Episodio 6: "Sueños y pesadillas 1".
"Tan… Tan…
-¿Quién es?-
-Abrid hijos míos, que soy vuestra madre.-
Los cabritos gritaron:
-Enséñanos primero la pata.-
El lobo levantó la pata y cuando vieron que era blanca, como
la de su madre, abrieron la puerta.
El lobo (entonces) se abalanzó sobre ellos y se los fue
tragando a todos de un bocado."
"El lobo y los siete cabritos" Cuento popular.
Tokio Japón.
11am.
-Ya casi es hora.-pensó nerviosamente la princesa de
Mercurio, Ami Mizuno, mientras se inspeccionaba a si misma en el espejo de su
habitación, para aquella ocasión tan especial había escogido uno de sus
conjuntos favoritos: Una blusa blanca con largas mangas, usada por fuera como
marcaba la moda alternativa, cerrada hasta el cuello y con un elegante camafeo
azul a modo de gargantilla. Como complemento había escogió una falda plisada de
color azul que le llegaba a la mitad del muslo, unas calcetas blancas y, para
salir a la calle, unos botines de gamuza en color caqui.
Por un momento Ami se dio cuanta de lo mucho que le asustaba
aquel evento, pues no sabía que había impulsado a su padre para regresar o
cuanto tiempo pensaba quedarse. Esa era la razón de que no hubía salido
corriendo a contárselo a Serena y a las demás apenas supo que él estaba de
vuelta, no quería albergar falsas esperanzas de que su familia se reuniera de
nuevo. Después de todo su padre había vagado por el mundo por años. ¿Qué razón
tendría para quedarse con ella y su madre?. Un agudo dolor se clavo en su alma
al no encontrar una respuesta para esa interrogante. Entonces supo cuanto
anhelaba que él se quedara a su lado, lo deseaba con todas sus fuerzas, si tan
solo hubiera algo, cualquier cosa que ella pudiera hacer para que él se
estableciera... pero ¿qué? En ese momento unos golpes suaves a su puerta la
sacaron de sus pensamientos.
-Adelante-dijo la joven a sabiendas de que solo podía ser una
persona.
-¿Ya estas lista Ami?-le pregunto su madre al tiempo que
abría la puerta de su habitación.
-Eso creo.-dijo la joven nerviosamente. La doctora Izumi
Mizuno se acerco a su hija y cariñosamente deposito su mano sobre su hombro.
-Te ves preciosa Ami.-sin ocultar su emoción al darse cuanta
de cuanto había madurado su hija al paso del tiempo.
-Gracias mamá.-respondió Ami sonrojándose un poco. Sin
embargo, la princesa de Mercurio noto casi de inmediato que su madre se había
vestido de un modo demasiado formal, casi fúnebre, para una reunión de familia.
-Mamá. ¿No crees que exageraste un poco?-comento Ami mientras
admiraba la silueta de su madre enfundada en un elegante traje sastre de color
negro, con una falda que le llegaba bajo las rodillas, encima de una camisa
color verde aceituna abrochada hasta el cuello, sus bien torneadas piernas
lucían esplendidas enfundadas en medias de nailon que sin duda irían bien con un
par de zapatos de tacón alto. Izumi se apartó de su hija para acercarse a la
ventana de la habitación, y sin volverse le dijo algo que ella no esperaba.
-Ami… Tengo una cita muy importante para esta tarde. Así que
no podré quedarme con contigo y con tu padre.-
-Pero mamá.-exclamo la joven sin dar crédito a lo que acababa
de escuchar.-Si tenías una cita para hoy ¿porque no escogiste otro día para que
papá viniera?-
-Porque no tengo deseos de ver a tu padre.-aquellas palabras
fueron como un balde de agua helada para Ami, quien sintió que todas las
ilusiones que aquel encuentro había despertado en ella se venían por tierra
hechas pedazos. Izumi noto de inmediato el efecto que sus palabras habían
tenido, y trato de remediar un poco la situación.
-Hija, compréndeme por favor. Tu padre y yo no tenemos nada
de que hablar, solo conseguiríamos abrir viejas heridas y no quiero eso.-
-Pero mamá…-la princesa de Mercurio no pudo terminar la
frase, pues en ese momento el timbre de la puerta le interrumpió.
-Debe ser él.-dijo Izumi consultando su reloj de
pulsera.-Quédate aquí hasta que te llame.-sin decir más su madre salió de la
habitación cerrando al puerta tras de si. Al quedarse sola Ami tomo asiento en
su cama. De pronto todo aquello le parecía dolorosamente inútil.

Mientras tanto, la doctora Mizuno atravesó rápidamente el
departamento y llego hasta la puerta. Por un momento se quedo quieta, respirando
profundamente para clamar sus nervios, antes de tomar el picaporte en su mano y
abrir la puerta. En el umbral apareció la figura de un hombre, de unos 37 años,
formalmente vestido con un traje de corte inglés, algo arrugado, en color azul.
Su cabello lucía algo desaliñado, aunque limpio, en su rostro mostraba una
espesa barba que le hacia ver mucho mayor de lo que en realidad era.
-Es un placer verte de nuevo Izumi chan.-dijo él al tiempo
que realizaba una respetuosa caravana ante su ex esposa, quien apenas inclino un
poco la cabeza para corresponder a su saludo.
-Por desgracia no puedo decir lo mismo.-murmuro Izumi con
frío reproche. Por un momento ambos se quedaron inmóviles, sin saber bien a bien
que era lo que debían hacer a continuación. Finalmente fue Izumi quien tomo la
iniciativa.
-Entra de una vez.- dijo la doctora Mizuno, más como una
orden que como una sugerencia. Saito vacilo un instante, resentido por el frío
trato de su ex esposa, pero al final entro en la casa. En silencio se cambio de
calzado y así ambos pasaron a la sala.
-¿Dónde esta Ami?-pregunto mientras buscaba a su hija con la
mirada.
-Vendrá en un momento. Pero antes quiero que hablemos.-le
respondió Izumi tomando asiento é invitándolo a hacer lo mismo. De nueva cuenta
Saito se sometió a los deseos de su antigua pareja y tomo asiento frente a ella.
-¿Por qué regresaste?-pregunto a ella a boca de jarro. El se
quedo callado por unos instantes, acaso sorprendido por aquella pregunta tan
directa.
-Yo… Creí que ya era tiempo de volver…-
-¡¿Eso es lo que crees?!-le interrumpió Izumi
groseramente.-¡¿Crees que puedes aparecer después de 12 años como si nada?!
¿Dónde estabas cuando Ami realmente necesitaba de ti? ¡¡¿Dónde?!!-
-Yo… -
-Olvídalo.-espeto Izumi tratando de controlar sus
emociones.-Recuerdo muy bien tus excusas y francamente no quiero oírlas otra
vez.
-Pero. ¿Es posible que aún me odies tanto?-pregunto el
artista sobreponiéndose al fin de la ofensiva de su ex esposa.
-Te odiare hasta el día en que muera.-sentenció la doctora
mirando fijamente a su ex-esposo.-A decir verdad solo quiero que te quede clara
una cosa. Si ahora estas en mi casa es porque hace mucho tiempo acepte el hecho
de que Ami debía conocerte algún día. ¡Pero eso significa que seas bienvenido,
ni que yo haya olvidado nuestro pasado!- sin decir más Izumi se levanto de su
asiento y camino hacia la mesita del pasillo para tomar su bolso.
-¡Ami ya puedes salir!-grito desde el porche, mientras se
ponía sus zapatos de calle. Saito se quedo unos segundos en su lugar, aplastado
por el rencor que Izumi le había manifestado, pero al fin pudo reaccionar y
trato de alcanzarla en el porche para esgrimir su defensa. Sin embargo, ella lo
detuvo con una severa mirada.
-No quiero verte cuando vuelva.-espeto la doctora en voz baja
antes de salir del apartamento, dejando a su ex esposo con un palmo de narices.

-¡Diablos!-exclamo el artista furioso por haber permitido que
su ex esposa lo tratara de esa manera. No es que esperara una fiesta de
bienvenida, pero el trato frío y tajante de su ex esposa había superado con
mucho sus expectativas. No obstante, apenas se volvió para regresar a la sala,
su disgusto se esfumo como por encanto al ver la figura de una hermosa joven,
que a su vez le observaba detenidamente, al otro lado de la estancia.
-¿Ami?-pregunto sintiendo que se le formaba un nudo en la
garganta.
-¿Papá?-le pregunto la joven a su vez. El tiempo pareció
detenerse mientras ambos se miraban fijamente, sin poder decir ni una sola
palabra. Ambos sentían que las piernas les temblaban y que sus corazones latían
a un ritmo frenético. Había tanto que querían decir, pero ninguno quería cometer
un error, así que esperaron unos minutos para tranquilizarse.
-Bienvenido.-dijo al fin la princesa de Mercurio inclinándose
respetuosamente ante aquel hombre al que por años había deseado conocer.
-Bienhallada.-le respondió él correspondiendo a su saludo.
-¿Gustas un poco de té?-
- ¿Té?... Seguro…-sin decir más Saito volvió a tomar asiento
en la sala y espero a que Ami regresara de la cocina. Mientras buscaba las
palabras adecuadas para enfrentar las preguntas que intuía tendría que enfrentar
en cualquier momento, solo esperaba hacerlo mejor que con su ex esposa.
Tokio Japón.
Hotel Embajador.
EL reloj del restauran marcaba la 1:00 en punto cuando la
bella Michiru Kaioh hizo su entrada triunfal en aquel lugar, famoso por su
servicio de estilo americano. Como siempre, la princesa de Neptuno lucía su
espléndida figura valiéndose de uno de sus vestidos favoritos, de color negro
con motas blancas y un llamativo escote que atraía las miradas de cuanto varón
se cruzaba en su camino. Junto con una larga mascada y guantes blancos para
complementar el conjunto.
-Busco al señor Tatewaki.-dijo obsequiándole al metre una de
sus encantadoras sonrisas. Este quedo tan impresionado que apenas y pudo leer
los nombres apuntados en su lista de reservaciones.

-Sígame por favor.-dijo con un suave ademán. Michiru le
siguió a través de las mesas del restauran, advirtiendo inmediatamente como
todas las miradas masculinas se posaban sobre su hermosa figura que resaltaba
aún más gracias a sus finas zapatillas de tacón alto. Maliciosamente la joven
decidió acentuar un poco más la cadencia de sus pasos, haciendo que su cadera
ondulara graciosamente, conforme avanzaba hacia la mesa de su representante,
donde este ya le esperaba en compañía de otro hombre. Ambos se pusieron de pie
apenas y la vieron llegar.
-Es un placer verte de nuevo Michiru.-le saludo cordialmente
Amano al tiempo que apartaba educadamente una silla para que la hermosa artista
pidiera tomar asiento.
-Gracias…-dijo la bella antes de fijar su atención el hombre
que les acompañaba a la mesa.
-Michiru quiero presentarte al señor Robert L Willson.-dijo
Amano visiblemente emocionado.
-Es un placer conocerla.-dijo el americano tomando en su
mano, grande y velluda, la delicada diestra de la violinista para depositar en
ella un galante beso al estilo francés.
-Es mucho más joven de lo que esperaba.-comento al
incorporarse. Mientras sus ojos recorrían la esplendida figura de artista.
Normalmente aquel escrutinio tal descarado habría sido molesto para cualquier
chica. Pero Michiru hacia mucho que se había acostumbrado a las miradas
indiscretas hacia su persona, era parte del precio de la fama.
-Gracias.-respondió la princesa de Neptuno al tiempo que
realizaba su propia valoración sobre aquel hombre occidental. Era un tipo muy
alto, casi de uno noventa, fornido y de piel blanca, de rostro cuadrado, tallado
en ángulos que se acentuaban más bajo su cabello rubio; cortado al cepillo y sin
patillas. Vestía un traje de calle, verde olivo sin cruzar, una impecable camisa
blanca y una corbata, tan estrecha que parecía una cinta, prendida con un
alfiler en forma de espada. Tenía los pies grandes, calzados con zapatos negros
de lujo, probablemente del número 43 perfectamente limpios y pulidos.
-¿Ordenamos algo?-pregunto Amano tomado la carta de sobre la
mesa. Sin embargo, Willson le detuvo con un firme ademán.
-Si no le molesta quisiera cerrar nuestro acuerdo cuando
antes.-dijo el americano al tiempo que sacaba un portafolios de abajo de la
mesa, mismo que abrió para extraer algunos documentos.- Señorita Kaioh, este es
un contrato para usted expedido por el Museo Metropolitano. En el se especifican
el número de obras que deberá facilitarnos para la exposición, como serán
transportadas, y el monto de los seguros en caso de perdida, robo o cualquier
otro contratiempo. Así como el pago por derecho de exhibición de sus cuadros en
el extranjero.-
-Ya revise todo eso y esta en orden.-intervino Amano tratando
de parecer eficiente ante los ojos de su representada.
-Solo falta que usted firme.-dijo Willson extendiendo una
elegante pluma de oro hacia Michiru, quien no parecía muy satisfecha.
-¿Pasa algo Michiru?-dijo Tatewaki sintiéndose repentinamente
inquieto.
-Tal vez la señorita esta molesta por la forma en que están
hablando de su trabajo.-intervino de pronto una voz de mujer. Los tres
comensales se volvieron para mirar a la persona que había entrado en su
conversación. La cual resulto ser una mujer. Michiru sintió que su boca se
quedaba seca de un golpe. Mientras sus ojos contemplaban a la recién llegada.
Apreciando, como solo podía hacerlo una pintora, su hermoso rostro de rasgos
delicados, enmarcado por una cabellera corta y ensortijada, su nariz pequeña y
levemente achatada, sin pasar por alto los finos y carnosos labios, teñidos con
un carmín rojo.
Su cuerpo parecía esculpido en ébano negro como la noche,
dándole un aspecto casi sobrenatural. Sus brazos y piernas eran largos y bien
torneados, como los de una pantera. En su torso Michiru pudo admirar sus
delicados pechos. Aquella beldad vestía un elegante y ostentoso traje de color
rosado, que se amoldaba a su cuerpo casi como una segunda piel, y un sombrero de
ala ancha sobre la cabeza. Con unos zapatos eran de plataforma y la hacían
parecer aún más alta.
Pero quizás lo más atrayente eran sus grandes ojos color
verdes, semejante a una selva reflejándose en una laguna de aguas claras,
hermosos y temibles a la vez como los de una pantera al acecho.
-No vas a presentarme querido.-dijo la chica al tiempo que
una gran sonrisa iluminaba su rostro, dejando al descubierto unos dientes
perfectos, blancos como perlas que contrastaban armoniosamente con el tono
oscuro de su piel y el rojo de sus labios.

-La señorita Evelyn Marsh.(**) Mi prometida-dijo Willson sin
disimular su enfado por aquella intromisión.
-Encantado.-dijo Amano al tiempo que se levantaba de su
asiento para ofrecerle una silla a la beldad de ébano.
-¿Qué haces aquí? Te dije que me esperaras en el
hotel.-murmuro Willson al tiempo que jalaba a su prometida hacia él de forma
poco elegante.
-Aún no estamos casado Robert. Así que voy a donde
quiero.-respondió Evelyn sin amilanarse ni un poco. Luego volvió su atención
hacia la joven japonesa.
-Así que usted es la famosa Michiru Kaioh. Es un placer
conocerla.-dijo ofreciendo su mano, junto con una encantadora sonrisa, a la
princesa de Neptuno. Una corriente de electricidad recorrió de pies a cabeza a
la joven pintora al momento de tomar la mano de aquella mujer. Sus mejillas se
ruborizaron y su corazón comenzó a latir tan rápido que temió que sus
acompañantes lo notaran. Su mirada aguamarina no soportó el peso de la mirada
esmeralda de Evelyn y se vio obligada a desviarla ligeramente. Por suerte un
mesero se acerco a la mesa para ofrecerle a la recién llegada una copia de la
carta, lo cual rompió de momento la fascinación que había atrapado a Michiru.
-El placer es todo mío.-dijo la princesa de Neptuno de forma
atropellada.
-Espero que mi prometido no le haya molestado demasiado con
sus groserías.-
-¿Groserías?-dijo Willson indignado y golpeando la mesa con
su puño.
-Naturalmente.-afirmo Evelyn deteniendo al hombre con la sola
fuerza de su mirada.-La señorita Kaioh es una artista que plasma su alma en cada
una de sus pinturas y ustedes dos solo le hablan de dinero como si eso fuera lo
más importante.-
-Es cierto.-dijo Michiru recobrando la lucidez.-A decir
verdad esperaba otro tipo de trato por parte de un critico tan reconocido como
usted señor Willson.-el americano frunció el ceño furioso pero no se atrevió a
decir ni una sola palabra. Por su parte Amano estaba desconcertado por el
extraño giro que había tomado aquella reunión.
-Dame eso.-dijo Evelyn arrebatando la dorada pluma de la mano
de su prometido.-La señorita Kaioh tal vez firme más tarde. Pero ahora ella y yo
vamos a tener una conversación.-
-Por mi encantada.-dijo la hermosa pintora esbozando una
sonrisa.-Y por favor llámeme Michiru.-aquella reunión duraría mucho más de que
todos habían esperado.
Osaka Japón.
5:00 pm.
El intenso rugir de los motores jet les indico a las
admiradoras del grupo Three Lights, que la función especial a la cual habían
sido invitadas estaba por comenzar. Todas se colocaron sus audífonos y en
respetuoso silencio observaron la película. De pronto la infortunada combinación
de nerviosismo y refresco cobro su primera víctima.
-Tengo que ir al baño.-dijo Lita despojándose de sus
audífonos. A su lado Mina, Rei y Ami le miraron cierta extrañeza pero se
limitaron a asentir. La princesa de Júpiter se levanto de su asiento y comenzó a
andar por el pasillo.
De pronto, la luz que se reflejaba en la pantalla se hizo más
intensa dejando que la joven viera claramente los rostros de los demás
pasajeros. Lita se sintió súbitamente mareada y tuvo que apoyarse en el respaldo
de uno de los asientos para no caer. Asustada la joven trato de seguir su
marcha, pero entonces se dio cuenta de que algo estaba mal. Los pasajeros ya no
eran solo jóvenes admiradoras de Three Lights, sino que había hombres y mujeres
adultos sentados en las filas, así como algunos niños. Además el avión parecía
distinto, más estrecho y pequeño de lo que ella recordaba.
-¿Qué esta pasando?-se pregunto aturdida. Pero antes de que
pudiera hallar una respuesta, sus ojos se posaron en dos pasajeros sentados a
tres filas de ella.
-¿Mamá?... ¿Papá?-murmuro sintiendo que el corazón le daba un
vuelco. Sin pensarlo quiso llegar hasta ellos, pero apenas dio un paso las cosas
volvieron a cambiar. Desde el fondo del avión comenzó a surgir una extraña
neblina de un enfermizo color amarillo, a su paso los pasajeros sufrían una
espantosa transformación.
Tornándose en siluetas negras y escuálidas, de grandes manos
provistas de largos dedos terminados en afilados muñones. Lita estaba paralizada
de horror, el cual aumento aún más cuando aquellos seres se lanzaron como
buitres sobre sus padres, quienes extrañamente no habían sido afectados por el
macabro fenómeno.
-Noooo… Por favor…-suplico la princesa de Júpiter. Pero
pronto se dio cuenta de que no podía hacer nada para ayudarlos. Su padre fue
levantado en vilo mientras las afiladas garras de los muertos le arrancaban la
ropa. Una vez desnudo su cuerpo fue destrozado a dentelladas por las sombras con
figura de hombres, mujeres y niños mientras la sangre se levantaba en largas
estelas a causa del viento helado. Lita se estremecía de horror cuando esa
sangre le mojo la punta de sus zapatos pero ni así pudo dar un paso atrás.
Entonces vio a su madre, desnuda, ser levantada en vilo. Los
monstruos se lanzan sobre ella de inmediato, clavando sus dientes amarillentos
en su carne hasta hacerla sangrar. Pero entonces uno de ellos, apenas una masa
informe, se le acercaba y le abre las piernas salvajemente, desde su lugar Lita
puede ver la cosa que el cadáver tiene por pene, una cosa similar a un gusano
enorme que se retuerce furiosamente.
-No.. Basta… por favor…-grito la princesa de Júpiter al
tiempo que hacia un esfuerzo por liberarse, pero mil manos acuden prontas para
sujetarla y dejarla inmóvil. -Eso no… Por favor… ya basta.-por toda respuesta el
monstruo vuelve la cara hacia ella, sus cuencas vacías brillan como carbones
encendidos rojos, y abriendo la boca le habla con voz cavernosa.
-Tú los mataste.-
-NOOOOOOOO.-grito Lita al tiempo que despertaba de aquella
pesadilla. De inmediato el señor Gyobu Tokusawa se apresuro a volver al lado de
la joven.
-Lita. ¿Qué te ocurre?-pregunto preocupado. La princesa de
Júpiter miro a su alrededor, estaba en la sala de espera del hospital, y por
fortuna solo el señor Tokusawa se encontraba a su lado. De otro modo se habría
sentido terriblemente avergonzada.

-Lo siento.-dijo con la cara ruborosa.-Creo que me quede
dormida y tuve una pesadilla.-
-Es natural. Tomando en cuenta que has estado en vela desde
ayer.-le dijo Tokusawa ofreciéndole un envase de color blanco.
-¿Qué es eso?-pregunto Lita mientras tomaba el envase casi
sin darse cuenta.
-Café caliente.-le respondió Gyobu señalando un grupo de
maquinas tragamonedas situadas al otro lado de la sala.-También tienen algunas
cosas de comer. ¿Deseas algo?-
-No, gracias.-dijo la joven dando un sorbo al contenido de su
taza, el calido líquido le resulto muy reconfortante y le despejo un poco la
cabeza.
-Lita. Creo que deberías ir a tu casa y descansar un rato.-le
dijo el anciano visiblemente preocupado por su estado anímico.
-No quiero dejarlo solo.-dijo la joven lanzando una mirada
hacia la recepción.
-Pero Lita, nadie te pide que hagas semejante cosa.-le
rebatió Tokusawa sentándose a su lado.-Solo digo que necesitas alimentarte y
dormir algunas horas. Y no te preocupes por Hiroshi, he dado instrucciones de
que nos avisen si ocurre cualquier cambio en su estado.-
-Gracias por todo señor Tokusawa.-dijo Lita esbozando una
pequeña sonrisa
-Ni lo digas pequeña. Entonces ¿te llevo a tu casa?-Lita miro
al anciano, de pie a su lado, con la mano extendía hacia ella para brindarle su
apoyo. Sin embargo, justo cuando Lita iba a acceder, una enfermera se acerco
corriendo hacia ellos.
-¿Es usted la señorita Lita Kino?-pregunto sin preámbulos.
-Si.-respondió la princesa de Júpiter levantándose de su
asiento.-¿Ocurre algo?-
-Por favor venga conmigo, es muy urgente.-Lita no espero más
y junto con la enfermera salió corriendo en dirección a la habitación de su tío.
Al llegar ambas encontraron al doctor Daimonji parada a un lado de la puerta.
-¡Doctor!-exclamo Lita al llegar junto a ellos.-¿Qué ha
pasado?-
-Calmese señorita Kino.-demando el medico acomodándose los
espejuelos.-Su tío a recobrado el conocimiento, pero no quiere cooperar con
nosotros hasta que hable con usted.-
-¿Conmigo?-dijo la joven sintiéndose extrañamente inquieta.
-En efecto. Por fortuna usted no se había marchado del
hospital, eso nos ahorrara tiempo.-dijo el galeno al tiempo que abría la
puerta.-Pase y trate de que hacerle entrar en razón.-sin pensarlo la princesa de
Júpiter entro en la habitación. EL aspecto de su tío no había cambiado mucho,
excepto que ahora su ojo derecho estaba muy abierto, el izquierdo estaba
demasiado hinchado como para pudiera abrirlo, dejando ver una masa vidriosa y
con un insano color amarrillo. Al verla Hiroshi se agitó en su lecho y trato
desesperadamente de hablar.
-Muuummm…. Muummmmm…-
-Tranquilízate por favor.-le dijo Lita llegando a su
lado.-Tío, es importante que dejes que los médicos te atiendas, por favor hazlo
por mi.-Hiroshi miro a su sobrina con la desesperación reflejada en el rostro y,
antes de que Lita pudiera reaccionar, uso toda su fuerza para arrancarse la
sonda que le obstruía la garganta.
-¡GGGGGGAAAAAGGGGG!-
-¡¿PERO QUE HACES TIO?!-exclamo la princesa de Júpiter,
horrorizada por el desplante de su pariente. Por un momento pensó en llamar al
medico, pero su tío la tomo por le brazo y tiro de ella para obligarla a
acercarse.
-Escúchame pequeña.-le dijo con una voz apenas
audible.-Tengo… tengo algo que decirte… ahora.-
-Pero tío…-
-No… no me… interrumpas pequeña.-dijo el hombre herido
jadeando cada vez más.-No tengo mucho tiempo… Por favor perdóname… perdóname…-
-¿Perdonarte?... ¿De que hablas?... ¿Qué tengo yo que
perdonarte?-
-Lita… yo… yo soy tu padre.-la princesa de Júpiter sintió que
su corazón salto dentro de su pecho, sacudido por un vendaval de sentimientos y
emociones encontradas, la sangre se acumulaba en sus sienes y un escalofrío le
corría por todo su cuerpo. Las palabras de aglutinaba en su garganta pero sin
alguna pudiera salir de sus labios. Mientras un dolor distinto entro en su
cabeza, era como una puñalada que penetraba hasta los más profundo de su mente;
su visión se tiño de rojo y todo a su alrededor pareció detenerse. La oscuridad
a su alrededor pareció volverse más profunda, casi sólida, solo la figura de su…
padre tendida sobre la cama seguía siendo visible.
-Pregúntale a Noda… Ella sabe la verdad…-continuo el herido
hablando cada vez con mayor dificultad.-P… por… favor… pídele que te hable de
él…-Hiroshi no pudo decir más y se derrumbo pesadamente sobre la cama al tiempo
que los aparatos a su alrededor comenzaron a emitir un agudo chillido mecánico.
Solo entonces Lita fue capaz de reaccionar.
-¡TIO!.. ¡DOCTOR VANGA PRONTO!-grito la joven presa del
pánico. De inmediato Daimonji entro en la habitación seguido de varias
enfermeras que de inmediato se abocaron a revisar las lecturas del ECG (*)
-¡Es un infarto!-anunció una de ellas.
-¡Preparen "el resucitador" y una inyección intravenosa de
estreptocinasa! ¡Usted!-dijo señalando a Lita.-Salga de aquí ahora.-
-Pero…-.
-¡Ahora!-de inmediato dos enfermeras sacaron a Lita de la
habitación. La joven se quedo frente a la puerta, inmóvil, sin poder asimilar
del todo las palabras del hombre que por mucho tiempo ella había creído conocer.
-Yo soy tu padre… Soy tú padre…-
Ciudad de Büdhaven.
Estados Unidos.
1:15am
-¿Estas bien novato?-pregunto la oficial Johann Parker a su
joven compañero, mientras conducían su auto patrulla por las oscuras calles de
Atlantic Avenue, uno de los peores barrios de toda la ciudad ubicado cerca de
los muelles.
-Estoy bien.-le dijo le chico.-Bueno, Quizás un poco
aburrido.-
-Típico. ¿Creíste que ser policía era como en la televisión?
Chicas bellas, casos emocionantes y al final la justicia siempre gana. Pura
mierda chico.-dijo la mujer de forma burlona, aunque con un cierto dejo de
amargura, mientras hacia girar el volante. A su lado Richard Grayson, "Dick"
para sus amigos, le miro de reojo. Era un mujer de 33 años, irlandesa, de
cabello rojo y grandes ojos verdes, su cuerpo era bastante atlético y aún
atractivo si se le veía detenidamente. Además sus facultades como detective eran
bastante respetables.
¿Por qué entonces seguía siendo una oficial de uniforme a
pesar de sus años de servicio? La razón, tristemente, era la corrupción
imperante en el departamento de policía. Muchos no veían con buenos ojos que una
oficial honrada como Johann Parker ascendiera al puesto de detective. Eso podía
traer problemas, así que la relegaron de los ascensos hasta que ella misma se
entrego a una cómoda apatía.
Dick sentía una profunda simpatía por su "mentora", pero no
veía la hora de poder alejarse de ella para adoptar su verdadero papel en la
lucha contra el crimen y la corrupción, como el misterioso Nightwing el nuevo
vengador de la ciudad. De pronto la aguda mirada del antiguo "joven maravilla"
descubrió algo sospechoso, un viejo Mustang estacionado fuera de una tienda con
servicio las 24 horas, con el motor en marcha, y su conductor mirando
nerviosamente en todas direcciones.
-Ahí.-dijo señalando el lugar a su compañera. Esta apago las
luces del auto patrulla y sin perder de vista al vehículo sospechoso encendió su
radio oficial.
-Aquí unidad 61. Tenemos un vehículo sospechoso, sin placas,
en la esquina de la 14 y Borough Hall.-mientras esperaban la respuesta ambos
pudieron ver a un grupo tres jóvenes, ninguno mayor de 18 años, salían de la
tienda a toda prisa, dos de ellos portaban armas automáticas y el tercero
llevaba una gran bolsa de papel.
-¡¡Unidad 61 reporta asalto en progreso!-grito Johann al
tiempo que encendía las torretas del auto patrulla y arrancaba a toda velocidad,
sus ojos verdes estaban fijos en el Mustang. El cual se hallaba unos 30 metros
delante de ella. El agudo sonido de la sirena alerto a los delincuentes, quienes
ya habían subido a su vehículo.
-¡¡Vámonos de aquí!-grito uno de ellos al conductor,
espoleándolo para que saliera de ahí a toda velocidad. De inmediato el Mustang
emprendió la marcha a todo lo que daba su motor.
-¡Les dije que era mala idea! ¡Se los dije!-grito el
conductor mientras maniobraba por las oscuras calles, tratando de encontrar un
camino que los sacara hacia la avenida central. Johann guardaba una prudente
distancia entre ella y el otro vehículo y se sintió aliviada de haber llenado el
tanque de combustible en la estación antes de salir. "Dick" calculo que iban ya
a más de 90 kilómetros por hora, y se alegro de que su compañera fuera una
conductora experta. Sin embargo, si los hampones lograban llegar a la central
las cosas podían empeorar. Todo dependía de lo bien que el conductor conociera
los barrios cercanos al muelle.
-¡¿Acaso tienes cemento en el culo?! ¡Piérdelos de una
vez!-espoleo el jefe del grupo al conductor, quien opto por pisar con fuerza el
acelerador haciendo que la aguja del velocímetro llego a los ciento diez. Ambos
vehículos dieron la vuelta en la siguiente esquina haciendo que las llantas
chillaran mientras trataban de sujetarse sobre el asfalto. EL conductor del
Mustang estuvo a punto de perder el control pero solo fue por unos segundos.
-Mierda.-pensaron al mismo tiempo Johann y "Dick" al ver el
río de luces que serpenteaba ante sus ojos, estaban llegando a la central. De
pronto, ante ellos, apareció el primer semáforo con la luz roja brillando en uno
de sus ojos de vidrio. Sin embargo, ninguno de los autos disminuyo la velocidad.
El Mustang atravesó la calle limpiamente mientras que Johann tuvo que dar un
volantazo para esquivar a una camioneta que trato de avanzar. En segundos ambos
vehículos estuvieron rodeados por otros autos, en ese momento el sonido de otras
sirenas acercándose llego hasta los oídos de los hampones.
-Sacanos de aquí o somos patos en la mira.-el conductor
sujeto con fuerza el volante y apenas vio una señal de salida dio un violento
giro para tomar al curva. La carrocería del Mustang rozó peligrosamente el muro
de contención haciendo que saltaran chispas de la chapa. Pero Johann Parker no
estaba dispuesta a dejarlos escapar y ejecuto la misma maniobra. La patrulla
raspo contra el muro violentamente, produciendo un sonido tan estremecedor que
ambos pasajeros creyeron que su vehículo iba a estallar.
-¡¿Aún están ahí?!-pregunto el conductor sin poder apartar la
vista del frente.
-¡Aún están ahí!-exclamo colérico uno de sus cómplices al
tiempo que apuntaba su arma, una subametralladora de 9mm, contra sus
perseguidores. Johann vio el cañón del arma un segundo antes de que abriera
fuego, y sin pensarlo apretó el freno haciendo que la patrulla patinara como
loca. Una ráfaga de la subametralladora despedazo el frente de la patrulla. Las
balas hicieron estallas las torretas y arrancaron el espejo del lado izquierdo,
tres o cuatro fueron a estrellarse justo en el parabrisas.
-¡Cuidado!-le grito a su compañero, quien se mantenía mucho
más tranquilo de lo que ella hubiera esperado. De hecho "Dick" hecho mano a su
arma de cargo, revólver 38, y sin dudarlo un momento se asomo por la ventana,
las balas pasaron zumbando cerca de su cabeza pero él se mantuvo firme y apunto
con cuidado. La primera bala obligo al tipo de la subametralladora a volver al
interior del Mustang, la segunda, mucho más certera, hizo que la llanta trasera
del lado izquierdo volara hecha mil pedazos. De inmediato Johann freno a fondo
para evitar una posible colisión.
-¡Demonios!-grito el conductor al sentir como el vehículo se
le iba de las manos. El Mustang dio un trompo, golpeando a otros autos que se
encontraban estacionados en las aceras, antes de terminar su carrera
estrellándose contra un poste. El conductor quedo prensado por el tablero, uno
de sus compañeros salio disparado por la ventan derecha, destrozándose el
cráneo. Otro parecía inconsciente y el último, el jefe del grupo salió dando
traspiés. El dolor en su cuerpo era intenso, pero en su mente solo había lugar
para una idea, escapar.
En ese momento la patrulla 61 apareció en la esquina y el
hampón abrió fuego contra ella al tiempo que echaba a correr, o al menos eso
intentaba. Mirando en todas direcciones para trata de orientarse. De esa forma,
disparando a intervalos, logro llegar hasta la esquina donde se detuvo un
momento para descansar.
-Mierda.-pensó al darse cuenta de que estaba en Red Hook, un
barrio aún peor que el suyo, habitado por inmigrantes de origen asiático, donde
no contaba con ningún amigo que le ayudara a ocultarse. Desesperado escudriño
cada edificio cercano en busca de un refugio. De pronto sus ojos descubrieron
algo singular. Se trataba de un edificio de ladrillo rojo que, a la distancia
parecía abandonado. Sin pensarlo se acerco lo más rápido que pudo y, para su
sorpresa, descubrió que se trataba de una pequeña iglesia, con una sola torre
donde aún podía verse un gran reloj eternamente detenido un minuto antes de las
12. El edificio estaba rodeado por una barda hecha de malla ciclónica, que por
suerte para él presentaba varios boquetes hachos con alicates.
Sin pensarlo, el delincuente traspaso la valla y comenzó a
buscar la forma de entrar al edificio, la puerta principal estaba tapiada con
grandes tablones de madera, pero al revisar las paredes, descubrió que una
pequeña sección había sido derribada, tal vez por vagos o saqueadores, en todo
caso lo único que le importaba era contar con un escondite así que penetro hacia
el interior. La nave estaba casi sumida en la oscura, pues la luz de la luna
apenas entraba por los huecos de las ventanas, el lugar hedía con una mezcla de
humedad y desechos animales, lo cual no era raro en un lugar abandonado.
Lentamente camino entre las gruesas columnas, esquivando los restos de varias
filas de bancas y estatuas derribadas de sus nichos. Finalmente llego hasta el
altar mayor y comenzó a buscar alguna puerta que lo llevara a la parte posterior
del edificio.
Su avance se hizo más lento debido a la falta de luz, pero
aún así continuo, apuntado su arma contra cualquier sombra sospechosa, cuando
llego a la parte trasera noto una luz pálida saliendo por debajo de una pesada
puerta, sin duda la sacristía. Aquello no le inquieto, pues no sería raro que
algunos vagos estuvieran usando el edificio para pasar la noche. En ese momento
tuvo una idea, si tomaba a un rehén o más tal vez pudiera escapar si los
policías le seguían hasta ahí. Sin pensarlo se acerco a la puerta y tomo el
picaporte, la hoja se abrió sin resistencia y él entro en aquella habitación.
Mientras tanto, en la calle, la patrulla de 61 se detuvo
junto al vehículo accidentado. A Johann y "Dick" les basto con un vistazo para
comprobar que casi todos los ladrones habían muerto. Pero aún tenían que
ocuparse del último, el cual estaba armado y podía ser peligroso.
-Se fue por allá.-dijo en voz alta mientras recorría la calle
seguida por Dick.
-¿Donde podrá estar?-pregunto el novato con fingida candidez.
-Ahí.-dijo Johann señalando hacia la vieja iglesia.
-¿Segura?-
-Llámalo "intuición femenina" novato.-ambos se acercaron a
uno de lo boquetes de la barda y miraron hacia le interior tratando de ver algo
que confirmara sus sospechas. Pero la oscuridad era demasiado densa como para
ver algo desde afuera, así que Johann tomo una decisión.
-Voy a entrar.-dijo al tiempo que accionaba su lámpara
sorda.-Tu regresa a la patrulla y pide refuerzos.-
-Pero…-
-¡Obedece novato!-espeto la oficial al tiempo que atravesaba
al barda y se perdía en las sombras. Pero apenas Johann se perdió de vista
"Dick"corrió hacia un callejón ubicado en al acera de enfrente. Era hora de que
Nightwing entrara en acción.
En tanto, Johann había encontrado el muro derruido y
penetrado en la iglesia, procurando que su arma y el as de luz de su linterna se
movieran en perfecta sincronía. Hasta ese momento no había señales del prófugo,
de hecho empezaba a preguntarse si no se habría equivocado. Súbitamente, de
algún lugar, salio disparada una inmensa rata negra y de ojos llameantes, que la
hizo trastabillar y tropezar con una de las carcomidas filas de bancas, las
cuales se derrumbaron una a una por el llamado efecto domino, provocando un gran
estruendo que sacudió la vetusta construcción.
-Grandioso.-se reprocho a si misma, al tiempo que recobraba
la calma. Ella nunca le había temido a los roedores, pero de alguna forma
aquella rata le había parecido particularmente repugnante. En todo caso el lugar
estaba demasiado oscuro y el polvo agitado por su descuido formaba una nube de
hedor intoxicante. Lo mejor era regresar y esperar por refuerzos. Con eso en
mente Johann se volvió hacía la salida, pero justo en ese momento, el sonido de
unos golpes secos y fuertes provenientes del altar mayor la detuvieron en el
acto.
-¡Policía!-grito apuntando el arma hacía el fondo de la
nave.-¡Salga de ahí con las manos en alto!-no hubo respuesta. Johann tomo
aquello como un desafió y camino hacia el altar empuñando su arma.

Al mismo tiempo la recia figura de Nightwing aterrizaba sobre
el techo de la vieja iglesia, no tardo en encontrar una pequeña puerta, cuya
cerradura abrió en unos segundos, y que lo llevo angostas escaleras que
desembocaban en el antiguo al sitio del coro. Desde ahí el antiguo "joven
maravilla", gracias a su dispositivo especial de visión nocturna, tuvo una vista
panorámica del interior. Aquel lugar era una verdadera ratonera, oscuro, lleno
de escombros de escombros de todo tipo. Nightwing miro detenidamente cada
detalle antes de bajar a la nave de un poderoso salto, atento a cualquier sonido
que le pudiera darle una pista para encontrar lo que buscaba.
Una vez en el suelo le pareció percibir una especie de
tensión, una aprensión casi insoportable, como si la vieja iglesia estuviera
conteniendo el aliento. Aún él tuvo que hacer un esfuerzo para mantener sus
emociones bajo control y no ceder al instintivo miedo que se gestaba en su
interior. Pero aún así su respiración se fue haciendo más profunda y sus
músculos se tensaron al máximo, listos para responder ante cualquier situación.
De pronto un grito espeluznante resonó en las paredes de la
vieja construcción. Alarmado Nightwing hizo a un lado las precauciones y se
lanzo corriendo hacia el altar mayor temiendo que el prófugo hubiera causado
algún daño grave en su huida. Pero antes de llegar a su destino el joven
enmascarado vio algo inesperado. El ladrón salió de atrás del altar gritando
como un loco y disparando su arma contra la oscuridad. De inmediato el
justiciero hecho mano de su cinturón especial y lanzo un par de boleadoras
contra el asaltante quien nunca supo que fue lo que le derribo.
-Ayuda…. Ayuda…-murmuraba como si estuviera en trance.
-Tranquilízate.-le dijo el joven detective inclinándose sobre
él para examinarlo, pues era obvio que se encontraba en estado de sock. Pero al
hacerlo Nightwing se llevo una desagradable sorpresa, el delincuente estaba
muriendo a causa de una espantosa é inexplicable herida que manchaba de sangre
toda su entrepierna.
-¿Qué te ocurrió?-le pregunto sorprendido, al tiempo que
buscaba algo para frenar la hemorragia, pero antes de que pudiera hacer algo el
asaltante se relajo dramáticamente y murió con una mueca de miedo dibujada en el
rostro. Nightwing lo miro atónito, sintiendo un miedo instintivo recórrele la
espalda. En ese momento recordó a la oficial Parker y se puso de pie para ir en
su busca. Pero antes de que pudiera dar un paso un fuerte olor le hirió la
nariz, una pestilencia propia de cosas y en descomposición desde hacia mucho
tiempo, despertando en él una irresistible idea de muerte.
Nightwing se quedo inmóvil, sin comprender que era lo que
estaba ocurriendo en ese lugar. De pronto, un viento frío y ululante, cargado de
una inenarrable fetidez, con una fuerza de succión inhumana se enroscó en tono
al joven enmascarado y levantándolo del suelo le arrastro hacia la oscuridad del
altar, donde se vio rodeado de gemidos, susurros y risas procases.
-¡No!… ¡no!… ¡Suéltenme!… ¡Que me suelten he dicho!-gritaba
azorado, olvidándose de todo lo que había aprendido al lado de su mentor,
mientras observaba las infernales figuras apenas esbozadas que marchaban
silenciosas sujetándole entre sus garras, mientras reían soezmente. Toda la
atmósfera estaba impregnada por el olor de los sahumerios y la corrupción. De
pronto sus oídos fueron heridos por el estridente tintineo de una campana que,
como una insensata risa, saludaba a un ente desnudo y fosforescente que les
esperaba en medio de las tinieblas.
-¡SUELTENME!-grito el enmascarado debatiéndose furiosamente.
-Ya te he oído.-le respondió una voz humana, o casi, con un
tono grave, firme y profundo. En ese momento el ente desnudo se acerco un poco
al joven prisionero y Nightwing pudo ver que se trataba de un hombre, alto y muy
delgado, cuyo perfil estaba rodeado de una mortecina luz blanca. Sus ojos
estaban llenos de una maldad cruda y helada, que rezumaba a través del halo de
erizados cabellos que aureolaban su cabeza.
-¡Suéltenme ahora mismo o si no…!-
-¡O si no que? Niño tonto. ¿En verdad crees que basta con ser
lo que eres para intimidarnos? ¿Qué tú ira nos haría caer de rodillas? No hay
lugar para esa clase de arrogancia "Dick", ni en el cielo ni en el infierno. Ni
tampoco hay lugar para ella en este mundo. Así que ahora estas muerto.-
Al instante el joven detective sintió una presencia
aterradora, algo que sacudió las fibras más intimas de su ser, una esencia ante
la cual su alma se marchitaba, algo más allá de cualquier demonio,
extraterrestre o cosa que hubiera enfrentado en su vida.
-¡AAAAAAYYYYYYYY!.-grito Dick al sentir la fuerza de su
enemigo. Su cuerpo quedo paralizado, flotando a unos centímetros del piso,
incapaz siquiera de volver la cabeza para mirar como "eso" se acercaba. De
pronto sintió que algo, como miles de afiladas uñas invisibles destrozaban su
traje, a pesar de estar hecho de una aleación de Nomex y Kevlar(***), al tiempo
que le desgarraban la piel provocándole una serie de hemorragias por todo el
cuerpo. Las formas le miraban divertidas, agitando sus enormes garras, mientras
el joven se revolvía furiosamente tratando de liberarse de esas zarpas que lo
someten a esa insufrible humillación.
-¡Nooooooooo, no pueden hacer eso, Noggggggggg- el forcejeo
es intenso, haciendo que Nightwing utilice sus ultimas fuerzas en la oposición
física ante sus agresores, que a pesar de todo no ceden ni siquiera un poco.
-Jejejjjeej, Niño tienes un culo perfecto, unas nalgas
deliciosas.- le dijo la voz, aunque ya no podía ver al hombre extraño, había
desaparecido en la oscuridad, pero si pudo sentir el contacto de unos largos y
afilados dedos acariciando sus musculosas nalgas. Recorriéndolas sin separar las
palmas de las manos del duro trasero de Dick, quien no podía verlos debido a la
oscuridad.
-¡-#$%&&%$$#%& quita tus manos de ahí, bastardo!-grito el
joven a falta de resistencia física, que aun no terminaba, pero que cada vez era
menor por la fatiga, el cansancio y la debilidad, recurría a la oposición
verbal.
Las manos monstruosas y deformes recorrieron el amplio y
redondo trasero de Nightwing en forma circular, lentamente pero de una manera
firme y humillante para cualquier hombre que se preciara de serlo. Los músculos
de Dick estaban tensos, a la defensiva aumentando la dureza de su trasero, jamás
imagino que en su lucha contra el crimen terminaría perdiendo hasta su
virginidad masculina. El asco le sacudía cada vez que esas manos rasposas,
frotándose sobre su piel, acariciándolo obscenamente, para demostrarle que lo
tenían dominado, bajo control, sin oportunidad de escapar, durante su
entrenamiento, cuando Batman lo adiestro para luchar contra el crimen lo preparo
para cualquier tortura física o mental, pero nunca lo entreno para ser capaz de
resistir una violación, una humillación de ese tipo.
El hubiera querido cerrar sus muslos para impedir la invasión
de su intimidad, pero aún eso le estaba negado. En eso escucho la voz de la
bestia que le había vencido, una voz que le resultaba cada vez más odiosa.
-Te vez hermoso así.-le dijo oprimiendo con mayor fuerza para
comenzar a separar esas grandes nalgas, para tener a la vista el culo de su
varonil presa, con su ano pequeño, hermético, rosado, lampiño, que se aprieta
mas al sentirse desprotegido, atacado, próximamente invadido.
-¡Nnoooooo! ¡Déjame! ¡noooooooooo! ¡noooooooooggggg!-los
gritos eran lo único que le quedaba a Dick para tratar de evitar la agresión,
como si pudiera ser posible detener a un monstruo excitado, teniendo su
"objetivo" tan cerca. Tan disponible.
Para quien fuera el dueño de la voz, escuchar los gritos y el
forcejeo del musculoso vigilante era muy placentero, ver como el rebelde joven
se resista a resignarse a ser mancillado. Bajo sus ropas la gran verga escurre,
por la excitación, el deseo, que siente por la pronta posesión de ese macho, por
ese culo que se antoja. Presionando con sus dedos largos y afilados recorre el
contorno del culo de Dick, suavemente, para que la psicosis del macho aumente al
saberse tocado en el culo, al sentir que no puede evitar la penetración, el
manoseo.
-¿Ves? Puedo hacer lo que quiera contigo, como podría hacerlo
con cualquier niñita, sin el más mínimo esfuerzo. Podía matarte ahora mismo,
pero hace mucho tiempo que no me divierto con alguien… ¡Y estoy tan ansioso!
¡Ahhhhh!…¿Sientes como mis dedos empiezan a abrirte el culo Dick? ¡Pues
prepárate porque voy a ir hasta el fondo!-
-¡Ngghhhhhhhh, por favor! ¡Nooooooooo!- suplicó el joven
detective con tal de que respetaran su virginidad, como si pudiera ser eso
posible, estando entre seres que no conocen nada más que sus instintos bestiales
y que tienen frente a ellos un apretado culo que puede recibir y apretar
placenteramente la dura verga de un demonio. Aunque sea de manera forzada, pero
el placer es el placer, sobre todo cuando piensa en que esta humillando a uno de
esos "héroes" americanos.
Nightwing apretó su culo lo mas fuerte que pudo, tratado de
no dejarse vencer por la presión que esos dedos ejercen cada vez mas fuerte en
los bordes de su ano, para tratar de dilatarlo, de abrirlo un poco mas para
poder explorarle las entrañas. El terror que siente aumenta cuando siente como
la fuerza que los dedos del demonio aplican sobre su hermético culo, es cada vez
mayor y esta venciendo la resistencia de ese virginal culo. Las musculosas
piernas de Dick que están sujetas por las sombras empiezan a temblar por el
esfuerzo que hacen para liberarse, para mantener apretadas esas fuertes nalgas,
sin conseguirlo.
Nightwing tenía que soportar las risas burlonas de aquellos
seres deformes que lo sujetaban, disfrutando de la desesperación que siente el
musculoso vigilante por la inminente penetración, por el inminente desflore que
su cuerpo no puede evitar que ocurra.
-¡NNNOOOOOOOOOOOOGGGGGGG!-grito ante el debilitamiento de los
músculos de sus nalgas y su esfínter, que ya no soportan la presión de los dedos
del ser fosforescente Dick trata de evitar de no resignarse de no dejarse, no
puede permitir que ese ser infernal lo use sexualmente, aunque sabe que no hay
nada que pueda evitarlo, sabe que esta indefenso ante aquellas fuerzas
sobrenaturales que podrá disponer de el como cuando y donde lo desee.
-Terminara por gustarte, Dick. Jejeejejejeje… De hecho no te
va a quedar otro remedio.-el placer de la voz aumenta al ver como esta
terminando con la fuerte resistencia del culo de Nightwing, los bordes anales de
ese hermético culo empiezan a separarse levemente. Mostrándose mas gruesos, pero
sin permitir aun una separación total.
-¡Nooooo!... ¡Nooooo!.-.grito Nightwing al sentir como su
carne era desgarrada por esa monstruosidad, cuya ponzoña le quemaba como un
hierro candente. Entonces sintió sobre su cuerpo el toque un centenar de manos
pequeñas, cuyos dedos estaban provistos de diminutas bocas dentadas que
comenzaron a lamer la sangre que brotaba de las heridas en el cuerpo del
vigilante. A cada roce Dick sentía un extraño hormigueo corriéndole por todo el
cuerpo era como si... le estuvieran devorando muy lentamente.
-¡Noooo!... ¡No es posible!... ¡Esto no puede pasarme a
mí!... ¡NOOOOOO!.-sus gritos resonaron por las paredes formadas por la
oscuridad. EL ente río de nuevo, regocijándose con el sufrimiento de su víctima.
-¡Como a una niñita!...-le dijo burlonamente.-¡Déjame ver si
tu culo es tan suculento como lo parece!-mientras hablaba la bestia mando más de
sus interminables tentáculos a rodear el cuerpo de Nightwing hasta que uno de
ellos se enredo en el muslo del joven y su repugnante cabeza justo ante al
varonil ano.
-¡Noooo!... ¡Por favor!... ¡Te lo suplico!... ¡Eso
nooooo!...-grito presa del pánico, tratando de alcanzar la conciencia de esa
cosa. Pero la respuesta no fue la esperada.
-¿Aún no lo entiendes verdad?.-le dijo su cruel verdugo.-¡A
partir de este momento serás "mía" cuando yo quiera, de día o de noche; no
importa donde te escondas o quien pretenda protegerte!. ¡Eres "mía" para
follarte y juro que lo haré. ¡Vaya si lo haré!-
En ese momento los seres que sujetaban el ya agotado, pero
aun rebelde cuerpo de Nightwing le levantaron en vilo y En un alarde de fuerza
sobrehumana le lanzaron por el aire dejando que se estrellara contra el duro
piso de mármol. Luego lo levantaron de nuevo lo arrojaron de un lado a otro como
si fuera una pelota. Al fin los monstruos sin forma lo arrojaron contra una
especie de mesa, colocada a mitad del cuarto, que se mantuvo firme a pesar del
impacto.
Nightwing quedo recargado sobre la mesa, adolorido por los
golpes, nunca supo en que momento los monstruos risueños le tomaron de las
muñecas y le colocaron dos grilletes de oro que le dejaron indefenso.
-¡NOOOOOOO!- grito al tiempo que tiraba desesperadamente de
las cadenas que la inmovilizaban pero su esfuerzo fue en vano y solo le dio
tiempo a otros espantos repitieran la operación, ahora con sus tobillos que
sujetaron del mismo modo. Dejando a su victima con las piernas abiertas y el
trasero levantado. En ese momento Nightwing se dio cuenta de que no estaba sobre
una mesa sino sobre una especie de potro, similar a los que se usaban en su
clase de gimnasia para saltar, cuyas patas estaban firmemente sujetas al piso.
-¡Nnghhhhhhhh!... ¡noooooooooo, por favor, eso, nooooooooooo!
¡nooooooo!-volvió a protestar. Como si alguna frase pudiera hacer reaccionar a
ese animal en celo que espera ansioso por estrenar ese culo apretado.
-
jejejejejeejejej-
la risa del ente era burlona y tan fuerte que resonaba por cada rincón de aquel
lugar infernal. Mientras observa como Nightwing es debatía indefenso. Los
esfuerzo del musculoso joven por oponerse eran poca cosa para la fuerza inhumana
de los habitantes de aquel sitio de pesadilla, quienes reían burlonamente, saben
que no hay nada que pueda evitar que ese culo se salve de conocer un duro
miembro ese mismo día.
En ese momento una cosa horrible apareció ante sus ojos, se
trataba de un monstruoso tentáculo, grueso y largo como una serpiente,
recubierto de pequeñas pero agudas espinas, en cuya punta reinaba un siniestro
ojo rojo. Aquella cosa se contorsiono como una serpiente frente a los ojos del
joven detective.
Sin poder ocultar su terror Nightwing aparto la vista de esa
monstruosa cosa que muy pronto estará dentro d sus entrañas, deshaciéndolas, el
ver un miembro de esa dimensiones únicas en el mundo y saber que, desea entrar
en él, el imaginar el dolor que sentirá de que su culo sea estrechado al máximo
por esa larga verga, que su esfínter anal, destrozado por el grosor, hacen que
forcejeen nuevamente, tratando de levantarse, pero esta fuertemente sujeto.
-¡Nnnnoooooooooggggggh!... ¡No lo hagas! ¡no! ¡Te matare, si
lo haces! ¡Te lo juro!- le advirtió al monstruos fosforescente en un desesperado
intento mas por defender su culo del dolor y su hombría de la humillación.
-
Jejjejejejjej-
la risa burlona de la voz, al ver el efecto que la monstruosa verga causaba en
el aterrado vigilante. Las sombras mantienen las piernas de Nightwing abiertas
en una "V" invertida: Pese a los esfuerzos de Dick por liberarles y así poder
usarlas para golpear, pero las cadenas. Aunque delgadas son suficientes para
evitar que eso suceda. Sin embargo, le dan cierta libertad de que pueda
forcejear, pero jamás de que pueda liberarse, es como un juego sexual de
dominio, y control que aquellos seres encontraban particularmente divertido. El
forcejeo aumenta cuando Dick ve que entre sus dos piernas se coloca aquel ser
plutonico.
-Jejeejejjejeje ¿listo, Dick?- pregunta la voz de la bestia
mientras se coloca justo a la altura del culo del vigilante.
-¡No te atrevas! ¡Te matare, te lo juro, si lo haces,
te...ma...!- el forcejeo aumenta, teniendo el mismo y nulo resultado que los
anteriores. De la verga del monstruo escurre, liquido seminal espeso, sin dejar
de ver el aterrado rostro del prisionero, el ente embarra sus dedos del liquido
seminal que escurre de la cabeza de su verga, la aterrada mirada de Nightwing
sigue ese trayecto de los delgados y largos dedos que se manchan de liquido
seminal, para después ser dirigidos hacia su indefenso culo.
-¡NGGGGGGGGGGNNNNNNN!- grito Nightwing enloquecido de terror,
al tiempo que apretaba sus músculos con todas sus fuerzas, a pesar de que sus
nalgas están algo separadas, por la posición en la cual se encuentra. Su culo se
contrae tratando de ofrecer la mayor resistencia posible ante la dura verga que
esta a punto de invadirlo. Es quizá la única forma que le queda de poder
proteger su virginidad, o de disfrutar los últimos minutos de su
heterosexualidad.
-¡NOGGGGGGGGGHHHHH!-un desesperado grito cuando ve que la
cabeza de la verga del monstruo se acerca peligrosamente a su culo,
recorriéndolo, en forma circular, sin hacer ningún intento por penetrarlo, aun
no siente la penetración de forma física, pero su mirada, sabe que eso solo será
cuestión de minutos, por lo que su pánico se apodera de su cuerpo.
-Nnngggggggggggggggg. TE MATARE, aggggggggggggggghhhhh- el
forcejeo provoca risas que resuenan enloquecidas en las infinitas tinieblas que
rodean a los protagonistas de aquel largo y extraño drama.
Para Nightwing el terror no lo deja, se apodera de el mas aun
cuando esa dura y negra cabeza provista de un ojo, por no mencionar las espinas,
y cubierta de liquido seminal hace el primer embiste para entrar en su culo, es
un empujón leve realmente, para ir preparando el culo, para ir probando la
resistencia del vigilante ante la penetración. Dick aprieta el culo, para
resistir, le gustaría tratar de alejar su mirada del descomunal miembro que
ronda su culo, pero es imposible, el terror el miedo están en el, el primer
ataque es tan leve que es resistido por su culo, pero sabe que, quien quiera que
este controlando a aquella bestia solo esta jugando con él.
El tercer intento es mas fuerte y la resistencia anal de Dick
esta al limite, esta agotado todo su cuerpo incluyendo su culo. No tiene fuerza
para resistir una presión más fuerte, su culo es lubricado por el abundante
líquido seminal que es secretado por esa jugosa verga infernal.
Las miradas de Nightwing y de la criatura se encuentran,
mientras la mirada del monstruo es burlona, la de Dick es de terror, de pánico
aprieta las mandíbulas su rostro gesticula denotando el enorme esfuerzo que hace
en su situación por defenderse. Aterrándose mas al sentir como esa verga va
ganando terreno como va separando poco a poco su culo virgen.
-¡Nggggghhhhhhhh!-entre dientes, pretende oponerse una vez
mas, trata de negar la curda realidad anal que le espera. La burla en la mirada
de la bestia aumenta al sentir como su la cabeza de su verga se abre camino en
el apretado culo, es inútil el esfuerzo por mantener la virginidad, esa dura y
gran cabeza separa los pliegues anales y resbala traspasando de golpe el anillo
anal.
-ASÍ AHHHHHHHHHHH- un gemido de triunfo, sobre el rebelde
culo
-¡NOOOOOOOOOOOOOOO!-gruesas lagrimas resbalaban por las
mejillas de Nightwing, el dolor de que su culo sea estrechado al máximo,
distendido, el sentirse usado, como mujer, como una puta, mueve sus piernas pero
nada evita que esa cabeza se empieza a introducir lentamente. Las manos del ente
toman la cadera del vigilante por los lados, parte lateral de la nalga, para
tener mejor impulso al penetrar, su verga solo esta la cabeza dentro del cuerpo
del otrora defensor de Büdhaven.
-NIÑITA- le dice a la cara mientras empuja un poco mas su
verga en las entrañas del macho.
La humillación del vigilante es enorme, el dolor intenso, y
la vergüenza es inigualable, como podría volver a casa, como puede olvidar que
no fue capaz de defender su culo con la misma eficacia que defendió su ciudad.
Lagrimas de rabia impotencia y humillación, no solo esta perdiendo la
virginidad, sino toda su hombría, sentirse sexualmente usado por aquel demonio
es demasiada humillación para un hombre como él.
-¿Listo?- preguntó la bestia viendo directamente a Dick.
¿Listo? ¿Que quiso preguntarle? Se pregunta el joven
detective mentalmente, la pregunta lo toma por sorpresa, siente como esa dura
cabeza de verga esta en sus entrañas. La respuesta a su extrañeza es casi
inmediata, usando sus manos que mantienen su cadera firme, el ente empuja de
golpe su descomunal verga en las entrañas del desprevenido culo.
-¡AGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!-el intenso dolor en las
entrañas casi lo hace perder el sentido, de dolor y humillación el intenso grito
que ese fuerte macho emite hace que las sombras rían a carcajadas burlándose de
la sorpresiva embestida, de cómo esos casi 30 cm. de dura y gruesa carne se
abren paso en las entrañas del joven detective.
-JEJEJEJEJEEJEJ…. JEJEJEJEJE… JEJEJEJEEJEJEJEJ….EJEJEJEJEJE….
-JEJEJEJEEJEJEJEJEJ
-¡Ahhhhhhhhhhhh!-un gemido de satisfacción por parte del
propio monstruo al sentir como todo el contorno de su gruesa verga es apretado
placenteramente por las entrañas de Nightwing.
-¡Aghhhhhhhh! ¡Ahhhhhhhhh!... ¡mhhhggggmhhh!-la mente de Dick
estaba aturdida, resistiéndose a asimilar lo que le estaba ocurriendo, pero el
dolor se lo gritaba a cada segundo, sus entrañas estaban desgarradas, su
esfínter anal estrangula esa dura verga, su mente estaba a un paso de la
inconciencia, ve la imagen burlona del ser fosforescente y escucha la voz lejana
riendo, siente como el cuerpo frío y gelatinoso de la criatura esta en contacto
con su lampiño culo, frotándolo, humillándolo.
-¡Aaaaghhhhh!... ¡Ahhhhhhh!... ¡ya nooo, por favgggg!-suplica
derrotado, pide clemencia para su culo, para su hombría a punto de perder el
sentido, sintiendo como sus vísceras son movidas de lugar cada vez que esa verga
entra en su culo. Su mente esta a punto de perderse en la inconciencia.
-¡COMO UNA NIÑITA!-repitió la voz. Mientras intensifica los
movimientos de vaivén en las entrañas del musculoso macho. Nightwing sintió como
todo su cuerpo estaba agotado, incapaz de ofrecer alguna resistencia, ha sido
humillado de la peor forma que un hombre puede serlo. En su mente resuenan las
palabras de la voz "como a una niñita". Mientras siente como esa dura carne se
niega a abandonar su recto, machacándole los intestino una y otra vez, las
embestidas de la bestia se hacen mas frecuentas y con mas fuerza, para hacer el
mayor daño posible al derrotado vigilante, Dick siente que no resistirá mas,
desea perder el sentido, no darse cuanta de lo que le sucede, pensar que todo es
una pesadilla, pero no es así la dureza en su interior le recuerda su situación
su mente se niega a perderse en la oscuridad, así que ene se estado de
semiinconsciencia, la perversa verga de monstruo, somete su culo, dominándolo
humillándolo hasta los extremos. Recordándole a cada momento cual será su lugar
de ahora en adelante.
Las zarpas de la bestia se deslizan de la cadera de Nightwing
hasta su pecho, su musculoso pecho de pezones café oscuro, bien formados, los
dedos de la bestia se apoderan de ese duros, férreos y varoniles, pecho, lo
recorren firme y lentamente.
-¡Aaghhhhh!... ¡Noooooo!... ¡Aaaabhhhhggggg!-un gemido menos
fuerte escapa de la ya adolorida garganta de Nightwing al sentir que sus pezones
son estirados y pellizcados con furia por los dedos del ente mientras continua
con el mete y saca de su verga en el hormado culo de su víctima.
-¡Ya nogggggggg!... ¡Yaaa por favgggggg!-suplica el agotado
vigilante. Provocando que las risas burlonas aumenten al ver como el culo ya
acepta esa verga, por no tener fuerzas para oponerse, y que el musculoso pecho
de Dick empieza a tornarse enrojecido por los pellizcos de la bestia. Así como
los pezones se endurecen por la manipulación.
-¡Aaghhhhhhhhhhh!-cada embestida lastima el interior de
Nightwing, cada minuto que pasa, lo hace sentir mas degradado mental y
físicamente, su culo es obligado a aceptar, es obligado a dilatarse, es obligado
a ajustarse al diámetro de esa carne oscura y dura que se estremece de placer al
sentir la presión de su esfínter sobre ella, el dolor no disminuye, Dick
mantiene contraído el culo y las entrañas, tratando de mostrar al menos esa
pequeña resistencia, antes de estar derrotado, ya jamás será un hombre al 100 %
lo, sabe o mas bien lo siente, no solo esta perdiendo el culo en esa penetración
sino toda su vida pasada ha sido perforada y violada.
Los calientes disparos de abundante semen en lo mas profundo
de sus entrañas le indican al vigilante que la violación ha siso efectuada
completamente, esa gran y gruesa verga se contrae, escupiendo una y otra vez su
blanca secreción en el intestino del varonil soldado. Quemándole las entrañas
como si fuera ácido. El ardor de sentir su culo lleno de semen, esa secreción
caliente que choca una y otra vez, en cada ocasión que es disparada por esa
persistente verga.
-¡Aaaaghhhhhh!-lagrimas de humillación de que en su cuerpo
quede la huella del semen, la semilla de su enemigo, el robo de su hombría,
hacen que el atractivo americano se desahogue, las lagrimas resbalan por sus
mejillas aunque el trata de resistirse a dejarse quebrantar mas.
-Ha sido muy divertido mi niño.-le dijo el ente apareciendo
otra vez ante sus ojos.-Tanto que me quedare con un recuerdo.-
-¿Un recuerdo?-repitió Nightwing abriendo los ojos para
contemplar la cara del aquel que lo había violado. Ante él apareció un rostro
estrecho, de finos rasgos, ahora bañados por la mortecina luz blanca. Entonces
el ente sonrió y abrió la boca de un modo horrible, la abrió hasta lo imposible,
y Dick supo que iba a morir. Aquella certeza golpeo en sus entrañas como un
cuchillo en el momento en que vio que algo salía de la boca del extraño ser,
algo largo y húmedo que se lanzo contra su entrepierna con la velocidad de un
relámpago.
El último grito se escucho hasta la calle.
Continuara…
Autor: CronCruac.
(*) ECG son las siglas, en inglés, de Electro Cardiograma
(**) Cualquier Otaku que se precié de serlo sin duda reconoce
a la chica de la imagen como Claudia Grand, una de las oficiales del SDF-1 de la
serie Robotech, desafortunadamente ella es la única (al menos que yo haya visto)
mujer afroamericana que ha aparecido en una serie de anime. Razón por la cual,
aunque tiene algunas diferencias con la mujer que describo en el relato, es la
que más se acerca a mi idea original.
(**)Nomex y Kevlar son dos elementos, no se si ficticios o
reales, que sirven para crear un tipo de blindaje ligero, según los comis,
resistente al impacto de armas de calibres pequeños y disparos indirectos.