DESCUBRIENDO MIS PASIONES ADOLESENTES
La Otra Parte Del Trabajo
Hola, mi historia continúa. Martín y yo seguimos descubriendo
este nuevo mundo de placeres y sentimientos. Los invito para que me acompañen a
trabes de mis recuerdos en esta segunda parte. Es indispensable que hayáis leído
la parte anterior o de lo contrario podéis perder el hilo. Este relato esta
dedicado a todos vosotros, por que sois vosotros el motor que me impulsa a
escribir.
.................
-Hola Tomas, buenos días...- Fue la primera frase que escuche
de Martín después de la tarde anterior. Sus ojos, infinitamente negros me
miraban igual, transmitían cierta sensación de amabilidad desaforada, que al
parecer era yo el único que notaba.
-Hola, como esta- le respondí secamente con mi habitual
personalidad poco social. Era mí deber seguir siendo un fantasma incluso con mi
místico lolito, el que hace algunas horas me había hecho tan feliz.
Aunque no lo quisiera ese día para mí no podía ser normal ya
que mi actitud y mi personalidad habían cambiado notoriamente. En mi rostro se
dibujaba una expresión de felicidad poco disimulada y en mi cerebro una
sensación de libertad se había instalado, no era el mismo, no lo podía ser. Ese
día noté que no estaba solo en el mundo, por primera vez me percate que yo no
era una isla, que habia mas gente a mí alrededor. Ese día pude detallar las
personas con las que convivía casi la mitad de mi día, definitivamente lo que
sucedió con Martín me había cambiado.
-Esta tarde a las dos en mi casa- Me replicó Martín cuando
estábamos saliendo del colegio -Espero que no se le halla olvidado lo del
trabajo- añadió él, esta ves sin el tono sarcástico en su voz -mire aquí esta la
dirección- me dijo mientras me alcanzaba un papel.
De inmediato lo abrí y noté que había algo más que una
dirección anotada. Espere a estar rumbo a casa solitario como siempre, para
poder leerlo:
Un trozo de ese mar/ inunda mi paz/ la inmensidad de esa
verdad/ no impedirá que pueda nadar/ dentro de ti para sentir/ y descubrirte
cada día más.
Pa pa pa pa/ necesito tu calor/ pa pa pa pa/ necesito tu
amor.
Me sentí morir, era hermoso, Martín mi lolito, el mismo que
sé habia entregado en cuerpo a mí, ese niño hermoso que me hacia sentir tantas
cosas me decía lo que sentía con las pocas letras de una canción.
Caminé completamente feliz a mi casa. Una vez allí tome una
ducha, me perfumé, me vestí como un príncipe y me dirigí a la cita con mi
lolito.
-Hola- Saludé a Martín quien sé veía supremamente atractivo.
-Qiubo. Siga- Me respondió secamente. –¿Ahora ya no le da
pena hablarme bien?, Por que esta mañana me trato como a un desconocido. ¿O lo
de ayer fue tan poca cosa que lo olvido? -Estaba completamente indignado por mi
actitud en la mañana –¿Si?, ¿lo olvido?- agrego cortantemente mientras cerraba
la puerta detrás de él.
-Yo....... lo siento....- Le respondí conmocionado, no
esperaba esa actitud de alguien que me había dedicado unos versos tan hermosos,
hacia tan solo unas horas.
De nuevo sus ojos invadían mi mirada, estaba parado enfrente
de mí, se quedo inmóvil mientras su oscura vista nublaba mi mente. De repente y
de forma rápida me tomo por los brazos y me acerco a él, sus labios se
apoderaron de los míos de una forma intensa pero sutil al mismo tiempo. Me beso
amorosamente, nuestras lenguas bailaban entre sí e investigaban el interior de
la boca del otro, su saliva se fundía con la mía y se convertían en una sola. Mi
cuerpo vibró a medida que el beso avanzaba, mis piernas temblaron, mi estomago
se contorsionó, mis temores se esfumaron.
-Odio que me ignores, yo no puedo evitar pensar en ti- Me
susurro Martín cuando el beso hubo finalizado, sus mejillas se enrojecieron lo
cual me causo una sensación de ternura que nunca olvidaré.
-Lo siento, lo siento. Por favor discúlpame fui un
estupido...- Le respondí mientras acariciaba sus mejillas tratando de
desaparecer el rubor que se había apoderado de ellas -¿estas solo?- le pregunte
un poco asustado ya que si no lo hubiera estado mis palabras habrían despertado
el curioso oído de cualquiera.
-No te preocupes, el mundo es solo para los dos..... No hay
nadie mas- Volvió a susurrar Martín esta ves mas cerca a mi oído.
-Me encanto tu nota. Es muy especial- Le dije a mi lolito.
-Es de la ley y se llama Intenta Amar. Espero que entiendas
lo que quiero decirte con ella.
-Creo que sí.
-Por si acaso no lo entiendes claramente solo quiero decirte
que te amo. Te amo como nunca e amado a nadie en el mundo. Té e amado desde que
té conocí, desde que vi tu rostro por primera vez, desde siempre...... solo
quería que lo supieras.
Mi mundo estaba completo, eso era lo que quería haber
escuchado desde hacia mucho tiempo. Mi vida favorita estaba pasando allí y en
ese instante. Martín se me estaba declarando y eso me hacia sentir el rey del
universo
-Ven, subamos a mi cuarto, tengo algo para ti.
Se abrió la puerta y una sutil nube de agradable olor se vino
sobre nosotros. Era incienso, en realidad olía muy bien. Su cuarto era
agradable, un afiche de Cranberries en uno de sus costados y otro que hacia una
apología a La Gioconda de Leonardo Da Vinci en el otro y justo al lado de su
cama un gran póster de Guns’n Rouses. En sí era el típico cuarto de un
adolescente. Exceptuando por supuesto la nube de incienso y una botella de vino
tinto que reposaba provocativa sobre una mesa.
-Un amigo me aconsejó que hiciera esto cuando quisiera ser
romántico- decía Martín mientras me conducía hasta su cama – espero te guste.
Martín sirvió dos copas de vino y me alcanzó una, cuando su
mano quedo libre le dio play a su grabadora y de inmediato comenzó a
sonar nuestra canción, la canción que me había dedicado. La cantó para mí, me
hacia supremamente feliz. Mientras no dejaba de cantar, yo bebí mi copa.
El vino se apoderó de mis entrañas, me dio calor y una
increíbles ansias de hacer maravillas con Martín. Me levante de la cama y tome
entre mis manos su rostro, acaricie sus labios con mis dedos y le plante un
beso.
-Tenemos que trabajar. Recuerda que falta algo
importantísimo....- le dije con una sonrisa en mis labios.
-Como crees que se me podía olvidar. Acompáñame... te he
preparado un baño.
Mientras caminábamos por los pasillos de la casa Martín se
iba deshaciendo de sus ropas, cuando le mire noté que solo llevaba una camiseta
y sus bóxer. Me condujo hasta el cuarto de baño donde encontramos una tina llena
de espuma.
-¿Te apetece?- me dijo Martín mientras se quitaba su
camiseta. –No seas aguafiestas, ven conmigo baby- agregó tomando mi
suéter y ayudándome a quitarlo.
Estuve completamente desnudo en pocos segundos, el ver a
Martín aun con bóxer observando mi cuerpo le dio a mi miembro la orden de
ponerse en acción. Mis 19 cm. comenzaron a erguirse, lo cual lógicamente noto mi
lolito quien tomó mi pene entre sus manos y comenzó a acariciarlo.
-Que bonito esta- dijo Martín como contándome un secreto.
Bajó mi prepucio y acaricio mi glande, una sensación
eléctrica viajó por todo mi cuerpo. Él humedeció sus dedos con un poco de saliva
y comenzó a acariciar mi miembro mientras su otra mano se encargaba de jugar con
mis bolas formando una masturbación completa y suculenta. De pronto interrumpió
su caricia.
-Es tu turno- Agrego mientras metía sus nalgas y me ofrecía
su pelvis. Acaricie su pene a medio erectar por encima de la tela de sus bóxer,
le mire a los ojos y le sonreí.
-Ya necesitaba ver de nuevo este juguetito- Le dije a Martín
sin dejar de tocarlo –Sí que esta provocativo.
Mis manos se introdujeron por debajo del elástico de la única
prenda que llevaba encima y acariciaron sus nalgas, comencé a bajar sobre la
piel de su trasero. Con otros tantos movimientos deje su bóxer a la altura de
los tobillos donde Martín mismo con ayuda de sus pies se los quitó por completo.
Mi mano derecha comenzó a jugar con las bolas de mi lolito
mientras la izquierda se encargaba de su babeante y grueso miembro. Lo masturbe
por unos segundos mientras de la boca de Martín escapaban gemidos y su cuerpo se
retorcía de una manera que terminaba por excitarme más.
Me levante y bese su deliciosa boca, él me cubrió con sus
fuertes brazos y respondió mi gesto. Dejó de besarme y de pronto me alzo, como
si alzara un bebe y me dejo delicadamente dentro del agua de la tina, luego se
introdujo en ella quedando encima mío y continuó con el romántico e idílico
encuentro entre nuestras bocas. El agua llegaba a la altura de mi pecho por ello
no interrumpía nuestra labor, sin embargo la posición en la que nos
encontrábamos era supremamente incomoda para los dos y para lo que teníamos
planeado hacer.
Continuamos besándonos por unos minutos mas, mis manos
jugaban con su espalda y la raya de sus nalgas. Nuestros miembros estaban a
reventar, el de Martín casi me punzaba el estomago y el mío se escondía entre
sus piernas.
Nos levantamos sin separar nuestras bocas y nos recargamos
contra el azulejo del baño.
-Soy tuyito......- susurre al oído de Martín al separarme de
su boca.
Él me tomó delicadamente por los hombros y me invitó a dar
media vuelta de tal forma que mi cara quedase mirando la pared, yo accedí
gustoso totalmente conciente de lo que estaba por venir. Su romántica boca
comenzó un juego cuyo fin no era más que preparar mi cuerpo para la acción
venidera.
-Relájate y disfruta amorcito.....- Me dijo Martín
cariñosamente, me encantaba sentirme amado por alguien.
Sus labios se posaron primero en mi nuca, alternaba estos con
su lengua que humedecía mi piel a su paso., luego fue bajando hasta mis hombros
los cuales lamió y mordisqueó hasta hacerme gritar. Mientras tanto sus manos
masturbaban delicadamente mi pene que estaba apunto de explotar por la
excitación que me estaba proporcionando. Su boca y su lengua bajaron rápidamente
por mi espalda hasta la parte mas baja de esta, entonces sus manos dejaron de
jugar con mi glande y se trasladaron hasta mi trasero.
Todo estaba por comenzar; mi pene ya había experimentado lo
que era estar dentro de un chico y disfrutar de su estreches y su masculinidad.
Pero me faltaba algo, algo que Martín estaba por enseñarme ese día, aun no sabia
lo que era sentir a un hombre en mi interior, aun me faltaba experimentar lo que
era entregarle una parte de tu cuerpo a alguien que amabas.
Lo primero que sentí fue el calido aliento de mi lolito
ubicándose en el pliegue de mis nalgas, sus manos se abrieron paso por entre
estas dejando al descubierto mi culito, que supongo se vería igual al de el, una
cuevita rosa y aterciopelada, una cuevita caliente y amorosa que espera paciente
su primera caricia.
Besó repetidamente mis nalgas mientras sus manos jugaban con
mi ojete, de pronto sentí como algo delgado y húmedo se habría paso por mi
cuerpo, era uno de sus dedos que se deslizaba cuidadosamente por entre mi culo,
una ves hubo entrado por completo comenzó a trazar círculos en mi interior.
Estuvo así por unos segundos mas hasta que su dedo fue remplazado por su lengua,
húmeda, deliciosa y sexy, la lengua que tanto conocía estaba en una parte que
jamás pensé tan sensible. Estaba vibrando era una sensación fantástica, su
lengua penetraba mi culo de una forma tan candente que de mi boca escaparon
gemidos de agrado y pasión.
Martín paró su idílica caricia y subió su rostro hasta mi
cuello.
-¿Estas preparado Tomas?... – Pregunto suavemente a mi oído.
Su pene estaba a mil y lo sentía a la entrada de mi trasero,
estaba pidiendo autorización para pasar, estaba caliente... lo tenia loquito.
-Soy tuyito...- Repetí a Martín quien volteó mi rostro para
apoderarse de mis labios Sentí su lengua entrando en mi boca e inspeccionándola
en su totalidad, pude sentir el sabor a mi cuerpo en ese pedazo de carne.
Las manos de Martín se posaron con delicadeza en mi cintura,
su pene acaricio mis posaderas, su boca besaba mi cuello, mis orejas y mis
mejillas que estaban rojas por la excitación del momento. Yo no aguantaba mas,
estaba demasiado excitado y entonces tuve que rogar para que su verga colonizara
mi interior.
-Vamos Martín, tómame.... no me hagas sufrir mas.
Él respondió hundiendo su miembro en mi trasero, sentí como
ese pedazo de carne duro y masculino, comenzaba a entrar en mí. Una punzada
salvaje, casi eléctrica, viajó por todo mi cuerpo, los vellos de mis brazos se
erizaron, era un dolor agudo e insistente, era el glande de Martín siendo
abrazado por mi cuerpo. La punta de su pene estaba húmeda y suave, sin embargo
eso no evitó que su entrada fuera supremamente dolorosa.
Martín se percató de mi estado y detuvo su arremetida, beso
mi cuello y acaricio mis cabellos, una de sus manos se deslizó por mí estomago
hasta que encontró mi pene que por el dolor que estaba experimentando mi cuerpo
ya no estaba tan duro como antes. Me acarició y masturbo cuidadosamente mientras
me hablaba al oído.
-Tranquilo, relájate que todo va a estar bien.... siente mi
cuerpo y disfrútalo. Dentro de muy poco el dolor va a desaparecer.....calmate
amorcito.
Sus palabras me tranquilizaron y me recordaron lo especial
que era este chico, en verdad me amaba y eso hacia del momento algo
extraordinario. Me relaje y comencé a disfrutar de su mano subiendo y bajando
por mi pene. Mi culo por su parte se acostumbraba a la dimensiones del intruso y
comenzaba a ensancharse para darle la bienvenida.
Los movimientos pélvicos de Martín volvieron pero con mas
delicadeza, su miembro duro como roca seguía avanzando en mi interior y seguía
dándome oleadas de dolor que poco a poco y como por arte de magia se fueron
confundiendo hasta perderse. Recordé entonces las tremendas dimensiones del pene
de mi lolito, las mismas dimensiones que el día anterior me habían hecho sentir
lastima de la chica que tuviese que recibirlas.
Pero ¡sorpresa!, no había tal chica, en ese momento era yo el
pobre que tenia que lidiar con el ancho de ese elemento creado para rendir
tributo a la hombría y la sexualidad.
Ese miembro tan masculino había logrado entrar completamente
en mí. Mis entrañas lo habían aceptado como amigo, se habían rendido a sus
pretensiones y comenzaban a disfrutar el espectáculo.
-¡¡¡¡Damelooooo.......damelooo todo.........!!!!- Grite, mi
cuerpo pedía a Martín, lo deseaba.
Las caderas de Martín obedecieron, su pene entró por
completo, sentí como sus huevos chocaron contra mis nalgas, entonces comenzó un
mete y saca suave, delicado y rítmico, cada movimiento me hacia ver una parte
mas del cielo, el dolor se había extinguido por completo, solo quedaba la pasión
y las grandiosas sensaciones que mi cuerpo percibía.
Su mano continuaba jugando con mi pene que agradecía cada
caricia sobre él. Por otra parte mi próstata, la que jamás había sido excitada,
estaba siendo delicadamente acariciada por el glande de Martín que imagine
inmenso y húmedo pasando sobre ella y robándole a mi cuerpo jadeos y movimientos
que acrecentaban la pasión de ambos. Adentro y afuera, una y otra vez, mi culito
ya era suyo, mi culito lo acepto, mi culito lo agradecía.
Una de mis manos se dirigió a la parte trasera de Martín,
logre sentir como este par de encantadores músculos, gemelos y fuertes se
tensionaban cada que la verga de mi lolito llegaba a su limite. Desee poder
vernos, poder ver a estos dos pubertos tan masculinos dándose pasión desmedida,
desee poder ver nuestros cuerpos sudorosos y jadeantes, en verdad me hubiera
gustado verme con el culito partido y con ganas de más.
-Haaa...... ¿te gusta?........hummmmm- Gemía Martín con
devoción y en vos alta.
Nuestros cuerpos bailaban entre sí, la mano de mi chico que
subía y bajaba por todo el tronco de mi pene, su miembro entrando y saliendo de
mi cuevita inexplorada, su boca dándome pequeños mordiscos en el cuello y en mis
orejas, sus huevos chocando violentamente contra mis posaderas, nuestros cuerpos
cubiertos de sudor y totalmente exhaustos, ese era nuestro baile, un baile de
placer, un baile de amor.
Su pene entraba en mí y al hacerlo hacia un ruido excitante,
este ruido se combinaba con sus jadeos y los míos, estaba por estallar, la
sensación era única y supremamente alucinante. Mi virginidad estaba siendo
entregada pero a cambio estaba en el paraíso.
El primero en rendirse a las sensaciones fui yo, la mano de
Martín pasó escrupulosamente por mi glande y de inmediato varios chorros de
espesa y caliente leche salieron de mi interior. Una parte quedo en la pared y
otro poquito fue a quedar flotando en el agua de la bañera.
-Haa.......¡¡¡¡¡siiiiiiiiii, siiiiiiiiiiiii¡¡¡¡, té
aaaadoro......hummmmmmmmm- Grite casi sin control mientras mis testículos
descargaban su preciado liquido.
Martín por su parte aceleró los movimientos, su pene navegaba
en mi interior, el sonido que hacia al entrar en mi era excitante, sus pelotas
chocaban a cada arremetida de mi lolito, sus manos se movían por toda mi pelvis
y limpiaban los rastros de semen que quedaban en mi verga.
-Mierdddaaaa, haaaaaaaa. ¡¡¡¡¡¡¡¡
sisisiisisiiiiiii¡¡¡¡¡¡¡¡.........- Fue el grito que lanzó al llegar a la meta,
su pene depositó en mi varios chorros de esperma que calentaron mi ultrajado
ojete, su cuerpo se retorcía de placer a medida que los movimientos cesaban y el
esperma se movía en mis adentros. Su cuerpo se relajó, la tensión ceso y su pene
agradeció lo vivido.
Relajados y exhaustos nuestros cuerpos se separaron, voltee
mi rostro para poder encontrar el suyo. De pronto hay estaban, esos infinitos y
supremamente oscuros ojos, que me llenaban de paz y quietud, su mirada era
idílica, creo que había sentido deliciosas cosas mientras jugaba con mi
anatomía. Nos miramos fijamente algunos segundos más sin pronunciar una sola
palabra.
Un tierno beso terminó con el encuentro de nuestros rostros,
lenguas y saliva de adolescentes de nuevo juntas, fue un beso inolvidable como
todos los que nos dimos. Marín me tomo en sus brazos y de nuevo como a un bebe
me llevo a su cuarto, por el camino continuamos besándonos, mis manos rodearon
su cuello para no dejarlo escapar.
.................
-¿Que té pareció?, ¿soy bueno?....- Preguntó mi lolito
mientras se recostaba en la cama justo a mi lado.
-Eres un machito cabrio. Merecerías hasta un premio- Le
respondí mientras mis manos se paseaban por toda su piel.
-¿De que se trataría ese premio?- pregunto con curiosidad.
Mi mano se deslizó por su vientre, acaricie los vellos
rojizos que nacían allí, luego me incline y bese su ombligo, mis dos manos se
metieron detrás de sus nalgas.
-¿Que tal de esto?- Le dije a Martín a modo de respuesta.
Su mirada era de excitación, sus ojos me decían que ese era
un gran premio para él. La verdad pensé que después de nuestro encuentro su
herramienta no estaría preparada para mas acción, pero me equivocaba, Martín era
un semental y todavía tenia mucha fuerza para amar y continuar siendo amando.
Bese sus muslos y los lamí con deseo: su pene justo encima de
mis ojos comenzaba a erectarce, sus testículos rosaditos y voluptuosos me
excitaban demasiado, los lamí y luego los intruje en mi boca, estando allí los
succione tanto que al dejarlos libres estaban rojos y tensos, de nuevo y con
mucha curiosidad miré el rostro de mi chico quien había cerrado sus ojos y
tomaba con fuerza las sabanas tratando de contener su excitación.
Uno nunca elige sus pensamientos con libertad, eso me pasó en
esos instantes de nuevo a mí mente llegaron interrogantes: ¿soy un completo
maricon?, ¿entonces por que me gustan las chicas? Y ¿por qué me gustan los
chicos?, ¿que demonios me esta pasando?, ¿es amor lo que siento por
Martín?....... ¡¡¡¡¡No más¡¡¡¡¡¡........ me grite a mí mismo sin abrir la
boca..... soy feliz y eso es lo que importa, fue la única respuesta que encontré
a mis repentinos interrogantes
Una ves acallada mi mente note con sorpresa como mi miembro
también hacia parte de la fiesta y se clavaba con fuerza de macho en la cama de
Martín. Continué sin titubear con mi labor, pase suavemente mi lengua por la
raíz del inmenso tronco que era el pene de mi lolito, lo recorrí en su totalidad
y luego termine por meterlo todo en mi boca, logre saborearlo y chuparlo
deliciosamente por unos instantes más.
-Ven, espera- Me dijo martín separando mi boca de su miembro.
- Acuéstate aquí, a mi lado- me ordeno con cariño.
Yo le obedecí y de pronto tenia enfrente de mi cara su pelvis
y su grandioso pene completamente erecto sobre mi frente desafiando la gravedad.
Él por su parte se ubico dé tal forma que su apetitosa boca quedara al alcance
de mi miembro. estábamos armando el famosísimo "69" del que tanto había
escuchado hablar, estaba emocionado y comencé con el juego.
Metí ese pueril pene en mi boca y continué con lo que había
empezado, él me siguió y comenzó a darme una mamada deliciosa. Ambos jadeábamos
y gemíamos de placer, nuestros penes estaban siendo excitados con intensidad
mientras, nuestras bocas daban lo mejor de ellas para que así fuera. Una mamada
mutua donde nuestros glandes eran acariciados por la lengua y la boca del otro
compañero.
-Hummmmm..........- Se confundían nuestros gemidos y se
transformaban en uno solo.
Los dedos de Martín comenzaron a jugar con mi ojete que aun
estaba adolorido, yo lo imite y realice una pequeña penetración reconociendo los
lugares donde la tarde anterior mi pene se había perdido saciándome de placer.
Mi culo estaba adolorido pero sin embargo los dedos de mi lolito me
proporcionaban una sensación muy placentera que me llenaba de júbilo.
Alternábamos nuestras mamadas al pene del otro con caricias en el trasero y
lengüetazas en las pelotas.
No pasó mucho tiempo para que el momento cumbre llegara.
Contracciones y gemidos ahogados marcaban el orgasmo de Martín, quien aun tenía
algo de leche en sus huevos. Tome la base de su pene en mis manos y bebí ese
liquido único y suculento, este estaba un poco más amargo y menos espeso que el
de la tarde pasada, pero sin embargo se lo agradecí y lo saboree completamente.
La boca de mi lolito era única su lengua recorría mi glande hinchado y algunas
veces succionaba con toda su fuerza hasta sacar gritos de mi interior, chupaba
como un experto, quizás lo era, me tenia nuevamente en el cielo, me tenia
delirando de gozo.
-Haaaaaa........ que riicoooooo lo
hacessss.......haaaaaaaaa.......- Grité a Martín sacando su pene de mi boca.
Mi orgasmo había llegado con fuerza, mis chorros de leche
escapaban de manera salvaje y con contracciones infinitamente placenteras.
Mi leche bajaba por su garganta y eso me llenaba de ego, este
chico era mío y de nadie más. Él chupo mi pene hasta que no quedo nada más en
él. Termino su labor con un amoroso beso en la punta de mi glande, un besito
cariñoso que me hizo vibrar, como muchas otras veces lo había logrado.
Mi lolito completamente agotado y sudoroso se acomodó
nuevamente a mi lado, yo estaba igual, lleno de sudor y además de semen cuyo
olor se confundía con el olor a incienso que aun permanecía en el ambiente. La
habitación era nuestro mundo en esos momentos, esa energía que flotaba en ella
me llenaba de regocijo.
De nuevo logre detallar su cuerpo, era impresionante verle
así, completamente desnudo y agotado, un cuerpo tan varonil y provocativo a solo
centímetros del mío. Era un chico hermosísimo, su cabello rojizo, sus negros
ojos y sus delicados y rosaditos labios, hacían de su rostro una obra de arte
completamente perfecta y ni hablar de su gloriosa y tentadora anatomía de
puberto de 16 años. Estuvimos así por un tiempo, solo detallándonos y logrando
comprendernos con caricias, mirándonos y sobretodo conociéndonos.
-Gracias- Le dije a Martín rompiendo el silencio de la
escena.
-¿Por que?...- Me respondió él.
-Por hacer el trabajo conmigo- Le dije con una sincera
sonrisa en mis labios.
Por unos segundos calló, cerró sus ojos y suspiro – Ayer
estaba confundido, hoy solo tengo una cosa clara en mi mente- dijo tras pensarlo
un poco - Lo único que sé es que te amo, como nuca había amado. Es lo único que
puedo decirte- Agrego justo antes de abrir sus ojos.
-Pues yo... estoy mucho más confundido ahora- Confesé a
Martín quien me miraba fijamente -jamás había logrado sentir esto por alguien,
pero en verdad y aunque sea la primera vez......... creo que .....te amo. Era la
primera vez que lo decía y fue difícil, pero eso era lo que sentía.
El sonrió y acarició mi mejilla –Creo que nuestras vidas van
a cambiar. Pero yo siempre estaré allí para cambiar contigo-.
Con su mano acerco mi cara a la suya, nos besamos nuevamente,
él me rodeo con sus brazos dándome una sensación de seguridad y protección que
nadie en toda mi vida va a lograr superar.
Bebimos cada uno una copa más de vino y dormimos
placenteramente durante algún tiempo, tiempo feliz, inolvidable y lleno de paz.
Ese tiempo que jamás podrá escapar de mi memoria.
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Agradezco a todas las personas por sus mensajes. No olviden
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