!! Ven!!! Mamita!!!

-Llora, llora todo lo que quieras pero eso no te salvara, eres ya mío para siempre. Lo que te falta corazón es látigo, un hombrecito necesita el látigo para amancebarse y tu no sabes nada de eso ni de nada. Pero ya veremos que pasa. Mejor es que te duermas, ya es la una y media y mañana tienes que ir a la escuela. Me beso la boca. Y ya deja de llorar porquería!!! Lo dijo con tanta furia que me quede callado y congelado de miedo. Se rió otra vez...

-Haber, saca tu lengua. -La saque-. Que rico! Ya veras cuando estés a mis pies. Así vas a sacar la lengua de puro gusto como un perrito, te va a nacer del alma, ya veras… besitos. Chao amor.

Me acosté pensando en todo lo que me dijo. Esta mujer es peligrosa y realmente media loca... Pero no puedo dejar de reconocer que me hace sentir como nadie. Mejor no le dijo que paso a mi mama, jamás me creería que me ha dicho esta loca... además la botaría y me quedaría sin todas esas cosas ricas que me ha echo sentir… de repente puse cara de ascos… la muy cochina de mierda, lamerme los pies…debe ser puta, como dice mi mamita de todas las mujeres que no van a misa… solo mi mami es santa… carambas, que suerte tengo… Veremos que pasa, por lo menos que me dé gusto un tiempo y ya después veré forma que mi mami la bote a patadas…

Así comenzamos una serie de encuentros furtivos cada vez que podíamos y siempre ella me hacia sentir como si fuera a perder la razón. Recuerdo haber literalmente babeado durante largos minutos sin parar, sin hablar, fuera de mí, fuera de mi cuerpo, flotando en el espacio. Sencillamente comenzó a ser una droga para mí. Una droga de sexo, placer y sus insistentes conversaciones de cómo viviríamos…

En menos de seis meses, me sexo comenzó a cambiar notoriamente, de repente, en algún momento me di cuenta, al tener una erección observe que este había crecido unos buenos 5 cms, ahora ya media unos 11 a 12 cms, tenia una muy aceptable pelusa y una emisión de semen que ya se denotaba blanca, lechosa. Lo más importante era que me salía en abundancia. Estaba por cumplir 13 anos. No podía explicarme como era posible todo eso en tan poco tiempo y comencé con excusas a hurgar entre amigos, profesores y la biblioteca como es el desarrollo en la adolescencia de un varón. En ninguna parte pude leer que un joven de mi edad tuviera un desarrollo tan rápido. Aunque para decir la verdad, si me había crecido y engordado mucho el pene, excepto que eso sucedía exclusivamente cuando ella estaba conmigo. Le gustaba sobarme echándome un aceite que olía…. Digamos raro, no era desagradable pero tampoco algo muy apreciable. Con ese aceite mi pene se ponía grueso, muy gordo y largo… o… tal vez simplemente eran sus manos expertas… Lo cierto es que si no estaba con ella y yo mirándome al espejo desnudo, me masturbaba, nunca pude obtener erecciones tan duras, ni mi pene me creció más allá de los 5 a 8 cms y de un grosor similar o igual a un dedo de hombre. Solo con ella mi sexo era un volcán. Muchas veces, cuando estaba desnudo en la ducha o en mi cuarto y de casualidad pasaba por algún espejo, veía mi sexo y lo que miraba era un diminuto pene, aun más chico que el dedo meñique, no debía pasar de 3 cms. No podía explicarme tanta diferencia entre ese pene de un niño y el respetable órgano que ella conseguía de mi cuando me masturbaba o acariciaba.

Para entonces, simplemente yo era una adolescente absolutamente dominado por la droga de esta mujer, por la droga del sexo que casi a diario me daba. Por la frecuencia con que me masturbaba debía haber reducido mi producción de esperma, pero cosa rara, sucedió todo lo contrario. Por otro lado, sus palabras e ideas para vivir juntos ya no las rechazaba tan rotundamente. Ahora solo me quedaba callado… ya no tenia voz ni voto, el solo pensar que me dejara de dar mi cuota de sexo me asustaba tanto que preferí no volverla a contradecir.

-Ahora ya estas más sumisito amor, se te nota. Voy a probarte. En el almuerzo me dejaste la comida y no me gusto para nada. Bájate el pantalón e inclínate en la mesa. Apoya bien tus manos y no me vayas a gritar. Me voltee y puse las manos en la mesa pero no quise bajarme nada. Ella, sin mas, me bajo el pantalón hasta las rodillas y enseguida el calzoncillo.

-Que rico culito niñito blanquinoso.

Con una mano me sujeto del cuello y me inclino bien en la mesa. Esto para que aprendas a ser más obediente… con la mano libre comenzó a darme palmadas cada vez más fuertes hasta que ya se me hizo casi insoportable. Estaba pataleando y comencé a llorar….

-Si gritas tus hermanos se van a despertar y te van a ver así… eso quieres? Aguanta chiquillo, esta es la primera de muchas lecciones que vas a recibir. Si te mueves o te rebelas no te toco un mes, así que tranquilito y levanta más el rabo muñequita… Me dio creo 30 a 40 palmadas fuertísimos que dejaron mi culo moreteado y adolorido. Su mano sobre mi cuello me impidió todo movimiento. Mas parecía un alicate o un brazo mecánico que el de una mujer pero en ese entonces no le di mucha importancia.

Al terminar, tenía la cara roja y los ojos hinchados de tanto llorar. Estaba sobándome con ambas manos las nalgas que me ardían mucho. No te muevas, te voy a poner algo en el culo y así te la vas a pasar todo el día. Busco en un cajón de la cocina y saco algo parecido a un pene pero muy raro. No era largo pero si tenía como una gran bola en el medio, en un extremo era más bien delgado y en el otro algo así como un tampón. Bien podía parecer un chupón de bebé gigante.

-No mires e inclínate bien en la mesa- Pórtate como un niño obediente. Me agache otra vez. En esos días ya sus palabras eran órdenes para mí. No me atrevía a responderle nada amenazado siempre con perder mi cuota de placer.

Se inclino y comenzó a lamerme el culo un rato largo.

-Suelta el culo, puja, como si estuvieras cagando criatura, eso hará que los músculos del rabo se te relajen… así pequeño… No te muevas… en eso sentí como si me hubieran apuñalado. Me lo metió de un solo golpe hasta el fondo. Toque mi ano y solo sentí un extremo que parecía el borde de un chupón de bebé. Eso impedía que se metiera por completo.

-Que me has hecho? Le espete lloriqueando y gritando al mismo tiempo. Estaba fuera de mi.

-Te he puesto un dildo amor. Así estarás todo el día y si te portas bien mañana te lo sacare.

-Así?-, loca de miércoles, mira como yo mismo me lo saco en un santiamén…

Agarre bien el extremo y con todas mis fuerzas jale ese artificio. Las lágrimas caían por mi rostro. Lo intente varios minutos hasta que los brazos comenzaron a temblarme del cansancio.

-Y ahora? Ya me ensartaste, mira, ya no me sale, grite lloriqueando al mismo tiempo…

-Ja ja ja ja, literalmente bebé..., te he dejado ensartado…

-Así no puedo caminar ni nada. Se lo voy a decir a mi mama.

"Se lo voy a decir a mi mama..." repitió mis palabras con un soneteo mas bien ridículo, como burlándose de mí...

-cuando vas a dejar de ser un niño malcriado? Díselo si quieres bebé… dile también todo lo que hacemos todos los días… les va a encantar…

Me jalo a la silla donde estaba sentado y me subió el calzoncillo y el pantalón. -Ya vez?, Nada ha pasado. No se te nota para nada.

-Siento algo terrible en mi potito.

-Claro amor, ese es el objetivo. Que sientas que eres una putita, que sientas lo que siente una mujer cuando la culean. Te va a gustar, ya veras.

Al principio caminaba como escaldado pero en el transcurso de la tarde me fui acostumbrando y en la noche si bien siempre sentía esa cosa enorme en mi cuerpo, ya me movía con naturalidad…

Efectivamente, al otro día, apenas llegue del colegio, nos fuimos a su cuarto y me hizo quitarme toda la ropa y ponerme de rodillas a cuatro patas encima de la cama con el culo lo mas abierto posible. Empezó por echarme vaselina por todos los bordes de la entrada de mi ano e ir relajándome con sus palabras llenas de sexo y cochinadas como las que ya he contado. Ni sé en que momento, cuando me estaba hablando, volví a sentir ese dolor terrible y de un solo tirón lo saco de mi esfínter.

-Ya vez? Salió facilito no más. Si viviéramos ya juntos no te habría puesto esto, ya vivirías con una cola de perro autentica que tengo reservada para ti. No hay nada más rico que dar de mamar a un crió calatito con rabo. Cuando te eche el lazo, vas a vivir con rabo toda tu vida Solo para salir, que será muy de vez en cuando te lo quitare. Y por supuesto para que hagas tu caquita pequeñín… no faltaba más… Esa caquita ya tengo ganas de probarla… pero me he hecho la promesa de que sea tu mujer, ósea mi hija quien primero pruebe tu chocolate. Para tener una mujer fiel y sumisa toda la vida debes cagarla como se debe sin que falte el látigo por supuesto. En el mundo donde vives hijo, jamás podrás ni en sueños hacer eso. Conmigo aprenderás a vivir y a comportarte como un hombre.

Un buen macho sabe cagar bien a su mujer, sabe dar golpe y sobre todo sabe hacerse respetar. A mi lo primero que me enseño mi marido, mi macho, es a recibir en la boca todos sus escupitajos. Apenas con una señal yo debía acercarme a el como si le fuera a dar un beso y me lanzaba al fondo de mi garganta un grueso moco que poco a poco aprendí a tragar.

Ahhhg., comencé a hacer arcadas…, cochina, inmunda, asquerosa, putrefacta, le decía como un disco rayado, que puerca eres!!! De veras te tragabas eso que acabas de pronunciar?

-Si mi niño, así como tú lo harás, así será.

-No te pases de pendeja, negra cochina, ni muerto aceptaría eso.

-Ay bebé, no tienes idea como cambiara tu vida muy pronto... pase saliva absolutamente convencido que todas esas cosas eran solo fantasías de esa negra arrecha, cachonda...

-Ni te cuento mas… era el macho más macho y asqueroso que he conocido en mi vida. Para preñarme, el muy desvergonzado me sacaba al rió delante de todos y en posición de perra me culeo tres meses delante de todo el mundo incluidos mis padres. Nadie jamás se atrevió a ponerle el alto. No paro de joderme hasta que me dejo una enorme barriga en que por fin pude volver a casa de mis padres. Quería que todo el mundo viera como yo era su hembra…. Bueno, me tengo que ir, tengo que cocinar.

-Este domingo me voy a quedar en la casa con cualquier pretexto y quiero que tú me esperes aquí calatito, metido en tu camita, tranquilito, esperándome. OK?

-Ya, fue lo único que le dije en los instantes mismos en que de costado y con una pierna levantada ella terminaba de masturbarme. Mis nalgas se contraían y soltaban espasmódicamente, rítmicamente, botando sobre la sabana espesos grumos de semen. También eso me sorprendía, antes apenas mis ejaculaciones duraban 5 a 10 segundos, dos o tres espasmos y nada más. Ahora en cambio, estaba casi un minuto o minuto y medio ejaculando, como si estuviera orinando, creo que sin equivocarme, en algunas ocasiones llegue a tener unos veinte espasmos emitiendo cantidades enormes de esperma.

Ella me veía y me besaba las orejas sin soltarme la cola y un dedo en el culo. Así… así… bota todo amor, bota, bota todo tu talquito, ya vez como estoy haciendo de ti un hombre? Levanta mas tu patita, así… así… bota, bota. Mi pene y mis nalgas se movían convulsivamente, sin ningún control, la boca abierta y casi con la lengua afuera. Me ordenaba con tan maestría que después de eso, solo tenia ganas de dormir como un bebé y que sin falta acontecía, siempre con su pezón dentro de mi boca…Me tapaba y se iba... ahora tengo que atender a tu padre cariño, ahora me toca a mi calentarme y dar gusto al semental de tu padre, sentir la pata de burro que tiene, es un gran puto pero por nadie en el mundo te cambiaria pequeñín... duérmete bebé...

Solo una vez la seguí cuando se dirigía al cuarto de mis padres. Quería ver que hacían…

Pegué el ojo en el cerrojo de la puerta y casi me desmayo del espanto. Una cosa oscura, casi tan grande como una pierna de hombre salía de entre los muslos de mi padre. Ere el pene de mi papa? Simplemente me parecía descomunal, tal vez 30 cms o quizás mas, era increíblemente grande, gruesa, larga como un brazo.

Marwa literalmente estaba sentado encima de el, subiendo y bajando rítmicamente. Me parecía increíble ver que semejante pata de burro le pudiera entrar. Mi madre estaba arrodillada frente a ellos, desnuda, dándome la espalda. Parecía estar en penitencia,

-Abre bien los ojos mujerzuela -le decía Marwa a mama Carola, abre bien los ojos y saborea el dulce aroma de saberte puerca, cornuda, despreciada… Me acorde de esa frase que tantas veces escuche…"te gustan tus cuernos…". Por fin caí en cuenta que "cuernos" era sinónimo de pene, de cola, de pincho, esos eran los cuernos de los que hablaba Marwa tanto…

Me felicite que mama Carola estuviera a mis espaldas. No quería verle los senos y menos el resto de su cuerpo desnudo. No quería saber de otros senos que no fueron los de Marwa. Ella no lo sabia, pero había aprendido mucho en la escuela y la televisión. Sabía que si no miraba a ninguna otra mujer, Marwa me cuidaría mejor, le gustaría más… y eso… era lo único que me preocupaba.

Mama Carola casi cubría toda la escena, me fije en ella, estaba arrodillada como tantas veces la había visto en la iglesia…

Solía siempre recibir la eucaristía en la iglesia asistida por un padre muy bueno que no paraba de rezar con ella… así hija, así… mas fuerte… mas fuerte… así, así, castiga al demonio… en esos momentos sentía el pecho hinchado de orgullo, orgulloso por mi madre biológica que luchaba incansablemente contra lucifer.

Así transcurrimos viviendo casi hasta navidad, ya habían pasado 3 anos desde que llego a casa. Un día, un viernes en la noche, nos anuncio a todos que se tenía que retirar de la casa. Ni mi padre ni mi mama parecieron sorprenderles la noticia. Los vi muy incómodos cuando ella hablando entre muchas cosas dijo...

-bueno, ya es hora que me lleve todo lo que me pertenece no es así?,

Se acerco a mí y ya prácticamente sin pudor alguno, me metió un dedo en la boca. Había aprendido que su dedo en mi boca era señal de mi sometimiento, debía mamarlo, tal y como mamaba su seno todos los días. Ya sabía que si no obedecía me dejaría castigado 3 a 4 días sin mi droga, sin mi sexo, lapso que a mí siempre me parecía infinito y de una crueldad incalculable. No, ya nunca me atrevía a negarle ese pequeño placer sea quien estuviera presente. Ya me había acostumbrado a fuerza de ese castigo psicológico y físico enorme. Ya me había habituado a que la cara se me pusiera roja de vergüenza e incapaz de mirar a nadie en ese estado, me refugiara en su pecho apoyando mi cabeza sobre su regazo. Ella me acariciaba y me prodigaba besos y palabras dulces. No puedo negar que me sentía muy seguro y protegido cuando estaba así con ella, mamándole su dedo delante de quien sea. Sabía que si la obedecía, esa noche me esperaba siempre un regalo, un premio, alguna nueva cota de placer y que solo ella podía darme.

Especialmente cruel fue la primera vez que me lo pidió delante de mis amigos en casa. Fue una experiencia terrible de sumisión. Cuando me metió su dedo grande a la boca delante de todos ellos, no pude jamás volverlos a mirar de frente. Mi vergüenza nunca desapareció. La mire y observe su rostro frió, cruel, esperando me sometiera y aceptara su superioridad sobre mí. Sus ojos parecían traspasarme. Mire su dedo bien extendido, mire a mis amigos y entonces... fue que me amancebe. Ya desde año nuevo, casi 9 meses antes, debía decirle "mami" solo a ella y a mi madre, "Señora Carola" (Carola era el nombre de mi madre).

Fui tan tonto en esa época que jamás me pregunte porque mi madre biológica acepto tan rápidamente y sin chistar ese cambio de status, jamás me puse a reflexionar porque ya casi solo dormía con la empleada, con el conocimiento y aceptación tacita de todos… "… vamos bebé, te voy a bañar y después a la cama, ya tengo sueno, despídete de tus padres..." Adiós padre, adiós mama Carola. –Ya mami, ya termine… le decía a Mara, la empleada… ya mi niño… ven acá, ella se sentaba en una esquina de la cocina donde comíamos… Ven precioso, te quiero mucho, sabes?... cada vez te quiero mas, ven, ella sentada en un banco hacia que me acercaba a ella. Sin más, me quitaba el pantalón corto y calzoncillo…

-Corre al baño y has la caquita, cuando termines me llamas… corre chiquillo, mientras ordeno la cocina. Me daba un palmazo cariñoso en las nalgas y me mandaba medio desnudo al baño. Cuando terminaba lo mío debía llamarla,

-Mami!, mami!, mami!, ya termine! Mami…. Ella venia y con un trapo húmedo en la bañera me terminaba de limpiar…

Volví a la realidad…

Me acerque, metí todo el dedo en mi boca, apoye mi rostro en su pecho pegando la cara todo lo que podía. Solo atine a mamar el dedo y meter la cara roja como un tomate, entre sus pechos. Ya estaba mamando unos dos minutos cuando uno de mis amigos atino a decir algo,

-es tu esclavo?-.

-No, no es mi esclavo, es mi bebé, es mi crió, es mi hombrecito no pequeñín?

No dije nada, estaba mudo de la vergüenza.

-Es un mamón maricon? -dijo otro-. -Ya lo sabia, se respondió así mismo...

-No, tampoco es un marica, es un hombrecito en miniatura pero es un hombre. Nunca quiero volver a escucharles decir eso porque si lo hacen, les enviare mil demonios a sus vidas, fuera de aquí! Ustedes no merecen a mi pequeño. Fuera!!!

Esa noche, como premio a mi obediencia preparo mi cuarto de manera especial. Apenas entre comencé a oler algo raro, sentía que a medida que pasaban los minutos me lascivia aumentaba, a cada minuto estaba mas y más fuera de mí. Mis inhibiciones se perdían poco a poco y en ese trance creo que si me hubiera pedido salir a la calle desnudo la habría obedecido. Es increíble pero es así. Algo había en el ambiente definitivamente... Muchos anos después supe que era. Era un nitrito que usan como afrodisíaco en discotecas de "ambiente". No diré el nombre exacto para no despertar malos pensamientos e ideas...

Nunca pude identificarme con el mundo de los homosexuales por muchos intentos que hicieron muchas personas y aunque tuve después muy buenos y maravillosos amigos gay, no importa cuantos ensayos hiciera jamás pude sentir ningún tipo de placer con hombre alguno. No, definitivamente no era homosexual.

Me roció sobre el pene y mi culo algo, un líquido que simplemente me volvió loco. No estoy seguro pero creo haber aullado de placer, dos veces tuve orgasmos que duraron casi 5 minutos y uno casi no puede tener la cabeza en su sitio después de estar eyaculando mas de un minuto o dos. Uno siente que pierde la razón, que el alma trasciende y se desprende de uno. En esa noche recuerdo haberme convertido en un lobo, perro, gato o algo así, estaría quizás en el tercer minuto de eyaculacion y ya había babeado, llorado y gritado hasta la saciedad. En ese instante mi alma, mi más profunda alma salió a relucir y sentí o creo haber sentido una transformación de hombre a animal y comencé a aullar, aullé como un animal durante dos minutos mientras seguía eyaculando. Sentía cada milímetro de piel explotar de placer.

Mis pies, mis manos, la cara, las nalgas vibraban convulsivamente sin ningún control, el cabello me pareció erizarse, los ojos en blanco, cada músculo de mi cuerpo estaba explotando, cada partícula de mi ser estaba eyaculando. Sentí como si todo mi cuerpo fuera un inmenso pene que expelía por cada poro, por cada célula un torrente de líquidos. Mis nalgas se movían sin ningún control, como si estuviera sufriendo una descarga eléctrica de 10,000 volteos. Recuerdo que de todo mi cuerpo comenzaron a fluir hacia afuera todos mis líquidos y sólidos que podían ser expelidos sin ningún remordimiento, sin inhibición alguna, sin control. Mis excrementos se juntaron con mis orines, semen, saliva, y todo lo que era posible fluir. Todo.

Fue tan maravilloso tan absolutamente maravillo que simplemente esa noche perdí el habla. El lenguaje y el habla son un estorbo cuando hay que gritar la felicidad, cuando es tan sublime el placer, uno solo quiere ladrar, gritar, llorar, bramar o lo que fuera excepto pronunciar palabras coherentes, así es de arrebatador el placer en su máxima expresión. Fue tan alienante el placer, tan absolutamente sublime el clímax que, apenas termine, mi cuerpo se rebelo y se produjo seguramente un corto-circuito. Me desmaye.

Cuando desperté no pude saber –como hasta ahora- si realmente me convertí en un animal o no, pero lo cierto que es que aprendí que si la obedecía ciegamente, en la noche me esperaba un premio, una nueva cota de placer. No me arrepentí a pesar que perdí a mis amigos ese día, de haberle mamado el dedo.

Puso un pretexto porque a mí me pareció eso, solo un pretexto. Ya quería irse simplemente. Una semana antes como anticipando su despedida me había ordenado volver a mi cuarto. Hacia una semana que no quería tocarme, besarme, ni expresar ninguna muestra de cariño, de amor. Estaba muy triste y me preguntaba que había hecho mal…

Esa misma noche, muy tarde, antes de dormir, fui a buscarla a su cuarto y le pregunte porque se tenia que ir, que si yo le había hecho algo.

-No pequeño, al contrario. Me voy por ti.

-¿Cómo que por mí? Ya no quieres estar conmigo? -Le pregunte.

-Por supuesto que si, mas aun, ya es el momento que te tire el lazo al cuello. Ya estas preparado. Me voy mañana y si quieres estar conmigo me vas a seguir. Tomo un papel y me lo dio en la mano.

-Toma, esta es mi dirección. Es un grifo que queda cerca de mi casa porque si te diera el número exacto jamás llegarías. Pero recuerda, si vienes, ya no volverás a esta casa. Te quedaras conmigo para siempre. Ya de allá llamaremos a tus papas y les dirás que estas bien. Nada pasara, todo estará bien, ya veras. Ya te he comprado con todas las formalidades del caso a tu padre, ya eres mío y podría si quisiera llevarte en este mismo momento conmigo pero quiero que todo sea muy bonito, quiero que tú mismo pequeñín, caminando y por propia voluntad vengas a mí. Es riquísimo. Prefiero así las cosas. Vendrás a mi casa con tus propios pies sabiendo que tu vida cambiara total y absolutamente bebé. Sufrirás pero aprenderás a ser sumiso, obediente, fiel, grato y amoroso como yo quiero. Quiero que aceptes tu destino con gusto y no por obligación. .

-Estas loca de remate negra... la mire con cólera, casi llorando, tome el papel y me fui a la calle a caminar...

Estaba muy perturbado porque no tenia la menor intención de irme a vivir con ella pero al mismo tiempo no quería perder todo lo que había gozado con Marwa. No sabia que hacer y me puse a caminar por ese parque no sé hasta que hora. Llore cantidades mientras los lirios del parque, con su aroma, con su infinito y triste aroma, aumentaban mi pena.

Cuando me levante, me di cuenta que ya se había ido. No se había despedido de mí. Pase ese sábado todo el día sin comer en mi cuarto revolcándome como un loco sin saber que acción tomar. No quería dejarla por nada del mundo, por otro lado tenia un miedo inmenso de todo, por mi edad, por todo lo que me decía que le gustaba, por el lugar donde vivía, por mis estudios, en fin, por muchas razones. Estaba perdiendo la cabeza.

El domingo en la noche tome una decisión. Faltaría al colegio e iría a buscarla solo para visitarla. Quería verla aunque fuera por una sola vez. Tenía mucha curiosidad por saber como vivía y donde vivía. Quería ver con mis propios ojos tantas cosas que me había contado.

Muy temprano, me prepare como para ir al colegio pero puse en mi mochila en vez de mis libros, una botella de vino que robe de la casa, y una pijama… no sé porque hice eso, pero la puse. Era absurdo, no pensaba dormir en su casa. Tenía planeado regresar a las 4PM como máximo. No tomaba licor no solo por mi edad, sobre todo porque me daba asco. Un millón de veces prefería tomar un vaso de leche o un pan con mantequilla. Mejor aun si era la leche de ella...

Tampoco nunca la vi tomar licor, así que robar una botella de vino no tenia ningún sentido... pero lo hice. Me esmere en seleccionar la que parecía más antigua, mas empolvada, con más telarañas y con la etiqueta más bonita... Finalmente encontré una que debía haber sido de mis abuelos porque decía 1958... Había escuchado a los adultos decir que mientras mas antiguo era un vino era mejor...

Salí de casa muy temprano. La ciudad estaba cubierta por una densa neblina, frente a mi casa el parque se veía casi fantasmagórico, Los lirios cual campanitas de navidad alineados, blancos y ondulantes por el viento, muy aromáticos por la lluvia de la noche llenaban el ambiente con olor de cementerio, ese olor de velorio que a mí siempre me estremecía. El verde intenso del césped casi se perdía en medio de la capa nebulosa que parecía emerger del suelo. Los cuervos en el cielo emitían ese ruido raro profundo que pareciera salir de todas partes, ese ruido que solo se escucha en invierno y que hace a la ciudad mas nebulosa, más tétrica, ese ruido de los cuervos... que a mí siempre me parecía síntoma de algún mal presagio, me espantaba... La humedad de Lima... esa humedad que hace parecer o sentir que uno vive en un enorme pantano...

A pesar que vivía en un malecón con el mar 50 mts cuesta abajo, podía escuchar perfectamente el fragor de las olas, ese incansable y rítmico sonar de las olas que siempre me hacían recordar cuan ínfima y etérea es nuestra vida... cuantas veces camine por la orilla de esas playas? Al anochecer, al amanecer, a mediodía, siempre era el mismo ruido, la misma imagen, la misma neblina, la misma campana de la iglesia cercana al Puente de los Suspiros que plañideramente hacia tocar sus campanas a las 6pm en punto.

Me gustaba estar en la orilla del mar a esa hora. Me echaba en la arena y esperaba las seis en punto. En ese mismo instante, la campana de la iglesia sonaba, las luces del faro de Chorrillos me daban en la cara, el mar acrecentaba el fragor y fuerza de sus olas. Era un momento sublime de paz y prueba de la majestuosidad del universo. . El ruido del mar formaba el fondo de esta música... yo estaba casi envuelto en la neblina echado en la arena mirando el faro... se me ocurría pensar que así seria mi muerte... Me sobrecogía al saber que la bulla del mar es la misma desde siempre...

Alguien me cogió del hombro.

-Se sube niño? -Me dijo el chofer-.

-No, no, esta vez quiero ir al colegio por mis propios medios, gracias. Tomare el autobús público. Es por allá no es verdad?

-Esta seguro que quiere ir en autobús niño Sebastián? ("Niño" era el prenombre obligatorio con que mis padres, abuelos, tatarabuelos y antepasados habían enseñado a la servidumbre a llamar a los hijos de los patrones. Ese era mi nombre y la manera como debían dirigirse a mí todos los sirvientes de la casa hasta que cumpliera los 65 anos o murieran mis padres, lo que fuera primero...)

-Si es por allá, no quiere que lo lleve? Son 2 calles largas y por acá no hay acera y esta muy nublado...

-No no, quiero hacerlo todo yo solo. -Gracias, le di la mano en la que iba un billete de 20 dólares. En el mundo donde yo vivía no existía la moneda local, la moneda del país donde nací y crecí, el Perú.

Esa era la tarifa normal por su silencio cada vez que quería hacer alguna travesura pasajera… Tomando mucho aire, comencé a caminar con una mochila en la espalda. Llevaba dentro una botella de vino… Estaba impecablemente vestido como siempre, con el uniforme de mi colegio, pantalón corto azul, camisa blanca, corbata, saco, gorro, zapatos negros brillantes, casi escarolados y el escudo de la escuela cosido al saco a la altura del pecho. Dos dragones cuidando la puerta de un castillo... Debo reconocer aunque no me guste, que lucia muy bien. Decidí caminar atravesando el parque. Las lágrimas que me caían por el rostro formaban un armonioso conjunto con los lirios del parque...

-No puedo llorar, mis soldados no pueden ver que su general llora –me dije-

Estaba caminando y pensando en lo que me esperaba este nuevo día... en que visitaría a Marwa en su casa... pero estaba seguro de algo, estaba seguro que a las 4pm volvería a mi hogar como todos los días...

Continua en

"Una mujer carmesí. Mi capullito de alelí"

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