LA ESPERA.
El día parecía no terminar nunca. Las horas se eternizaban en
el reloj. La espera se hacía interminable... ¿Por qué no se hacía ya de noche?
¿Por qué no oscurecía de una vez?
Ella lo esperaba a él, a su amor. Esperaba a su Adonis
dorado. A su Dios, a su hombre… a su todo. Esperaba al único ser que amaba y que
amaría. Lo esperaba a él y solo a él.
El volvería al anochecer. Se lo dijo: Espérame. Volveré esta
noche. Volveré para estar contigo para siempre. Volveré para hacerte feliz, para
hacerte reír.
Él lo dijo, ella lo oyó. El lo dijo y ella lo creyó. Él se lo
dijo y ella no lo iba a dudar. Él se lo dijo y ella se sentó a esperar. Se sentó
a pensar... Pensar en él.
Recordó sus besos. Recordó sus caricias. Recordó su dulce voz
rozándola. Recordó aquel primer y único encuentro. Recordó como la hizo
estremecer. Como la desnudó, despacio, sin prisa. Como admiro su joven cuerpo.
Como lo recorrió con sus manos… con su boca. Recordó como la besó. Beso tierno,
beso cálido, beso húmedo.
Evocó el momento en que él la poseyó. El momento en que los
dos fueron uno solo. Recordó la unión de sus sexos. El roce, el contacto, la
humedad. Recordó el aliento en su cuello, en su oído. Recordó la respiración
entrecortada, la agitación previa al éxtasis. Recordó el estallido de
sensaciones. Se estremeció solo de recordar aquel glorioso instante.
Temblaba solo de pensarlo, de recordarlo. Su alma se agitaba
dentro de ella. Su espíritu se contraía…Tenia que volver pronto. Necesitaba que
volviera. Tenía que abrazarlo de nuevo, acariciarlo, poseerlo.
La angustia intentaba entrar, pero ella se aferraba a su
esperanza. La duda la acechaba como zorra a las gallinas, pero ella se acogió a
la promesa: "Volveré esta noche, Volveré contigo para siempre".
Ella lo esperaba. Esperaba a su amor. Le esperaría hasta el
anochecer., este y muchos mas. Diez años llevaba esperando y mil más aguardaría.
Ella lo esperaría todos los días… hasta la noche.