La tierna Chapakita
Había llegado a Tarija (Bolivia) por cuestiones de trabajo,
la empresa que me desempeño en Buenos Aires, me envió para realizar unas
transacciones, cuando llegue alquile un coche convertible en el aeropuerto. Baje
el techo era un día calido, me dirigí a la ciudad, el hotel que me alojaría se
llamaba "Los Ceibos" y solo sabia que estaba cerca de la plaza principal. Estaba
desorientado, mire hacia ambos lados, y entonces la vi, ella estaba por cruzar,
era una bella tarijeña, detuve el auto y le pregunte:
Me indicarías donde queda el hotel Los Ceibos.
Debe volver unas cuadras, ya se paso del mismo
Me indico como llegar, le agradecí, y su saludo fue
acompañado de un bella sonrisa que me hizo recordar un cartel en la ruta que
decía "Tarija… Capital de la sonrisa". Llegue al hotel, me duche y luego salí a
recorrer la ciudad. Necesitaba fumar, entre a un quiosco a comprarlos. Ohh
sorpresa ella, la niña a la cual le pregunte donde estaba el hotel estaba
comprando cigarrillos, ella me dijo:
Has encontrado el hotel.
Si, pero ahora necesito una guía para conocer la ciudad.
De donde eres.
De Argentina vivo en Buenos Aires, me llamo Antonio y vos como te llamas.
Mi nombre es Nathaly, si puedo te ayudare, he nacido en esta ciudad.
Tu nombre es tan bonito como tu lo eres. Que te parece, si pasamos a buscar
mi coche, y me llevas a conocer.
(ella sonrió y me dijo) - Bueno, seré tu guía.
Mientras caminábamos yo me deleitaba con esta hermosa
"chapakita" (como les dicen por allí), llegamos al hotel ya que el coche lo
había dejado en su estacionamiento, subimos y le dije:
De aquí en más tu eres mi guía.
Tratare de no decepcionarte.
Salimos de la ciudad, Nathaly me guiaba, fuimos hasta la
represa de San Jacinto, nos detuvimos para admirar ese espejo de agua, charlamos
de varios temas ella tenia 21 años yo 55, estudiante Universitaria, actualmente
sin pareja. El lugar ayudaba a producir un ambiente especial, mientras
conversábamos tome su mano y jugaba con ella, Nathaly lo acepto con naturalidad,
entonces el juego se convirtió en caricias, en sus manos, en sus hombros, en su
bello rostro, acerque mis labios a los suyos y la bese con temor, ella respondió
con dulzura, comencé a saborear sus labios, mi lengua de a poco fue buscando la
suya. Fue un beso tierno, ella se separo y me dijo:
Es hora de proseguir viaje, te mostrare un lugar encantador.
Fuimos a un balneario natural su nombre era "Tomatitas"
estaba a cinco kilómetros de la ciudad, había un puente colgante y en ambas
orillas un pequeño parque boscoso que era utilizado en días de campo. Hoy como
era laborable, el lugar se encontraba desierto. Detuvimos el auto, bajamos y
caminamos por el parque, ambos estábamos excitados, el aire, la belleza de esos
ríos, los aromas del bosque. Debajo de un gran árbol había un banco, nos
sentamos y recostaste tu espalda, nuestros ojos se cruzaron, tu me sonreíste, yo
respondí con un beso ahora mas apasionado, mis manos exploraban tu cuerpo, se
posaron en tus pechos, los acariciaba sobre la remera, pero quise sentirlos,
metí mi mano debajo de la misma, estaban libres, no tenían un sostén que los
cubriera, eran pequeños como a mi me gustaban, mis dedos acariciaron un turgente
pezón. Tu cuerpo comenzaba a vibrar, no cesábamos de besarnos, tu también me
acariciabas, por suerte estaba anocheciendo, en el lugar que nos encontrábamos
nadie no vería. Baje mi mano y la puse sobre tu pequeña pollera, acaricie tus
piernas, mis dedos buscaban el centro, de a poco fui levantando la pollera mis
manos ahora se posaban sobre tu piel, mis dedos llegaron a unos hermosos labios
que escondían tu vagina, la pequeña bombacha estaba mojada, tu ardías de deseos,
la deslice hacia un lado y note que estabas bien rasurada. Tus labios se
abrieron dejando paso a mis dedos, acaricie tu clítoris con movimientos
circulares, el placer invadía tu cuerpo. Tus manos exploraban mi cuerpo, cuando
pusiste una sobre mi pene este parecía explotar, bajaste el cierre del pantalón
y metiste tu mano adentro, ahí lo hallaste se irguió mas cuando tus dedos
comenzaron a acariciarlo, lo sacaste fuera del pantalón, con tu mano comenzaste
a masturbarme.
Estábamos gozando y gimiendo ambos, te sentaste sobre mi con
tus piernas abiertas, deslice hacia un lado nuevamente tu bombacha y dirigí mi
polla erecta entre tus labios, tus jugos lubricaban la vagina, de un golpe te
penetre…. Gritaste de dolor, Gemiste de placer, tu cuerpo cabalgaba sobre el
mió, eras dueña de la situación, mis manos debajo de tu blusa acariciaban tus
pecho, fueron hacia tu espalada descendieron llegaron a tus nalgas, se
apoderaron de ellas. Tus manos me recorrían milímetro a milímetro. Mi excitación
había llegado al máximo, no me corría esperando tu orgasmo, tus gemidos me
indicaban que estaba por llegar:
Así, sigue asi por favor no te detengas. Aaahhhh ahhahhhh -
ya viene – Aaahhhhhhh
Acabe dentro tuyo, cuando recibiste mi rica leche
explotaste en un gran orgasmo, quedamos abrazados sin movernos, deseábamos que
esa felicidad se prolongara eternamente.
Nos paramos, arreglamos nuestras ropas y abrazados nos
dirigimos al automóvil, ya había anochecido, deje a Nathaly en la esquina de su
casa:
Mañana vendré a buscarte para seguir conociendo esta ciudad
Bueno, ven conocerás eso y mucho masssssssssssss
Nunca creí tener tan bella estadía en ese viaje de negocios,
ahora estoy esperando ya que Nathaly cuando se reciba vendrá a Buenos Aires en
busca de trabajo, yo me ocupare de mostrarle todo como ella lo hizo conmigo.