Hola soy Esther como siempre contándoles mis
travesuras. Hace muy poco me sucedió algo, que pensé les gustaría saber.
Como saben trabajo en una empresa de ventas, y donde hay ventas siempre
hay metas, y estas traen consigo mucha presión. Como ya saben las
presiones conducen definitivamente a un alto nivel de estrés, que si no
logras eliminar, te puede provocar hasta la muerte misma. Yo estaba
acumulando mucho y necesitaba eliminarlo de mi sistema pronto, antes de
que él terminara conmigo.
Llevaba un tiempo probando diferentes alternativas,
para liberar el estrés, estuve haciendo yoga, aeróbicos, incluso hasta
kickboxing pero que va, nada lograba ayudarme a eliminar el estrés que
las metas mensuales me estaban generando.
Una tarde al salir de mi oficina me dirigí a un
parque cercano. El mismo era bordeado por un hermoso lago, habían patos
silvestres, y también varios caminitos por donde varias personas
corrían. Esa tarde me urgía paz, por lo que busque un banquito frente al
lago y me senté dejando mi vista vagar.
Casi sin darme cuenta, comencé a fijarme en cuantas
personas se estaba ejercitando, ya sea corriendo por el parque o
simplemente caminando. Llevaba un rato observando todo cuando vi. un
caballero que capturo mi atención. Se notaba que era mexicano, su piel
dorada, su pelo tan negro como el azabache, esos ojos pequeños que por
un momento tropezaron con los míos, no dejaba lugar a duda, era un
mexicano. Me fije en el ya que comenzó a hacer ejercicios de
calentamiento muy cerca de donde estaba sentada. Su cuerpo era sólido, a
simple vista se notaba las horas que pasaba ejercitándose. No me había
dado cuenta con cuanta fijeza le estaba observando hasta que inclinando
un poco el rostro me saludo con un "Señorita"—dejando me saber que sabía
que estaba siendo observado por mi. Me sonroje sin poder disimular,
nerviosa mire mi reloj fijándome en la hora, un "Ahh que tarde se me
hizo" – me levante dando gracias a Dios por tener una excusa para irme,
pero a la vez, un poco decepcionada de no haber podido detenerme y
disfrutar un poco más de la "Hermosa vista" que tenía.
Al día siguiente me encontraba ansiosa por que las
labores en la oficina terminaran pues le había comentado a mi marido que
comenzaría a caminar y correr, obviamente no le dije donde, no vaya a
darle por aparecer en el lugar. Tan pronto dio la hora de salida, me
dirigí al baño, cambiando mi ropa de oficina, por un conjunto de
pantaloncitos lycra negros deportivos que bien moldeaba mi cuerpo como
una segunda piel.
De prisa me dirigí al parque, con la vista
recorriendo el lugar. Suave comencé a caminar suave, simulando que
estaba ejercitándome, mientras mi vista se paseaba buscando… vi. a
varios deportistas, pero él no estaba por ningún lado. El tiempo volaba,
y pronto me senté donde mismo lo había hecho el día anterior. Mirando
hacia el lago, deje escapar un suspiro, cuando una sombra de pronto me
cubrió, inmediatamente seguida de "Buenas tardes señorita, soy Ángel, es
un placer verla de nuevo."—al decir esto me tendió su mano, increíble
pero solo pude observar sus dedos… largos, justo como me gustan. No es
que yo sea golosa, pero mis pensamientos comenzaron a volar pensando en
esos dedos… "Buenas tardes Ángel," – tartamudee, un poco por mis
pensamientos, un poco porque aunque deseaba verlo una vez más, no tenía
nada programado. "Ayer no pude dejar de notar su presencia, es usted muy
hermosa, y resplandecía entre todos." Una vez más en tan solo dos días
este hermoso ejemplar, me hacía sonrojar… "Trabajo en una empresa muy
cerca de aquí y aprovecho siempre en las tardes para ejercitarme, ya que
me preparo para unas carreras importantes." – me comento al notar mi
sonrojo.
Hablando de cosas triviales fue pasando el tiempo
hasta que tuvimos que partir, no sin dejar en mi la huella de su
elegante coquetería que caló sin duda en mi. Pronto se volvió costumbre
y cada tarde, esperaba ansiosa mi salida, para ir al encuentro de Ángel…
quien definitivamente me ayudaba a liberar el estrés. Mi esposo para
nada se preocupaba, ni tenía la más mínima sospecha.
Una tarde caminando junto a Ángel, ya comenzando a
caer la noche, Ángel me agarró por la cintura al pasar bajo las ramas de
un gran cedro, y empujándome contra el mismo, acerco su boca a la mía, a
la vez que sus ojos buscaban los míos. Me sentí casi hipnotizada con su
mirada ansiosa, con sus labios que se acercaban a los míos, y sin poder
contenerme mordí mi labio inferior como hago cada vez, que algo me
excita, que deseo algo, o sencillamente cuando deseo provocar. En Ángel
no quedaron dudas y su boca se adueño de la mía, su lengua entraba
profundo, la mía fue al encuentro de la suya uniéndonos en un beso
cargado de erotismo, lleno de sensualidad. Aquel beso nos estaba
transportando, sentí como comenzaba a humedecerse mi conchita. Nuestras
lenguas, en una apasionada guerra donde ambos perdíamos el aliento.
Busque sus ojos, el busco los míos, a la vez que sentía una de sus
fuertes manos buscar mi centro. Abrió toda su palma queriendo abarcar
toda mi cosita y comenzó a palpar. En más de una ocasión les he dicho
como me pone una mano recorriendo mi chochito. Ufff me sentía en una
tensión sexual que estaba provocando temblores en todo mi cuerpo. Apenas
lograba respirar y pude escuchar un gemido escapar de los labios de
Ángel, quien también estaba perdido en un mar de emociones, envuelto en
un volcán de pasiones.
Su mano subió hasta el top que llevaba, lo bajo
dejando mi seno en el aire, se echo hacia atrás observando como firme se
erguía, y lo durito que se encontraba mi pezón quien muy derecho exigía
atención. Su boca pronta, bajo al manjar de mis botoncitos de carne y
comenzó a lamer, "Aaahhh." – gemía yo ya descontrolada, no pensaba, solo
sentía. Ángel una y otra vez me succionaba el pezón, cuando me sentí de
pronto presa de unos espasmos que recorrían todo mi cuerpo, sentí que
caía en ese viaje sin retorno del que no queremos escapar, mientras
estallaba en el más intenso orgasmo que había disfrutado en mucho
tiempo. "Ahhh."—gemía una y otra vez, cuando de pronto escuche unas
risitas y un "Mamiiii mira lo que hace ese señor… Parece que le duele a
la señora su teta mami, porque el señor se la esta besando. Yo también
se la podría besar" – gritaba un niñito que estaba presenciando nuestro
encuentro, sin que nos hubiéramos dado cuenta. "Ven aca niño, ven aca, a
lo mejor a la señora se le perdió un lente de contacto, debe ser que el
señor se lo esta buscando, vente que nos vamos a casa."—dijo la señora a
la vez que agarrando al chico se lo llevo. Mientras todo eso pasaba yo
presa de la verguenza, había escondido mi rostro en el hombro de Ángel
quien muy caballerosamente me resguardaba con su ancha espalda, de
cualquier mirada indiscreta. Al escuchar las voces y los pasos ya lejos
levante mi mirada buscando su rostro.
"Ángel hay algo que debo decirte, soy casada. Nada
puedo ofrecerte." – al decir esto vi como una sombra nublaba su vista,
un poco de pena quizás. "Esther desde que te vi, sentí un calor recorrer
mis venas, sentí lava, un torrente de fuego que me quemaba… Esther no
puedo evitar el desearte, pero igual yo soy casado." –al decirlo se
sonrojo. "La verdad llevo quince años casado, mi esposa es toda una
señora, pero ha tomado tan en serio el papel de madre y ama de casa, que
ha olvidado el de esposa y amante…" – al decir esto un asomo de tristeza
recorrió el rostro de Ángel. "No quisiera que pienses que lo digo, por
decir, solo para atraparte…" "Ángel nada tienes que jurar, te entiendo
perfectamente pues vivo lo mismo día a día. Miles han sido las veces que
le he hablado a mi marido, que le he pedido mil cosas, sencillamente
abre sus ojos muy grandes y me dice: "Te has vuelto loca. No te voy a
engañar no dejaré a mi marido, pues lo amo, son muchos años juntos y mil
cosas lindas." – al decir esto Ángel no pudo evitar sonreír, "Quizás tú
marido y mi mujer se deberían unir." "Ángel te diré algo, y no sé como
vayas a reaccionar, ni lo que puedas pensar de mí, pero Ángel yo quiero
estar en tú cama aunque sea una sola vez. No exijo nada, porque nada
puedo ofrecer, a excepción del momento, de un poco de pasión, así que si
decides que quieres estar conmigo te diré que yo también lo anhelo" Al
decir esto, él me abrazo con fuerza. "Esther mi reina, no sabes cuanto
deseo lo mismo." -- diciendo esto se apodero de mis labios una vez más.
Su mano volvió al centro de mi feminidad, sintiendo yo como
inevitablemente me volvía a humedecer.
"Ángel, programemos un encuentro pero que sea
privado. No me gustaría que nos vieran nuevamente, menos aún
niños."—diciendo esto nos dimos a coordinar todos los detalles, pronto
ya sabíamos que día, iba a ser nuestro día. Organizamos todo en nuestros
hogares y trabajos para no levantar sospechas, pues para ambos lo más
importante era no dañar, ni perjudicar a nuestras parejas, ni nuestro
hogar.
Habíamos planificado nuestro encuentro en una playa
lejana, como a una hora y media de mi hogar, bastante solitaria, sobre
todo muy discreta que tenía una cabañas ubicadas para dar a cada quien,
la privacidad necesaria. Ese día puse especial cuidado en mi vestimenta,
deseaba que de tan solo verme Ángel se calentara, que a su mente de
inmediato llegara el deseo de cojérme bien rico, de hacerme suya como
tanto yo deseaba.
Escogí una blusa blanca que se amarraba al cuello
pero de un material tan transparente que mis pezones relucían a
distancia, la misma tenía un profundo escote por donde se asomaban mis
senos. Una falda floreada roja y blanca que se ceñía a mis caderas sin
dejar lugar a dudas de todo lo que había debajo, o quizás debo decir, de
lo que no había. Mis cabellos largos lacios, los había rizado un poco
para tener la imagen perfecta de la sensualidad, caían largos, sobre mis
hombres, danzando con el viento. Para rematar esta imagen me puse un
lápiz labial rojo intenso. Ángel ya había llegado a nuestro lugar de
encuentro cuando arribe, saliendo a mi encuentro.
Al bajar de mi auto, lo primero que note fue la boca
de Ángel, abrirse y cerrarse al notar mi atuendo, no pude disimular una
sonrisa traviesa. "Hola Ángel, como estas?"—pregunte, picara. El abrió
la boca, y la cerro. "Ghh ehh bien mi reina, bien." – tomó mi mano
mostrándome el camino, me guió hasta lo que sería nuestro nido de amor.
Una vez cerrada la puerta, se volteó, llevando sus manos a mis senos,
atrapándolos… "Ahhh" – gemí muy bajito. "Esther, Dios mío, es que te has
propuesto enloquecerme?" – susurró suavecito en mi oreja, a la vez que
una mano se deslizaba por mi falda, "Dios, que caliente me has puesto,
es que el solo imaginar que hoy te haría mía y ver como has llegado,
ufff no puedo contenerme." – sus manos se habían dedicado a recorrerme,
a explorar cada una de mis curvas. Sus labios se apoderaron de los míos
mostrándome la urgencia que sentía. Me abracé a su cuello, buscando
acercarlo más, quería sentir entre mis muslos esa polla, que muy dura
levantaban el pantalón de Ángel no dejando a lugar a duda sobre su
excitación.
Sus manos me agarraron por los muslos y de un solo
tiro, me levanto, abriendo mis piernas con las que rodee su cintura, a
la vez que sentía su falo rozando mis nalgas. Conmigo abrazada a su
cintura se dirigió a una mesa que había en el centro de la sala, de un
manotazo tiro lo que sobre ella había. Ya sentada en la mesa, se aparto
un poco mirándome, notando mi excitación, aturdida levante mi mirada,
vi. como dirigió sus ojos a mis senos, los pezones muy erectos. "Ángel,
yo quiero," – gemí muy suave. Sus labios buscaron mis botoncitos de
carne, lamiendo sobre la tela.
"Mi reina te daré eso que necesitas tanto como yo,"
–susurro a la vez que sus manos llegaron a mi blusa, suave sus dedos
comenzaron a palpar mis pezones, un escalofrío intenso recorrió mi
cuerpo. Empezó muy suave, pero pronto mis gemidos y su urgencia le
hicieron darme mordiscos, me mordía y yo sentía que me derretía de
placer.
Entreabrí mis labios, el miro hacia abajo notando que
mi falda se había corrido lo suficiente para notar mi chochita, "Esther,
Esther." –gimió levantando mi falda, abrió mis piernas. "Quieres mi
reina, quieres."—pregunto acercando sus dedos a mi entrada. Abrí mi
boca, quería contestar, cuando sentí su dedo entrando, deslizándose
fuerte por mi entrada. "Ahh que ricooo," –lo mire, sintiendo como
entraba más profundo en mi, y entonces lo saco. "Ángel eso me mata, me
fascina sentir las manos de un hombre entrando en mi cuevita."
Sus manos habían encontrado mi centro, palpaba,
sintiendo lo húmeda que yo estaba. Me reí, le susurre, "Siente, toca, mi
amor, todo esta humedad es por ti, todo porque te deseo, y no he dejado
de pensarte poseyéndome sin dejar un solo rincón de mi sin recorrer.
Dime Ángel, me darás tú polla hoy." Sentí como tembló, preso de un
éxtasis y excitación increíble.
"No quiero perder tiempo mi niño, ambos estamos igual
de limitados, y ambos sabemos a lo que vinimos, lo que quiero es
sentirte." –le susurré a la vez que buscaba sus labios en un beso
cargado de emoción, de excitación nuestras lenguas apoderándose una de
la otra, empezaron una batalla sensual. Se nos acababa el aliento con
cada beso, pareciera ser que buscábamos traernos el alma del otro en el
mismo. El calor era tan intenso, el fuego que sentíamos no se apagaba,
todo lo contrario parecía intensificarse con cada caricia.
Mi cuerpo se contorsionaba a su antojo, mis caderas
enfebrecidas subían y bajaban buscando acercarme más a aquella polla que
sentía grande acercándose a mi entrada. Ángel tomo unos minutos se
deshizo de toda la tela que le impedía llegar hasta mi, y tomándome por
los muslos me atrajo hacia su falo duro, con sus dedos abrió mi concha
llevando su polla hasta mi entrada, impulso un poco, lento, cuando lo
sentía entrando, lo retiró, "Ahh Ángel, sigue." – suplique ya
completamente sumergida en la pasión, en el deseo. Una vez más sentí la
polla entrando, aquella polla tan gorda me estaba penetrando, cuando de
pronto la saco una vez más. Para entrar de inmediato en una brutal
embestida, Ángel comenzó un entra y saca con fuerza. Con cada embestida
me sacudía, mis gemidos y susurros parecían calentarlo más y más.
"Culeame mi rey, clávame bien duro, como me gusta." – lloriqueaba
mientras el me sacudía una y otra vez, clavándome su polla hasta llegar
a mi ombligo. "Vamos Ángel quiero, dame papi, dame esa polla." – le
suplicaba. "Esther te siento tan caliente mi vida, tienes esa cueva que
hecha humos." – gemía Ángel envuelto en el delirio que le provocaba
estar comiéndose mi chochita. Pronto comencé a sentir un torrente por
mis venas, sentía puro fuego recorriendo mi chochita, vibraba con
intensidad mientras caía presa de un orgasmo intenso.
Temblando aún sacudida por el orgasmo que Ángel me
había provocado, sentí sus manos agarrar mi trasero, con fuerza me
volteo, halando mi culito. "Ángel me vas a comer mi culito?" – gemí casi
sin aliento, "Esther ese culo tiene que ser mío, a la vez que me tomaba
por las caderas, bajo su rostro y comenzó a mamármelo bien rico, "Ahhh
ahh Ángel coño," –susurraba suavecito. De pronto sentí un dedo entrar en
el mismo provocando dolor, pero dando paso a una sensación de placer, a
la vez. "Este culo tiene que ser mío, Esther te lo voy a comer bien rico
mamita, ya verás." – al decir esto su verga entro duro en mi culo.
"Ahhhh, coñooo, me duele."—lloriquee… Ángel no parecía escuchar, pues
cada vez me embestía más y más fuerte, me clavaba esa polla que
pareciera, romper mi culito en dos. "Que ricooo, que ricooo, dame mi
amor, dame esa polla. Pronto me uní a él buscaba cada una de sus
embestidas, gritaba sin poder contenerme. "clávame, clávame bien rico mi
amor, méteme hasta las bolas, te quiero todo dentro." – no dejaba de
repetir, envuelta en la pasión. Comencé a sentir como su verga vibraba
dentro de mi culito, sentí que iba a explotar, y sintiendo el semen
caliente llenándome, comencé una vez más en espasmos de placer, grite
como una loca, sintiendo ese orgasmo que sacudió hasta la última fibra
de mi ser. "Aaahhhhh, ahhhh que ricooooo. Ángel me has comido toda, que
rico, puñetaaa… Ángel me miro sonriendo, "Eres toda una golosa ehhh,
Esther si que te gusta coger bien rico." – dijo Ángel. "No sabes nada,
ya quiero más, puedes?" – le dije relamiéndome de gusto, mordiendo mi
labio inferior. "Vamos a la cama ahora… pues te dije que yo quería estar
en tú cama mi rey, y todavía no me has llevado ahí." – le susurre
coqueta… Anticipando el día que teníamos por delante.
Amigos espero les haya gustado esta, mi más reciente
aventura, y recuerden espero con ansias sus comentarios… Besos Tú
Fantasia…Esther