Ella no me quiere, me engaña, me traiciona, la odio, pero……
La deseo tanto, ella lo sabe, se aprovecha, abusa y me manipula.
Estamos casados hace 6 años, nuestra vida era aparentemente
normal jamás la había sido infiel y yo creía que ella tampoco. Pensaba que su
falta de apetito sexual era por la rutina de nuestro matrimonio y por el
cansancio del trabajo, eso pensaba yo ingenuo hasta que……
Ocurrió una calurosa tarde de verano, yo estaba trabajando y
ella estaba en casa (por vacaciones), eran las 5 de la tarde y todavía me
quedaban un par de horas de suplicio en la oficina, estaba cansado, sudoroso y
agobiado, definitivamente agosto no esta hecho para trabajar, sobre todo en el
sur de España. No podía mas así que decidí salir antes, inventándome una excusa
me largué de allí y me fui derecho a casa estaba deseando ducharme y tomarme
algo fresco.
Cuando llegue abrí la puerta y escuche música muy fuerte
proveniente del salón fui hacia allí y vi el equipo de música encendido pero no
había nadie, pensé que mi mujer estaría en el baño y me disponía a bajar el
ensordecedor volumen de la música cuando de repente entre los acordes de la
melodía me pareció escuchar algo parecido a un quejido, un jadeo tal
vez,instintivamente y sin imaginarme nada extraño fui hacia la habitación y lo
que me encontré me dejo helado. Mi mujer, mi esposa, mi amor estaba allí con dos
hombres, follando, en mi cama, en mi casa.
No supe reaccionar, debí irrumpir en la habitación y poner
las cosas en su sitio, pero no supe…. No pude.
Ella, a cuatro patas, follada por detrás por uno de ellos,
mientras sujetaba el pene del otro y lo lamía y chupaba con frenesí. Ella que
apenas gime cuando lo hacemos, gritaba ahora fuera de si y sacándose la verga de
la boca decía al que la penetraba: Sigue… sigue, Follame, follame…
Quería matarla…. Quería follarla, ¿Qué hacer? ¿Qué dilema?
Me vio, se dio cuenta de mi presencia, intuyo mí duda y en
vez de parar continúo follando, ante mis ojos, mirándome a la cara,
desafiándome, destrozándome.
Terminaron, ellos se fueron, pasaron ante mi mirando al
suelo, me resultaban familiares pero no terminaba de reconocerlos, (mas tarde
supe que eran compañeros de su trabajo, que yo había conocido en una cena
navideña de empresa) Ella seguía allí, con una sonrisa irónica en cara, mientras
se arreglaba y hacia la cama. No hablamos, no supe decirle nada y ella
simplemente no quiso hacerlo.
Desde entonces nuestra vida sexual exploto y ahora es rica y
variada, follamos como obsesos pero ella me cobra por ello, no dinero, sino
poder. Compramos lo que ella quiere comprar, vamos donde ella quiere ir, folla
con quien ella quiere follar y a cambio me deja poseerla.
La odio, la quiero, la mataría, la follaria.
Este es mi primer relato, se que no es muy bueno, tengo
muchas ideas pero me falta practica para escribirlas. Me gustaría que opinarais
sobre este relato para ver si sigo escribiendo o mejor me dedico solo a leer.
Gracias.