En mis primeros 18 años de vida, no me había pasado nada
realmente interesante, desde un punto de vista sexual, quiero decir. Pero la
visita de mi tía y mis primos abrió en mi mente tal mundo de sensaciones que he
pasado mi vida explorando mi sexualidad de todas las formas posibles.
Mi prima, de 16 años, era una preciosa flor abriéndose. Una
cara de niña, un cuerpo delgado, un pecho floreciente pero ya muy abultado, un
vientre liso y provocativo, un culo y unas caderas que pedían a gritos libertad
de la prisión de la ropa ajustada con la que lo condenaba mi primita.
Como nos habían colocado para dormir en la misma habitación,
y como ambos teníamos las hormonas revolucionadas, tuvimos algún escarceo, que
no llegó a mas, una de las noches. Esto no pasó desapercibido a mi tia, que me
recriminó mi interés por su hija, mi prima, su niña, sugiriéndome de manera muy
velada y muy discreta que si no podía frenar mis instintos que no buscara a mi
prima, sino que hablara con ella. Una noche, después de trasladarme al salón
para tratar de evitar lo que parecía inevitable entre mi prima y yo, su madre
tonteó un poquito conmigo, en tono seductor, incluso con algún atrevimiento.
Yo no estaba dispuesto a renunciar tan fácilmente una
conquista que parecía tan fácil. Pero claro, si no hacía caso a mi tía podía
montarse un conflicto familiar nada deseable. Andaba como animal en celo, todo
el día empalmado pensando en Alicia. Bueno, en Alicia y en su madre, que a sus
42 años lucía un cuerpo espléndido. Estábamos en la playa, y observaba a las
dos, en biquini, y no me cabía la menor duda de que eran madre e hija. Miraba
otros cuerpos de la playa, y me sorprendía de las dos bellezas que tenía
delante. ¿Y si trataba de calmar mis instintos con mi tía, entrándola
abiertamente? Pero, renunciar al cuerpo de Alicia, que era evidente que se
sentía atraída por mí? Al final, sucedería lo que siempre sucede. Ni una cosa ni
otra, y yo matándome a pajas el resto de mi vida pensando en lo que pudo ser y
no fue.
Por suerte, las circunstancias y el hecho de que mi tia era
una mujer decidida ayudaron mucho. Estábamos en la playa, y yo estaba algo
alejado de la familia, absorto en mis pensamientos.
Muy pensativo te veo
Eh...si...
Mira, no soy ciega, y sé que tu prima y tu habéis
tonteado un poco. Y eso no me gusta. Pero ayer estuve charlando con ella por
la noche, y la verdad, me dejó muy preocupada.
Hizo una pausa.
¿Cómo es posible que a los 16 años sea tan ignorante?
Figurate, le pregunté por los métodos anticonceptivos que conocía. Y me dijo
que todos. El de la respiración, el preservativo y la píldora. La pregunté
que era eso de la respiración, y me dijo que si aguantas sin respirar
mientras el chico se corre, no te quedas embarazada. No sabía si reir o
llorar. ¿Tú habías oido eso?
La verdad, sí. Aunque no me lo creía mucho. Pero preferí
guardar silencio. Total, mi tia estaba lanzada, y no esperaba mi respuesta
Vamos, que creo que a la niña le hace falta enseñarle
unas cuantas cosas. Despues dicen que en casa no aprenden nada, y que todo
lo malaprenden en la calle, contándose cosas unos a otros. ¿Tú me ayudarías?
¿A qué, tía?
A enseñarle cosas sobre sexo a la niña
No sabía que decir. A la niña le enseñaba yo lo que hiciera
falta. Pero con la madre delante, es otra cosa
Mira, tu le caes bien, es evidente. Estoy seguro de que si
tu estas presente lo que le cuente se lo va a tomar más en serio, y no lo va a
tomar como cuentos de vieja.
Si tu crees que es por su bien...pero a mi me va a dar
mucho corte
Y ahí lo dejamos. Cuando volvimos, la suerte y la casualidad
jugaron a nuestro favor. Mi hermano y mis primos se fueron, y a mis padres vino
a buscarles una pareja que acababa de instalarse, y con la que habían hecho
alguna amistad, para que les ayudaran a colocar cortinas, conectar la lavadora,
etc. Total, la casa sola para los tres.
Mi tía, que sabia que andábamos cortos de tiempo, lo planteó
abiertamente.
A ver Alicia, cuéntale a tu primo lo de la respiración
Los mayores sois así. Sólo os interesa enseñarnos como
evitar embarazos, eso es todo lo que os preocupa. Hablar de sexo es decir:
‘teneis que tener cuidado’, ‘no hagas esto’ ‘no hagas lo otro’.
Oye, que yo te cuento lo que quieras saber, eh!
¿Sí? A ver: tú, con papá, ¿como preferias hacerlo?¿A qué
edad lo hicisteis, donde y como? ¿Tú te masturbas?
Desde luego, la madre y la hija eran iguales, directas,
atrevidas, batalladoras. Y yo en medio de la charla-discusión. Mi tía se quedó
cortada durante casi un minuto, sin decir nada. Pero despues, sacando coraje,
decidió que ya estaba bien.
¿Sabes que te digo? Que tienes razón. ¿Quieres saber? Pues
pregunta lo que quieres, y te respondo. ¿Quieres saber como lo hacia yo con
papá? Pues hija, de lo más aburrido. Al principio muy bien, pero al cabo de
dos años de casados, era un muermo. Yo siempre abajo, él se montaba encima y
se movía hasta que se corría. Así que creo que no me echan un buen polvo desde
hace años
Alicia miró a su madre, se hizo un silencio de 5 segundos y
las dos empezaron a reir y a abrazarse.
¿Qué mas quieres saber?
¿Tu sabes chuparla?
No es algo que me vuelva loca, pero si hay que chupar, se
chupa. Y se dice ‘mamarla’, no ‘chuparla’
Ambas dirigieron de repente sus miradas hacia mí, que estaba
tan callado como impresionado.
Si le voy a dar unas clases a la niña, mejor que sean
prácticas. Sácatela, y mucho ojito con lo que cuentas despues
Yo, de forma casi mecánica, bajé la cremallera y la saqué,
morcillona, porque aunque estaba muy excitado, la situación, la verdad, era
rara. Las dos se miraron. Y mi tia dijo a su hija:
Mejor que se desnude, ¿verdad? – y ante el asentimiento de
la niña, empezó a quitarme el polo, y a tirar de mis pantalones y calzoncillos
hasta tenerme completamente en bolas.
La limpió un poquito con un pañuelo de papel, y explicó a
Alicia:
Mira, se la puedes comer dándola besitos, sobre todo aquí
–y retirando el prepucio empezó a dar besitos en el glande – desliza los
labios por todo el pene, y acariciale los huevos con la mano. Esto les prepara
bastante. Prueba tú –y cedió mi miembro a Alicia
Claro, bastante menos experta la hija que la madre, pero la
verdad, aprendía con rápidez
Ahora metetela en la boca, y con ella dentro, empieza a
sacártela y metértela. Procura hacerlo en una postura en la que él pueda ver
como lo haces. Ver como se la maman pone mucho a los tíos.
Y empezó la mamada propiamente dicha. Como la madre no
soltaba, y la hija quería practicar, ésta tuvo que llamarle la atención
Déjame a mi – dijo, con tono exigente
Y la niña me prodigó una mamada de campeonato, perfectamente
dirigida por mi tía. Se ayudaba con la mano, acompasando los movimientos con los
de la boca, tocaba con dulzura los testículos.
¿Te enseño un truco que es la hostia?
Y retirando a Alicia, se puso ella a dirigir la acción. Metió
uno de sus dedos en mi boca, y cuando entendió que estaba bastante ensalivado,
empezó a rondar con el, haciendo círculos, en mi esfinter anal.
¿Le vas a meter un dedo en el culo?
Ya verás
Yo no tenía ni voz ni voto, y ya estaba abandonado a mi
suerte. Si mi tía hubiera decidido darme una paliza, lo habría hecho sin
oposición. Su dedo empezó a entrar en mi culo poco a poco, mientras con su boca
y su otra mano empezaba un ritmo tremendo. Alicia, viendo la escena, se llevó
institivamente una mano a su coño, y se lo acarició por fuera del pantalón
levemente. Dándome cuenta del detalle, dije:
No os habeis quitado ni un zapato.
Sin decir nada, madre e hija se ayudaron mutuamente a
quitarse todo. Cuando mi tia le quitaba el sujetador a Alicia, se entretuvo un
poco sobándole las tetas.
Hija mia, con esto vas a volver locos a los chicos – y sin
mas, se metió un pezón en la boca, mientras con su mano acariciaba
ritmicamente mi polla
Mama!, me estás chupando las tetas
Ay, hija, no seas estrecha
Ya desnudas, le dijo a la niña:
Ahora tu
Ella repitió el gesto de meterme uno de sus deditos en la
boca, que yo chupé con devoción, y empezó a jugar en la entrada de mi ano. Como
estaba bien lubricado y ya algo dilatado por los jueguecitos de mi tia en ese
orificio, su dedo entró sin dificultad. En ese momento se metió mi pene en la
boca, con glotonería, sin piedad, acompañando los movimientos de la boca con la
mano. Mi tia empezó a tocarse viendo a Alicia con qué maestría aprendía, y al
cabo de unos segundos desvió una de sus manos al coño de su hija
Mamá! – protestó, pero abrió sus piernas para facilitar el
trabajo de mi tia
Como sigas me corró – indiqué
Ni se te ocurra...todavía – exigió la madre.
Y sacándole la polla de la boca, evitó lo que parecía
inevitable: mi corrida. Entonces se acercó por detrás a ella, y dándole unos
besos por el cuello le dijo al oido:
Te gusta que te enseñe?
Me encanta
¿Quieres que te enseñe mas? – Alicia se dejaba hacer. Su
silencio indicaba su aceptación - ¿Quieres follar?
Tuve que pararle la mano a Alicia, que aunque se la habia
sacado de la boca no dejaba de pajearme con la mano, lentamente. Mi tia le iba a
dar una clase práctica de folleteo conmigo. Ni en mis sueños mas calientes y
retorcidos me habría imaginado yo follándome a mi prima con mi tia delante,
ambas desnudas, ambas cómplices.
¿Tienes preservativos? – negué con la cabeza. ¿Para qué, si
no follaba?
Mi tia rebuscó en su bolso y sacó dos. Uno se lo dio a
Alicia, diciendole ‘Guarda esto y llevalo siempre contigo’ y al otro le retiró
su envoltorio. Ante la mirada atenta de la niña, empezó a colocarlo.
¿Has visto como se pone? – y mientras con una mano lo
desenrollaba con la otra buscaba el coño de su hija, para comprobar si estaba
bien lubricado. La niña, ante los toqueteos de la madre, cerró los ojos. Mi
tia paró, al comprobar que aquel coño era todo un mar de fluidos.
Mira, ahora vas a desvirgar a la niña, así que hazlo con
cuidado. Ve metiéndosela poco a poco, para no hacerla daño. Y tu, Alicia, al
principio a lo mejor te duele un poco, pero despues ya verás como te va a
gustar
Me tumbó en la cama bocaarriba, haciendo que mi polla quedara
perpendicular a mi cuerpo. Le dio una última mamada, y acercó a Alicia. Ambos
nos dejábamos hacer por mi tia. Ella se colocó detrás, con el cuerpo totalmente
pegado a la niña. Fue dirigiendo poco a poco la maniobra de acercamiento de mi
polla al coño de mi prima. Primero la frotó bien contra el clitoris, despues la
deslizó por toda la raja, y se tomó su tiempo. Al cabo de unos minutos de este
jueguecito (mi prima suspiraba cada vez que tocaba su clitoris con la punta de
mi pene) la acercó al orificio en cuestión. Poco a poco la fue introduciendo,
hasta que ella dio un pequeño grito, hizo una mueca de dolor, y continuo
Ya la tienes dentro. Ahora empieza a moverte
Las dos agarradas, como si fueran una sola, empezaron un
movimiento ritmico, lento, dirigido perfectamente por mi tia. A mi me daba la
impresión de estar follándome a las dos a la vez. Subían y bajaban juntas, mi
tía agarraba fuertemente a su hija por las tetas, para asegurar el control de
los movimientos. Y la cara de Alicia era todo un cuadro, con los ojos cerrados,
con lo boca ligeramente abierta, que reflejaba perfectamente el momento intenso
que estaba viviendo
Despacio, hija, que te vas a correr
Desde atrás, agarrándole una teta, le puso la mano en el
clítoris, y empezó a frotar. Fue un error, si lo que quería era que aguantara.
Se corrió de forma inmediata, y de forma muy sonora también. Fue bajando el
ritmo poco a poco, hasta que paró del todo
¿Que tal, hija?
Uff, que fuuerrrte –dijo, sacándose mi pene
Y dirigiéndose a mi, dijo:
Y tu, ¿que tal? ¿Te has corrido? – y miró el
preservativo, buscando respuesta a su pregunta
Que va! Pero estoy a punto
Pues vamos a probar otra postura. Tu observa, en lo que
te repones – dijo a Alicia
Se puso a cuatro patas en la cama. Me pidió que me colocara
detrás de ella, y con la polla más tiesa que el palo mayor de un bergantín fui
insertándola en su coño, poco a poco. La verdad, después de lo apretadito que se
sentía mi pene en el coño de Alicia, el de su madre me pareció mucho más amplio
y menos placentero. La sensación era menos intensa, hasta que empezó a hacer
algo con los músculos de la vagina, algo como aprisionar mi pene, que me encantó
¿Te gusta así?
Tía, eres una loba
Esto encendió todavía más a mi tía, que empezó a moverse más
rápido. De pronto, tomó una de mis manos y la acercó a su clítoris. Mientras la
follaba desde atrás, la hacía una paja. La postura, para mi, no era la más
cómoda, pero mi tia estaba fuera de control. Mi prima se acercó y tomó una de
sus tetas, masajeándola
¿Está bien así?
Muy bien, hija, muy bien
Para mi, todo esto ya era demasiado. La postura no era
cómoda, pero el ritmo que estaba imprimiendo a los movimientos era perfecto.
Contemplar esos cuerpos desnudos, mi prima acariciando a su madre las tetas, el
pecho tan perfecto de aquella, y sobre todo, ese juego que hacía con los
músculos de la vagina, terminaron por hacerme explotar, con la corrida más
larga, abundante e intensa que recuerdo.
Te estás corriendo, te estás corriendo – me dijo mi tía,
con enorme satisfacción
Mi prima, viendo que yo abandonaba el clítoris de su madre
para dedicarme a disfrutar de mi orgasmo, tomó el relevo, y con la mano, empezó
a masturbar a mi tía. Menos de un minuto tardó en explotar en un rico y sonoro
orgasmo, un orgasmo contenido durante dos años, que era lo que llevaba separada
de su marido y sin estar con un hombre.
Nos habíamos corrido ya los tres. Mi tía dijo:
Lástima, que poco hemos aguantado. Tus padres están a
punto de llegar, así que tendremos que vestirnos. Cariño –dijo, mirando a su
hija – quedan muchas cosas por enseñarte, pero no te preocupes, que te las
iré enseñando poco a poco, sin tabúes estúpidos. No quiero hacer de ti una
viciosa ni una ‘salida’. Solo quiero que cuando te apetezca estar con un
chico, sepas lo que tienes que hacer. Y tienes razón, no solo tienes que
saber usar los métodos anticonceptivos. Tienes que saber qué hacer y como
hacerlo de la mejor forma posible. Quiero que me tengas confianza, y que me
cuentes y me preguntes todo lo que desees, como se lo contarías a una amiga,
a tu mejor amiga
Se abrazaron, y se dieron un pequeño pero sensual beso en la
boca.
Y haces unas pajas divinas –añadió, acercando nuevamente
la mano de Alicia a su clítoris- Y en cuanto a ti, también puedo enseñarte
muchas cosas. Lástima que nos vayamos pasado mañana. Me hubiera gustado
haberte enseñado a comérselo bien a una chica, y a penetrarla por detrás sin
que le resulte un martirio, y algunos truquitos muy interesantes. Si vienes
por nuestra casa, te prometo que aprenderás muchas cosas
Y acercándose a mi, me dio un largo e intenso beso en la
boca, mientras colocaba mi mano en su pecho desnudo.
Tía: eres una diosa. No creo que conozca nunca una mujer
como tú
Se sonrojó. Seguro que se sintió muy halagada, aunque esa no
era la intención. Mi comentario era sincero
No olvides visitarnos. Un caballero tan galante como tú
se merece un trato especial. Te esperamos.