Mi cuñada se dio un golpazo en la cabeza, todo mundo corrió a
traer un médico; menos yo que me quedé a su cuidado.
Mis padres tienen una casa en la playa, un día le comenté a
mi esposa que invitáramos a mi suegra y cuñadas a pasar el fin de semana, cosa
que le agradó mucho. No es que sea tan buena gente, pero tener a mis tres
cuñadas asoleándose en traje de baño iba a ser grandioso.
El día llegó hermoso, azul el cielo, y una temperatura sin
igual; pase por ellas y nos dirigimos a la playa que queda a 40 minutos de la
ciudad, nos acompañaba mi esposa claro, mi suegra, Aída la mayor 33 años igual
que yo, de 1.66 blanca, pelo lacio de cabellera rubia, muy bien conservada con
un niño ya en su haber; y también Miriam la menor de 18 años (ver relato
anterior Flash!!).
Llegamos a la casa y empezamos a bajar las cosas del carro;
mis dos cuñadas vestían shorts muy cortos, Miriam ya no se me antojaba tanto ya
que mi objetivo ya se había cumplido y nuestra amistad seguía de lo más normal
como si nada hubiera pasado.
Pero Aída era otra cosa; mientras subía por las escaleras
empotradas en la arena, ya que la casa de encontraba en una loma; iba a tras de
ella, mi cara solo a un metro de distancia de sus shorts amarillos que no hacían
esfuerzo en ocultar el inicio de sus blancas nalgas, cada escalón era un
contoneo de piernas y nalgas que ya en el 8vo escalón tenía una perfecta
erección. La pequeña brisa marina era absorbida por mi nariz, tratando de
alcanzar cualquier indicio de su olor, cosa que no pude hacer.
Terminamos de bajar las cosas y todo mundo se preparó para
bajar a la playa; yo como buen anfitrión me aboqué a acomodar sillas y
colchones, cuando me di cuenta que ya iban hacia abajo todos menos Aída, que me
supuse estaba en el baño; de inmediato corrí hacia fuera. Y así era, la puerta
de uno de los baños estaba cerrada, sin hacer ruido entré al contiguo donde ya
tenía barrenado un pequeño orificio que pasaba desapercibida por la decoración
de la paredes llenas de concha de mar, los baños eran contiguos de 1 ½ x 2
metros, tenían una pequeña regadera, escusado y un lavamanos por fuera
compartido.
Me senté en el escusado y retiré la concha determinada, y ahí
estaba Aida retirando su blusa; ya traía debajo su bikini amarillo, su short fue
el siguiente en salir…pero traía aún unas pantis blancas que no alcanzaba a
saborear cuando de inmediato se las quitó también quedaron ante mi unas hermosas
nalgas blancas, de sus piernas ni hablar todas fueron bendecidas con ese
precioso gen. Empezó a buscar algo de su bolsa y lotería, era un rastrillo. Iba
a ver mi cuñada depilar su área de bikini.
De inmediato me saque mi pene que ya estaba erecto y empecé a
masturbarme, Aída se dio la vuelta para abrir la regadera y pude ver su vagina
con algo de vellos negros, se mojó un poco su zona, agarró shampoo, hizo un poco
de espuma y se la untó por todo el área, acto seguido apoyo un pie arriba del
retrete quedando mejor aún. Yo estaba fascinado ante tal espectáculo mi mano no
dejaba de subir y bajar sobre mi pene y copié la acción, también tomé un poco de
shampoo y lo unte a lo largo de mis 17cm y la masturbación mejoró mucho más.
Aída empezó a pasar el rastrillo suavemente por los lados del
bikini, cada pasada dejaba al descubierto más y más parte de su piel blanca. Se
esmeró mucho al acercarse a su vagina, con una mano tomaba uno de sus labios que
sobresalían de su entrada y lo jalaba hacia un lado para que el rastrillo pasara
sin problemas; luego al otro lado repitió la operación, tomó con sus dedos su
otro labio lo hizo un lado y paso de nuevo el rastrillo. Sentía las venas de mi
pene sobre salir de lo hinchado y emocionado que me tenía, como no traje la
cámara dije para mí.
Se dejó solo un montecito arriba de su rajita; se lo talló
con sus dedos como evaluando el trabajo, mientras retiraba con agua el sobrante
de sus vellitos. Tomó de nuevo shampoo y de dos pasadas se lo quitó, había
quedado totalmente rasurada. Su clítoris se vió en todo su esplendor, sus labios
vaginales colgaban de su vagina como alas de murciélago. Que diera mi boca por
chuparlos un buen rato, o que decir mi pene sentirse acobijado por ellos.
Pero aún no terminaba el asunto, se dio la vuelta, subió un
pie nuevamente en el retrete y sus blancas nalgas estaban de frente hacia mi de
nuevo; con una mano empezó a palpar su culito, se agacho un poco más y sus dedos
lo alcanzaron y empezaron a recorrer toda esa zona buscando si había vello largo
o no, cuando sus dedos llegaron a su vagina se agachó un poco más y ahí estaba
pude ver claramente su entrada rosada chorreando shampoo fue demasiado, mi pene
empezó a explotar no alcance a tomar papel de baño y mis chorros salieron
disparados una y otra vez, hasta tuve que quitar la vista del agujero para poder
controlarme en esa venida.
Después de unos segundos me incorporé de nuevo y al asomarme
ví que ya estaba poniéndose su parte baja del bikini. Me quedé un rato adentro a
esperar que ella saliera; después de unos minutos empecé a limpiar mi tiradero y
salí del baño. Me fui al frente de la casa y pude ver que todos estaban ya abajo
en la playa. Bajé y me senté en una de las sillas a contemplar el mar, pero en
mi mente solo estaba la imagen de esa vagina con sus labios rosados totalmente
rasurados. E ideando alguna manera de que fueran míos; la drogaría por la
noche?? La empezaría a acosar?? Ella era casada aunque no me llevaba mucho con
su esposo el cual no nos había acompañado en este viaje. El hambre empezó a ser
su efecto en todos nosotros y decidimos subir a comer algo; tomamos cada quien
nuestra silla de playa y empezamos la subida a la casa..
Nuevamente me tocó irme detrás de Aída su bikini amarillo ya
no podía ocultar a mi imaginación lo que celosamente guardaba. En eso alguien
grita, ¡!! El que suba al último va por los refrescos!!! Todos empezamos a
correr hacia la entrada, yo venía en último lugar al pasar Aída por debajo de la
puerta el piso estaba demasiado mojado en esa zona, dio un tremendo resbalón el
primer pie lo logro apoyar y alcanzó a dar un gran paso, pero el otro su
sandalias se doblaron y se fue de frente contra la pata de la mesa de centro que
aventó con el tremendo golpe de su cabeza.
Todos empezamos a reir, pero al no ver que se levantaba mi
suegra empezó a asustarse se colocó a un lado de ella y le habló al oído sin
obtener una respuesta. De inmediato corrí a buscar mi celular y marque a la cruz
roja para que me dieran el numero de su clínica en el pueblo más cercano;
mientras levantaban a Aída y la ponía sobre el sillón de 3 piezas de la sala;
llamé de nuevo y me contestó el médico de guardia y me dio instrucciones que no
la moviera que mejor la atendía en la casa; pero que pasaran por el ya que no
estaba la ambulancia en ese momento.
Mi suegra al escuchar mis instrucciones se desmayó del susto
y cayó en otro sillón; mi esposa ya iba a empezar a llorar cuando la detuve y le
dije que se fueran rápido por el Doctor a la clínica; tomaron las llaves se
llevaron a mi sobrino y partieron por el Doc.
Aída estaba tendida con su bikini amarillo con un golpe que
ya había empezado a hincharse en el puro medio de su cabeza. Mi suegra a un lado
desmayada y yo solo con una gran erección.
Me acerque a Aída y empecé a hablarle al oido sin respuesta
igual, tomé una de sus manos la levanté y la deje caer con el mismo resultado.
Coloqué mi mano sobre uno de sus pechos y empecé a tocarlo, la suave tela del
bikini amarillo y la humedad hicieron que su pezón reaccionará casi de
inmediato. Volteé de reojo con mi suegra y seguía sin conocimiento, hice aun
lado su bikini y una linda aureola café claro me dio la bienvenida; me sentía
como niño con juguete nuevo, de inmediato llevé mi boca hacia el y empecé a
besar suavemente la carne de sus seno llenaba cada rincón de mi boca saboreando
lo salado de agua de mar que aún tenía su cuerpo, la sensación de mi lengua
jugando con su pezón y palpando las pequeñas protuberancias de su aureola. Mi
otra mano repitió la operación son su otro pecho que de igual manera reacción su
pezón con una gran erección y empecé a saborearlo también; estaba de rodillas al
sillón de tres piezas y mi cuñada tendida como cenicienta, me desabroché mi
bermuda y saque mi pene y se lo lleve a su mano sentía tan rico como sus uñas
perfectamente arregladas tocaban la piel de mi pene.
Me levanté y miré a través de la ventana, por si alguien se
acercaba, dejé la puerta abierta pues así era más fácil darme cuenta si subía
alguien.
De nuevo volví a su lado, me puse de rodillas pero esta ves a
un costado de sus caderas. El viento entraba por la puerta y ventanas rebotando
en mi cara eso hacia que me pusiera más nervioso hacia el paso que iba a dar.
Mis ojos se perdían contemplando desde sus tobillos y
recorriendo todas sus piernas hasta llegar a su bikini amarillo como ocultaba
perfectamente todo su monte de Venus y su rajita apenas susceptible.
Tomé su pierna izquierda y puse su talón sobre el sillón de
manera que quedará arqueada, su pierna derecha simplemente la baje solo un poco
del sillón.
La vista mejoró estuvo mucho mejor; el interior de sus muslos
era exquisito pasé mis yemas de los dedos por ellos, sintiendo la calidez de si
pie, acerque mi boca y empecé a besarla, mis labios saboreaban lo salado de su
piel. Me acomodé un poco mejor y coloqué mi cabeza exactamente de frente a su
vagina; pase uno de mis dedos para dibujar su rajita, levante un poco la mirada
para comprobar que sus hermosos ojos verdes aun continuaban cerrados, la verdad
no me importaba el daño que había recibido, solo la experiencia que estaba
viviendo.
Mi dedo estuvo tentado a hacer un lado su bikini y dejar
salir su linda vagina que ya había conocido, pero ese privilegio lo tuvo mi
lengua, me acerque un poco más saque mi lengua y la puse a un lado de su bikini,
y empecé a meterla, queriendo probar lo que había allá adentro, lo primero que
sentí fue su labio, mi boca ayudó con una chupada a que saliera por completo y
empecé a saborearlo estaba delicioso, su textura, sabor; nunca me había tocado
labios tan grandes como esos, acabo con el primero ahora si mis dedos auxilian a
mi lengua y hacen a un lado por completo su bikini.
Ahí estaba esa linda vagina recién rasurada rosadita y un
orificio ya mojado por las caricias que había empezado. Acerqué nuevamente mi
lengua y con la punta saboreé esa primeras gotas que asomaban de su orificio, mi
otra mano empezó a masturbar mi pene, palpitaba por tanta sangre que recorría su
interior, puedo estar seguro que me hablaba diciéndome "es mi turno". Pero aún
no lo era.
A mi me gusta disfrutar el cuerpo de una mujer la penetración
pasa a un segundo termino. Mi boca ahora probaba su labio izquierdo igual de
sabroso que su gemelo, después pasé a sus muslos interiores y nuevamente a su
orificio y luego a su clítoris y etc. Estaba pegando la mejor mamada de mi vida,
mis nariz también disfrutaba de su rico olor.
Después de un rato, mi pene ya no me dejaba, gritaba que era
su turno; pero era demasiado riesgo, ya había pasado bastante tiempo y no
tardaban en llegar los demás, mi suegra seguía en su desmayo. Pero ya había
avanzado demasiado y tenía que terminar. Me puse frente a ella; tomé sus dos
tobillos y alce sus piernas de manera que quedará en forma de "L" su cuerpo. Sus
labios comprimidos por la posición en que estaba se miraban de maravilla.
Avance y coloqué la cabeza en su entrada..podía ver todo en
la posición que estaba. Lentamente se la fui metiendo, mis ojos veían como se
perdía primero mi cabeza y luego seguir con el resto de mi pene hacia dentro, no
había obstáculo entraba suavecito, la lentitud era adrede, mis dos manos ya
estaban libres, mi pene ya estaba casi todo adentro así que tomé sus dos
tobillos con mis manos y la abrí un poco, ahora si veía su clítoris excitado y
como sobresalía de su rajita.
Y empecé el mete y saca tan rico, mi pene me mostraba cada
centímetro que recorría adentro de ella, se lo tragaba todo mi pene salía más
húmedo tras cada arremetida yo abría y cerraba sus piernas dependiendo si quería
verla o sentir aún más apretado pues las cruzaba, era delicioso; pero tenía que
acabar ya no por mi sino por el tiempo; así que me concentré y empecé a darle
más rápido cruce más sus piernas para sentir aún más apretadito. Y empecé a
venirme dentro de ella, mi cabeza escupía y escupía para inundar todo allá
adentro.
Me quedé un momento inmóvil dejando que escurriera la última
gota, y la saqué, pero tenía un problema debía de limpiar bien todo aquello, más
el olor. Así que me levanté y fui corriendo por papel y jabón; levanté sus
piernas y coloqué papel debajo de ellas. Y empecé a limpiar mi semen que salía
de su orificio, tuve que meterle el dedo para sacarle más, no quería que después
anduviera escurriendo eso por donde fuera a ir. Se me hizo la cosa más erótica
el ver como mi semen salía de su vagina, y yo con el papel la limpiaba como
bebé.
AL alzar sus piernas para retirar el papel me di cuenta que
me había olvidado de su culito, en cuanto lo ví, mi pene nuevamente reaccionó,
puse un cojín por debajo de su cintura para que su culito quedará más respingado
hacia mi, agarré un poco de jabón líquido y se lo embarre; acerque mi pene, pero
mi cabeza estaba muy ancha para entrar, así que la tomé con mis manos la apreté
para que la sangre se fuera hacia arriba y mi punta quedará más flaca, se la
acerque y apenas pude meterla un poco que me bastó para moverme como loco y
ganar un poco mas de terreno, solo mi cabeza pude conseguir que entrara y a los
pocos segundos me vine de nuevo, ya era demasiado. A la par sentí calientito, se
estaba orinando, mejor cosa no pudo pasar. Así borraba ya mejor mis huellas.
Acomode de nuevo su bikini, lo moje un poco, quité el cojín y
la recosté a como estaba; me fui a lavar mi pene para matar más el olor a semen.
Y volví a limpiar.
A los dos minutos llegó mi esposa con el Doctor; la revisó y
solo fue una gran contusión, la despertó con unas sales, le puso una inyección y
recetó pastillas para el dolor.
A mi suegra la dejamos un poco más que durmiera, ella se
levantó a los 20 minutos pero ya estaba todo arreglado. Aída con un fuerte dolor
de cabeza y yo con una gran sonrisa en mis labios.