La familia de esclavas 3.
Yo no comparto esclavas, no las cedo, ni las vendo... Pero,
sí acepto eventualmente que alguna de sus amigas, es un compromiso y una tarea
de cualidad. Que en un momento u otro ha de afrontar una esclava: darle a su amo
alguien que quiere, para darse parte de sí misma.
Y ante "ella", la colaboradora "esclava", esa amiga, será una
vez y otra manipulada y colocada/drogada "la amiga", ella deberá desvestirla y
hacer cosas. Si, también a la sumisa, le haré cosas "especiales" ante la otra
chica, para humillarla y que la otra se percate, de cómo es.
Algo parecido, surgió en un momento de sus vidas, respecto a
su madre-hermana-hija. Es importante hacer cosas, queridas y otras no deseadas
estando con ellas. Las otras, pueden colaborar, pero serán actrices secundarias.
La que ha donado a su amiga es especial, eso es algo que un amo valora (tener
colaboración de una sumisa, para "eventualmente" incrementar el grupo).
Pero esas otras, son una lluvia de verano, no algo tan
estable, no es como con estas tres esclavas y familiares perras humanas. Al
menos de momento, luego quien sabe… Pero, con tres esclavas, que son de la misma
familia y con edades variadas de 45, 30 y 18 no puedo quejarme. Centro de 10 o
15 años, o si "antes" surge alguien, dulce y sumisa y se acoge a mí
"espontáneamente". Como se dice, quien sabe... Quizás, quizás…
La boca la utilizan especialmente bien, para mamarme y darme
besos. Su coño se lo cuidan y varían su arreglo, desde estar depiladas, hasta
recortárselo ante mí presencia o dejarse que le crezcan los pelos largos (de
este modo le gotea el flujo, y se pueden ver sus rocíos de deseos).
Cada vez se alternan los cambios, pero nunca dura mucho lo de
llevar pelos largos, en el coño. Me gusta verlos y con pelo se ven menos, pero
huelen más. La que tiene más oloroso y más ácido el sabor es Gemma (la madre),
luego va Clara (que es la que tiene la forma de coño más bonita y la que tiene
amigas más apetecibles, las selecciona para mí).
Encarna, tiene un coñito fino, más chico, más dulce, más
productor de flujos y más perversa (también selecciona sus amigas, las invita a
porros y las toca, lo justo para que luego estén en su puntito para mí). Se
puede decir, que Encarna, tiene sumisas, que beben sus vientos por ella y se me
entregan a mí…
Encarna, lleva años haciendo hacer a sus amigas lo que
aprende de mí, las acostumbra y las vuelve bisexuales, con ganas de sexo a todas
horas, les hace romper con sus novios (si los tenían) y las hace ponerse al
teléfono y hacer lo que les digo.
Luego, le doy unas sesiones de doma fuertes, y pasamos a
mayores. Encarna es dependiente en extremo de mis cariños, pues me ve como su
pareja, su padre, su amante y su ser está pendiente de mi universo, darse más,
ser más mía que las otras, traerme otras chicas, entregarse para ser mejor
esclava.
Las tengo acostumbradas a no correrse, sin pedir permiso. Lo
deben de pedir, estando solos (pocas veces, pues vivimos juntos), o en presencia
de las otras. Y lo piden, diciendo me dejas correr amo, o puedo correrme amo,
tengo ganas de correrme mi amo.
Las otras, tuercen el gesto, pero a ellas les pasa lo mismo.
No hay intimidad a solas, si no las considero merecedoras de ello. Cuando eso
pasa es un premio, y las otras a veces nos siguen y ponen la orejita para oír, o
bien ve la proyección de la cámara (si he decidido permitir eso).
En esas ocasiones, las otras se apuntan la jugada y cuando
tengan oportunidad, castigarán a la que ha tenido mi cuerpo para ella sola.
Considero justa esta competición, así se entregan más y aprenden de las otras
dos, como hacer más feliz (felaciones, enculándose conmigo, pinzas, azotes,
posturas y palabras que me gustan).
Tragan mi leche, aceptan mi saliva. Aceptan mis meadas y
alguna siente como entra el orín y llena su boca, hace enjuagues y luego se lava
la boca. Me lamen el ano, y se hacen dedeos a si mismas. Están bastante
enceladas, y lo aprovechan a la menor oportunidad.
La madre, Gemma, me ofrece su cuerpo más maduro, conoce bien
a sus hijas, me dice los límites de ellas, ella se supera cada vez; me entrega
más dolor, y acepta las maderas y los cueros de fustas más duros. Es una esclava
con experiencia y con necesidades más intensas, es mi perra alfa. Encarna, se da
dejándose llevar de aquí para allá, muy sumisamente, es mi perra beta. Y
Encarna, es activamente mi esclava y me da ideas para las otras, es mi perra
gamma y la más morbosa, la que aporta más amigas a domas.
Encarna, la menor se ha educado conmigo, como el amante de su
madre y hermana. Y ha visto como le crecían los dientes de la boca y como su
coño empezaba a dar bocado, con dientes. Viendo lo que sentían las otras dos. Es
coqueta, muy lanzada y dependiente de mí, algo envidiosa y resultona con sus
amigas. A parte, es muy inteligente y lleva un nivel académico sobrado.
Ellas tres, están por su voluntad, disfrutando de los
momentos. Tienen que esforzarse, por tener su dosis de amor. También tienen sus
dosis de "sustancias" (de leche de polla, drogas y porros). Cuando hacen algo
que no gusta, se retrasan en alguna de sus tareas o incluso por minar sus
seguridades, las hago sentarse conmigo y contemplar lo que hago con alguna de
las otras dos.
Es curioso ver como se calientan, cruzan y separa, abren y
cierran sus piernas y sus puños. Estiran sus vestidos o su faldita, el
pantaloncito corto; o juegan con sus dedos o con el asiento. Pero, miran y me
miran a mí, un par de veces (más sería insolencia y castigo sobre castigo).
Mis límites, son evidentes respetar la vida, no mutilarlas. Y
ellas se ceden se entregan más, siguen un camino hacia mí, aceptan insultos,
humillaciones, azotes, aretes, piercings y tatuajes. Y para todo ha de pedir
permiso, llamarme a mi móvil si tiene dudas y respetar mi derecho a la intimidad
(ellas tienen la intimidad que les concedo).
Las hago desnudarse, apoyadas en la pared, siendo miradas por
las otras, que solo se tocarán si piden permiso y yo se lo concedo (eso si las
dejo mirar, pero me gusta que la que se desnuda lo haga como una perra, antes
las otras).
Apoyada a la pared, le acaricio las nalgas, la cinturilla
justo donde empieza a bajar el culito y donde está el inicio de su espalda, paso
mis manos por su vientre, voy de un lado al otro, acaricio sus pechos y
especialmente sus aureolas y pezones. Si tiene duros los pezones, los estiro,
los hundo y se los retuerzo.
Las otras miran, y más cuando le acaricio el pubis (peludito
algunas veces, arreglado bastantes veces y depiladito en muchas ocasiones).
Siento como en silenció, surgen gemidos y como los dientes de la "torturada
sexualmente" muerden sus labios, pero también las otras se los muerden, miran lo
que le hago y se imaginan en su lugar, sujetan la tela del cubridor o funda del
sillón o sofá.
Y empiezan a respirar, a humedecerse y a mirar, para pedir
permiso para tocarse (eso llega, pero a veces se lo niego un buen rato). NO es
justo que gocen, al mismo tiempo que la puta que se deja meter mano y está
calentándose sabiéndose una guarra ante su familia…