Del anterior capítulo:
- Hola fiscal. No se preocupe. Sus chicas soportan bien estos
entrenamientos y salvo las típicas molestias que estas actividades producen, sus
estupendos cuerpos no han sufrido ninguna alteración no programada por mi.
- Y hablando de alteraciones. Le voy a mostrar cómo,
aprovechando el lucrativo secuestro de un famoso cirujano, he procedido a
realizar unos pequeños cambios en sus chicas. Por consejo estético de las viejas
indias se les han amputado los labios vaginales interiores ya que hubieran
quedado un poco colgantes y salientes, afeando así el resultado de lo que yo
quiero ver en sus pulidos y seductores pubis. Estuve tentado de ordenar al
cirujano de que les hiciera también la ablación del clítoris ya que me importa
un rábano si obtienen placer o no cuando follan. Pero eso hubiera significado al
eliminación de una de las joyas que adornan el entorno de sus ingles, así que
prescindí de ello.
- Ya de paso, y por los molestos que son sus aullidos ordené
el corte de las cuerdas bucales para enmudecerlas. Y puestos a ello, por qué no,
también se les ha seccionado el frenillo de la lengua para que sus mamadas de
polla sean más eficaces.
- Nos vemos. …. Bueno … me verá y disfrutará de las andanzas
de sus zorras parientas en la próxima entrega.
. . . . . . . . . . . . .
- ¿Qué tal, Sr. Velarde?. Siento no poder cumplir con mi
promesa de remitirle un DVD cada semana. Pero es que tenemos mucho trabaja
últimamente como para perder el tiempo con las putas. Y hablando de putas, ya no
queda ninguna de ellas en el campamento salvo sus dos parientas. Hasta mi Nelly
se ha largado. Sin embargo hay mujeres decentes y niños ya que han vuelto los
tiempos de prosperidad y mucha gente se ha alistado a trabajar para mi. Las
mujeres decentes y los niños son los más curiosos espectadores de la actividad
de las rameras. Les encanta sobremanera ver vaciarse sus intestinos y su vejiga
en el cubo del estrado.
- Como puede ver ya casi tengo el cuerpo de las esclavas a mi
gusto. Mire las tetas de Perra. La viejas han tenido un gran logro con ellas, ya
le llegan a la altura de la ingle. Esos aros que ve rodeando la base de los
pechos le han sido colocados uno tras otro para acelerar el proceso de alargado
empujando los voluminosos globos. Dentro de unos días se sustituirán por unas
anchas ajorcas metálicas doradas que le darán un aire sumamente original. Los
pezones ya han alcanzado la medida requerida, 5 cm, así que se le han quitado
los anillos con muelle que los estiraban y también el remache ya que ha llegado
a ser inútil por que el agujero también se ha ido dando de si y el remache se
salía. Ahora se le han puesto esas argollas tan fenomenales: tienen 1 cm. de
espesor y 5 de diámetro.
- En cuanto al coño también ha terminado el proceso de
distensión. Ahora presenta una raja que, desde el clítoris al periné mide 15 cm.
La ausencia de los labios menores la hace francamente atractiva. También ha
habido que quitarle los remaches por la misma razón que los de los pezones, pero
también se han cambiado las argollas por otras de descomunal tamaño muy acorde
con la longitud de los labios. Yo creo que esa será la decoración definitiva de
su esposa. Si acaso algún tatuaje más en esos largos pechos.
- Como podrá comprobar, se le han quitado las esposas ya que
los anillos de los pulgares han resultado suficientes para restringirla cuando
es pertinente. Por otro lado ninguna de las dos muestra ya intenciones de
escapar del campamento. Es más diría que se encuentran a gusto. ¿Qué raro
verdad?. Ya lo percibirá a lo largo de estas secuencias.
- Mire ahora a Cerda. Unas tetas fantásticas, una cintura
estrecha, un pandero descomunal y unos jamones que en su vida hubiera podido
tener de no ser por mi. Todo ello aderezado por unas abundantes carnes que
vuelven locos a mis hombres. A ella no ha sido necesario redecorarla ya que me
parece bien como está.
- Pero lo mejor: Atienda a su magnífico coño. Esos
desmesuradamente gordos labios parece que hubieran sido sometidos a una succión
potente un minuto antes. Pues no. Ya son así permanentemente y a mis hombres les
encanta buscar entre ellos el agujero. Y no menos comérselos. Pueden pasarse
horas comiendo la prominente vulva de su hija. Cosa por cierto que a ella parece
gustarle bastante.
- Verá que las posesiones de las dos contenidas en su bolsa
de bandolera se han incrementado: Ahora llevan también un pizarrón para escribir
o dibujar lo que tengan que expresar -poco, claro- debido a la ausencia de sus
cuerdas bucales.
- Ya ahora la gran noticia: ¡ENHORABUENA SR. VELARDE! Va
usted a ser abuelo y padre putativo con muy pocas semanas de diferencia . Las
dos están ya preñadas
- Le dejo observando estas secuencias en que las putas ya no
solo trabajan sobre el estrado. Hasta bajan de él para ofrecerse a los clientes.
Efectivamente, las siguientes secuencias mostraban cómo las
dos mujeres vagaban por el campamento y cuando encontraban un hombre le
mostraban sus encantos con total impudicia. Si estaban en el estrado sin
trabajar, sus posturas eran insólitamente obscenas. Pero lo que más sorprendió
al fiscal fue ver que las mujeres se entregaban sin reparo al orgasmo cuando
eran folladas o sodomizadas y su cara de angustia había sido abandonada y
sustituida por una lúbrica sonrisa. Incluso en las numerosas escenas de castigo
o cuando sufrían los entrenamientos de inmovilización colgadas o sujetas de las
posturas más humillantes y dolorosas que aquellos perturbados eran capaces de
imaginar sus caras ya no reflejaban pavor. Más bien mostraban resignación.
Vuelve a aparecer Morales en la pantalla.
- Contemplará ahora dos magníficos ejemplos de la actividad
de las esclavas. Uno de ellos corresponde a las competiciones que hacemos entre
ellas. Puede ser de lucha sobre el estrado, o de lanzar lejos bolas contenidas
en la vagina, o ver quien soporta más tiempo con las tripas llenas de
determinada cantidad de agua igual para las dos, o ver quien dice antes basta
según se les llenan las tripas con un enema de volumen indeterminado. También
pueden ser carreras de ponys. Eso si, las dos con jinete de igual peso. O bien
de tirasoca con cadenas enganchadas en sus diversos anillos. Me gustan mucho las
carreras pedestres con pesas colgando de sus anillos. Ahí está viendo algunas
escenas. La vencedora no recibe más premio que azotar a la perdedora. Al
principio eran reticentes las dos a flagelar cada una a su parienta, pero si se
ponía un hombre detrás de la ganadora con una caja de regulación de intensidad
eléctrica y los electrodos insertados en ano y coño de ella, ésta enseguida se
animaba a azotar debidamente a su pariente. Ahora ya no hay que incentivarlas.
Observe con qué energía azota Perra a su hija en el inflado pubis sin la menor
vacilación.
- Esta otra actividad que verá ejercer a su esposa se me
ocurrió por casualidad aunque debiera haberme sido obvia desde el principio. El
caso es que un día que vagaba por el campamento como puta callejera ofreciendo
sus gratuitos servicios a mis hombres y yo estaba viéndola, se acercó a ella uno
de nuestros sarnosos perros y se aferró a su pierna intentando masturbarse. Ella
se lo quitó de encima con malos modales y me acerqué. Tu eres Perra, le dije. Y
que cosa hay más normal que una perra se aparee con un perro. De ahora en
adelante te ofrecerás tanto a los hombres como a los perros .... y a otros
animales .... por ejemplo, Chato, el asno, está un poco necesitado. Ahora ven al
estrado para castigarte por haber tratado tan desconsideradamente al perro.
- Mire a Perra sufriendo el castigo que le impuse.
Aparentemente tiene metido en el ano el gancho metálico y colgada de una cuerda
por él del travesaño del estrado de forma que esté en puntillas como tantas
veces. Ya debiera estar acostumbrada ¿No le parece?. Esta vez le he trabado los
pulgares a la argolla de la nariz, No parece haber diferencia con otras veces,
pero ella tiene la cara desencajada y llena de lágrimas y mocos. Si tuviera aún
las cuerdas bucales las rompería ahora de los aullidos que exhalaría. ¿Por qué?.
Si se fija bien, tiene las argollas de los labios vaginales cerradas con sendos
candados que albergan en la sucia cavidad de su esposa una esponja empapada en
un extracto urticante que destilan las viejas indias. Sobre la piel normal es un
eficaz medio para hacer cantar a los prisioneros, imagine el efecto sobre los
delicados tejidos de la caja receptora de esperma de su esposa.
- Tras esa experiencia, su esposa no es solo Perra por el
nombre, es perra en todos los sentidos, ya que se aparea con cualquier chucho en
cuanto lo ve. Por cierto, ya que he mencionado a las viejas indias, para ayudar
a sus chicas en tanto trabajo como hacen, me han preparado otro mejunje bastante
afrodisíaco, bueno, bastante no, quizá sea algo excesivo que, conjuntamente con
las hojas de coca que les hago mascar, las convierten en verdaderas ninfómanas
descontroladas. De ahí que haya percibido usted que las muy golfas no paran de
regalarse orgasmos y hasta se pelean como fieras por la clientela.
- Así que su esposa no solo se folla a los bichos por temor
al castigo que le administré, sino también por que le gusta. Su hija, a la que
no se le amenazó ni ordenó entregarse a los animales también gusta de follar con
los perros, los carneros y los cerdos, pero lo que le priva es el asno y los dos
caballos. Hasta se ha buscado una especie de banqueta ancha para subirse y
hacerse penetrar por las bestias. Admire ahora dos escenas: su esposa con un
perro y su hija con un caballo. Son encantadoras.
Velarde se hundió nuevamente en la indignación y la
desesperanza y abandonó la sala de proyecciones, lo que aprovecharon de
inmediato los policías para sacar sus rabos de la bragueta y ponerse a
pelárselos. Era difícil que, teniendo aprovisionamiento de aquel porno duro y
real, se esforzasen lo más mínimo en localizar y rescatar a las dos pobres
mujeres a las que en su interior calificaban de rameras inmundas por no haberse
suicidado ya.
La cámara ofreció los espectáculos prometidos, incluidos los
orgasmos de las dos mujeres, que no por silenciosos a causa de su mudez dejaban
de percibirse por las convulsiones que manifestaban. Hecho que convenció más a
los policías de que no valía ya mucho la pena esforzarse en el rescate.
Nuevamente apareció Morales en pantalla.
- Fiscal, ya han pasado dos meses desde que le mostré cuan
puercas son su esposa e hija, mis esclavas Perra y Cerda. Yo creo que ya se han
habituado y disfrutan de su estancia aquí. Tienen todos los orgasmos que quieran
y la droga necesaria para mantener el ritmo. Parece que las tropelías sobre sus
cuerpos no son aspecto suficientemente desagradable ya para que piensen en
evadirse. De hecho ya se les encadena por las noches más por recordarles su
condición de esclavas que por temor a la fuga.
- Hoy es fiesta en el campamento y ellas serán parte de los
espectáculos. Tenemos tan pocas ocasiones de divertirnos. Mire, por ser fiesta
se les va a dar a las putas una comida especial. Ahora la están preparando y
ellas mismas serán la cocina. ¿No me entiende?. Si, si, ellas serán la cocina de
su propia comida. Atienda a la pantalla: dos de mis hombres están metiendo en el
coño de las dos zorras preñadas unos tomates, están como ve al borde del
estrado, patas arriba, las extensas y peladitas ingles bien expuestas ya que
ellas mismas se sujetan las piernas por los tobillos. Casi todos los habitantes
del campamento están presenciando la lección de cocina. Ahora les insertan en su
cerdo agujero un embudo para verter el aceite de condimento. A continuación el
negro Ramón las folla con su habitual energía y profundidad para macerar los
tomates y mezclarlos con el aceite. El escandaloso rabo del negro ha inyectado
su esperma en el coño de la nena, lo que quiere decir que ahora tres de mis
hombres eyacularán en la vagina de Perra y dos en la de Cerda para equilibrar
este condimento. ¿Entiende por qué ellas son la cocina?.
- Siga mirando: Una vez añadidas las proteínas del esperma
humano añadimos las de sendos perros para dar el toque exótico al plato. Atienda
a que las dos furcias sonríen y se corren igualmente apareándose con los hombres
que con los chuchos. Realmente la pócima de las indias es eficaz. Los jugos
vaginales que destilan en cada orgasmo son otro de los condimentos. Y por último
dos de mis hombres las penetran y se mean dentro. El efecto de este condimento
es el menos predecible porque sabe quién lo que ha bebido cada uno antes. ¡Ah,
vea!. Bonito, bonito, bonito. Les meten el embudo otra vez y se les vierte
vinagre y sal -parece que les disgustan estos condimentos tan comunes- y con una
cuchara de palo metida en el coño se hace la mezcla de la ensalada. Ya está
cocinada su comida de día festivo.
- Ahora las incorporan, las hacen agacharse para que vacíen
sus sucios pucheros genitales en unos cuencos y finalmente cada una disfruta de
la ensalada cocinada en el preñado puchero de la otra. Comen con avidéz . Creo
que es por la variedad. Claro, llevan cuatro meses comiendo lo mismo. Pobrinas.
- No recuerdo ya si le he mostrado alguna escena de mi mismo
follando a sus familiares. Por si no es así, míreme en ésta. Estoy tan tranquilo
tomando una cerveza a la sombra cuando viene su esposa contoneándose sobre sus
metálicas sandalias y me muestra su pizarrín. Vea lo que ha escrito:
"¿TE ABURRES AMO?. ¿QUIERES JUGAR CON EL INMUNDO CUERPO DE TU
SUCIA ESCLAVA PUTA? SERÍA MUY FELIZ SI ME USAS"
- Pues por no hacerle un feo, decido usarla. La llevo al
estrado y la ordeno ponerse a cuatro patas con su soberbio culo mirando hacia
mi. Por supuesto sus largas tetas se desparraman siempre en el suelo por más que
estire los brazos Primero sondeo el intestino de su esposa con esa larga vara
flexible terminada en una bola del tamaño de una pelota de tenis. Eso es para
asegurarme de desprender de la superficie de sus paredes intestinales todos los
restos de suciedad. Yo soy muy higiénico. Ahora ella se administra el enema de
rigor porque sabe que he elegido su ano. Lo vacía en el cubo del borde del
estrado y se vuelve a colocar en posición de sodomización mientras se aplica el
aceite lubricante. Por ahí aparece Cerda que ha conseguido un cliente, ¡Qué
bien, verá a las dos en tarea.
- Verá que soy aficionado a la música, porque ya que las
chicas no pueden gemir ni decir las cosas soeces y obscenas que decía Nelly
cuando me la beneficiaba, he decidido poner acompañamiento musical. Cuelgo dos
campanitas de los anillos de sus pezones y otra del anillo del clítoris. De los
otros anillos, los de los labios, cuelgo unas pesadas plomadas para estirarlos
bien y hacerla disfrutar del dolor cuando se balanceen bajo mis embestidas.
- Cuando ella cree que la voy a penetrar por fin, lo que hago
es vaciar una botella de cerveza entera dentro de su recto y antes de que tenga
ocasión de expulsarlo la tapono con mi polla, que, aunque sea inmodesto, la
naturaleza ha hecho bastante generosa. Mire como la sodomizo sacando casi
totalmente la verga y volviéndola a meter impetuosamente hasta los testículos
con lo cual estoy seguro de que la cerveza que guarda la zorra en sus tripas
está circulando de adelante hacia atrás en sus intestinos al igual que se
columpian las pesas de los labios vaginales y suenan las campanitas. Quiero
saber si la agonía que está pasando la zorra le impedirá el orgasmo.
- Me doy cuenta de que he cometido un error cuando solo
escucho una campanita. Claro, las que cuelgan de las argollas de los pezones
está en el suelo del estrado por la longitud de sus tetas. Así que, como ve, la
hago poner en pie y reclinarse con las manos apoyadas en uno de los mástiles.
Ahora la ordeno que sea ella quien se mueva ensartándose en mi polla. Obedece
pese a la agonía de sus tripas rellenas de cerveza y a los tirones de las pesas
de los labios vaginales. A eso hay que añadir que ahora sus tetazas golpean en
el mástil con violencia. Mientras la sodomizaba no veía su cara, pero ahora que
la veo me satisface la determinación y entereza con que afronta la utilización
que estaba haciendo de ella.
- Llamo a Cerda, que acaba de ser usada por su cliente, y le
ordeno que traiga un grueso tapón anal que coloco en el ano de su madre
reteniendo aún la cerveza mientras hago que la gorda me limpie bien la polla con
la boca prolongando así los retortijones en el vientre de la vieja. Ahora le
ordeno a la gorda que meta su mano en la puerca y enorme raja de su madre y que
agarre mi verga a través de las paredes intestinales cuando la vuelva a penetrar
en el recto, cosa que hago de inmediato. Como ve, su hija está ahora haciéndome
una paja dentro del culo de su puta madre.
- Por fin me vacío en las tripas de Perra y la dejo expulsar
la cerveza y mi esperma ordenando a Cerda que se beba todo lo que pueda. Pero
Perra suelta el líquido demasiado aprisa y la gorda apenas puede beber un par de
buchadas así que, en castigo le administro a la vieja diez fustazos en su larga
vulva y otros diez a la gorda en la suya tan abultada y que por tanto resulta
agradabilísimo azotar porque constituye un buen blanco.
. . . . . . . . . . . . .
Siete meses más tarde llega el siguiente DVD que de inmediato
hace salir a los policías de las oscuras guaridas burocráticas donde se ocultan
diciendo que están analizando exhaustivamente las secuencias para localizar el
escondrijo de Morales. Es inauditp el número de polis que acuden ya a presenciar
las películas. El fiscal estaba muy escamado con tanta gente presenciando las
sevicias a que eran sometidas su mujer y su hija.
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- ¡Cuánto tiempo sin noticias de sus chicas fiscal!. Lamento
ser tan informal y no remitirle informe cada semana como le prometí. En fin, vea
a sus hembras. Esta vez las verá en un sitio que usted conoce muy bien. Mire
como pasean por esa calle de arriba abajo conducidas cada una por uno de mis
hombres mediante una cadena enganchada a la argolla de la nariz. Llevan sus
gorritos con las orejas del animal al que representan y el correspondiente plug
insertado en el ano con el rabito rosado y espiral de Cerda y el peludo y
enhiesto de Perra. Al sonido de los altos tacones de las sandalias metálicas se
une el de los cascabeles que penden de los anillos de los pezones y del
clítoris. Los anillos de los labios están unidos holgadamente por un trozo de
brillante y gruesa cadena industrial para distender la vagina con su peso.
Dentro de la misma alberga cada una bola metálica que será causa de un severo
castigo si la dejan caer.
- Preciosas con su gran panza cada una. Mire con qué gracia
se apoyan los largos pechos de su esposa en el barrigón para colgar al final por
encima de él con esas enormes aréolas oscuras e infladas por el embarazo y los
largos pezones anillados con tan enormes joyas. No menos impresionante son la
tetazas de su hija, también con aréolas oscuras y extensas.
- ¿Conoce el lugar?. ¡Si señor! ¡Acertó! Su propia calle. He
ahí su casa y contemple como hay varios mirones, sus vecinos, muy interesados en
el espectáculo que ellas ofrecen.
- Notará que las tetas de las dos bestias son bastante más
voluminosas que la última vez que las vió. Eso se debe a que pedí a las viejas
indias un tratamiento complementario para que las ubres produzcan más leche para
alimentar a mis hombres. Por cierto que ya fabrican bastante aunque no hayan
parido, lo que induce a esperar que una vez suelten la cría, la producción
láctea sea muy satisfactoria.
- Mire, ahora mis hombres las colocan con las manos apoyadas
sobre el capó del coche, sujetando ellas mismas la cadena de su nariz. Las
destaponan el culo tirando de los rabitos y les enfundan la polla ante los cada
vez más numerosos curiosos. Se percatará que los muy cabrones no hacen nada por
impedir la humillación de las putas ni por avisar a la policía.
- Mis hombres las sodomizan con energía ya que han hecho
apuestas sobre si serán capaces con sus embestidas de hacerles expulsar la bola
metálica que acogen en el coño. Esos embates lo que si hacen obviamente es
bambolear las inmensas tetas que ya comienzan a soltar chorros de leche. Mire la
cara de las putas, no parecen sufrir mucho, más bien parecen concentradas en
sujetar la bola en la vagina con sus ya muy bien entrenados y correosos
esfínteres.
- Pasaron los dos minutos que les di. Ni ellos ni ellas se
han corrido ni las bolas se han salido de su gruta. ¡Ala! Al coche y de vuelta
al campamento. Qué le parece señor fiscal. Sus mujeres sodomizadas a la puerta
de su casa y usted sin enterarse.
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Dos meses más tarde una pareja de ancianos se presentó en la
casa del fiscal llevando dos bebés que dos personas en la estación de autobuses
les habían encomendado entregarle por una pequeña suma de dinero. Con los bebés
iba un DVD mostrando la actividad de las dos secuestradas. Nada nuevo, siempre
la misma barbarie. Solamente variaba en las escenas en que las mujeres eran
ordeñadas, mamadas directamente de las ubres o sometidas a nuevos juegos y
torturas en los repletas órganos. Morales no aparecía ni siquiera hacía de
locutor. Los diligentes policías detuvieron a la pobre pareja para interrogarla.
Cinco días estuvieron en la comisaría recibiendo palizas hasta que el fiscal se
enteró y pudo librarles de las garras policiales.
Ya no hubo más envíos de DVD hasta que año y medio más tarde
apareció otro bebé con otro en el que Morales le comunicaba al fiscal que era un
nuevo nieto. Había más secuencias de la vida de las dos mujeres en donde se
mostraba que el trato no había mejorado lo más mínimo. A lo más traslucían que
los hombres de Morales ya no las frecuentaban tanto. Quizá por aburrimiento o
por estar hastiados de los grotescos cuerpos que Morales había hecho adquirir a
las pobres mujeres. Visto lo cual, el bellaco las hacía servir de cuando en
cuando a los indios del campamento vecino.
Seis años más tarde, perdida cualquier esperanza, el fiscal
era atendido sexualmente por la exuberante mulata que contrató para cuidar de
los niños más otro que engendró en ella. Llegó un último DVD con Morales otra
vez de locutor.
- Sr. fiscal, espero que no se haya olvidado usted de sus
parientas. Ya me he enterado de que ha adquirido una mulata muy caliente y de
carnes abundantes. Cuídela pues me hace falta carne en el campamento ahora que
ya no están sus chicas. Le diré por qué: Cerda contrajo el SIDA y Perra sufrió
un accidente ecuestre. Quiero decir, La nena le metió por el culo la verga del
caballo demasiado adentro, éste se movió y Perra sufrió un irreparable destrozo
del esfínter de tal manera que no hubo forma de remediarlo y andaba por ahí
soltando mierda.
- Como ya no me servían decidí matarlas. Cerda murió empalada
por el culo sobre una gruesa estaca afilada en castigo a su falta de previsión
sanitaria. Por supuesto Sr. Velarde que la punta de la estaca era un poco roma,
para que no perforarse las vísceras y llegase lentamente hasta la boca.
Perra me pidió morir mientras era follada. Así que
generosamente accedí y mientras dos de mis hombres le hacían un sandwich, un
tercer la estranguló mientras alcanzaba el orgasmo.
Vea usted las secuencias y recuerde proteger a la gorda
mulata que se está follando, no sea que ....
Por cierto, comunique usted al juez Mendoza que no busque en
la ciudad a su niña Mayra ni a su hermana Mariola. Las tengo yo. Dígale que ya
le informaré sobre su vida.
FIN
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