Este relato es una mezcla de realidad y ficción ya que la
acción no paso de un mero calentamiento exhibicionista y el resto de la historia
es lo que me hubiera gustado a mi que pasara.
Les puedo decir mis queridos lectores que yo soy un tipo de
lo mas normal tirando a muy tímido. Mis relaciones con las chicas no pasaban de
adorarlas a distancia con los consecuentes calentones cuyo alivio se vive en la
intimidad (y las paginas interesantes). Solo me consideraban una amigo al que
podían meter en todos sus problemas para que los solucionara y a la hora de
pasárselo bien no me conocían. Afortunadamente esto ha cambiado un poco pero por
aquella época la cosa estaba así.
Cuando pasó lo que les quiero relatar yo debía tener unos 17
años y estaba bastante gordito aunque no obeso, ya que siempre he sido así no
era exagerado mi aspecto (por suerte esto también ha cambiado). Mi piel es muy
blanca comparado con las gambas chicharradas que se pasan todo el día al sol en
la playa cual lagarto vegetando. Y ahora vamos a pasar a describir a la
protagonista de la historia que seguro lo estáis esperando. Ella era una chica
de unos 14 años, prima hermana de mi madre (estos descuidos de última hora),
morena de piel ya de nacimiento, con curvas bien definidas y abundantes, con
algún kilito de mas pero puesto donde mas nos gustan, pechera y trasero. A pesar
de tener 14 años tenia bien una talla 95 de pecho aunque he de decir que no soy
un experto en estas cosas pero no voy desencaminado, media alrededor de 1,60 m.,
pelo castaño y ojos marrones claros tirando a verdes según como se reflejaba la
luz en ellos. Sus piernas no eran muy delgadas pero hacían juego con ese gran
mito de mi juventud que era su trasero, respingón y redondito, daban ganas de
morderlo para ver si era tan suave como parecía.
Por aquel entonces sus padres venían cada fin de semana a mi
casa para charlar con mis padres y hablar y hablar sin parar, lo que suponía un
enorme aburrimiento para mi, mi hermana y la primita. Desde que yo recuerdo
siempre mi primita y mi hermana se iban a jugar a su habitación y como era
normal yo no iba a jugar con muñecas a mi edad? Por lo que me encerraba en mi
habitación si no había quedado con los colegas.
Un día esto cambió para mi disfrute, mi hermana empezó a
salir más a menudo con sus amigas y mi primita se había convertido en un estorbo
para sus corredurías ya que era un poco pesada y una cría según mi hermana
(menuda combinación maciza e inocente Ufff). Por aquel entonces yo pasaba una
pequeña crisis personal respecto a la amistad, los colegas habían dejado de
serlo para convertirse en personas respetables ( lo que no te cambie una chica).
Es decir, me tocaba hacer de niñero cada vez que venia. Al principio me
disgustaba ya que para mi era una niña pequeña que tenia que aguantar y hacer
que se divirtiera para no crear mal rollo en la familia. Esta visión cambio
radicalmente cuando un día se presentó con una falda corta de estas que con un
leve suspiro se mueven y una camiseta rosa muy fina ajustada (se podía leer la
marca del sujetador "cruzado mágico") Supongo que se me cayeron todo lo que
tengo redondo en el cuerpo ( ojos y cojones) ya que mi madre me pregunto que si
me encontraba bien a lo que yo conteste que me dolía la cabeza ( la falta de
riego suele producir este efecto) y no me encontraba nada bien.
Muy inocente mi primita se preocupó por mi estado de salud y
dijo que me cuidaría ( dios esto sí que era una enfermera), y yo le dije a mi
madre que me iba a tumbar en mi habitación para descansar y que no me importaba
que se viniera conmigo para hacerme compañía. Estuvimos hablando de varios temas
yo tumbado en mi cama y ella sentada en un silla al lado de mi cama leyendo mis
comics y fisgoneando mis cosas. Sus piernas quedaban a la altura de mis
afortunados ojos y yo hacia como que la miraba a los suyos pero lo que realmente
buscaba con mi mirada era el color de su ropita interior. Esa tarde no pasó de
ahí y en algún descuido descubrí que llevaba una braguitas amarillas bastante
infantiles todavía.
El fin de semana siguiente estaba ansioso por volver a verla
y me encargue de preparar varios juegos de contacto (dulce contacto) y varias
alternativas para cuando entrara en el cuarto de baño poder ver lo que pasaba
dentro. Se presentó vestida para mi decepción con un tejano normal y una camisa
bastante divertida, eso si con un escote satisfactorio. Comenzamos los juegos
muy inocentes al principio como el baloncesto donde los roces se pueden
disimular bastante bien y el bamboleo de su pechera me mareaba (eso era defensa
individual de todas todas). Luego pasamos a juegos mas directos y divertidos
para alguien de su edad como ese famoso juegos de los círculos de colores en el
suelo y debes ir colocando extremidades donde te diga el dichoso juego. En este
si que aproveche para rozarme todo lo que pude, primero disimuladamente con los
codos con la excusa de protegerme si nos caíamos los rozaba contra sus pechos,
la primera vez como todo un caballero le pedí perdón y ella me contesto que está
acostumbrada y acomplejada por que eran muy grandes y siempre se tropezaba con
la gente (ay dios la inocencia que morbo da), entonces yo le conteste que no
debería avergonzarse de nada pues cada uno tiene lo que le ha tocado y en su
caso es para estar orgullosa. Se puso bastante colorada y me dio las gracias, a
partir de esos momento yo me rozaba cada vez más y ya no solo con los codos, mi
entrepierna estaba abultada y no se como no se dio cuenta pero aproveche para
rozarla con su trasero en un par de ocasiones. Sus padres vinieron a buscarla
para irse y yo rápidamente me hice una de las pajas mas placenteras que
recuerde.
Toda la semana estuve mas cachando que un perro en celo
esperando que llegase el domingo otra vez, esta vez me propuse seducirla un
poco, dado que no tenia casi ninguna experiencia en ello me provoqué unas
paranoias mentales que por suerte me ayudaron (por voluntad divina). Y por fin
llegó el domingo y parece que mi comentario del fin de semana anterior surgió
efecto, llevaba una camiseta ajustada con un buen escote para mi alegría y una
falda corta como la de la primera vez. Me pregunto que juegos tenia preparados
esta vez, a lo que yo le conteste hoy no me encontraba demasiado bien que me
gustaría que me cuidara como la otra vez y así podía contarme esas cosas que le
preocupaban.
Empecé con algo inocente y fui encaminando la conversación
torpemente hacia sus complejos y los chicos. Ella ofreciéndome una increíble
vista de sus piernas me empezaba a explicar que si creía que estaba gorda por
que sus compañeras aún no se habían desarrollado por completo y ella se sentía
una cosa rara porque las chicas le tenían envidia y los chicos eran unos guarros
(pues anda que yo). Ya sé que no lo he dicho antes pero yo llevaba en guardia
desde que llegó ocultándolo debajo de las sábanas de mi cama y haciendo grandes
esfuerzos por no tocarme. Yo le dije que no me extrañaba esa situación y ella se
sorprendió, supongo por que busca que le dijera que era una exagerada y no que
le confirmase la situación.
Le dije que tenia una suerte increíble de ser una mujer tan
hermosa ( a las niñas de 15 años les encanta que las llamen mujer), ella
enseguida se puso colorada enseguida y cruzó las piernas sin darse cuenta y me
vino un subidón de temperatura porque pude comprobar que sus braguitas ya no
eran tan infantiles como las anteriores. Debí ponerme muy colorado por que ella
me miró con una cara , y me preguntó si tenia fiebre. Se agachó hacia mí para
poner su mano en mi frente y pude ver gran parte de sus pechos con el sujetador
y todavía me puse peor y mi mano es escapó a mi entrepierna a sobarme un poco y
ella afirmó que tenia fiebre y que avisaba a mi madre.
Se levantó y se giraba para salir de mi habitación cuando se
dio cuenta de que me estaba tocando la entrepierna y me preguntó que estaba
haciendo si me dolía, ya que supongo que no de daba cuenta donde me estaba
tocando a través de las sabanas. Antes de que yo pudiera reaccionar ella ya
estaba levantando las sábanas y yo con cara de cordero degollado pensando en lo
que se me venia encima. Para mi sorpresa se quedó mirando mi patético intento de
tapar mi excitación con las manos y girándome para ponerme de culo y que no me
viera.
Ella se puso muy colorada aunque seguro que menos que yo, y
se quedó un rato parada mirándome. Yo no sabía como reaccionar, tenia un miedo
terrible a que fuera con el cuento a sus padres y lo míos. Aún no aún no se como
pude articular alguna palabra y le empecé a pedir perdón y que no me había
podido controlar y que me sabía muy mal haberla puesto en esa situación. Ella
creo que se despertó de su letargo al escuchar mis palabra y reaccionó de la
manera menos pensada. Empezó a sentarse despacio en la silla y me volvió a mirar
a la cara.
Entonces si que me dejó descolocado preguntándome si cuando
me pasaba eso me dolía, y si de verdad es una cosa que no se puede controlar. Yo
empecé a recuperar mi respiración y comencé a dar mis respuestas. Lo primero que
le contesté, y aún hoy no sé como se me pudo ocurrir, que no se pueden controlar
en ciertas situaciones y una de ellas era estar cerca de alguien tan atractiva
como ella ( y no haberte comido un rosco en meses) y que solamente es doloroso
cuando esta mucho tiempo así sin poder desfogarte.
Ella sorprendida me preguntó si de verdad esto lo había
provocado ella. Y como lo había hecho porque no sabia como funcionaban estas
cosas ( aparte de hacernos aprender los nombres técnicos de los aparatos
reproductores) y tenia curiosidad ya que los chicos de su edad hablaban mucho y
eran desagradables ( en realidad como todos los tíos en esa edad no teníamos ni
puta idea y nos dedicábamos a fantasmear un poco).
Yo me animé mucho y pasé de la desesperación de ser
descubierto al contraataque para la victoria final. Le dije que en realidad
llevaba 3 fines de semana provocando esto en mi y que ese día había superado mis
barreras de defensa y decoro. Le dije que para los chicos las piernas de una
chica son un gran espectáculo y que ella las tenia muy bonitas. Después continué
que lo que tanto le preocupa ahora como el tamaño de sus pechos será un arma
definitiva para conquistar al hombre que desee y por último y lo que mas me
gusta a mi era su trasero. Ella exclamó diciendo que lo de los pechos ella ya lo
sabia por que los chicos de su clase han intentado tocárselos alguna vez pero lo
del trasero no lo entendía.
Ahí si que entendí que no se podía escapar, que la curiosidad
mató al gato y ella estaba muy curiosa en ese momento. Me volví a girar para que
viera el bulto que todavía tenia y como es lógico ella desvió su mirara hacia
allí. Y me preguntó si de verdad no me dolía, y que si era tal y como lo habían
visto en la escuela. Yo le aseguré que era lo más placentero del mundo y que
cuando te descargas no hay placer igual.
En ese instante ella me volvió a superar en morbosidad y me
instó a que se lo demostrara ya que solo había podido ver a distancia una
película para adultos, escondida desde el otro lado de la habitación cuando sus
hermanos mayores se quedaban solos por la noche en casa. Y no entendía muy bien
lo que allí se veía, ya que lo observaba de lejos y medio tapada la televisión
por el sofá.
Mostrado una falsa reticencia le dije que si lo haría pero
con la condición de que ella también se tenia que mostrar ante mi, por que me
daba vergüenza si lo hacía yo solo. Ay la curiosidad que peligrosa que es.
Aceptó sin pensar y así comenzamos lo que sería la historia mas morbosa vivida.
Continuará...