"La sodomizacion de Encarna"
Lo que voy a relatar ocurrió unos días atrás. Me llamo
Encarna, tengo 43 años, estoy casada y nunca había tenido ninguna relación
extramatrimonial hasta esta que les voy a contar a continuación, siempre he sido
lo que se entiende por una mujer decente y fiel.
Me conservo bien para mi edad, no me considero guapa pero si
atractiva, ojos negros con gafas, labios semigruesos, 170 de altura y algo
rellenita con hermosos pechos , algo caídos y culo grande y respingón. No me
gusta pintarme demasiado eso si, los labios y las uñas siempre rojos.
Me describo en detalle y cuento esta historia por petición
expresa suya, también debo decir como me avergüenza hacerlo y recordarlo.
Todo comenzó tonteando por Internet, nos conocimos en un
chat, Gustavo se llamaba, no era con el primero que tenia conversaciones, a
veces algo subiditas de tono, pero con el era distinto, en aquellas
conversaciones conseguía realmente que me sintiera entregada y sin voluntad, a
su servicio, esos jueguecitos me gustaban, pero lo que nunca había pensado es
que se convertiría en realidad.
Siempre me había negado a quedar con nadie del chat, el nunca
me propuso ninguna cita al vivir en otro continente. Tenia la habilidad de
conseguir con su conversación obtener mi entrega total… mantuvimos muchas
charlas sobre como seria un supuesto encuentro en un hotel, en el coche, en el
lavabo del restaurante…incluso compartiéndome con alguien mas. Su lenguaje hacia
mi siempre era en plan obsceno y dominante, yo empezaba negándome y el a veces
empleada mano dura para doblegarme, me azota y humillaba hasta que yo acababa
entregándome a sus juegos, aquello me excitaba.
Hace unos días, (mi marido trabaja en un taxi y vuelve
tarde), estábamos en una de nuestras sesiones de chat, me había pedido que me
quitara el sujetador, que me pusiera unas bragas viejas y las hiciera un agujero
por la parte de atrás, abajo, dejando al aire parte de mi trasero objeto de su
deseo y fantasías y me pusiera medias, ligueros y zapatos altos de tacón, me
excitaba mucho obedecerle, cuando al cabo de un rato ya me tenia totalmente
entregada me dijo que estaba en mi ciudad, había venido de vacaciones y deseaba
"usarme" en ese mismo momento.
Me dio 30 minutos para que me pusiera una blusa ajustada, una
falda por la rodilla y me presentara así vestida en el cibercafe en el que se
encontraba. Debería de llevar también una pulsera en el tobillo para
reconocerme.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo y sin pensarlo dos veces,
muy nerviosa, me prepare para acudir… no sabia en ese momento la que me
esperaba. Me apresure nerviosa hacia el lugar de encuentro, solo sabia que era
mas joven que yo y debería esperar su señal. Permanecí unos minutos de pie en
medio del local como el me había pedido, me parecieron horas, hasta que un
hombre de unos 50 años con aspecto rudo y acento argentino se dirigió a mi y me
pidió que le acompañara a la oficina (será el?... no puede ser, debería de ser
mas joven que yo) , le acompañe nerviosa, abrió la puerta y le dijo al que se
encontraba dentro que su mercancía había llegado, refiriéndose a mi , cuando
estuve dentro cerro la puerta dejándome a solas con Gustavo, él si era, joven,
alto, con facciones duras y fornido:
- "Hola Encarna, este local lo regenta ese señor que es mi
tío, vine a visitarle y ... de paso conocer a mi zorrita y dejarla un recuerdo
inolvidable".
- "Hola Gustavo, que sorpresa todo esto".
- "Basta de palabrería, no he venido de tan lejos para perder
el tiempo, levanta tus faldas con tus manos y muéstrame lo obediente que eres".
Muy nerviosa me di la vuelta y remangue un poco mis faldas
mostrándole mis nalgas…mis bragas rotas, se entretuvo en mirarme, de arriba a
abajo, me hizo girar para verme bien mientras sonreía... Me ato las manos a la
espalda, remango mi falda y me hizo empinar el culo para arrancarme la bragas y
comenzar a azotarlo violentamente con su mano,. Empecé a dar grititos y
entremedias le pedía que no lo hiciera, sabia que eso le gustaba, y me azotaba
mas violentamente todavía, gritaba de dolor y excitación por la situación,
entregada al castigo de un desconocido. A veces paraba y me acariciaba mi sexo,
entonces se me abría mucho, me relajaba y me mojaba, luego otra tanda de azotes,
así alternando estuvo bastante tiempo.
Cuando el culo ya me escocia me desató las manos, pensé que
el castigo había terminado y ahora me follaría, ilusa de mi, me desabrocho la
blusa dejando mis pechos al aire, me los magreo y pellizco mis pezones, entonces
se quito la correa, la enrollo en su mano y empezó a pasármela por los pechos,
era ancha, con puntas de metal sobre su superficie… le mire asustada.
- "OOhh… no por favor " le imploré
Me soltó las manos y me empujo hacia una mesa.
- "Calla zorrón, apóyate en la mesa y levanta ese asqueroso
culo de zorra"
Me apoye en la mesa lista para recibir mi castigo cuando
comenzó a acariciar mis doloridas nalgas con suavidad, aquello me hizo
estremecer y gemir de gusto cuando de repente se aparto sin avisar y me empezó a
azotar con la correa una, otra, otra vez, a cada impacto gritaba de dolor y mi
cuerpo se estremecía, el se excitaba mas con mi dolor, así estuvo durante un
rato hasta que me hizo poner de rodillas, se colocó frente a mi, y me pidió que
se la sacara y se la chupara.
Le baje la cremallera y los pantalones nerviosa y excitada,
ya tenia conocimiento de que el tamaño de su miembro era algo mayor de lo
normal, pero me impacto al verlo al natural, bastante mayor de lo que yo estaba
acostumbrada, cuando se lo empecé a manosear se le puso durísima, lo lleve a mi
boca y lo empecé a lamer, con mi lengua lamía el capullo, se lo chupaba, apenas
cabía mas. El estaba muy excitado, de repente lo saco de mi boca protestando y
diciendo que no servia ni para chupársela. Manejándolo con una mano y
sujetándome la cabeza con la otra me golpeo con su dura polla en la cara una y
otra vez, en una mejilla, en la otra, en la boca para a continuación abofetearme
tres o cuatro veces en cada mejilla.
Aquello fue excepcional, en ninguna otra situación hubiera
consentido que nadie me abofeteara así, pero en aquellos momentos me hizo
estremecer de placer.
A continuación me puso una venda en los ojos y me hizo
colocar a cuatro patas en el suelo, muy abierta, note como con una mano
acariciaba mi sexo mientras con la otra mano me untaba algo en mi trasero,
lubricante… sus dedos acariciaban mi aun virgen culo, noté como un dedo
acariciaba la entrada…le pedí que no hiciera eso y otra tanda de azotes fue su
respuesta.
Me acaricio hasta que metió la punta de su dedo, luego le
metió poco a poco para sacarle y volverle a meter, así estuvo durante un rato
hasta que me puso a cien por hora, sentía algo distinto y especial, cuando me
dijo que iba a desvirgarme el culo.
A todo esto notaba como flases acompañados de chasquidos,
inicialmente no le di importancia, después comprendí lo que era.
Le suplique que no me hiciera daño, a lo que contestó que si,
que si me iba a doler.
Sin mas palabras me sujeto de las caderas y me aproximo la
punta de su miembro a mi trasero, su polla buscaba entrar en mi agujero, respire
hondo, notaba la presión, la punta enseguida encontró el camino, logro
penetrarme el culo. Lo fue haciendo lentamente mientras yo aguantaba el dolor,
aunque le costo un poco consiguió entrar, me dolía le volví a suplicar por favor
que no me la metiera entera, sin que me hiciera caso, al contrario parecía que
mis suplicas le aceleraban mas. Además de mi sexo, mis ojos también se
humedecieron, me sentía humillada , también excitada.
Empujaba con ganas, hasta que consiguió metérmela creo que
toda. Sentí dolor, mucho dolor cuando me la metió, solté un irreprimible quejido
y mis nalgas se tensaron en un instintivo y vano intento por ofrecer
resistencia, gritaba y gemía de dolor. Comenzó a entrar y salir, despacio al
principio, notaba como me desgarraba por dentro al tiempo que me decía
obscenidades. Sentía que me partía en dos, creía que iba a reventar, mi culo me
ardía por dentro, gemía y sollozaba mientras el me bombeaba cada vez mas fuerte
metiendo y sacando aquel pedazo de carne, su movimiento era brutal, dentro,
fuera, dentro, fuera. Me sentía brutalmente empalada.
Me entraron unas ganas enormes de cagar, le suplique que
terminara, la sentía cada vez mas gorda en mi interior, sus envites hacían que
mi cabeza se golpeara contra la pared, hasta que soltando un berrido bestial se
corrió inundándome toda por dentro , sentía como expulsaba chorros de semen
caliente en mi interior.
Me sentí aliviada cuando salio de dentro de mi, aunque me
duro poco. Me quito la venda de los ojos y cual fue mi sorpresa al ver que no
estábamos solos. Su tío y un mulato estaban ahí, con una maquina de fotos en la
mano, enseguida comprendí de donde venían los chasquidos.
- "Un estupendo culo zorra" me dijo Gustavo al tiempo que me
soltaba un par de azotes, "y unas estupendas fotos que tenemos tuyas. Mira
zorrita, yo ahora tengo que salir, cuando termines aquí y regreses a casa quiero
que hagas lo siguiente: Escribe con detalle todo lo que ha sucedido esta noche y
lo envias a una pagina de relatos de Internet, lo llamas –La sodomizacion de
Encarna- ya tendrás mas noticias mías. Ah! y se obediente, a tu marido no creo
que le guste ver como azotan y le follan el culo a su mujercita. Ahora te dejo
con unos paisanos."
- "No por favor, no me hagas esto, me vas a dejar aquí?, con
ellos?". En esos momentos sentí angustia y miedo, pero al mismo tiempo era
consciente de que yo había ido allí voluntariamente.
"Es vuestra chicos, yo tengo que marchar".
Iba a incorporarme cuando su tío se acerco a mi bajándose la
bragueta e indicándome que me arrodillara , "No te levantes puta que ahora me la
vas a chupar a mí". Atónita y sin poder reaccionar le obedecí arrodillándome al
tiempo que se la sacaba. El mulato en ese momento disparo una foto, y le pedí
que no me hiciera mas.
Menudo error, el otro pareció enfurecer; "Zorra quien ha
pedido tu opinión?", me abofeteo la cara, varias veces al tiempo que me
insultaba "Ahora le vas a pedir por favor que te haga fotos mientras me la
chupas, vamos" , me volvió a cruzar la cara
Este si que hacia daño, me ardían las mejillas, estaba claro,
lo mejor era obedecer, y se lo acabé pidiendo:
- "Por favor, fotografíame mientras se la… chupo" le pedí muerta por la
humillación, aunque no había parado de fotografiarme.
Me agarro por los pelos y llevándome la cabeza hacia atrás me
metió toda la polla en la boca, empezó a moverse metiéndola y sacándola, como si
me estuviera follando, le olía a sudor y la tenia muy dura. El mulato, ya
desnudo, se acerco por detrás y empezó a tocarme las nalgas, a separarlas.
- "Vaya culo mas hermoso. Está sangrando un poquito y está
pidiendo que lo follen otra vez" Algo así decía mientras me arrimaba su polla.
Sin poder evitarlo me la metió, sentí de nuevo mi culo
follado, esta vez me follaban también la boca, este rápidamente se corrió
sujetándome la cabeza y derramando todo su semen dentro de mi boca . Al mismo
tiempo sentía como me golpeaban los huevos del mulato en cada envite. Me estuvo
follando el culo un rato hasta que se le puso muy dura y berreando me la saco
rápidamente y viniendo al frente me hizo chupársela, así, recién salida de mi
culo, con algunos restos de heces y un hilillo se sangre me la metió en la boca
para rápidamente dispararme lo que eran chorros de semen en mi garganta, me
lleno toda.
Ooohh… que vergüenza, al final no lo pude superar y me dio
una arcada, a lo que el otro respondió con una tunda de azotes…
- "JA,JA,JA, además de zorra eres estupida ,me voy a follar
yo también este culo"
Y así hizo, me estuvo follando el culo mucho rato, hasta que
se corrió dentro de el. Creía que no podía mas, tenia el culo destrozado.
Se fueron indicándome donde estaba la salida, no me dejaron
ni ir a mear, ni tan siquiera pude lavarme, eso si, me advirtieron que fuera
obediente por la cuenta que me traía.
Me recompuse la ropa como pude. Era ya muy tarde, no me
atreví a tomar un taxi no diera la maldita casualidad que me encontrara con mi
marido, la ciudad no es muy grande; y en el autobús me daba vergüenza entrar con
las pintas que debía de llevar así es que comencé a caminar. Me escocia mucho el
culo, caminaba despacio, me sentía humillada, en mis nalgas y mis mejillas aún
permanecía el dolor de la paliza, aun así deseaba haber podido disfrutar de
algún orgasmo.
Al llegar a casa mi marido había llegado, se estaba duchando.
Puse como excusa un enorme dolor de cabeza para acostarme y evitar que me
pudiera ver alguna señal. Fueron también otros momentos angustiosos.
De esto hace ahora 12 días, estuve durante 4 sin poder
sentarme a gusto, aun al día de hoy todavía a veces me resiento.
Hasta ahora no he vuelto a tener noticias de ellos, temo por
las fotos, que puedan propagarlas por Internet y llegue a verlas mi marido.
Por favor, si alguien cree reconocerme en alguna y fuera tan
amable de contactar conmigo, mi dirección es
encarna40@ozu.es