Al fin llegaba a casa después de un día duro de trabajo. Y lo
mejor de todo es que era viernes. Cogió el mando del televisor, mientras se
dejaba caer en el sofá.
El sonido de que había recibido un mensaje sonó en ese
momento en su teléfono móvil. Lo saco del bolsillo y leyó:
Los niños se los ha llevado mi madre el fin de semana. Este
fin de semana será tu iniciación. Sigue las instrucciones del sobre. Tu Ama.
José Luis, miro a su alrededor, pero no había ningún sobre a
la vista. Se levantó, y se encamino a la habitación. Encima de la cama había una
caja con un sobre. Lo abrió y se puso a leer.
Hola mi esclavo. Quiero que te duches ahora mismo, te depiles
los testículos y te pongas la "sorpresa" que te he dejado dentro de la caja. La
ropa que quiero que te pongas esta colgada en la silla.-José Luis dirigió su
mirada hacia allí. Vio unos pantalones de cuero vaqueros y una camiseta de manga
corta de las que se ajustan al cuerpo.- Te espero en nuestro restaurante a las
9,30. Si te retrasas, te haré sufrir mucho, mi esclavito. Un azote de tu Ama.
P.D. No se te ocurra masturbarte.
Consulto la hora en su reloj. Disponía de 2 horas. Se desnudo
rápidamente y se dirigió a la ducha. Abrió el grifo, regulando la temperatura.
Dejo que el agua resbalara por todo tu cuerpo. Se enjabono despacio,
acariciándose. Cogió la cuchilla y se depilo totalmente, como su Ama le había
ordenado.
Solo de pensar en las cosas que tendrían pensado para el se
excitó. Comenzó a acariciarse, pero recordó la orden de su Ama.
Se secó con la toalla y se afeito. Sabia que su Ama odiaba la
falta de aseo. Se encamino a la habitación para vestirse. Se dio cuenta de que
no había abierto la caja todavía. Su curiosidad aumento al tenerla en sus manos.
Dentro de la caja había unos slip especiales. Eran de plástico transparente. Se
los colocó y vio que le estaban muy bien de cintura pero en la zona central era
un poco pequeño. Se puso los pantalones vaqueros y la camiseta y se marcho al
restaurante porque no quería llegar tarde.
Amanda se encontraba sentada en la barra del pequeño
restaurante tomando un cóctel, cuando José Luis entró por la puerta. Eran las
9,25 minutos. Su esclavo había sido puntual. Su vestido corto, de cuero negro
dejaba ver todos sus encantos. Su generoso escote mostraba parte del encaje del
sujetador, también de color negro. Sus pechos eran grandes, pero firmes. El
vestido era ajustado, por lo que sus apetecibles curvas quedaban resaltadas.
Llegaba por la mitad de sus prietos muslos y sus pies estaban
calzados con unos botines negros, con tacón de aguja.
-Así me gusta mi esclavito, que seas puntual.¿Has sido
obediente y has hecho lo que te ordene?.-Preguntó Amanda.
-Si mi Ama.-Contestó.
Se sentaron en una mesa apartada de miradas indiscretas.
Pidieron a la carta y el camarero se retiro.
-A partir de esta noche vas a ser mío. Se acabó el
masturbarse cuando quieras. Solo lo harás cuando yo té de permiso.
-Sí mi Ama. Respondió sin apartar sus ojos de ella.
Amanda bajo un poco la cremallera de su escote, dejando mas a
la vista. José Luis empezó a excitarse y sintió como sus slip, no le permitían
excitaciones y Amanda lo sabia. Su miembro pugnaba por romper la prisión que le
tenia sujeto, pero tenia todas las de perder.
Amanda puso un dedo sobre sus labios y empezó a chuparlo,
excitando y torturando a la vez a su esclavo.
-¿Te gusta tu nueva ropa interior?.Preguntó Amanda con una
sonrisa en los labios, pero sin dejar de meterse el dedo en la boca.
-No me dejan excitarme, mi Ama.
-Son para eso. Me encanta castigarte así, haciéndome desear y
excitándome al ver que tu no puedes hacer lo mismo.
José Luis notaba como su miembro intentaba crecer y no podía.
El tormento le estaba matando de placer.
Amanda puso su mano sobre el miembro, y José Luis cerro los
ojos, sintiendo cómo apretaba dulcemente.
-Así iras a partir de ahora, para que no puedas mirar a otras
mujeres y que solo tengas ojos para tu Ama.
Amanda sintió como se iba mojando sus braguitas de deseo. El
tener a sus caprichos a su marido la excitaba. Al principio esos juegos no la
interesaban, pero poco a poco comenzó a leer y ver películas y su opinión
cambia. Ahora le sacaban partido a cualquier momento libre.
Terminaron de cenar y se dirigieron a casa. Llegaron al
dormitorio. Amanda encendió 4 velas, y se puso un antifaz.
–Quiero que me desnudes, despacio, mi esclavito.
José Luis se puso detrás de su Ama y comenzó a besar su
cuello y sus hombros. Sabia lo que excitaba a su Ama. Sus manos subieron
despacio por su vientre, acariciándolo por encima del vestido, hasta llevar a
sus pechos. Bajo despacio la cremallera para dejar al alcance de sus manos los
pechos de su Ama.
Amanda sintió como las manos de su esclavo acariciaban por
encima del sujetador los pezones, que se pusieron duros al instante.
El vestido se deslizo por su cuerpo hasta caer en el suelo,
dejando a la vista todos sus encantos. Los labios de su esclavo pasaron de su
cuello a recorrer con besos toda su espalda, mientras sus manos bajaban para
buscar el coñito de su Ama.
El contacto hizo que Amanda soltara un gemido de placer.
Estaba cada vez mas excitada, cuando noto la lengua de él, lamiendo por encima
de sus bragas su clítoris.
-Cómemelo bien, mi esclavito, demuestra que eres digno de tu
Ama.- Decía mientras sus manos agarraban sus cabellos para sujetar la
cabeza.-Sigue, esa lengua me esta volviendo loca, uuummmmm.
Amanda se sentó en la cama, mientras José Luis seguía
lamiendo su coño, ya húmedo por los flujos.
El pene estaba a punto de reventar. El maldito slip lo tenia
prisionero y era una agonía deliciosa, aunque deseaba que su Ama lo liberase
pronto de aquella tortura.
-Levántate y desnúdate. José Luis obedeció inmediatamente. La
camiseta y el pantalón quedaron en el suelo al instante. Amanda pudo contemplar
a través del transparente slip, que estaba rojo por la presión. Sus manos lo
bajaron con delicadeza, para liberarlo por fin de aquel castigo. Su polla se
endureció al instante, quedando a escasos centímetros de la boca de su Ama.
-Pobrecita mía, esta muy coloradita.-Mientras decía esto sus
labios se acercaron y besaron su polla. Se la introdujo despacito él la boca a
la vez que sus manos acariciaban sus pelados testículos.
José Luis gemía al sentirse dentro de la boca de su Ama.
Sentía que nunca había estado tan dura como ese día.
Amanda metía y sacaba de su boca la polla de su esclavo con
lentos movimientos, para aumentar su deseo. Las manos de José Luis acariciaron
otra vez los pechos de su Ama. Atraparon entre sus dedos los pezones para
estirarlos con suavidad.
-Túmbate en la cama mi esclavito, Quiero tener tu polla tan
dura dentro de mi. Obedeció al instante. Se tumbo boca arriba.- Primero
caliéntame a tope otra vez. Meteme dos dedos dentro mientras me pasas la lengua
por el coño.-dicho esto sé sentó en la cara de él. Rápidamente sintió la lengua
moverse en sus labios y clítoris, mientras los dedos entraban dentro acariciando
su punto G.
Oleadas de placer comenzaban a llegar a su coño otra vez,
excitándola cada vez mas. Sabia donde tenia su punto sexual, y lo estaba
explotando bien, con sus dedos y la lengua.
-Me esta matando esa lengua. Sigue así mi esclavito, ahhhhh,
uuummmmm. Gemía sin poderlo evitar.
Jose Luis aumento el ritmo de los movimientos para aumentar
el placer de su Ama.
-Para, quiero tenerla en mi coño. Quiero que me hagas
disfrutar como nunca esta noche.- Se apartó las braguitas y fue poco a poco
introduciéndose la polla de su esclavito que seguía dura.-No se si es por el
castigo, pero hoy la siento……mas…..dura.-La tenia toda dentro y empezó un
movimiento lento.
Las manos de Amanda se fueron en busca de los pezones de su
esclavito, y los apretó fuerte. Inclinó acto seguido la cabeza y los mordisqueó.
José Luis gemía y jadeaba.
-Si mi Ama, castígame, ohhhhh, me lo merezco.
-No descuides mis pezones, acarícialos como te he enseñado.
José Luis alargó las manos hacia ellos, los cogió entre dos dedos y mientras los
estiraba, paso su lengua por ellos.
-Ohhhh, Sigue así, que gusto. No pares de estirar y pasar tu
lengua. Los movimientos de Amanda aumentaron. Sentía como oleadas de placer se
centraban en un solo punto de su cuerpo. El orgasmo se acercaba con una fuerza
cada vez mayor.
Ohhhhhhh, No te pares, muévete……….mas …..deprisa, ohhhhhhhhh.
Aumentaron los movimientos, mas y más.
-Castígame los pezones, no pares de mordisquearlos, ahhhh,
así, pasa tu lengua. No sé lo que me pasa, pero cuando me los castigas, haces
que me sienta tu zorrita, ahhhhhh.
-Ahhhhhhhh, estíralos que ya me vi…..e….neeeeee.
Amanda sintió todo su cuerpo recorrido por un largo orgasmo.
La explosión de placer todavía seguía por que José Luis seguía moviéndose.
Sintió como su coño se llenaba de pronto por el orgasmo de su esclavito.
Se dejo caer en su pecho, mientras era acariciada por la
espalda.
Ese fue el primero de una noche inolvidable de juegos
sexuales para los dos.