Las Aventuras de Lorenzo 04 (Sheyla y su jefa)
Buenos días, soy Lorenzo nuevamente, quisiera empezar por
pedirles disculpas por mi tardanza en volver a enviarles otro relato sobre mi
vida, pero he tenido problemas con mi computadora.
La última vez que les escribí les hablé sobre la inquietud de
mi amigo Adán para volver a repetir el trío que tuvimos junto a Sheyla, justo
antes de que ella partiera a Costa Rica. Pues bien, no les voy a hablar aun de
lo que ocurrió con lo del trío, esta vez les quiero hablar de Sheyla.
Ella mantiene un constante contacto con nosotros por medio
del e-mail y del Messenger. Así nos cuenta de su vida en Costa Rica, de cómo le
costó adaptarse y de lo bonito que es ese país. Nos contó que empezó en su
trabajo desde el primer día de su llegada, no le dio tiempo casi ni de
desempacar. Nos cuenta que las cosas allá son muy diferentes a las de Guatemala.
También nos contó que no puede olvidar su experiencia junto a
nosotros, que sueña con volver y hacer de nuevo un sanguchito, como la carne, en
medio de Adán y de mi persona. Pero mientras tanto, tampoco se quedó aburrida,
recuerdo bien cierta conversación en el Messenger que tuvimos, me contó de una
aventura que tuvo y que le abrió un mundo nuevo en el sexo, el sexo bisexual.
Éramos Cute Sheyla y Finwë, los nombres que utilizamos en el
Messenger. Aclaro, Finwë es mi nombre en élfico… ¿qué quieren?, me encantó la
película del señor de los anillos y encontré un traductor a élfico en el
internet.
Finwë ¿Entonces te atrae una mujer? – le preguntó
sorprendido.
Cute Sheyla No solo me atrae… – me respondió.
Finwë ¿Entonces?
Cute Sheyla ¡Me excita! – me dijo enviándome una
de esas caritas amarillas esbozando una enorme sonrisa.
Finwë ¡Esa me la tenés que contar! – hablábamos
Alida, su jefa en la reserva en donde Sheyla se encuentra haciendo un
estudio de biodiversidad.
Cute Sheyla Te la voy a describir: Alida es rubia
y delgada de ojos claros, tiene formas muy sinuosas, con un par de tetas
entre normales a grandes, cintura estrecha y caderas anchas, con un
culito chiquito pero redondo y duro. Tiene el pelo liso y mide 1.75.
Finwë ¿También es bióloga? – le pregunté.
Cute Sheyla Si, y mi compañera de trabajo con la
que estoy metida en el mismo proyecto.
Finwë ¿Qué edad tiene? ¿Está casada?
Cute Sheyla Si, tiene 25 y está casada desde hace
tres años con Rubén, es un exfutbolista, de raza negra, alto y atlético.
Es panameño pero se quedó en Costa Rica, ahora es entrenador de un
prestigioso equipo tico y tiene 2 gimnasios de buena reputación… ya lo
conocí Lorenzo ¡y está buenísimo!
Finwë ¡Casi ni te reconozco!
Cute Sheyla ¡Yo tampoco! Lo que pasa es que vos
me dejaste con ganas de más, vos y Adán. Además, ya que estoy tan lejos
de mi país y Costa Rica es tan liberal, creo que voy a explorar mi vena
sexual un poco más a profundidad…
Finwë ¿Vas a hacerle entrada a tu jefa? Tené
cuidado, no es bueno mezclar el placer con el trabajo, menos si es una
mujer casada. Además, la podés ofender.
Cute Sheyla Eso ya no es posible… no se ofendió.
Finwë ¿Entonces?… ¡¿Ya pasó algo?!
Cute Sheyla Si…
Finwë ¡Contame!
No podía creer aquello, Sheyla ya había hecho algo con su
jefa… ¡había cambiado tanto desde que se fue de Guatemala! Bien dicen que un
chapín en el extranjero es un chapín desatado.
Finwë ¿En dónde empezó todo?
Cute Sheyla En la oficina…
Finwë ¿Cómo?
Cute Sheyla Bueno, como cualquier relación
normal. Desde el principio me sentí impresionada por su belleza y
presencia. Especialmente por su personalidad, es muy segura de si misma,
además de poseer un carisma magnético delicioso.
Finwë Contame como fue que empezó todo.
Cute Sheyla ¡Pero qué impaciente! Mirá, todo
empezó con miraditas indiscretas que le pesqué. Ella me miraba mucho,
usando excusas que no siempre eran creíbles, a veces hasta tontas.
Finwë Si no se ruborizaba era para llamar tu
atención hacia el detalle de que te estaba viendo.
Cute Sheyla Si, la verdad me estaba probando para
ver mi reacción. Y como vio que no le dije nada, pues siguió…
Finwë ¿Qué pensaste?
Cute Sheyla Bueno Lorenzo, te confieso que desde
hace tiempos sentía cierta atracción por otras mujeres, y que tenía
algunas fantasías bisexuales y lésbicas. No soy una mojigata, nunca lo
fui, pero allá las cosas son más liberales, el sexo se toma con mucho
más relax. Decidí tirarme al agua y ver qué pasaba.
Finwë ¿Y qué pasó?
Cute Sheyla A eso voy, tranquilo… – tenía ya una
fuerte erección entre las piernas - Todo comenzó un noche, andábamos en
la reserva haciendo un estudio sobre su biodiversidad, por lo que
tendríamos que acampar todos allí. Íbamos, además de Alida y yo, 3
guardabosques y una pareja, Lars y Mette, ambos suecos, el periodista de
Nacional Geographic y ella fotógrafa de la misma organización.
Finwë ¡Tantos solo para ustedes 3!
Cute Sheyla ¡No seás así Lorenzo! Dejame seguir…
las cosas se habían ido dando por medio de miradas, algunas caricias
indiscretas y cositas así por el estilo, nunca me dijo nada claro, pero
si dejaba patentes sus intenciones.
Finwë Comprendo…
Cute Sheyla Fue en la noche en que todo quedó
claro. Las 2 compartíamos una carpa, Lars y Mette dormían en otra y los
3 guardabosques en una tercera. Así, una cosa llevó a la otra.
Finwë ¿Qué cosas?
Cute Sheyla Bueno… creo que mejor hago una cosa
Finwë ¿Qué cosa?
Cute Sheyla Te voy a mandar un Link que te va a
abrir un archivo de video…
Finwë ¡Lo grabaste en video!
Cute Sheyla ¡Siiiiiiii! Creo que una imagen habla
por mil palabras. Miralo y me contás…
¡Un video, lo habían grabado con una de las cámaras que
llevaban para el estudio! ¡Puta madre (perdón por el alemán), jamás había
disfrutado tanto una película porno!
Abrí el vínculo y apareció la que seguramente era Alida,
alta, rubia y delgada. Estaban comparando su ropa interior. Figúrense, andaban
en la selva, vestidas con ropa de caminata… pero con lencería fina debajo. Alida
llevaba un conjunto negro de encajes y sin varillas en el sostén. Era semi
transparente, por lo que se podían apreciar perfectamente bien sus pezones
pequeños y puntiagudos. Por abajo llevaba una tanga similar, por lo que se veía
claramente como llevaba la vulva perfectamente rasurada. ¡Estaba vestida para
matar!
Sheyla llevaba una brasilera verde menta, también de encaje,
que no constaba más que de en escueto triangulito que cubría su sexo y nada más,
el resto solo eran tiras. Por arriba llevaba un brasier de media copa que apenas
lograba ocultar lo estrictamente necesario. ¡Qué buena estaba, no podía esperar
a que nos viniera a visitar!
Me imagino que, como ya no había nada más que disimular,
Alida tomó al toro por lo cuernos.
Sheyla, nena… mira, ¿vamos a seguir fingiendo, o vamos por
lo que vinimos?
¿Y no vinimos por el estudio pues? – le dijo haciéndose
la tonta.
Por toda respuesta, Alida la tomó de la cintura y la atrajo
hacia su cuerpo, estampándole un beso largo y profundo, suave pero firme. Y yo,
a cada escena que veía, me iba calentando más y más… ¡como una bombilla vieja!
Ya hasta tenía la verga fuera del pantalón, pajeándome en su honor.
Me ponía peor adelantándome a los acontecimientos,
imaginándome a mi pequeña y hermosa amiga cogiendo como loca con esa otra mujer,
que resultaba ser un monumento, me tenían malo. Sheyla es una hermosa bióloga de
28 años y 1.63 de estatura, esbelta, delgada y menudita, con una cintura
estrecha y medidas discretas pero muy bien formadas, siendo dueña de muchas
voluptuosidades firmes y bien construidas.
La obvia diferencia de tamaños y pesos jugó a favor de Alida
desde el principio, arrinconando a Sheyla en un extremo de la carpa… y mi amiga
que no quería, ja. Sheyla se dejaba conducir mansamente, despacio, dejándose
tocar, dejándose conducir. Las manos de la rubia recorrían con ansias sus
pequeñas, pero redondas y bien erguidas nalgas, amasándolas y pellizcándolas. Mi
amiga no se quedaba atrás y sujetaba con igual vehemencia el trasero de la otra,
metiendo sus manitas debajo de la tanga, buscando los tesoros que esa prenda
guardaba.
Alida consiguió tender sobre uno de los sacos para dormir a
Sheyla, hábilmente bajó lo suficiente la copa al sostén para exponer sus oscuros
pezones, lo cuales tomó con los dedos y empezó a apretar. Sheyla cerraba los
ojos, tomando las manos de su jefa la ayudaba en las caricias y pellizcos, y
cuando sintió lo siguiente que Alida le hizo casi se vuelve loca. Esta se colocó
en medio de sus piernas, con la cabeza justo sobre su monte de Venus, que besaba
y lamía por encima de la delgada tela de la brasilera.
Diestramente logró colar su lengua debajo del triangulito,
que como ya les dije era ridículamente pequeño. Supe que había logrado llegar
hasta su sexo por los gemiditos que mi amiga pegaba, y que, seguramente, su
clítoris ya estaba siendo esmeradamente atendido.
¡¡¡OOOOOUUUUUMMMMHHHH!!! – gemía ella, tendida boca
arriba sobre el saco para dormir - ¡¡ME VOLVÉS LOCA ALIDA, LOCA, LOCA!!
Gozalo nena – le respondía Alida, levantando la cabeza
de en medio de las piernas abiertas de Sheyla – gozalo… ¡Me encanta tu
sabor nena, me encanta!
Vi como, sin dejar de lamerla y succionarla, Alida la iba
despojando de la brasilera, deslizándola despacio y de forma muy sensual por
todo lo largo de sus piernas, Sheyla la ayudó despojándose de su sujetador. ¡Es
hermosa de verdad, como me gustaría volver a tener sexo con mi amiga!
Alida hizo una pausa para ponerse de pié y despojarse de su
ropa, su tanga quedó en el suelo, seguida poco después por el brasier. Quedó
frente a la cámara la imagen de una mujer con un cuerpo soberbio, precioso.
Delgada pero en ningún momento carente de carnes y turgencias. Senos medianos,
pero redondos y firmes, con un pezón pequeño en medio de aureolas estrechas y
rosadas; cintura estrecha, sobre unas firmes caderas, engalanadas por un par de
nalgas redondas y muy erguidas. Me habría encantado meterme dentro de la
pantalla de mi computadora y participar de lleno con esas 2 beldades y armar un
trío inolvidable.
Caminando sensualmente se colocó sobre la cabeza de mi amiga,
con las piernas abiertas y restregándose la vulva con una mano, se le veía muy
mojada ya. Despacio fue descendiendo sobre la cara de mi amiga, que la esperaba
con la boca abierta y la lengua de fuera, deseando tener contacto por fin con
los seguramente suaves y cálidos jugos de su jefa.
En cuanto el sexo de Alida se acopló cómodamente sobre la
lengua y boca de mi amiga, esta se inclinó hacia delante e hizo otro tanto con
el de ella, formando el 69 más caliente que he visto en mi vida, ¡muy superior a
las pornos incluso!
Las 2 mujeres daban el mejor espectáculo que he visto y el
concierto de gemidos más excitante que he oído, podía ver las cabezas de cada
una moverse de atrás para adelante, lamiendo todo lo que tenían enfrente,
metiéndose las lenguas lo más que podían, acariciándose las nalgas y metiéndose
los dedos dentro de sus sexos.
Les juro que casi podía oler sus aromas, era como si las
tuviera a mi lado. Mi pene entre mis manos palpitaba desesperado, yo casi sudaba
tanto como ellas y me moría por acabar.
¡¡¡MMMMM!!! ¡¡¡MMMMM!!! ¡¡¡MMMMM!!! – gemían las 2
mujeres, que no soltaban los pliegues íntimos de la otra, bebiéndose sus
jugos.
¡¡¡¡MMMMMAAAAGGGGHHHH!!!! ¡¡¡¡MMMMMAAAAGGGGHHHH!!!!
¡¡¡¡OOOOOHHHMMM!!!! ¡¡¡¡OOOOOHHHMMM!!!! ¡¡¡¡OOOOOHHHMMM!!!!
¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAUUUUUUGGGGGHHHHHH!!!!!! ¡¡¡¡¡¡MMMH!!!!!!
¡¡¡¡¡¡MMMH!!!!!!
¡¡¡¡¡¡OOOOOOOUUUUUUUGGGGGHHHHHMMMMMMMFFFFFFFFF!!!!!!
Las 2 gemían como locas, el placer que se prodigaban
mutuamente parecía ser infinito. Y en ese momento yo mismo estallé con fuerza,
largos chorros de mi espesa leche cayeron sobre mi teclado, sobre el escritorio
y sobre mis manos y mi vientre (como me costó limpiar el teclado). Fue sin duda
la mejor escena de sexo que he presenciado frente a una pantalla, sobre todo
porque sabía que todo aquello era real y no actuado, y la protagonista era una
gran amiga mía.
Finwë ¡¡¡QUÉ COSA TAN INCREÍBLE!!! - le escribí a Sheyla
en el Messenger.
Cute Sheyla ¡Ja, ja, parece que te gustó!
Finwë ¡Hasta me saqué brillo a la paloma! ¡Qué
cogida tan rica la que te conseguiste! ¿Y pasó más?
Cute Sheyla Pues si… mucho más. – me decía,
mientras en la pantalla, en otra ventana, aun podía ver como las 2 se
reacomodaban una junto a la otra, abrazándose y besándose con ternura,
platicando de cosas que ya ni escuché.
Finwë ¿Qué más?
Cute Sheyla Bueno… acordate que no fuimos solas esa vez…
Sheyla se la pasó increíble en esa expedición, yo apenas
podía creer que mi amiguita hubiera hecho todo lo que me dijo. Pero esas son
historias para más adelante…
Garganta de Cuero y Lorenzo de Medicci.
Pueden enviarnos sus comentarios a nuestros correos
electrónicos, nos interesa mucho saber cuáles son sus opiniones. El mío ya lo
conocen, el de Lorenzo está abajo, besos y abrazos.
erosarcangel16@hotmail.com