La profesora de catalán:
Para aquellos que lean este relato y no conozcan esta lengua
les explico que el catalán es la lengua que se habla en Cataluña junto con el
Castellano. Cataluña es la región española que más frontera tiene con Francia y
posee gran parte de los pirineos. Una vez aclarado esto pasemos al relato.
Era el primer día de clase en el colegio y todos estábamos
ansioso por volver a ver a nuestros compañeros y ver como habían crecido las
chicas. Yo no era el más popular de mis compañeros puesto que era un colegio
religioso privado y yo provengo de una familia humilde y muy trabajadora que
gracias a ello nunca me ha faltado de nada e incluso he podido permitirme algún
capricho que otro. Como decía yo no era el más popular de la clase, mas bien
pasaba desapercibido, tímido, tranquilo, buenas notas sin exagerar y sobre todo
siempre hacia lo correcto. Lo que provocaba que los profesores no se fijarán en
mi ni para bien ni para mal y tampoco los alumnos más populares ni los más
gamberros, y sobretodo las chicas.
La primera clase que tuvimos aquel día fue matemáticas con un
viejo boxeador bajito y con muy mala ostia. Te pegaba unos capones de campeonato
cuando pasaba por detrás de ti que te aseguro que notabas durante una semana.
Quien ha dicho que la vuelta al cole no es dura, sobretodo con profesores como
este.
La segunda clase era la de lengua catalana y todos
esperábamos a la vieja profesora de siempre que nos agobiaba continuamente con
sus historietas de la guerra civil española y su posguerra donde se prohibía
hablar catalán. Cual fue nuestra sorpresa cuando apareció ella, una mujer joven
de unos 26-27 años, piel blanca, ojos castaños, cabello liso y negro, 1,65 m y
cuerpo bien formado con algunos quilitos de más pero, para nada gorda, que
pronunciaban más sus curvas. Su trasero era increíble, respingón y muy
apetecible. Sus pechos eran enormes, parecía un ama de cría como las que
aparecían en las películas de señoritos.
Fue las sensación de la clase, y nos pasamos toda la clase
contemplándola , algunos descaradamente ( los mas espabilados) y otros
tímidamente como yo y los menos espabilados o más niños. Mi edad por aquel
entonces era la de 16 años y estábamos en el filo de la adolescencia por lo que
había chicos adolescentes ya y otros todavía niños con sus juegos.
Pasaron los meses y volvió a llegar la primavera, después de
verla siempre con mucha ropa encima y jerséis gordos que no dibujaban su silueta
para nada ( aunque con lo salidos que estábamos a esa edad no hacia falta
mucho). Para mi desgracia durante todo ese tiempo mi situación en el grupo no
había cambiado nada pasaba totalmente desapercibido, incluso para ella. Los mas
espabilados de la clase pasaban más tiempo con ella y los demás solo podíamos
observarla en la distancia. Supongo que ella sabia que todos los chicos de la
clase la miraban de forma lasciva y ella al ser un colegio religioso mantenía
las apariencias y no permitía ningún descuido.
Yo pertenezco a una familia castellano-parlante y el catalán
me costaba un poco mas de lo normal ya que como todas las lenguas si no las
practicas se te hacen mucho mas difíciles. Yo ese curso iba pero de lo habitual
en esa asignatura (no me extraña con esa distracción tan cerca cualquiera se
concentra), y suspendí un par de exámenes parciales por lo que ella se empezó a
fijar en mí. Le extrañaba que un chico que nunca había tenido problemas con
ninguna asignatura de repente los tuviera era un cosa raro y le había tocado a
ella. Era novata y supongo que estaba nerviosa por la situación. Llamó a mis
padres y charlaron sobre si tenia problemas especiales o algo parecido por lo
que yo no rindiera como es debido en su asignatura. Llegó a la conclusión que el
problema no estaba fuera de la escuela sino dentro. Debatió con el resto del
claustro sobre mi situación con el fin de arrojar un poco de luz sobre el tema.
Tampoco llegó a ninguna conclusión que le ayudará y el único consejo que le
dieron era que hablase más conmigo fuera de clase y me dedicara algo de tiempo
para averiguar el problema a través de mi. Todo esto lo supe después cuando me
lo explicó ella misma.
Decidió empezar haciéndome preguntas en clase para que las
contestara en voz alta en clase, craso error, con lo tímido que era a pesar de
conocer las respuestas no acaba de contestar ninguna correctamente y ella creyó
que lo estaba empeorando y su desesperación iba en aumento. Y para todos
nosotros mejoraba ya que sus ropas eran cada vez mas veraniegas y escasas. En el
patio se acercaba a mi y me empezaba a preguntar cosas sin importancia y me
ayudaba a practicar el idioma. Todos los demás chicos me empezaron a coger manía
ya que no pasaba tiempo con ellos a pesar su interés y empezaron a molestarnos
durante nuestras conversaciones en el patio por lo que decidió que charláramos
en clase sin ningún buitre nos molestara. Yo realmente estaba muy contento y
confundido ya que nunca nadie me había dedicado tanta atención.
Un día llegó a clase con una falda ajustada a sus muslos y
que le llegaba un poco más arriba de la rodilla (era un colegio religioso
supongo que se la habían medido) con una camisa blanca fina de algodón que no
llegaba a transparentar nada pero si lo insinuaba. Todos en clase se volvieron
locos con aquella visión incluido yo mismo que ya notaba como mi pantalón
empezaba a tener problemas para controlar cierto impulso que deseaba libertad.
Pasó toda la clase de pie moviéndose de un lado al otro de la pizarra cual pase
de modelos y nosotros moviendo nuestras cabeza cual partido de tenis. Ese día
por suerte para mí no me hizo ninguna pregunta en voz alta, ya me tendría que
levantar para contestarla y se habría notado todo.
Una vez acabó la clase me dijo que quería hacer una prueba
conmigo después del patio para comprobar que no tuviera ningún problema de
aprendizaje especifico para las lenguas, ya que el ingles tampoco se me daba muy
bien y el castellano me defendía para no sufrir ( la verdad es que soy vago para
los idiomas). Yo contento por que me libraba de la clase de mates con el
boxeador. Llegó la hora del patio y en vez de entrar en la clase donde lo
hacíamos siempre me dijo que fuera al despacho del psico-pedagogo del colegio
que nos prestaba el despacho para la prueba. Estuve allí esperando un buen rato
hasta que llegó con unas cuantas hojas y con un perfume embriagador que de
verdad pareció hipnotizarme y no dejaba de mirarla de arriba abajo.
Era un despacho pequeño y no tenia ventilación natural solo
un ventilador antiguo que no sofocaba el calor solo movía el aire. Ella se sentó
encima del escritorio del despacho y yo en una silla con apoya papeles para
responder a los tests que me había entregado. Empezamos y el calor se hacía cada
vez mas sofocante y empecé a sudar un poco y ella aunque no se le notaba
también. Me preguntó si quería encender el ventilador y respondí
afirmativamente. No tardó mucho en darse cuenta que con el ventilador no
solucionaba nada por lo que empezó a desabrochar la camisa, primero un botón y
luego un segundo botón. Yo la miraba de reojo y mi entrepierna ya no aguantaba
más, crucé las piernas como pude para que no se notase y ella había cogido un
libro de la mesa y lo hojeaba. Sin darse cuenta cruzó las piernas y me dejó una
visión de sus muslos que nunca olvidaré y creo que mi corazón se paró en ese
instante por que me quedé blanco. Ella sospecho que pasaba algo raro y me
pregunto si había algo que no entendía y le dije que si para disimular y le hice
una pregunta tonta. Ella se acercó a mi y se agacho para leer lo que le estaba
preguntando y pude ver esos enormes senos abrazados por un enorme y sensual
sujetador. Eran muy blancos y abundantes, casi no se los podía sujetar querían
escapar de su prisión.
Se dio cuenta que la estaba mirando, ni se inmutó y me
contestó a la pregunta y volvía a sentarse en el escritorio. Pero esta vez ya no
cogió el libro sino que me miraba y balanceaba las piernas adelante y atrás, sus
manos se apoyaron en el borde del escritorio y sus bíceps aprisionaban sus
pechos por lo que parecían mas voluminosos. Yo ya no podía mirar solo de reojo y
alzaba mi cabeza simulando que estaba pensando en la respuesta y la miraba
devorándola.
Me pilló varias veces repasando su cuerpo de arriba abajo
pero no dijo nada solo se levantó y empezó a dar vueltas alrededor del
escritorio y se agachaba de vez en cuando simulando que cogía algo para mirar. A
veces me dejaba ver su escote y otras su hermoso trasero según como se agachaba.
Yo no podía mas, me dolía el pene de tanto retenerlo con las piernas cruzadas y
hubo un momento que descrucé las piernas como algo instintivo para reactivar la
circulación de la sangre con la suerte ( aunque en aquel momento no me lo
pareció) que ella se quedó mirando el bulto.
Yo ahí tuve claro que mis padres me encerraban en una escuela
militar por la que se iba liar. Dibujó una sonrisa en su cara y se dirigió a la
puerta. Pensé que iba a salir a buscar al director y a echarme a los leones pero
se paró enfrente de ella y puso el cerrojo. Me dijo de una manera muy sensual
que no le gustaría que nadie me molestara para hacer esa prueba tan difícil. Se
acercó lentamente y se puso de rodillas frente a mí. Mi vista fue directa a su
escote y ella me lo mostraba para mi deleite. Quitó el apoya papeles y se
continuó acercando poniendo su mano sobre mis muslo y acercándose a mi oído.
Apoyó sus enormes pechos en mi pecho y empezó a susurrarme frases inconexas. La
mayoría no las llegaría a entender hasta años más tarde, aunque en aquel momento
no creo que me hiciera falta. Su mano se desvió hacia el bulto de mis pantalones
y lo empezó a acariciar suave y lentamente. No tardé en notar mis calzoncillos
mojados y poco a poco ella notó mis pantalones mojados y empezó a reírse y
besarme tiernamente haciéndome entender que no era algo raro que me podía
tranquilizar.
Se levantó y me hizo poner en pie para quitarme los
pantalones, mi miembro ya casi estaba deshinchado pero todavía morcillón. Me
miró y me dijo que el tamaño era pequeño, que nunca había visto un pene de
alguien de mi edad. Eso fue un jarro de agua fría para mi( en plena adolescencia
que te digan algo así te mata). Después me dijo que le parecía muy divertido un
pene así de pequeño por que cuando te haces mayor son mas grandes y pierden
cierto encanto, no son tan juguetones y muy peludos.
Yo seguro que la miraba con cara de atontado bobalicón que no
entendía nada y me limitaba a mirar al suelo por que me daba vergüenza mirarla a
la cara. Me dijo que la mirara que quería que le diera mi opinión sobre ella, si
le parecía guapa o no( como si mi corrida no lo hubiera confirmado). Se empezó a
desabrochar la camisa poco a poco y pude ver por primera vez la magnitud de sus
pechos. Después lentamente se quitó esa falda ajustada que llevaba y pude verla
en ropa interior y me hizo la pregunta en cuestión: ¿crees que soy guapa o no?.
Yo no atinaba a contestar pero ella me dijo gracias por creer que soy guapa. Yo
no entendí nada hasta que me di cuenta que estaba empalmado otra vez y no me
había dado ni cuenta.
Se quitó por fin el sujetador y aquellos era el elisio de
todos los bebes, cuanta abundancia dios mío si me hubiera dado de amamantar ella
te aseguro que pesaría mas de 200 kilos, no hubiera dejado de mamar en 100 años.
Todavía no me había recuperado de la impresión cuando me doy cuenta que ya se
había quitado las braguitas y estaba totalmente desnuda acercándose a mi y se
agacho para empezar a acariciar mi pene hasta metérselo en la boca y hacerme mi
primera mamada y por supuesto tampoco duré mucho aunque bastante más que la
primera vez. Solté esperma por todos sus pechos y ella dijo: Me encanta jugar
con un pene así de pequeño es muy divertido y tierno a la vez.
Yo pensaba que esto acababa aquí (bastante lejos de la
realidad), apartó las cosa que había en el escritorio y se sentó en él. Me hizo
acercarme y me preguntó si quería volver a sentirme un bebé. Yo hipnotizado me
acerqué y sin ninguna duda me dirigí a su pecho derecho y empecé a mamar como si
fuera un bebé hambriento y ella emitía pequeños suspiros y me acariciaba la
cabeza. Después me dirigió la cabeza hacia su pecho izquierdo y realicé la misma
acción y esta vez si que noté como me empalmaba por que incluso llegó a dolerme
( falta de entrenamiento). Ella lo notó por que sus piernas tropezaban con él y
con su mano lo acarició y me dijo que me iba a enseñar algo que seguro nadie de
clase iba a aprender próximamente. Se tumbó sobre el escritorio y me hizo subir
y me coloqué entre sus piernas y ella se estaba masturbando cuando de un empujón
me hizo penetrarla. Yo absorto por la cantidad de sensaciones que estaba
experimentado me quedé quieto todo confundido sin saber que hacer pero no tarde
mucho en seguir mis instintos y empecé el mete-saca aunque supongo que
alborotadamente. Sus respiración era rápida y cada vez emitía suspiros mas
profundos con algunos sonidos desconocidos por mi y que luego echaría mucho de
menos. Yo supongo que me corrí un par de veces hasta que ella tuvo su orgasmo
pero no conseguí producir gran cantidad de esperma y por el contrario la
erección no bajo por lo que yo seguía con el mete-saca hasta que sentí que se
relajaba y me acaricia la cara y se cercaba para darme besos.
Nos quedamos un tiempo así, ella con las piernas abiertas y
yo en el medio acostado en es elisio que eran sus pechos ( seguro que me dormí
pero no lo recuerdo). Se comenzó a vestir y me dio las gracias por hacerla
sentir tan guapa y hermosa. Me ayudó a vestirme a mí y me hizo prometer que esto
no volvería pasar y que estudiaría a fondo esta asignatura.
El resto del curso mantuvo las distancias conmigo y volvió a
la rutina de estar rodeada de los buitres (listillos vírgenes) pero de vez en
cuando me dedicaba alguna mirada que me descolocaba en clase. Y sobretodo me
dedicaba algún cruce de piernas con escotes que solo me mostraba a mí. Por
supuesto que aprobé la asignatura y me maté a pajas en casa y los lavabos del
colegio. Al año siguiente ya no estaba en el colegio, supongo que encontraría
plaza en algún colegio público para ser funcionaria.
Espero que les haya gustado este relato como a mí escribirlo.
Un saludo.