SANGRE Y LLUVIA.
La lluvia caía con fuerza, así que los jóvenes se
resguardaron en el granero de la vieja granja abandonada. Mojados y cansados de
la caminata observan la lluvia a través de las ventanas de la nave y curiosean
todos los rincones del antiguo local. Cientos de objetos amontonados recordaban
a los chicos la vida y actividad que una vez hubo en aquel lugar y que ahora
reposan quietos, polvorientos, sin vida….
Para Alex y Juan la ocasión les parecía ideal: un lugar
solitario y dos chicas preciosas sobre las que atacar, incluso para Maite, la
mas lanzada de las dos chicas, la situación le producía cierto morbo, no así a
Julia que como siempre tenia en su cara esa expresión tan característica en ella
de timidez e inseguridad.
Las cosas no habían sido fáciles para Julia. Desde niña fue "un
poco rara", pero la cosa empeoro brutalmente tras el asesinato de sus
padres. Ambos fueron brutalmente apuñalados en su propia casa, sin que la
policía lograra esclarecer los hechos ni descubrir al asesino.
Sangre, sangre por toda la casa fue lo que Julia encontró
cuando se despertó esa noche de lluvia. Sangre y lluvia la acompañarían para
siempre en sus pesadillas.
Desde entonces Julia no levanta cabeza, a pesar de haberse
mudado a otra ciudad, a otro instituto. A pesar de haberse ido a vivir con sus
tíos que la acogieron con los brazos abiertos, a pesar de todo… Julia no puede
olvidar, no puede dejar de sentir miedo, miedo al asesino, miedo a la muerte…
Miedo a la vida.
Julia había hecho un esfuerzo para integrarse a su nueva
vida, a su nueva casa, a su nuevo instituto. Incluso acepto salir de acampada y
senderismo con Maite y sus amigos. Sin embargo todo parecía en vano, no lograba
dejar de pensar en su vida, en su muerte, en la muerte de sus padres. Pensar en
la sangre llenándolo todo, en la lluvia empapando su cuerpo mientras corría y
corría despavorida en su huida.
No hubo sexo esa noche. No para Julia, ni por supuesto para
Alex, su teórica pareja. Si para Maite y Juan que lo tenían preparado de
antemano, incluso el lugar.
Julia se sentía frustrada, asustada y triste. Mientras
escuchaba los ruidos de la pareja fornicando y observaba a Alex tumbado de
espaldas a ella, enfurruñado por no haber conseguido aquello que pensó que seria
fácil obtener (después de todo el era uno de los chicos mas populares del
instituto) y que si había logrado Juan.
Julia lloro.
Entro en duermevela, soñolienta, en ese estado en el que los
sueños se mezclan con la realidad…. Tuvo una pesadilla, otra vez sangre, otra
vez lluvia.
Soñó que el asesino volvía, soñó que una sombra atravesaba a
Alex y lo perforaba con un afilado cuchillo, soñó que Maite gritaba y corría,
soñó con Juan vomitando sangre por su boca y por su garganta desgarrada, soñó
que Maite caía en su huida, soñó que no se levantaba. Se soñó a si misma
corriendo despavorida bajo la lluvia, empapada de agua y de sangre.
Se despertó de madrugada, sola, debajo de un árbol en medio
de la nada del bosque. Seguía lloviendo, seguía mojada…. Mojada de lluvia y
sangre.
Los peores temores son aquellos que no dejan de perseguirnos,
los peores temores son esos que llevamos dentro, en la mente… en el alma.
Julia fue detenida poco después y culpada de los asesinatos
de sus compañeros, fue también acusada de parricidio pero no pudo probarse nada.
El asesino de los padres de Julia anda suelto…. En su mente.
Agradezco los comentarios que hagáis a mis relatos, como ya
he dicho en otros textos soy un humilde aprendiz deseoso de aprender.
Mención especial a OrnellaB y THECROW, dos de mis autores
favoritos y una inspiración para mí. Muchas gracias por dignarse a leerme, os lo
agradezco de corazón.
Un beso.