La familia de esclavas 2.
La madre e hijas, son mis esclavas. Las tengo hechas mis putitas, no las
desatiendo (a ninguna de ellas). Las entiendo, las atiendo, las comprendo y me
concentro en cada una de ellas, en "sus cosas, sus peculiaridades y sus notas
sentimentales". Recomiendo leer la primera parte.
Tengo unas cámaras, por la que puedo verlas, en todo momento,
especialmente en la sala de doma y en la de proyecciones audiovisuales (es la
misma sala, usada para una u otra cosa, es decir para las dos). Y cuando la
filmo, luego lo comento con las otras, estando ella presente.
Gemma, supo de cómo miraba a Clara y me dijo que si me
gustaba, le dije que sí. Fuimos hablando de eso, ella no es celosa, es más le
gusta que sus hijas sean como ella (no van a ser mejores, ni peores). Empezó a
sugerirle ese tipo de cosas, tenía 27 años Gemma y su hija Clara con 11 años,
empezó a saber que su madre follaba conmigo, más que con su madre.
Empezó (Clarita) a verme distinto, por yo le daga regalos, la
hablaba como a una mujer y salía con ella a veces, ante el pasmo de sus amigas.
Y con 26 años, cuando se separaron sus padres, ella ya llevaba 8 años de amante
real mía, cuando se me entregó y su madre la acostumbró al trato más duro,
insultándola más que yo.
Clara se hizo sus primeros dedos, oyéndonos a su madre y a mi
hacer el amor, con los gritos del orgasmo en el cuarto lindante al suyo. Ya se
había mojado más veces, pero ese día se sintió más caliente, se metía y
resbalaba sus dedos, ponía su oído a la pared, también ponía el vaso, para
oírnos mejor.
Era Clara, la coartada, en muchas de las salidas de su madre.
Empezó a usar ropa más de mujer, más provocativa y a sonreírme más y a
insinuárseme. Era muy niña, no le hice caso, tenía solo 14 años y se hacia pajas
como la mayor de las zorras. Su madre tenía 34, y le daba envidia no poder
ofrecerme lo que su mami me daba. Clara, empezó a fisgonear las ropas de su
madre, sus cosas y buscaba entre la ropa usada manchas de mi leche, para
olerlas, lamerlas, chupar ese sabor a mil.
Clara se masturbaba con ganas, y ser rozaba esas manchas mías
(reales o imaginarias), y se encerraba en su cuarto por horas, de día, de tarde
y de noche. Así se calmaba, se daba gusto y la cosa fue aumentando con la edad.
Empezó a mostrarse poco vestida, cuando íbamos a la playa o paseábamos juntos.
Se ganó más de una guantada de su madre, hasta que Gemma, se
dio cuenta de que también eso era algo que una sumisa puede dar. Solo que
hablamos, que no habría nada sexual con su hija, nada real hasta que esta
tuviera los 18 años, cuando puede decidir por ella misma.
Clara y Gemma hablaron, y lo que pretendió ser asustar a
Clara, consiguió lo contrario. Y llegada la edad, un día salimos solos, la hice
mía, la hice alucinar: mitad efecto de sus deseos almacenados, mitad efecto de
la dosis de medicación drogas (el éxtasis líquido, inodoro e insaboro/insípido,
además de fácil de conseguir. Ella, es la que me hace determinar la dosis justa
y la que voluntariamente consigue los productos, si a mi me resulta difícil a
ella no. Clara, desde ese día necesita ser montada, y domada, cuando menos 2
veces por semana, sino no duerme y no vive…
Encarna, se dio cuenta de todo, veía a mis otras dos
esclavas y empezó a hacerse dedos. No le gustaba gente de su edad y se convirtió
en una mirona, una escuchona y una caliente que procuraba sentarse encima de mí.
Su madre y hermana se daban cuenta, también veían como me lamía los dedos y
tomaba mi mano y la ponía sobre sus muslos.
No la tocaba, pero ella se calentaba con solo eso, y se llego
a tocar, mientras iban y venían su hermana y madre. Se tocaba ante mí, para que
yo la mirase. Se ponía caliente y luego su mano, sobre la mía estaba mojada. Yo
se la rozaba, para que supiese que no me molestaba, tampoco le metía mano. Pero
a ella le bastaba con ser aceptada.
Le empezaron a crecer las tetas y me lo hacía saber, al salir
de la ducha y tendida en la playa. Luego en casa, en La casa de las tres cabras
y de las perras. Ahí, ella nos espiaba y se dedicaba a sacar buenas notas, pues
yo la premiaba con besos. Cuando se separaron sus padres, ella se mostró
encantada, con venirse a vivir. No quiso a su padre nunca, no hacía más que ir y
venir como una sombra, un tío muy capullo, pagado de su vida laboral y que solo
iba por casa a veces.
Como extrañar a un putero, que no se ocupaba de ellas. Pues,
en casa es la más caliente, la más obscena, la que compensa su edad con una
mente caliente. Incluso me dice lo que les gusta más a su hermana y madre, y por
supuesto lo que quiere para ella. Lleva varios piercings en sus orejitas, y un
pasador en cada uno de sus pezones, otro en su lengua, más uno en el ombligo.
Encarna, me dijo lo de hacerse esos piercings, y yo la
acompañé, se los pagué y luego la hice hacerse dos dedos, hasta correrse ante
mí. Cada vez, era el mismo rito: salir los dos, tomar helados o pasteles,
hacerse el piercing. Y luego es la hora ver una película de todo eso, o las
principales secuencias, gravadas en una mini cámara de vídeo o en el mismo
móvil.
Y vamos comentando lo que ella sentía, las otras tienen
prohibido, acudir a "ese estreno de film". Más adelante, podrán verlo, pero la
primera vez es demasiado íntimo y es cosa de "amo y esclava", sin cotillas...
Cada día, se retocaba el agujerito, hasta que este sanaba y se lo curaba ante
mí; los dos a solas. Es un encanto de chica, que solo piensa en ser lo mismo que
las otras y que aún recuerda nuestro pacto de primera vez.
Esta jovencita, Encarna entra en mi cuarto, en braguitas y
sin sujetador (debe tener un 85 de pecho). Pero lo compensa, con lo mimosa que
es. Le molesta que me laman las perras caninas, y se siente cabreada si sabe que
me follo a su madre (la puta) y a su hermana (la zorra). Ella es para mí y
además su virgo se hizo para mí, el de delante y el de detrás….
Entre ellas compiten, por tener mi tiempo. Las tengo
entrenadas, para que se estudien y me digan sus debilidades, sus miedos y sus
deseos. Las hago estudiar a las otras y con cada una miro lo que las otras
pueden darme, desde lo más duro objetivamente, hasta lo que a ellas les molesta
más.
Cada una es una espía de sus competidoras, son
colaboracionistas para que las emputezca a las otras. Y a su vez, ellas dan cada
una más de sí misma, para que no me fije en las otras. Tienen sus secretos e
intentan saber el de las otras. Total, que tengo una fuente de ideas y de sexo
continuo.
Ahora estoy pensando en hacerlas tener bebes míos. A poder
ser niñas, los niños no me gustan tanto, pero los aceptaré. Mis hijas, igual que
sus madres, estarán en 3 equipos y cada cual a de ganar al otro. Desde niñas,
las enseñaré a ser obedientes conmigo, como debe ser.
Quiero, que Gemma, se especialice en fertilidad y técnicas de
inseminación y selección genéticas, para así seleccionar que mi entorno sea solo
de perras caninas, perras humanas y perras cachorras…
En el sótano, hacen sesiones de 2 horas de gimnasia, pesas,
bicicleta estática, caminar, escalar y cada una ve los progresos de las otras.
Un día, decido que una de ellas lo haga a solas para mí, solamente vestida con
su tanga, que se le acaba metiendo en la raja. Tras cada tabla, la dejo lamerme
mi polla y bolas.
A solas, cada una ha tocarse para mí, pedir que le haga
cosas, que la ate, contarme sus últimos pensamientos y con todo eso se llegan a
las tres horas, con la envidia de las otras. Me gusta su cuerpo tonificado, y
luego ducharnos juntos, las otras que miren, hoy no es su día le digo, a la que
sea. Y la que más pica a las demás es Encarna, que me suele tomar incluso de la
polla, diciendo hoy es mió guarras… (Sin palabras, verdad).
Ellas saben que en la bebida le pongo cosas, pero a veces
curiosamente si no le pongo nada, también actúan del mismo modo. Deben de
haberse acondicionado mentalmente. Uso a veces, sacaleches con una u otra de
ellas, y deseo preñarlas, a las dos mayores, para mamarlas y dar de mamar a
Encarna, de la que tomaré leche de la "familia" juntamente con sus salivas y
flujos de su coño, que le sale muy dulce, comparado con las otras dos.
Además Encarna, tiene un chochito fino, estrecho y tan nuevo.
Se me entrega tan ansiosa y quieres quedarse más rato que las demás. Ella va a
usar un sacaleches con sus hermanas, mientras yo le como el coño.
Eso mezclara gusto, placer en el coñito de Encarna, con el
gusto de castigar a su hermana y madre, y hacerse la importante corriéndose en
sus morros. Como cada vez solo embarazaré a una de ellas, la otra también podrá
chupar, y darme sus salivas y leche de coño; también podrá castigar a su rival y
Encarna se hará pajas de dedos, pues me gusta que se dedee mucho y luego cuando
me avisa "que le brota" ir y beber sus flujos, y hacerla gozar ante las otras.
Ellas hacen sus cosas, se comparten, pues están
acostumbradas; pero consideran que sus cuerpos, sus mentes y su vida me la han
dado a mí, por lo cual puedo tomarla del modo que se me antoje. Y eso hago,
tomar y que tengan la inseguridad ante las otras dos. La que tenga la primera
hija (pues espero, seleccionar el sexo) será mi primogénita.
La primera de mis niñas, tendrá más mando sobre sus hermanas
que las otras. Eso de la igualdad no es real, digan lo que digan. Y las hijas
que tenga, tendrán cada una sus estatus, igual que cada perra tiene el suyo.
Pero, la sumisión ha de ser solo conmigo, con el resto no deben de entregar eso.