MI PRIMERA EXPERIENCIA
Tenia catorce años de edad. Catorce años y cuatro meses para
ser exactos, no recuerdo exactamente cuando me di cuenta de los ruidos
procedentes del dormitorio situado al otro lado del pasillo, pero debía haber
pasado ya un año. Me acerque a la puerta del cuarto de mis padres sobre la punta
de los pies y al principio me limitaba a escuchar. Mi papá y mi mamá hacían
siempre los mismos ruidos y gemidos con una frecuencia alternada de fuertes
suspiros. Mi padre respiraba con mucha fuerza y de vez en cuando gruñía por el
esfuerzo realizado, mi madre suspirada y lo alentaba con suspiros y gemidos.
Durante muchas semanas, eso me preocupo y me mantuvo en vilo
durante las noches, en mi imaginación los veía en toda clase posiciones
sexuales, aunque no entendía como, ya que mi mamá era asidua visitante a la
iglesia.
Después de escuchar a mí mis padres, regresaba a mi alcoba
sin hacer ruido, y en medio de la oscuridad, bajo las sabanas mis dedos
visitaban mi cuquita que estaba mi húmeda y con la otra mano acariciaba con
suavidad mis incipientes pezones.
De pronto, una noche, se dio, mis padres dejaron encendida la
lampara de la mesita de noche. Vi que salía luz bajo la puerta y al principio,
casi me daba miedo, terror, que sé yo, acercarme, pero la curiosidad era mas
fuerte. Mira por el ojo de la cerradura y el espectáculo que observe nunca se me
ha olvidado. Mi mamá estaba de espaldas, con las piernas totalmente abiertas y
levantadas en el aire, apoyadas en los hombros de mi papá, este estaba entre los
rollizos muslos de mi madre, moviéndose, acercándose y alejándose en un
movimiento si se quiere rítmico, de pronto estornude
- Que fue eso?
Oíste que dijo tu madre.
Estaba congelada para moverme, vi que mí papá se apartaba de
mamá, por primera vez observe su pene, oscilaba, con espuma blanquecina en la
punta. Avanzo hacia la puerta, corrí aterrorizada hacia mi habitación.
No es nada.
Oíste decir, por encima de los fuertes latidos de mi corazón,
mientras abría la puerta y la volvía a cerrar.
Nunca volví a animarme a ir hasta su puerta; pero permanecía
despierta por las noches, me acariciaba, a la vez que una pregunta me daba
vueltas en el cerebro, que sentiría si tuviera a alguien entre mis piernas.
Hasta aquí, es mi contribución a este relato, fue lo que
sentí, y lo que viví entre los doce y catorce años, ahora le doy paso a mi
padre, él continuara esta bella historia de mi primera experiencia.
Yo sabia que mi hija nos espiaba a su madre y a mí, estaba al
pendiente de cualquier incidencia, de cualquier roce, caricia, en fin sus ojos
no perdían detalle de nuestro comportamiento, eso motivo a que la invitara al
cine, los dos solos, tomando como pretexto, que había aprobado su año escolar,
(estaba en secundaria, era una alumna muy aventajada y todavía, lo es)
Ah, se me olvidaba presentarme mi nombre Juan Carlos, mi hija
Carolina, mi esposa no la nombro ya que no tuvo ni arte ni parte esta historia.
LA INVITACION
Era la fiesta de fin de curso, Carolina asistió sola,
nosotros nos plegamos a su solicitud, solo pidió que la fuéramos a buscar al
terminar la misma, como a la una de la madrugada nos llamo por teléfono celular,
el cual le habíamos prestado la ocasión, mi esposa adujo que tenia sueño, y que
fuera yo a buscarla. Al llegar al sitio de la reunión, Carolina me invito a
pasar, salude algunas de sus amigas, aprovechando el momento para bailar una
canción algo lenta, pero me dio la oportunidad de abrazar a mi hija, de sentir
su cuerpo, lo estreche con suavidad, ella se dejaba guiar, sus muslos rozaban
mis piernas, sentí como ella buscaba el roce con mi pene, así que le facilite la
tarea. Coloque uno mis muslos entre sus piernas, maniobra que se facilitaba por
lo amplio de su falda, acerque mi boca a su oído, diciéndole
Que te parece, si mañana vamos al cine.
Los dos.
Claro, y quien más.
Mamá
Con ella, vamos otro día.
Entonces, tu y yo solos
Sí
Claro, me encanta la idea.
Esa tarde, Carolina me espero, vestida, me llamo tres veces
para asegurarse, de que iba a ir a buscarla, llegamos al cine y aquí continua
Carolina.
EL CINE
Ya dentro de la sala cinematográfica, busque los asientos mas
apartados, sostuve una conversación, es decir llevaba el peso de la misma, para
evitar que mi padre se diera cuenta de mi ansiedad.
Durante mucho tiempo, solo vi la película sin ver, de pronto
me di cuenta que estaba con mi padre a mi lado, sentía el calor de brazo, su
aroma, su perfume, que no me di cuenta que Tom Cruice me sonreía desde la
pantalla.
Al cabo de un rato, de modo torpe, mi papá paso el brazo
sobre el asiento, detrás de mí. Me sentí helada, luego de manera imperceptible,
me eche hacia atrás, su mano se acerca mas a mi hombro, y que luego reposaba
sobre la piel de mi hombro desnudo, mientras él miraba fijamente la pantalla,
como si no se diera cuenta de lo que hacia su brazo izquierdo.
Te impulso más cerca de él, me desplace sin resistencia,
cuando se volvió a mirarme, sentí escalofríos por todas partes. Luego se inclino
y me beso suavemente en los labios, su lengua entro en mi boca, me entregue a la
caricia con toda mi alma, luego sonrío como solo él sabe hacerlo, allí comprendí
que lo amaba.
Sin embargo, se echo hacia atrás y pareció embeberse
nuevamente en la película. Al rato, con mi cabeza, apoyada sobre su hombro,
sentiste como sus dedos se dirigían al centro de mí top, se abre paso bajo la
ligera tela elástica, apoderándose de mi seno izquierdo, yo esta completamente
inmóvil, sus dedos acarician mi pezón, con movimientos suaves, circulares. Los
dedos de la mano de mi padre abarcan toda la teta, como calculando su tamaño,
que aun cuando las tengo medianas, para mi edad, llenaban plenamente la mano de
mi papá. Luego dirige su mano al otro seno, aplicando la misma ración de
caricias, alternando las caricias, tira suavemente de mis pezones, los cuales se
encuentran ya erectos por efecto del manoseo a que son sometidos, puse una mano
sobre la de él y la oprimí con mayor fuerza sobre mis pechos. Entonces sentí su
otra mano sobre mi muslo, como si hubiera caído por casualidad, sin ninguna
finalidad.
Muy pronto sentí que su mano se desplazaba bajo mi falda, en
forma involuntaria separe las piernas, cuando sus dedos llegaron al reborde de
mis pantaletas, Sus dedos juguetearon por fuera, entonces me eche mas hacia
atrás en mi asiento, adelantando mi pubis, ofreciéndolo sin recato alguno,
entendiendo mi invitación, su mano paso por debajo de la delgada tela de mis
pantaletas, acariciando abiertamente mi vello púbico, el cual era tan mullido y
suave. Todos sus dedos acariciaban mi juvenil cuquita, sus dedos iban desde el
ano hasta el monte de venus, sin dejar parcela sin hurgar, me tuve que controlar
para no gritar, para no cerrar mis piernas y dejar su mano presa entre ellas por
toda la eternidad, cerré los ojos, luego hubo un flujo de jugos que no
comprendí, pero allí estaban, era muy agradable, parecía estar flotando.
De pronto abro los ojos, la película esta terminando. Mi papá
retira sus manos en forma delicada, sin prisa, como saboreando con sus dedos los
jugos que bañan mi cuca, las lucen se encendieron, se inclino para darme otro
ligero beso en los labios, dándome las gracias, apoyo mi seno izquierdo en su
brazo.
Luego me pregunto como si no hubiera sucedido absolutamente
nada.
Te gusto la película?
Ya lo creo, respondí.
Podemos volver pronto, te parece?
Si, respondí, con un hilo de voz, muy pronto.
Esa fue la primera de varias veces que mi amado padre y yo
fuimos al cine. Este relato lo estamos escribiendo entre los dos, acostados en
nuestra cama, en nuestra habitación, espero que esta, nuestra primera narración
sea de su completa satisfacción.
Tal vez sea todo verídico, tal vez sea inventado, no soy yo,
quien lo va a convencer de lo cierto de esta historia de amor y placer entre un
padre y una hija.