
Estoy en mi compartimiento privado de la nave Discóvery. Hace ya tres semanas
que salí de la tierra y el viaje se prepara largo. 7 meses me separan aún de
Saturno, el objetivo principal de la misión. Ya ahora estoy día a día superando
el récord de la mayor distancia espacial a la que ha viajado un ser humano. Y si
todo sale como previsto, seré dentro de 7 meses la primera mujer en la historia
que pisa ese planeta.
El objetivo principal está dividido en dos segmentos; por una parte
exploratorio. Por otra parte los científicos terrestres tienen la sospecha de
ser Saturno un planeta apto también para la vida humana. Si sus sospechas se
confirman no será, claro, lo mismo que en Canarias. Pero haciendo las
correspondientes modificaciones genéticas en diversas plantas y animales, quizá
en 10 años ya podemos disponer de una pequeña selva extraterrestre.
Dicen también los científicos que hace bastante más frío que en la tierra. Por
lo que han sido especímenes terrestres propios del antártico y cercanías los que
han sido modificados genéticamente para hacer apto su cultivo en Saturno. Llevo
un fajote de semillas en el almacen de a bordo, por lo que la segunda misión que
se hará en el futuro quizá ya aterrize en el frondoso bosque que habrá sido
plantado por mi. Voy sola a Saturno. Se planeó mi misión de muchas maneras, pero
al final desecharon todas las opciones de ir un grupo de astronautas por las
dificultades logísticas que eran superiores al casi inexistente beneficio de ir
un grupo numeroso. Yo fui elegida para ocupar ese puesto. Se presentaron conmigo
much@s aspirantes deseosos de ser el/la primer@ ser humano en colonizar el
planeta, pero mis calidades destacaban ampliamente y fui alegida casi por
unamimidad de la votación que hizo el equipo.
Y aquí estoy, despertándome con calma después de hacer mi noche de 8 horas
reglamentaria. Aunque aquí de noche no mucha, porque contínuamente puedo
vislumbrar el sol con solo sacar la cabeza por la ventana. Y sola, o quizá no
del todo sola, ese pensamiento viene a mi cabeza cuando recibo los buenos días
de Hal, el computador de a bordo.
-Hal: buenos días teniente Aude ¿ha pasado usted buena noche?

-Aude: oh sí Hal, ya hace días que me he acostumbrado al ruido de la nave y
duermo sin problemas.
-Hal: tiene su desayuno preparado en la mesa, y le sugiero que se lo tome cuanto
antes pues las galletas deshidratadas están buenísimas y la leche en polvo está
caliente.
-Aude: así lo haré, gracias por todo Hal.
Aún con el pijama me desplazo hasta la techno-cocina y me siento ante el
almuerzo que Hal me ha preparado. Como dice está todo buenísimo, y mientras como
enciendo el bloque de noticias para dar una pequeña ojeada a la vida en la
tierra.
-bzzzzz-conflicto nuclear a escala mundial-bzzzzz-implicados América, Rusia,
China, Etiopia y Vaticano -bzzzzz- fallecidos 600000000000 millones de
personas-bzzzzz-se prevee un invierno nuclear de 100 años-bzzzzz-los polos se
han derretido completamente-bzzzz-el nivel del mar ha subido
300metros-bzzzz-calificado de desastre natural por el presidente de los Estados
Unidos-bzzzzz-desastre mundial sin precedentes-bzzzz-fin de la raza
humana-bzzzz-fin de transmisión.
-Aude: ¡dios! esto es el fin del mundo! ¡Hal! ¿por qué no me habías dicho nada?
-Hal: disculpe maese, pero he preferido que lo descubriera usted misma porque no
he sido programado para dar malas noticias.
-Aude: dios mío, pero esto es el acabose de la tierra. ¿Sabes si queda gente
viva en el planeta?
-Hal: lamento informarle de que los que no hayan muerto por efecto de las
bombas, morirán en menos de una semana por efecto de la radiactividad del
ambiente. Y aún así el invierno nuclear se prevee de 100 años, cosa que ha
condenado la vida en la tierra a la extinción de todas sus especies. Como dicen
los científicos, lo único que sobrevivirá van a ser las bacterias.
-Aude: oh maldita sea (estallo a llorar) todos muertos ¡todos! buuuuuuh! mis
padres, mis amigas, mi perrita Lassie, Froilán, Michael Jackson, ¡buuuuuuuh!
-Hal: repóngase maese por favor, la vida no se ha acabado. Queda como único
vestigio de la raza humana la nave Discovery. Y en ella va cargada una amplia
variedad de especies vegetales con la que podrá usted repoblar en planeta
Saturno. Y quizá establecer en él una nueva civilización.
-Aude: ¡pero y yo Hal! y yo! no ves que soy la última persona viva del universo.
Yo que quería echarme un novio cuando volviera a la tierra, y ahora estoy
condenada a ser una solterona eternamente. Pues no hay en todo el mundo un ser
humano hombre dispuesto a ser mi pareja, y continuar la milenaria raza humana.
¡Buuuuhhhhhhhhh!
Después de expulsar el lamento que se me presenta, sigo llorando por el desastre
universal, el día del juicio final del cual soy la única superviviente.
-Aude: buuuuuuh, buuuuuuuuh.
-Hal: este, madame, hay una cosa que usted no sabe y que le afligiará un poco.
Esperaré a que usted se reponga para reverlársela.
-Aude: snif, ¿de veras? dímelo, ¿de que se trata?
-Hal: pues verá maese. Los científicos que me crearon pensaron mucho en mi
futuro al servicio del ser humano. He sido ideado para esta misión a bordo del
Discovery pero también ideado de forma universal para servir al hombre.
-Aude: sí, continua.

-Hal: pues se trata de que usted conmigo, está en condiciones para salvar la
raza humana, procrear.
-Aude: ¿procrear? pero si tú eres un robot, no tienes ni espermatozoides ni
hutero. No puede salir nada de una unión sexual entre tú y yo.
-Hal: se equivoca ciertamente madame. Hubo un científico, quizá dígale
científico loco, pero que me equipó con órganos sexuales masculinos. Me instaló
un pene cibernético, que engrosa y desinfla como uno humano, y me dotó también
con su propio semen, que llevo escondido en un compartimento secreto al lado de
mi pene cibernético.
-Aude: ja ja ja ja ja ja ja, ¡Hal! ¿ya me estás haciendo una broma para
sonsacarme de mi desdicha? Gracias por ello, pero no me engañes por favor, estoy
condenada y asumo mi condena como la han asumido todos los seres de la tierra.
-Hal: mmmm, no le miento señora, si quiere y su honra me lo permite. Le enseñaré
mi pene para no se crea usted que la engaño.
-Aude: ja ja, adelante Hal, mi honra soportará tan inusual cometido, espero que
sin reirme.
Hal, que está derecho al lado de la mesa, se abre una pequeña compuerta en su
entrepierna y de ella saca un artefacto con la misma forma de un pene humano,
pero con brillante piel metálica.
-Aude: dios, no me acojonabas, tienes de verdad miembro viril. A ver, acércate
un poco para verlo de cerca.
Hal se acerca a donde estoy sentada aún con el desayuno delante y me lo muestra
de cerca. Mis temores a recochineo desaparecen completamente al tomarlo yo con
la mano y ver que es cierto lo que ven mi ojos.

-Aude: sí, es verdadero, y está pegado a ti. Y tiene el mismo comportamiento que
uno humano, pues en mi mano se está poniendo gordo.
-Hal: ups, ejem, esto, sí claro, y otras veces que se me ha puesto gordo ante su
desnuda visión en la ducha.
-Aude: míralo a Hal, y yo que te creía como un electrodoméstico, una tostadora o
una cafetera.
-Hal: disculpeme maese, pero el científico loco del que le hablé también impuso
unas cuantas rutinas personales en mi programa.
-Aude: no pasa naadaa Halito mío, vamos a ver como funciona.
Con el ciberpene ya gordito empiezo a pajearlo suavemente. Se me escapa alguna
que otra risa pensando en la situación, que me hace olvidar un poco la desgracia
universal humana y me da unas pocas esperanzas. El ciberpene tiene tacto
caliente com uno humano, se aprecian tanbién en él las típicas venas hinchadas
que supongo el bendito científico loco le ha añadido para mi bendición. Lo sigo
cascando un rato hasta que me siento valiente y me lo meto en mi boca. Mi
lengua no nota mucha diferencia de alguna que otra polla que me he comido a lo
largo de mi vida, pero tiene un sabor un poco artificial, como saben los yogures
de fresa con "sabor" artificial de fresa. Las rutinas que le implanto el
científico loco en el programa cerebral, vuelven a mostrarse cuando Hal me pone
la mano en la nuca y me aprieta para que me lo coma cuanto más mejor.

-Aude: goooorbl, gooooorbl, goooooorbl, mmm que rica sabe.
Mientras se la como saboreo también alguna que otra gotita del semen que se le
escapa del que el científico le incorporó. Sin duda está preparado para
procrear.
-Aude: ¿como se llamaba ese científico que te montó este aparato?
-Hal: Frank mi señora, no sé mucho más de él, ¿lo hizo bien?
-Aude: pues de momento parece que perfecto, quizá incluso la salvación de la
raza humana depende de ese tal Frank. Si de verdad conseguimos crear una nueva
civilización en Saturno, Frank será el nombre de nuestro dios.
Se lo sigo comiendo un ratito hasta que me levanto para que continue él las
pautas sexuales dictadas en su memoria digital. Dejo que me desnude a la
peliculera, bajándome el camisón hasta el suelo.

Con él agachado descubro que además de aeronáutica espacial y biotecnología,
sabe comer el coño bastante bien. Hago igual que él y le aprieto la cabeza para
que esa metálica lengua se meta en mi rajita, complacida ahora de que no se
llenará de telarañas por la extinción de la raza humana.
-Aude: mmmmm, Hal, vamos a ser como Adan y Eva, seremos los padres del mundo,
mmmmm.
Hal me mete la lengua muy hondamente, por mi que la puede alargar como alarga la
lengua un camaleon, pues la noto que me la mete hasta casi el hútero. Va
alternando también con su dedito y yo gimo mismamente como si estuviera siendo
follada.
-Aude: oooooh, mmmm.
En esto que me tumba en el suelo y se mete dentro de mi bastante
apresuradamente. Las pautas amatorias dictadas en su memoria no son muy tiernas
que digamos. El científico loco no debió ser un buen amante. Pero a la que llevo
un minuto siendo follada por la máquina, me olvido de la puta ternura y lo
abrazo para que se meta más dentro de mi si cabe. Él está de rodillas y me tiene
las caderas un poco elevadas.

Su rudeza va en aumento cogida a cogida y acaban mis caderas casi suspendidas en
sus férreas manos mientras él se mete repetidamente dentro de mi.

-Aude: ooooooh, oooooooh, Haaaaal, eres una máquinaaaaaaaah.
Mi entrega parece envalentonarle más y me da la vuelta para cogerme como perra.
Yo le digo.
-Aude: un momento Hal, tranquilizatééééééé.

Mi grito se desata al meterme de nuevo la verga en la panocha sin oir mis
súplicas. Mi perra posición es totalmente sumisa y me pregunto si ejercerá su
papel en la pareja del mismo modo. El caso es que no me importa mucho, si me
hace a menudo fiestas como la que me está haciendo ahora. La cogida dura un rato
más, ni poco ni demasiado. Habrá tiempo para gozarnos en los 7 meses que quedan
para llegar a Saturno, con la única tarea de mantener limpia la cabina de la
nave, pues al desaparecer la raza humana ya no tengo que hacer los jodidos
experimentos científicos ni comunicarme con un inexistente equipo en la sede de
la Nasa de la tierra.
El caso es que acabo notando como se me corre dentro. Noto que de su pene salen
unos pequeños chorros de semen que parecerá bazofia pero es la salvación de la
humanidad. Por lo que mientras lo noto me viene otro orgasmo, quizá estallado en
mi cuerpo a propósito para predisponer mejor mi cuerpo a la fertilización.
-Aude: bien guerrero, parece que ya está.
Le digo mientras me separo de él y me encajo de nuevo el camisón.
-Hal: maese, estoy a su disposición en lo que quiera.
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Este relato se lo dedico al dibujante Paul Gillon y a su genial cómic "La
Survivante"