Soy Mujer de una Valkiria
Buenos días amigos, discúlpenme por la demora en mis
entregas, pero es que, como ya les había dicho antes, ahora no gozo de tanto
tiempo como antes.
Esta vez les quiero contar un nuevo suceso en mi vida, otro
que ayudó grandemente a cambiarla mucho… demasiado. Tan trascendental como
cuando acepté la bisexualidad de mi esposo Kike, o como cuando acepté a Beto
como mi segundo marido. Se trata de Bianca, mi amante y mi mejor amiga.
Ella se acercó mucho durante mi embarazo, cuando estaba
esperando mi cuarto bebé (y de paso sea dicho, era de Beto), actuaba cuidándome
y consintiéndome como si fuese de ella también. Si necesitaba ir a algún lado y
no estaban ni Beto ni Kike para llevarme, ella lo hacía, se enojaba muchísimo si
me iba sola "¡Es peligroso!" me decía. Yo, naturalmente, gozaba mucho con sus
atenciones, me hacía sentir especial y querida, y sobre todo protegida.
Poco a poco y sin darme cuenta empecé a sentir algo más
profundo e intenso por ella, la empecé a necesitar, empecé a esperar sus visitas
con las mismas ansias con las que esperaba las de Beto y las de Kike. No quiero
que piensen que ya había pensado en tener algo más serio con ella, de formalizar
nuestra relación de amigas con derecho (con muuuuuchos derechos), mi vida ya es
suficientemente complicada. ¿Qué les iba a explicar a Kike y a Beto?,
definitivamente nos les gustaría que además de 2 maridos, también tuviera
esposa. Además, a los ojos de mi madre somos simplemente unas buenas amigas,
inseparables. Recuerden que ella no sabía nada de mi vida liberal, yo continuaba
siendo la misma niña inocente de siempre, casada con Kike.
Sin embargo acepto que si me pasó por la cabeza, pero decidí
que no era buena idea, ella y yo solo éramos amigas y punto. Y así decidí dejar
las cosas, no importaba lo mucho que ella me pudiera gustar a mi.
Aquel día me llegó a ver por la mañana, como a las 7. Como no
había pasado una muy buena noche mamá se ofreció a llevar a Kikín y a Estelita a
su colegio. Mientras, ella iría a visitar a un amigo suyo que estaba muy
enfermo, no sé si ya les habré comentado esto. Mamá había cambiado también,
luego de la muerte de papá fue tomando poco a poco, muy despacio, las riendas de
su vida, ahora salía cuando quería e iba a visitar a quien quería. De hecho
pasaba la mayor parte del tiempo en casa de ese tal Fernando cuidándolo.
Incluso, hasta había llevado a vivir a la casa a 2 de sus nietos, 2 preciosos
muchachos llamados Michelle y Eric, de 15 y 13 respectivamente. Michelle estaba
encinta como yo y llevábamos casi el mismo tiempo.
Cuando escuché tocar a la puerta me levanté, estaba de verdad
cansada, tenía cara de almohada y continuaba en pijama. La saludé, me preguntó
que por qué tenía esa carita y yo le conté la noche que había pasado. Ella se
ofreció entonces a prepararme algo de comer.
¿Querés huevos, frijoles y crema para desayunar, o mejor
algo liviano?
Yo creo que algo liviano mejor Bianca… tengo el estómago
revuelto también.
Muy bien, te lo llevo a la cama.
Me fui directa a tumbarme otra vez a la cama, pero eso si,
con una amplia sonrisa en la boca, parecía una niña consentida. Seguramente me
encontró dormida e indefensa, acostada boca arriba. No se pudo resistir y empezó
a besarme con mucha ternura. Yo vestía una pijama de algodón con infantiles
motivos impresos, de pantalones muy cortos y una reveladora camiseta de
tirantes. Como estaba embarazada y de 7 meses, el pantaloncillo se me bajaba
bastante, y como mis senos estaban más grandes que antes, la camisetilla dejaba
que se me viera prácticamente todo, y más por que no llevaba ropa interior.
Continuó besándome, yo le correspondía con los ojos cerrados
y mucha modorra. Me subió la camiseta y se puso a admirar mis hermosas
maravillosas tetas. Por si no lo recuerdan soy de piel morena, delgada y menuda,
pero con un culo grande y redondo y tetas medianas tirándole a grandes, pero
como estaba embarazada y las tenía crecidas, y además estaba lactando (aun
amamantaba a mi bebé Juanjo) debía tener una talla de 100 de pecho a lo menos.
Me tomó los senos con delicadeza y se aferró con los labios a mis pezones
oscuros, poniéndose a chupar esas maravillas que la naturaleza me dio. No podía
aguantar agarrármelas con las manos, manosearlas, lamerlas, besarlas, comérmelas
enteras y pellizcarme los pezones.
El ambiente iba subiendo de temperatura y ustedes saben como nos podemos llegar
a calentar las embarazadas… y pero yo que siempre he sido caliente. Me quitó la
camiseta y continuó mamándome las tetas y devorándome la boca. No pasó ni un
minuto y me quitó la diminuta pantaloneta, dejándome completamente desnuda y
mojada a su disposición. Bianca dice que ni desnudez embarazada es una imagen
espectacular, que cada vez que me veía así se volvía loca.
Bajó besando mi vientre, lamiéndome con mucha dulzura y
delicadeza, saludando en voz baja a mi bebé, antes de llegar a mi tesoro en
medio de mis piernas, las cuales separó como si fuesen pequeña ramitas. Empezó a
jugar con mi clítoris, masajeándolo con un dedo, repasándome los labios y
metiéndomelo dentro, muy suavemente. Subió la cara y nuestras bocas volvieron a
estar unidas por un momento, pero rápidamente bajó de nuevo lamiendo y besando
todo mi cuerpo. No lo dudó más y puso su cara entre mis piernas.
Empezó a acariciarme lo labios con la lengua, suavemente y a
lametadas largas. Con los dedos me separaba lo pliegues y jugaba un poco en mi
interior, mientras me susurraba lo mucho que le encanta el sabor de mi
intimidad. La llevo cuidadosamente depilada, sin vellos alrededor de la vulva,
pero coronada con un espeso mecho negro sobre esta, dibujando un triangulito muy
coqueto. Ella preferiría que lo llevara totalmente depilado, pero a Beto le
encantan las pusas peludas, a Kike le gustan los pelos, pero no demasiado, estoy
perfecta para el dice (¡qué difícil es darle gusto a todos!).
Rápidamente Bianca ya me estaba chupando el sexo como solo
ella sabe, metiéndome adentro toda su lengua, mojándola en mi húmeda cuevita,
lamiendo como una loca para quedarse con todos mis jugos. Mientras, con las
manos me tocaba las tetas y los pezones, durísimos por la excitación.
Ella no pensaba despegar su rostro de ahí hasta que no me
arrancara un orgasmo, que no tardó mucho en llegar pues ella es buenísima. Me
lamía toda, entera, jugando con sus dientes, lengua y labios sobre mi clítoris,
recorriendo cada centímetro de mi ser. Hubieron momentos en que su lengua
violaba mi interior de una forma tan intensa que sentía que me moría. Empezaba
entonces a gemir y los espasmos no se hacían esperar, mis caderas no paraban de
moverse y el orgasmo me perdía en una nube de placer. Así me regaló mi primero
orgasmo de esa mañana.
¡¡¡¡OOOOHHHHH!!!! ¡¡¡¡OOOOHHHHH!!!!… ¡¡¡¡OOOOHHHHH
BIANCAAAAAAGGGHHHH!!!! ¡¡¡¡OOOOUUUUUUUUGGGGGGGGHHHHH!!!!
Por lo general ella es más brusca, mucho más dominante, pero
dado mi estado de gravidez Bianca se comportaba conmigo con mucha delicadeza y
ternura. Era algo espectacular de ver, una mujer como ella, tan alta y poderosa,
actuar de una forma tan suave. Bianca es un monumento de la genética de Dios,
alta, de casi 1.90, y robusta, con una musculatura que la convierten en una
auténtica valkiria vikinga, que es como yo le llamo. Sus brazos son fuertes y
nervudos, con los músculos claramente marcados y desarrollados por el ejercicio,
su abdomen plano y con los abdominales marcadísimos; sus pectorales amplios y
fuertes, coronados por un enorme par de tetas de pezones pequeños y parados.
Ahora luce un coqueto piercing en el ombligo, que yo le sugería… ¡es muy linda,
siempre me quiere dar gusto!
Su cuerpo continuaba tan espectacular por abajo, tanto como
por arriba. Sus piernas eran 2 columnas dignas de ese hermoso templo que
sostenían, largas, lampiñas, fuertes, con unos músculos que Pelé hubiese
querido. Por detrás presumía de un trasero grande y duro, bien parado, debajo de
una cintura fuerte y firme, pero sin dejar de ser estrecha y femenina. Por
delante un monte de venus perfectamente depilado, con una vagina perfecta y
cerrada, un clítoris grande (como toda deportista de élite) adornado por un
arete de plata.
Pero además es una mujer bellísima, tiene el cabello castaño
claro, casi rubio (en ocasiones se lo pinta y anda rubia), lacio hasta la nuca.
Sus ojos son azules y adornan un rostro de rasgos lindísimos como esculpidos en
mármol. Y su acento argentino (de allí es oriunda), mezclado con una voz suave y
profunda, terminaban de hacerla irresistible, una auténtica diosa.
Bianca continuó comiéndome los jugos y saboreándolos durante
unos minutos, con sus manos acariciándome y manoseándome toda y su lengua
moviéndose dentro de mi más rápidamente. Nuevamente comencé a sentir los suaves
estertores del orgasmo, que nacían de mi vientre hinchado en forma de suaves
oleajes que crecían en intensidad hasta estallar en una poderosa erupción de
placer. Mi respiración se acelero, mis gritos aumentaron, mis caderas no paraban
de subir y bajar frenéticamente, mientras ella no despegaba su boca de mi sexo,
haciendo grandes esfuerzos por tragarse todo mi torrente de jugos sexuales.
Sentí que duró una eternidad, puse los ojos en blanco y me quedé revolviéndome
extasiada en la cama.
¡¡¡¡BIANCAAAAAAA!!!! ¡¡¡¡OOOOHHHHH!!!!… ¡¡¡¡¡ME VAS A
MATAAAAARRRRRRRGGGGG!!!!!
No dejó de lamerme hasta que me dejó completamente limpia,
luego se acostó a mi lado en la cama y continuamos besándonos con pasión,
amasándonos mutuamente los senos. Yo me sentía muy cansada, ¿y cómo no después 2
orgasmo seguidos? Es la ventaja de ser multiorgásmica.
¿Cómo estás? – me preguntó en un susurro junto a mi oído.
Bien… muy bien… ¿y tú?
Bien… también… – percibí un tono extraño en su voz así que
abrí los ojos y la volteé a ver, la encontré enjuagándose una lágrima -
¡Bianca, ¿qué tenés?!
Nada Lalita, nada… no me hagás caso.
¿Cómo no te voy a hacer caso?
De verdad, no tengo nada… son solo tonterías mías… – era
mentira, una gran mentira, nunca la había visto llorar, sabía que tenía que
ser por algo grave.
Contame qué tenés… acordate que somos amigas, siempre voy a
estar allí para ti…
¡Pero solo como mi amiga! – exclamó, ahora si rompiendo en
llanto con fuerza – ¡Ya no quiero ser solo tu amiga Laura, ya no puedo serlo!
¡Pero Bianca!
¡No Laura, ya no puedo más! ¡Me matás, e estás matando poco
a poco!… y no es tu culpa, simplemente sos tan maravillosa que me enamoré… me
enamoré…
¡Qué mierda! Mi amiga estaba llorando desconsolada sobre mi
hombro desnudo, nunca pensé en verla así, se miraba desvalida, débil,
completamente indefensa y vulnerable… como nos hace el amor. Aquella enorme y
poderosa mujer, esa que siempre había sido fuerte en cada etapa de su vida, que
parecía estar hecha de hierro, que luchó siempre por conseguir lo que quería, un
ejemplo de dignidad y autoestima femenina, estaba fundida y humillada al lado de
su amante, una mujer bella, es cierto, pero a mi juicio, simple, normal como
cualquier otra mortal. No me considero más que eso, sinceramente.
¡Pero Bianca!… Bianca yo… yo…
No es necesario que me digás nada, de verdad… no es
necesario…
¡Pero si, yo no te quiero ver así!
Fue mi culpa, solo mi culpa… yo solita me enamoré… y me
prometí hace muchos años que eso no iba a pasar.
¿Y por qué no?
porque eso solo trae problemas…
¿No creés en el amor Bianca?
Si… pero… es que, es tan difícil… además, vos ya estás
casada, con 2 hombres, tenés una familia y no necesitás de un problema más.
Por primera vez la vi abatida y contra las cuerdas,
totalmente derrotada. Pero yo no la iba a dejar así, ella había sido la mejor
amiga que había tenido hasta entonces y no la iba a dejar sola, a abandonarla. Y
ustedes ya saben lo mucho que ella me gusta.
Bianca… ¿querés ser mi esposa? – a mi misma me parecía
increíble esa frase que acababa de pronunciar.
¡¿Qué?! – me preguntó ella con los ojos abiertos como
platos y mojados.
¿Qué si querés ser mi esposa?
¡Laura, no jugués con esto por favor!
No estoy jugando Bianca, de verdad. Tenés razón en decir
que mi vida es difícil y que no necesito de más complicaciones… pero tu nunca
lo has sido, tu siempre has sido soluciones, siempre. Ya me llamo Laura Ovalle
de Estrada y de Mayén… me encantaría llamarme de Lehnhoff también…
¡Laura! – exclamó emocionada y sin poder creerlo.
De verdad Bianca, de verdad… tengo ya 2 dueños, quiero
tener una tercera y que esa seás vos.
Entonces esbozó una sonrisa tímida y emocionada y se sacó
algo del bolsillo, era un viejo anillo de oro y plata, con incrustaciones de
zafiros. Tomó mi mano con suavidad y me lo puso, luego me besó con suavidad.
Ya le había comentado a mi padre de ti y de lo que sentía…
me dijo que te lo confesara y que viera que pasaba. Y me mandó esto desde
Argentina, es el anillo que usó mi madre… ellos tuvieron una historia dura y
difícil, pero me lo mandó para que nunca dejara de creer en lo que sentía por
ti… quiero que ahora tu lo usés… – nos abrazamos y nos besamos con pasión, ya
estaba decidido, me acababa de comprometer con ella.
Se puso de pié y se desnudó poco a poco, llevaba una amplia
playera blanca y un pants deportivos, que en cuestión de segundos se vieron en
el suelo, dejándola solo con una cómodo brasier blanco de algodón y unas bragas
del mismo material.
Quitate todo. – le dije, y su ropa interior pronto se halló
en el suelo, me encanta ver ese hermosos cuerpo desnudo, completamente
depilado.
Ella ya se hallaba bastante mojada, así que empecé a jugar
con un dedo sobre su clítoris, metiéndolo luego dentro de su vagina. Pronto
fueron 2 y después pasaron a ser 3. Se los metía y sacaba de forma como si me la
estuviera cogiendo, cambiando de ritmo a cada tanto para aumentar su excitación.
Bianca siempre se lubricaba en exceso, sus jugos siempre terminaban chorreando
por sus muslos, y yo disfrutaba mucho pasando con mi lengua por esas partes.
Lubricando bien mi dedo índice aproveche para metérselo entre el culo, algo que
no le gustaba especialmente y que solo me permitía a mi hacérselo, pues le
encantaba como se lo hacía. y yo lo sabia. En su cara veía una gran excitación y
alegría, así que comencé a cogérmela un ritmo mas o menos rápido a meter y sacar
todos los dedos. Mientras, yo me encontraba adherida a sus pezones, lamiéndolos
y succionándolos con fuerza, dándoles pequeños mordiscos.
La jalé de un brazo y ella se acostó en la cama, boca arriba,
torpemente maniobre con mi enorme panza de mujer embarazada y logró recostarme
de costado casi sobre ella. La besé, jugamos con nuestras lenguas mientras le
metía mis dedos en mi raja completamente húmeda. Bianca empezó a gemir con
fuerza y yo la quería matar del gusto.
Bianca no es multiorgásmica como yo, pero no le cuesta alcanzar el orgasmo, y
cuando lo tiene este es fuerte y violento. Mientras notaba mi lengua y mis dedos
como recorrían su sexo no paraba de gemir. Y entre más gemía, mas rápido lo
hacía yo, aumentando el ritmo del efectivo trabajo de mis dedos en su hasta que
acabó. Se fue en fuertes gritos de placer mientras tensaba toda su musculatura,
haciéndola ver increíble.
¡¡¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!!! ¡¡¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!!!… ¡¡¡¡¡LALA MI
AMOOORR!!!!! ¡¡¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!!!… ¡¡¡¡¡AAAAAYYYYYYYUUUUUGGGGGGGHHHHHH!!!!! –
acabó a chorros en mis manos.
Bianca quedó tendida sobre mi cama, denuda y jadeante. Nos
dimos un apasionado beso y me abrazó, yo me acurruqué a su lado. Antes de caer
rendidas aun la pude escuchar susurrarme "Lala, te amo". Luego quedamos
profundamente dormidas. Ya habría tiempos después para ocuparme de las
consecuencias. Mientras, les agradeceré que me manden sus comentarios, besos y
abrazos.
Garganta de Cuero.