La familia de esclavas: madre e hijas esclavas 1.
Madre e hija son mis esclavas, a saber: Gemma (la madre),
Clara (hija-hermana mayor) y Encarna (hija-hermana menor). La madre está buena,
y es tan buena que me lo da todo, incluidas sus hijas (con el consentimiento de
estas, que son mías desde jovencitas).
Gemma, de 46 años (morena, cabello rizado, ojos
negros, 168 de alta, peso de 72 kg, unas buenas y lindas piernas, buen culo
(apetecible y esponjoso, adecuado al tacto), con unas tetas grandes y de
aureolas y pezones potentes, acostumbrados a ser tratados con intensidad y
dureza. Su coño, dentro de unos límites, me admite casi de todo y muy
convenientemente se le dilata, aceptando mi mano entera que la llena y le entra
girando y de ese modo la desbarato follándomela de esa manera tan salvaje.
Es la madre, una docente universitaria y una golfa, que tuvo
a su primera hija a los 16 años, es de buena familia, religiosa y se la educaron
ellos. Ve a esta hija mayor, como su principal rival, la castiga muy duro,
cuando puede y le hace barbaridades.
Suele usar pantalones de vestir y blusas, o vestidos
conservadores y zapatos, con bolos y complementos a juego. Se pinta y se maquila
bien, se perfuma y se peina. Va a la peluquería regularmente. Hace natación,
gimnasia y es una intelectual para todos. En la intimidad es tan guarra o más
que cualquiera de sus alumnas.
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Clara, de 30 años (castaña, cabello lacio, ojos
verdes, 172 cm. de alta, peso de 62 kg, tetas medianas y pezones muy finos y
largos, pezones y labios de coño rosados, finos y que admite tirones fuertes de
labios y tetas, desde el principio). Es la más sumisa, suelo darle largas
sesiones de azotes de nalgas, vientre, tetas y coño con mi mano.
También con varias fustas. Pero, ella se calienta más si le
toco con mi palma el coño, mientras la azoto. Le hablo como a una puta de lo más
obscena, la he acostumbrado tanto a eso, que lo necesita. Lo mismo, que la
avergüenza y erotiza, ser follada ante su madre y hermana menor, siendo follada
con dos vibradores y verse a si mismo deseando más. También mira como se tocan
ellas, mientras me la follo. Estudia medicina.
Viste mucho con falditas, incluso en invierno, con medias y
zapatos de tacón. Es más femenina natural, que ninguna. Exhala suavidad y
blandura por todos los poros de su piel. Puede ser capaza de hacer una cosa,
luego otra superior y al final se deja ir en un orgasmo arrasador, al punto de
gritar como una yegua relinchando.
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Encarna, tiene 18 años, acabados de cumplir. Es rubia, pelo muy
fino, que lleva muy corto, ojos azules, altura de 175 cm., peso de 58 kg, tetas
pequeñas, sin sujetador, aparenta ser más delgada por su altura y su aspecto de
fragilidad se realza con su piel blanca. Tiene envidia del cuerpo de sus
hermanas, se masturba obscenamente ante su madre y hermana. Es una perra en
celo, y les muerde a ellas los pezones, los labios del coño y por todo el
cuerpo. Es una perra, que uso para marcar a las otras.
Se siente muy insegura, salvo cuando está conmigo. Es la que es más
aficionada a los porros, juntos los liamos y a veces los cierro poniendo flujo
de su coño. Siempre esta dispuesta, para hacerse unos dedos y a mamarme la
polla. Más le doy más me pide, más tiene y más vuelve a querer. Ella estudia en
el instituto. Y se hace a si misma, más pajas que las otras dos.
No le importa que la castigue, pues es su manera de verse por encima de madre
y hermana. Todo lo compensa, dándose más y aferrándose más a mil. Le gusta
putear a su hermana mayor y convertir a sus amigas en mis zorras, haciéndolas
rotar. Eso la hace sentir superior a su madre y a su hermana (y por supuesto
entregada a mí, se siente mucho mejor que "las coñitos", sus amigas son llamadas
así por ella).
Su coño es muy estrecho, y su culo virgen, no como las otra. Conocía a su
madre embarazada de ella, es casi como mi hijastra. Su madre, vivió
casada hasta que ella tuvo 15 años. Siempre me ha considerado su tío, y se dio
cuenta de las cosas que tengo con su mami y hermana… y quiso también tener su
parte.
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Tengo una casa en un pueblo de montaña, cuidada por una
camada de 3 perras caninas, y 3 humanas. Compré a estos animales de cachorras y
han crecido conmigo, queriéndome y siendo yo su referencia y guía y su amo. En
mi casa tengo un frigorífico grande, como el doble de los acostumbrados y un
gran congelador.
También dispongo de una buhardilla y de un enorme sótano, que
es mayor "en superficie" que la planta de la casa, con varios cuartos
independientes, dos lavabos, trastero y sala de estar y audiovisuales multimedia
(y muchos accesorios)
La planta superior tiene cuatro habitaciones, dos lavabos,
cocina, comedor y sala de estar normal, pero menos provista de entretenimiento
que la sala audiovisual. En la sala de estar, hay un mueble bar, y televisor con
video, además de mi ordenador. También tengo fármacos en fármacos para
estimular, calmar o dormir a una persona o a un caballo (todo depende de la
dosis).
Se lo bastante, de administración de "fármacos" (asesorado
por una de mis esclavas, aprendí lo suficiente). En esos productos he de estar
informado convenientemente, para no pasarme, ni dar dosis insuficientes. Total,
que con las bebidas y con habilidad, suelo hacer que mis amigas, se vayan
convirtiendo en adictas a esas sustancias y luego sus cuerpos las necesite. Si
me niegan algo, dejamos de vernos y al faltarles el producto, la droga, empiezan
a sentirse raras y piensan en que es porque hemos roto y se arregla la cosa…
Empleo un combinado "hipnótico" elaborado de formas
variables, es mi receta personal pero en el experimento, variando sus efectos de
una chica a otra. Pero utilizo, como orientación estos medicamentos (para
entendidos): Lorazepam, Clonazepam, Diazepam,
Zopiclona, Alprazolam, Bromazepam, Clordiazepóxido, Clorazepato, Flurazepam,
Triazolam, Oxazepam, Temazepam, Estazolam, Nitrazepam, Ketazolam.
Una vez, una amiga y yo hemos tenido sexo ordinario, la tengo
acostumbrada a una variación en la administración y toma de "esas" hipnóticas
sustancias. De una forma u otra, la dejo "receptiva". Además la acompaño al
fumar porros, con aceite de hachís, que me encanta. La hago sentirse bien,
abandonándose cada vez más, tras conseguir su confianza. Y después de eso, de
tenerla confiada y receptiva, le voy subiendo la dosis. Bajo esos efectos voy
empezando a sugerirle cosas suaves, luego más subidas y viendo su receptividad,
me he ido orientando a las cosas más fuertes. Así voy excitándola y haciéndola
dependiente a mí, a los juegos y a esos momentos, que compensan cualquier apatía
y desengaño de la jornada laboral o "docente". Luego, vienen las fases de
proyecciones de películas s/m, charlas, relatos hablados y visuales. Me
concentro, en sus reacciones y observo las "impresiones" los movimientos y sus
actitudes más receptivas o "memorizo" las impresionabilidades y las situaciones
que las dejan más excitables. En base a todo eso, ya hago una primera selección,
para tener una buena cuadra de esclavas.
Algunas se estimulan "solo" un poco al principio y luego dan
un salto cualitativo importante. Pero, otras van gradualmente siempre
gradualmente, tanto con la "medicación", como con su aceptación de la sumisión.
Pero, existen unas, que incluso inicialmente y "bajo la acción de las droga y el
condicionamiento mental" son "de entrada" unas perras dispuestas "a gozarse y
darse" desde el principio. He de ser perseverante hasta el final, pero "tardando
más o menos", con la atención "apropiada" suelen ir emputeciéndose,
acostumbrándose y necesitando cosas más fuertes, más seguidas y acaban
buscándome y dándose a marchas forzadas.
Esas zorras, se desvelan pensando en cosas conmigo,
recordándolo todo y deseando estar nuevamente conmigo. Ya no fingen reparos y
hasta me piden de ser atadas y domadas y de recibir dosis de fusta y castigos. Y
vienen, a necesitar venir a mí para tenerme por la noche, y me asocian a "ellas"
y me necesitan para conseguir el mantenimiento de un buen ambiente para dormir.
Puntualmente, puedo usar productos como PCP, Ketamina, DXM
(destrometorfano) y LSD. Siempre, puntualmente y en dosis seguras, como máximo
llegan a ½ de las usadas por los dependientes a ellas. Siempre considero que los
efectos sedantes, anestésicos y disociativos de la personalidad, requieren de mi
presencia durante la travesía o viaje. Y, no se me ocurre abandonar a ninguna de
ellas al poco de estar juntos, y tener sensualidad. Especialmente, porque
algunos efectos son impredecibles y varían extraordinariamente de una persona a
otra. Pudiendo empezar de inmediato, o con bastante demora y variando de un
producto a otro, y según la constitución de la persona, pero en alguna de "las
esclavas" o sumisas eventuales, se han llegado a prolongar por varios días. Por
este motivo, siempre anoto el caso "particular", en la página de prescripción
personal y detallo la duración y poniendo un margen en horas, lo detallo en el
cuadro del medicamento o droga, como efecto secundario, para futuras
utilizaciones.
El consejo que les doy, es el ocuparme tanto de ellas, el
darle un conjunto de estímulos y junto con estar siempre para ellas, son los
refuerzos esenciales para lograr la adherencia "incondicional" de todas y cada
una a su forma, claro, pero entran en este programa de "progresiva sumisión y
dependencia hacia mí". Me tienen a su lado, y ven a su cuerpo, como algo
distinto de ellas mismas, es algo que está presente en nuestros juegos. Si,
hasta ese punto llega la situación y la vivencia. Sobre su cuerpo actuamos
juntamente, ellas (cada una, concretamente) y yo mismo, dialogando e
interaccionando, en un círculo virtuoso, sensual e ininterrumpido…
El alcohol, no se lo doy juntamente con las drogas. Es algo
alternado y juntamente, con la variación del medicamento, para evitar "el
acostumbrarse" y la progresiva tolerancia a ese "producto". A veces, incluso
directamente no les administro "nada" y observo si ya me toman a mi mismo, como
"su medicamento". Esto, también acaba produciéndose, pero en algunas es un
proceso largo y en otras es corto.
Los productos, y las impresiones emocionales y corporales,
tienen unos efectos variables, pero determinantes en las vivencias "cerebrales",
de todas ellas. En ocasiones, lo más acertado, es darle el producto de forma
intermitente (intercalando varios días, sin tomas). Y así, las afecta más al
recibirlo nuevamente, como si fuera una primera dosis repetida. Es curioso, que
algunas de ellas, sean tan sensibles a pequeñas dosis, espaciadas; incluso,
superando a dosis progresivas mayores (cosas de la psique humana y femenina).
Ensayo, entre 1 y 3 semanas, en darles la medicación y
condicionamiento, aumentando el condicionamiento (auditivo, visual, táctil y
sexual), cuando se produce la falta de "droga", durante 2 o 3 noches. En cada
caso, he de anotar, los efectos y estableces la prescripción personalizada, para
ella. Las dosis, varían claro, pero son fáciles de dar, mezcladas con líquidos
y/o comidas y varían desde un mínimo de 0.0625 mgrs. (del Triazolam), a
los 30 grs. (Flurazepam). Me inclino por la nueva gama de drogas, que
aventajan a las antiguas pues esas drogas son más peligrosas en dosis
excesivas, y "además" no tienen ventajas sobre –por ejemplo- las benzodiazepinas
y no se las recomiendo a nadie.
Algunas se han puesto piercings, a mi petición y se visten
íntimamente y me hablan como las reales putas, que disimulaban ser. Pero son
felices, saben que hay otras. Pues en total son tres, y tienen que esforzarse
para seguir teniendo su tiempo. Bajo su vestido normal se pone todo tipo de ropa
íntima a cual más provocativa.
Las sesiones de videos pornos de sumisión/dominación son muy
insistentes, se van fijando en sus retinas, se le gravan en sus cerebros. Por
otro lado, se acostumbran a esperar ser tocadas y a tener sexo cada vez más
seguido, más intensamente y con duraciones mas largas. Se van haciendo esclavas
putas de su amo.
Ahora, ya se toleran y se comprenden, incluso observan lo que
le hago a las otras, para aprender y darme lo que ellas me dan, y un poquito más
(para ser la preferido). Llega el punto de que les elijo sus ropas,
especialmente la íntima y cuando las llamo.
No importa donde estemos (sea in situ o a distancia, por el
móvil o messenger), deben de hacer lo que les digo, sea ponerse o sacarse algo o
hacerse unos dedos. Me es indiferente que estén con sus padres o con sus
hermanos o hermanas, o que se halle en la universidad o el instituto. Ellas,
deben hallar el modo de hacer en su cuerpo, que es mío, lo que les he dicho.
Lo que más me gusta, es atar a dos de ellas y follar y
dominar a una ante las otras inmovilizadas. Se me mojan las tres, una por ser
exhibida y las otras de celos y ganas. Solo que, las que no son tocadas, no
llegan a correrse, pero si mojan mucho sus bragas y tangas, como después les
hago mostrármelos, no pueden negárselo a ellas, a las otras ni a mí.
Mis perras están adiestradas, para lamer coños, especialmente
si están mojados y lo hacen del mismo modo que se lamen sus propios coños de
perras, y por eso aceptan lamer el de las perras humanas, que son esas tres "encantadoras
y a la vez tan golfas". Entre ellas, las hago castigarse, y en parte les
sirve para dar rienda suelta a sus celos y a su vertiente rencorosa.
Luego recibirán, en ese día u otro los castigos que la otra
le desee dar. Pero veo, que aceptan ponerse collares, como las perras y uso
collares grandes para sus muslos, junto a las ingles (van con pinchos y por eso
han de caminar más abiertas (tapadas por sus faldas y con sus tetas bien duras,
las guarras).
Tienen sus sesiones particulares, cada una individualizadas,
es atada y dejada en el sótano abierta en cruz de san Andrés, viendo
proyecciones de chicas y mujeres, de todas las edades siendo sometidas por
horas. Selecciono las películas, los cds y les hago oír todo eso, drogadas, con
cada bebida, que les doy con la frecuencia conveniente.
Y a veces le pongo un vibrador conectado a un mando a
distancia, o a un sensor de movimiento (por lo cual, cuanto más se mueven más
placer tienen, y las putas, acaban aprendiendo eso y se mueven para ser
folladas). Por otro lado, aprenden a moverse sobre la punta del vibrador,
rozándose las ingles, los labios mayores y menores; también se dan clavadas en
su coño y se rozan las paredes de la vagina.
En ocasiones uso pinzas sobre sus tetas, para que atadas a
hilo de pescar, puedan darse tirones, eso con tantas horas y teniendo el chocho
mojado, los pezones salidos y su cabeza caliente acaba acostumbrándolas, del
mismo modo que una canaria, juega con la campanilla o con la bolita de cal en su
jaula.