Cosas de hermanos
Había pasado todo el fin de semana fuera de casa, en una
acampada hecha con unos amigos, cuando me decidí a volver un día antes de lo
previsto a mi piso. En mi hogar sólo quedaba mi hermana de 16 años, yo tengo 19.
Mis padres se habían ido de vacaciones a la playa y habían confiada la casa a la
responsable de mi hermana Mabel.
El viaje a casa lo hice en autobús, la verdad es que llevaba
unos días bastante aburridos con mis amigos, esto de los campings, los primeros
días tiene su gracia, luego es todo muy repetitivo. Así que hice mi mochila y
compre un billete que me llevase de vuelta a la ciudad. Lo peor de todo esto fue
que había ido con las esperanzas de tirarme a Nuria, una amiga que me da mucho
morbo, y a medida que pasaba el tiempo vi que no tenía nada que hacer. Quizás
por eso decidí volver a casa, con el calentón y la impotencia de no haber hecho
nada en mis 19 años. Sólo quería volver y dormir.
Como he dicho, casi toda mi familia estaba fuera de casa, así
que me había llevado un juego de llaves por si cuando yo regresase no había
nadie. Al abrir la puerta contemple que todo estaba en calma, no parecía estar
pasando nada, así que deje la mochila a un lado y comencé a desnudarme para
darme un baño, antes me apetecía comer algo, así que me quede en ropa interior y
fui hasta la cocina dónde oí unos extraños ruidos, entorne un poco la puerta y
por una rendija pude ver a mi hermana, sentada en una mesa, con las piernas
abiertas y colocadas a ambos lados del tablero, masturbándose. Con una mano,
pude ver, se frotaba el clítoris mientras con la otra se penetraba utilizando
una enorme banana. Nunca imagine a mi hermana como una sensual joven capaz de
excitarme tanto, usaba ese plátano con violencia y al ver su cuerpo desnudo y
tan excitado, me calentó. Llevaba mucho tiempo deseando estrenarme y pense que
mi hermana, por las buenas no aceptaría mi proposición, así me cogí mi móvil y
la hice varias fotos. En algunas salía con su cuerpo retorciéndose de placer
mientras se introducía más y más ese plátano, en otras mordía el plátano que
había estado dentro de ella, se untaba nata en los pechos y se pellizcaba los
senos, en otras lamía hortalizas de cierto tamaño mientras seguía dándose
placer.
Mi polla estaba muy dura y con ganas de follarme a la zorra
de mi hermana, que hasta hace muy poco pense que era alguien puro, así que
decidí entrar en la cocina ante su asombro, lo primero que me dijo fue que no me
esperaba hasta mañana y que me vistiera, que era su hermano mayor. La dije que
iba a tener la oportunidad de chupar algo más que pepinos y plátanos y que o me
hacia caso o les demostraría a papa y mama lo que hacia cuando estaba sola en
casa. No fue fácil convencerla a pesar de su asco ante mí. Quiso taparse pero se
lo impedí, me dijo que sabia que era virgen y que me ayudaría con eso, pero que
ella pondría las reglas. Aquello me puso más cachondo.
Aún no sé bien como me convenció para atarme las manos con el
cinturón que había dejado tirado en el salón. Me ato a una columna que hay en la
cocina y se puso a mi espalda, lamió mi espalda y me dijo que al ser virgen me
iba a correr en seguida, me insulto diciendo que lo tenia muy chico y que con
eso no sentiría nada, todo aquello me hacia sentir más sucio, me calentaba más.
Se puso nata en los pechos y me obligo a lamerlos mientras me sacaba la verga de
los calzoncillos. Me empezó a masturbar con mucha fuerza y velocidad mientras yo
gemía para terminar corriéndome sobre su vientre. Ella, al verlo, me dio un
rodillazo en mis, ahora vacíos, huevos y me coloco para lamer mi semen de su
vientre, aquello me repugnaba, pero también me gustaba sentirme así, nunca había
pensado que pudiera ser tan morboso y nunca pensé que el semen pudiera tener ese
sabor.
Pero la cosa no quedo ahí, ella pelo muy despacio otra banana
mientras yo la miraba, y de pronto, empezó a chuparlo, lo lamía de arriba abajo
y se lo paso por entre los pechos, me dijo que si yo tuviera un pene más grande
podría hacerme eso, para luego abrirse su peludo coño con las manos y meter de
golpe su juguete. Ella se masturbaba así mientras mi pene crecía, yo, con mis
manos atadas era incapaz de masturbarme y le pedí que me dejara una mano libre,
me dijo que tenia una idea mejor. Fue a su cuarto y se coloco unas bragas con
una enorme verga de plástico entre las piernas, me dijo que no sólo inauguraría
hoy mi polla, se puso tras de mi y yo apreté mis glúteos para que no me violase
por detrás, fue inútil ya que golpeó mis huevos hasta que no me quedó otra
alternativa que aflorar y dejarla hacer. Antes de follarme por detrás con aquel
aparato, me orino por mi espalda para que así aquel liquido ayudase a que el
dildo entrase en mi.
Me seguía masturbando y penetrando al mismo tiempo,
disfrutaba con aquello mucho más que sola como la había visto antes. Cuando se
canso de aquello, me dejo atado y con eso metido en mi para acostarse y seguir
en otra ocasión.
A su vuelta, me dijo que había sido un buen chico y que
tendría lo que tantos años había esperado, la verdad es que después de todo
aquello, no tenía el cuerpo muy católico y solo quería descansar, pero mi polla
pareciera tener sus propias ideas, ya que ante sus insinuaciones, reacciono con
una nueva erección, mi hermana se puso delante y me uso para penetrarse una vez
más, inicio su movimiento mientras me besaba. Sus enormes pechos chocaban con mi
cuerpo y ella continuo follándome hasta que me corrí dentro de ella.
Nunca mencionamos lo que había pasado, yo borre las fotos de
mi teléfono y ella jamás contaría a nadie que me había violado analmente, aunque
nunca se lo dije, todo aquello me gusto y en la actualidad sigo masturbándome al
pensar en aquello.