De nuevo en el circo.
Ahora este cisco había cambiado de lugar, de nuevo, pero
seguía siendo el mismo, con sus mismos artistas, y sus secretos. Como lo era el
caso de Diana.
Habían pasado algunas semanas desde aquella noche, y las
sensaciones aún eran muy presentes y cambiaban a cada instante. Del terror y
asco, a la pasión y el deseo.
Por todos los medio posibles, Diana la equilibrista, había
logrado evitar regresar a la zona de jaulas, tratando de no llamar la atención
en esto y durante las funciones miraba recelosa a los cuatro chimpancés, que la
habían poseído.
Ahora era distinto, estaba ahí de noche y sola, se negó
rotundamente, pero sin poder insistir. El entrenador se había lesionado esa
tarde al caer frente a uno de los elefantes y tenia una fractura en una pierna,
junto con el maestro de ceremonias, y los cuidadores y encargados de los
animales se habían ido al hospital para cuidarlo. Al hombre fuerte le
comisionaron a los percherones y a los elefantes, al mago y sus bellas
asistentes les tocaba alimentar a los osos y a los perros, y así habían sido
repartidos los animales entre los demás artistas de la compañía. Y así a Diana
le habían encargado alimentar a los simios.
En momentos llego a pensar que podría tratarse de la
manipulación de alguien para que ella estuviera ahí, y a que los demás
encargados habían terminado de alimentar a los elefantes, a los leones y tigres,
a los osos, a los percherones y los ponys, que dando ella finalmente sola ahí
frente a Tom tom, Harry, Sanson y Chip.
Al mirar las asi que los animalitos se encontraban en cierta
forma tranquilos, sobre todo para estar hambrientos como se supone que era. Al
míralos recordó como esos apacibles y adormilados simios podían actuar tan
lascivos y perversos.
Tomtom y Harry estaban ya dormidos uno junto al otro dentro
de su jaula en medio de una gruesa capa de paja y algunas cobijas, algo muy raro
para animales hambrientos. Mientras que chip y Sansón estaban en jaulas
contiguas, mas atentos a su visitante.
Sin darse cuenta se acerco con el cubo donde llevaba las
frutas y verduras, pegándose a los barrotes para mirar a los dos chimpancés. A
los cual respondió Sansón acercando su cabeza como si quisiera una palmada en
ella.
Con mano insegura, Diana metió su mano dentro de la jaula
para hacerlo a lo cual Sansón solo se frotaba contra ella como si se tratara de
un gatito.
Ella apenas podía reconocer a ese chango que se sentó en su
pecho y la forzara a chuparle el miembro mientras que Chip lamía su entrepierna.
Una sensación de ternura se alternaba con la pasión al recordar las caricias
primates.
Fue entonces cuando algo rompió el encanto de la escena
Alguien introdujo la mano dentro de su blusa y sujetaba uno
de sus pechos. Miro repentinamente a Sansón, pero este seguía extasiado con la
mano sobre la cabeza, entonces descubrió a Chip que apenas se apreciaba entre la
paja, que aprovechando la blusa entre abierta de Diana, se aprovechaba de la
situación.
Era mediado de agosto y acaba de llover, pero el calor apenas
y disminuyó, y la humedad hacia insoportable el ambienté, así que diana, solo
llevaba un short, y una camisa blanca delgada de algodón y sin sostén como
acostumbraba, cuando le avisaron que tenia que alimentar a los simios, y tal
cual se dirigió a hacerlo, de tal manera que Chip no tenia obstáculo alguno para
acariciar aquel gran pecho blanco.
Por un momento se inquieto, pero cuando se iba hacer hacia
atrás el mono encontró el pezón y con su largo pulgar comenzó a rozarlo.
Una descarga golpeo su cuerpo y el pezón se endureció en el
acto, así con cada nuevo roce empezaba a acalorar más a Diana.
Sansón giro su cabeza e introdujo dos de los dedos de Diana
en su boca y comenzó a succionar a chuparlos.
Apenas comenzaba, ella en ese momento decidió dejar de
resistirse y se abono a sus sentimientos, deseaba ser poseída por esos animales.
Sin moverse de su logar estiro su mano libre tratando de
encontrar los candado se dio cuenta de que los pasadores no tenían seguro y que
los simios se pudieron soltar en cualquier momento. Pero no le importo por mucho
tiempo. Apenas los anímales dieron cuenta de que la puertas se abrirían se
apartaron un poco de Diana, y cuando esta hubo destrabado los pasadores ambos
saltaron contar de ella, derribándola de espaldas. No le dieron tiempo ni de
quejarse, antes de que pudiera siquiera recuperase del sentón, Chip sé había
subido a su pecho y sujetándola con una mano, desgarro la frágil camisa, y lo
mismo sucedía con el short que era destrozado por Sansón.
De inmediato, de nuevo el miedo llego Diana, pensando que
había cometido un error, mientras tanto Chip se avorazaba con los pechos de la
chica, con sus ágiles labios abarcaba el pezón izquierdo mientas que con la mano
derecha sobaba y apretujaba el otro pecho descaradamente. Y ahora era Sansón
quien buscaba entre las piernas de la chica, primero oliendo, como si creyera
que encontraría algo dulce en aquel rincón. Después empezó, sutilmente, a lamer
el bello rizado de pubis, esto hizo cosquillas a Diana, que sonrió, a pesar de
que se sentía asustada y forzada. Poco a poco se interno más con su lengua,
hasta toparse con los pliegues de suave piel, y aquel botón sensible que
respondía a las caricias, enrojeciendo y poniéndose duro. Ante aquella situación
se empeño en chupar y succionar como si tratar de desprender o exprimir una
pequeña uva.
Mientras, que Chip y sus constantes los roces hacían al pezón
endurecer más y concluir cada caricia como una descarga eléctrica.
Diana, se sentía obligada, forzada, violada, aún así no
intentaba gritar y sus forcejeos eran realmente patéticos, no logrando nada con
ellos.
La animosidad de las bestias en su empresa, era realmente
asombrosa, se suponía que los animales no podían pervivir al sexo más que como
un mero acto instintivo para la procreación, sin embargo esos dos parecían
disfrutar y coordinar todas sus acciones con la única meta de dar y recibir
placer.
Sansón había descubierto que la joven comenzaba a destilar
sus jugos, como una fruta recién cortada, y en un momento con la yema de su dedo
recogió un poco, para después llevarlo hasta sus labios, como degustándolo. Un
momento después repetía la operación, una y otra vez.
Al mirar esto Diana recordó como, Sansón, lograba realizando
la misma operación, limpiar hasta el fondo un frasco de mermelada.
En algún momento Diana sentía la necesidad de voltear, pues
de pronto se sentía observada, pero no lograba distinguir entre las sombras a
nadie. Y a cada momento la idea de la manipulación golpeaba mas su cabeza, ya
que al acercarse miro que aun quedaban restos de vegetales en los tazones de los
simios, alguien les había dado de comer antes que ella, pero no se lo
mencionaron. La primera vez pensó que pudo haber sido obra del entrenador de los
animales, pero en esta ocasión tenia como coartada, una la pierna lesionada. Los
demás cuidadores no se encontraban ahí tampoco, los principales sospechosos.
De pronto sus pensamiento se interrumpieron al sentir y un
dedo hurgando en su interior, que muy hábilmente introducía y sacaba, sansón,
para poder obtener más jugo de amor, lo giraba como si del recipiente de
mermelada se tratara buscando en cada rincón.
Mientras Chip ahora se encontraba chupando el otro seno de
Diana, el pezón era mordisqueado suavemente como si tratara de desprenderlo
mientras que la otra mano manoseaba presionando, en ocasiones fuerte u otras con
ternura aquel melón suave. Fue entonces que noto la erección de Chip que con da
caricia que regala, su miembro crecía y se enrojecía mas, con su forma tan
curiosa, compara con al de un hombre, delgado y largado rojo, y con una cabeza
igual de alargada. Como si el simio notara que la atención de la chica estaba en
su pene, abandono los pechos de ella, con ambas manos jalo la rubia cabellera
atrayendo la cabeza hacia sí.
Diana intento protestar, pero eso solo sirvió para que el
pene del antropoide desapareciera por completo en su boca. Sintió como aquel
pedazo de simio rozaba su garganta y podía sentir aquel sabor, al tiempo que
percibió una sustancia viscosa que empezaba cubrir el interior de su boca.
Al tratar de oponerse pareció complacer más al simio que sin
piedad alguna, comenzó un vaivén frenético, al tiempo que con sus manos mantenía
sujeta la cabeza de Diana, que no podía oponerse.
Fue en este punto donde, percibió que las manos de Sansón se
colocaban a los lados de sus piernas y sintió un roce y de pronto la estocada,
de lleno es su sexo y hasta el fondo, al aparecer la repentina exaltación de
Chip había excitado también a su compañero, y con el mismo salvajismo embestía
la vulva de aquella joven que respiraba con dificultad, que era violada por dos
primates, cachondos y que aun así, lo disfrutaba. Disfrutaba como nunca lo haba
hecho, ese sentir cercano al miedo y la sensación de ser forzada la encendían
como ningún otro amante lo habría hecho, las sensación de ser observada,
contribuía a la excitación. Sus sentidos se concentraron justo entres sus
piernas, el suave golpeteo de los huevos de aquel Sansón velludo, y en ese
instante exploto en un orgasmo y que a pesar de tener ocupada la boca, puedo
exhalar una apagado gemido y sin control alguno sus ojos giraron.
Sus manos ya se encontraban sobre sus pechos recreando los
mordiscos del chango aquel, mientras aquel Chip seguía en su mete y saca, de
pronto con escandaloso grito, se corrió en la boca de Diana, sin que está
pudiera evitar tragar parte el semen.
El muy encajoso chimpancé la apretó entonces contra su
vientre, casi asfixiándola, con lo vieron un par de arcadas, que eran el
producto de introducir en la garganta la punta de aquel pene.
.
Chip se alejaba un tanto cansado, se aparto para mirar e
inspeccionar su miembro que poco a poco se relajaba.
No se había recuperado aún de esta situación cuando sintió al
máximo la penetración de Sansón, que se apretaba contra ella puesto que su
clímax llegaba. En su inconsciente, algo se ilumino y con sus manos intento
apartar al simio, a lo cual este reacciono con un bufido y mostrando sus dientes
y clavando la mirada de aquellos ojos rojos, y sus manos se encajaron marcando
las unas en la blanca piel, con más violencia aun, apuñalaba con su pene, la
vagina de su victima. Esto provocó que ella se abandonara, desfogándose al
exhalar un grito desde el fondo de su cuerpo, mezclado entre dolor y placer.
Al contrario de espantarse o sorprenderse, esto pareció
exaltar al simio que de un solo empujón se corrió dentro de la chica, acompañado
de un bufido, muy marcado al expulsar aire por sus anchas narinas.
Ella misma no lo supo, cerro los ojos unos momentos, mientras
que es animal se alejaba un poco, ella, sin notar nada mas, giro sobre si misma
apoyando las manos en el piso arrastrando se uno instantes, sus piernas
templaban y dolían en donde Sansón había dejado marcadas sus manos, no podía
levantarse(o no quería), y se volvió a desvanecer, no supo cuánto tiempo fue,
pero la despertó la suave sensación de que sujetaban una de su piernas
separándola de la otra. Y o le importo, pero otra sensación hizo que de súbito
despertara, una caricia, un lenguetazo. Chip ahora lamía descarada mente la
vulva de Diana, que aun desprendía sus jugos combinados con los de Sansón,
mientras sostenía con su mano la pierna de ella, como si fuera una rama que
desprendiera miel de su comisura.
Un escalofrió combinado de una ola de calor recorrió su
espina, de nuevo jalo su pierna como tratando de safarse. Una vez mas obtuvo la
reacción de violencia de Chip que de un firme jalón restableció la posición de
Diana, ella, solo apretó sus labios ahogando el gemido de dolor. Tan solo para
seguir lamiendo, aunque de pronto la combinación de olores hizo que Chip
retomara ímpetus y lograra una erección más.
Así que sin mas preámbulo sujeto a Diana, por las caderas y
con gran facilidad y fuerza, la coloco a modo, dejando sus caderas elevadas del
suelo y sin mas, y de una sola estocada , ensarto la vulva de la rubia, a lo
cual ella solo ahogo otro grito esta vez hundiendo su cara entre la paja.
Así como la penetro comenzó el mete y saca, firme y violento.
Su tamaño era algunos centímetros mas que Sansón pero era su salvajismo l que
provoco de súbito otro orgasmo en Diana, en momentos se jalaba como si tratara
de zafarse o de escapar, tan solo para sentir como Chip, por medio de su fuerza
la obligaba a ceder y dejarse hacer, disfrutaba dejar que el simio llevara todo
el control sentirse violada por el animal.
De súbito, el frenesí de los movimiento provoco que el
miembro del chango se saliera de Diana, este en su afán por penetrarla
nuevamente empujaba sin dar en su objetivo, seguía en su vaivén cundo de pronto
sin siquiera esperarlo, encontró la" otra" entrada de Diana.
Ella tampoco lo esperaba un grito, más bien un alarido de
dolor y sorpresa. el simio apenas y se inmuto ante el cambio, siguió con
embestidas.
Diana, no tardo mucho en disfrutar de aquella tortura apenas
unos instantes después. De súbito comenzó nuevamente a tratar de zafarse y
patalear, como si quisiera escapar, y al igual que las veces anteriores Chip, la
apretó y empujo con mas fuerza y mas profundo.
Con ello Diana se corrió entre gemidos, una y otra vez, y
cuando creyó que todo estaba por terminar, sintió mas bestialidad en lo
empujones y como el chimpancé se corría, ahora entre sonoros gritos,
desencadenado otro orgasmo. No lo pudo soportar, y entre temblores en todo su
cuerpo, se desmayo.
Unos minutos la despertó un suave movimiento de su propia
cabeza. Se trataba de Sansón, que sentado frente a ella, la mecía para
despertarla mientras, que la otra mano se masturbaba.
Suavemente y sin meditarlo, lo atrajo y comenzó chupar y
lamer aquel curiosos pene. Esta vez, el simio no la forzaba solo coloco una de
sus manos sobre la cabeza de la chica mientras que con la otra se apoyaba en el
suelo, mientras que ella seguía sorbiendo.
Sintió como el primate comenzaba a estremecerse y aparto sus
labios y con delicadeza siguió acariciando, al simio cuando esté, se corrió, tan
solo con un suspiro.
Así Sansón se aparto apenas unos centímetros y comenzó a
asearse, Diana miro alrededor y vio a chip amodorrado cerca de ella, y que al
mirarla a los ojos, se acerco y en acto de gran ternura paso sus manos por la
despeinada cabellera y se recostó a un lado de ella, unos minutos después
imitado por Sansón que se apoyo en la espalda de Diana, par dormitar unos
instantes. Ante esta situación, ella, no se le ocurrió algo mejor que quedarse
ahí, y dormir.
Unas horas después, despertó y al hacerlo, sus acompañantes
lo hicieron también, tan solo para caminar adormilados hacia su jaula, trepar y
meterse en ella, Diana los siguió, puso los pasadores, recordando de nuevo que
no tenían candado y que había muchas cosa que indicaban maniobra para que todo
esos sucediera.
Pero el cansancio y el dolor no le permitieron, pensar mucho,
se cubrió con una manta que e ocupaba para cubrir las jaulas, busco lo que había
queda de sus ropas y se fue a dormir lo que restaba de la noche en su camper.
Pero en su mente había muchas preguntas, eso sin imaginar que
nuevamente todas las experiencias de ella y los chimpancés habían estado bajo la
mirada de alguien.
Pero aun ella y los que la vigilaba, eran observados a su
vez, por otros ojos que sacaran provecho de la situación tarde o temprano.