El chantaje de mis primos 6 (Juegos)
Un amigo de mis primos terminara follandome en publico
(fotos)
Esa noche se incorporaron dos nuevos miembros a la pandilla,
se trataba de Dani, un chico de mas de catorce años, vecino de uno de los
mejores amigos de mis primos, y de su preciosa hermana menor, compañera de clase
de la mayoría de los chicos que había.
Me imagine que ya se habían ido de la lengua, pues el chico
no me quitaba los ojos de encima ni un momento. Comprendí su presencia cuando vi
el interés que la mayoría de los chicos prestaba a su hermanita. Esta, una
lindisima rubita de ojos claros y rostro angelical, con mas redondeces en su
cuerpecito de lo aconsejable, parecía sentir una gran devoción por su hermano
mayor, aceptando jugar con nosotros si el se lo pedía.
Yo sospechaba alguna especie de sucio trato, pero mis primos
me dijeron que habían hablado con él muy seriamente, y que no habría problemas.
Pero pronto me di cuenta de que se equivocaban, pues nada mas
comenzar a jugar se le formo un enorme bulto en los pantalones, de tamaño mas
que respetable para su edad. Por lo que tuve que andar con mil ojos durante los
días siguientes para que no me desvirgara el fogoso chico.

Porque conforme avanzaba la tarde, mi voluntad, debido a
tantas caricias y someteos, era cada vez mas débil, y me costaba mucho mas
trabajo decir que no a sus pícaros juegos.
Aunque los otros chicos solían comportarse de forma parecida
durante toda la velada Dani, con mayor osadía, intentaba minar mis débiles
resistencias siempre que podía.
Sus caricias eran cada vez mas osadas; y, a poco que me
dejaba, me masajeaba a fondo los pechos y la intimidad, hasta conseguir que
mojara las bragas con los flujos que rezumaba.
Mis primos, ladinamente, le daban carta blanca al chico, pues
a mi me tenían siempre a su alcance.
Y, mientras Dani y algún otro chico se distraían conmigo,
ellos y sus amigos se empleaban a conciencia con su hermanita. La pobre cría, no
se bien si por vergüenza o por amenazas, rara vez se quejaba, aceptando de la
misma mala gana que yo jugar con todos ellos.
Sus castas braguitas pronto fueron tan conocidas como las
mías, y no había noche que no acabara mostrando su culito respingón o sus níveos
pechitos en algún momento dado.
Pero cuando peor lo pasaba la pobrecilla era cuando jugábamos
al escondite, pues era cuando los chicos aprovechaban para abusar mas de ella.
No se que le hacían, pero si se que mis primos me mostraron
en una ocasión unos rubios mechones de vello pubico que le habían cortado el día
anterior, sin darme mas detalles.
Creo que esa fue la gota que al fin colmo el vaso, pues desde
ese día la joven no volvió a venir mas a jugar con nosotros.

En una ocasión, mientras jugábamos todos al escondite, nos
topamos con una pareja que estaban haciendo el amor, ocultos por unos
matorrales; intente marcharme, pero Dani, junto con los otros dos chicos que nos
acompañaban, lo impidieron. Dani, aprovechando que estaba detrás mía, me obligo
a ponerme a cuatro patas y, alzándome la minifalda, empezó a masturbarme
suavemente.
La escena que se desarrollaba delante mía era muy erótica; y
yo, recordando otras similares vividas con mi novio, les deje acariciarme.
Hablo en plural porque los otros dos chicos, siguiendo el
ejemplo de Dani, ya me habían abierto la camisa y, como nunca llevaba sujetador
me estaban estrujando las pechos a dos manos. Luego se turnaron entre los tres
para mordisquearme los pezones, en silencio, pero con muy mala intención, pues
me los dejaron amoratados y llenos de señales.
Dani, al final, consiguió quitarme las bragas; y, mientras
los otros dos aun me sobaban los pechos, él intento introducir su aparato dentro
de mi.
Por suerte no tuve necesidad de rechazarlo, pues el jovencito
era demasiado inexperto y estaba demasiado excitado y se corrió sobre mi trasero
antes de conseguirlo; y, aunque tuve que usar mis braguitas para limpiarme el
culo de sus abundantes y espesos fluidos, la cosa no paso de hay.
Desde ese día procure evitar que el pequeño sátiro tuviera
una nueva ocasión de desgraciarme.
Los padres de Dani tenían una gran piscina en su chalet, pero
no les dejaban invitar a la mayoría de los chicos de la pandilla, incluidos mis
primos, debido a las travesuras que hacían.
Así que aprovecharon un día que se fueron con su hermana
pequeña a la ciudad, a hacerle una visita a un pariente enfermo, para convencer
a mis primos de que fuéramos; y, como a ellos les gustaba mucho la piscina, yo
tuve que aceptar acompañarles.
Como sabia lo que allí me esperaba, tuvieron que prometerme
que evitarían que Dani se pasara de la rosca; y, para evitar problemas, conseguí
que me dejaran ir en bañador, por primera, y única vez, ese verano. Como era de
esperar, en cuanto estuvimos solos en la piscina empezaron con sus jueguecitos.
Ya que no podían jugar al balón se pusieron sus gafas de buceo y comenzaron a
seguir al rey. Lo cierto es que no se bucear, así que me tenia que quedar quieta
y soportar sus pellizcos y apretones por todos lados con calma.
Después echaron una plancha rectangular de surf al agua y me
obligaron a tumbarme sobre ella.
Como esta tabla era muy pequeña al tumbarme dejaba todo mi
culito y mi entrepierna sumergido, y al alcance de sus largas manos. Y claro, no
dejaron pasar la oportunidad de apartarme el bañador y masturbarme entre todos
bajo el agua.
Me corrí al menos tres veces, con sus dedos llenando mis dos
agujeritos, antes de que se hartaran del juego y pudiera por fin salir fuera a
tomar el sol y a recuperarme de la experiencia.
CONTINUARA…
Autora: Jazmin