Qué hacía yo en una ciudad tan ventosa e inhóspita en pleno
invierno en lugar de estar en mi casa cómoda y calentita? Odiaba estos viajes de
trabajo de último momento, estas obligaciones de las que no me puedo escapar.
Era viernes, casi había terminado el trabajo. Caminé un poco
por la ciudad, pero hacía muchísimo frío y decidí volverme al hotel a tomarme un
café y a terminar de una vez por todas de cargar los datos en la pc
Pero cuando todo está mal, las cosas siguen saliendo mal, es
una racha (la ley de murphy?): me había olvidado un cable del scanner en la
oficina. Me senté al borde de la cama, bufando, tomé fuerzas para salir de nuevo
a la calle, me enrosqué mi superbufanda y arranqué. Había visto un negocio de
computación a la vuelta del hotel, así que sería breve.
Pero no fue tan así, el negocio estaba lleno, mucho ruido,
muchos adolescentes comprando… y los vendedores que no me hacían ni caso. Ya
estaba por irme por lo impaciencia que me generaba el caos, cuando de la
trastienda salió un hombre que me pareció un espejismo. Era escultural, me quedé
paralizada, embobada, como una colegiala. Nunca me gustaron los hombres muy
trabajados físicamente, pero este hombre trasudaba sensualidad, su boca, su
mirada, cada gesto….
Sin duda notó el papelón que yo estaba haciendo, así que me
atendió enseguida, preguntándome qué necesitaba. Por un segundo la respuesta a
darle me pareció confusa, yo necesitaba sólo un cable, pero…no estaba pensando
exactamente en el cable. Fue un segundo. Le pedí el cable pero no tenían. "Lo
necesito sin falta", le dije, "es una urgencia, tengo que terminar un trabajo y
volverme a Buenos Aires". Me habrá visto tan desesperada que me dijo que me lo
conseguía y en un par de horas me lo llevaba al hotel. Fantástico.
Mientras me desvestía daba vueltas en ese cuarto, no podía
sacarme a ese hombre de la cabeza, tanta era su atracción sexual (o era mi ciclo
hormonal?). Fuera lo que fuera, me había dejado embelezada. Me fui a dar una
ducha, pero en lugar de aliviarme, sentía el cuerpo más y más caliente. Sentía
que ese hombre era mucho para mí, que nunca podría fijarse en mi, pero igual
empecé a vestirme para él: lencería negra, una blusa semitransparente escotada
que dejaba ver el nacimiento de mis grandes pechos e insinuaba el resto, una
falda negra, corta ajustada a mis anchas caderas y mis muslos, medias negras y
tacos bien altos.
Me miré al espejo, nada que ver con la señora envuelta en la
bufanda que entró a su negocio, mejor así. O era mucho? Me excitaba verme así.
Con intentarlo no perdía nada, quizá llamaría su atención, y si no, después que
él se fuera podría desahogarme a mi manera. .
Estaba perdida en mis pensamientos cuando golpeó la puerta.
Abrí, era imponente. Y yo no podía dejar de comportarme como una adolescente, se
me notaba mucho seguramente. Tenía una sonrisa hermosa, y una voz muy sensual.
Claro que no hablaba de otra cosa que de la computadora. Le mostré donde estaba,
colocó el bendito cable y me pidió que me sentara a probar si funcionaba.
Se apoyo por detrás de la silla, bajando la cabeza a la
altura de la mia y me daba indicaciones de cómo hacerlo. Las manos y el cuerpo
me temblaban, se me erizaba la piel al sentir su voz tan cerca de mi oído, la
proximidad de su cuerpo.
De pronto siento sus manos acariciándome los hombros y me
estremezco con el contacto, me recorre el cuello, la nuca y mi cuerpo empieza a
moverse para atrapar sus caricias. Siento su lengua húmeda y caliente en mi
cuello, en mi oreja y no puedo evitar temblar como una hoja de la excitación.
Estira sus manos a lo largo de mis brazos, me toma mis manos fuertemente y me
susurra al oído …"te quiero coger, te voy a hacer gozar como nunca has gozado…"
Sólo de escucharlo y sentir la vibración de su voz en mi oído comienzo a mojarme
y , sin darme cuenta, entreabro mis piernas. Sus manos bajan lentamente hacia
mis pechos ya henchidos y encuentra a mis pezones duros. Me los pellizca, me
amasa las tetas, me las aprieta, aprieta más mis pezones, los estira con los
dedos… Yo no puedo dejar de gemir y contonearme, me vuelve loca. "cómo te gusta
… que tetas que tenés…" Me giro, me abro la blusa y se las muestro, puede ver mi
rostro trastornado por la calentura. Me baja el corpiño y mis tetas quedan
completamente desnudas ante su mirada. Se sonrie lascivamente y me dice "qué
tetas que tenés y que pezones enormes" y empieza a tironearlos, diciéndome al
oído … "cómo te voy a chupar la conchita…"
Yo le pido, desesperada, que me chupe las tetas. Se arrodilla
delante mío y me empieza a chupar los pezones, me los muerde suavecito, me los
estira con los dientes y yo entro en delirio, necesito que me penetre, necesito
acabar. Abro más mis piernas y me subo la falda, mostrándole mi bombacha
completamente mojado. Sin dejar de chupar mis pezones, su mano baja hasta mi
sexo y me lo toca por encima de la tela ,siente que está empapada. Me pasa un
dedo por la raya y me lo mete entre los labios. Mi bombacha se empapa más y más.
Mis gemidos son un ruego.
Veo su enorme bulto en el pantalón, parece que va a explotar,
y estiro mi mano para tocarlo, sentirlo, frotarlo, lo deseo desesperadamente.
Sin sacarme la bombacha, mete la mano por dentro y se moja
con mis jugos. Saca los dedos, se los chupa y me dice que me va a hacer acabar
con los dedos…. Me saca la bombacha y me mete dos dedos lentamente. Estoy
completamente abierta, sentada en el borde de la silla y él comienza a pajearme
cada vez más fuerte, mientras me besa el cuello, me lame las tetas… estoy
delirando y de pronto para sacarme los dedos y recorrerme la concha a lo largo.
Mis gemido se interrumpen con un lamento, se sonrie lascivo, sabe que me está
haciendo desear como loca
Me los mete de nuevo hasta el fondo y los mueve cada vez más
rápido hasta que exploto en un orgasmo que me hace arquear el cuerpo, mientras
deja sus dedos quietos, bien adentro, profundos, sosteniendo mi orgasmo,
sintiendo como baño sus manos con mis abundantes jugos. El momento de placer
dura segundos pero parece eterno
Lo beso interminablemente, como en agradecimiento de tan
grande placer. Pero quiero más, mucho más y me subo a la cama. Me desnudo sin
dejar de mirarlo, y él, parado al lado de la cama, comienza a desnudarse. Su
cuerpo es escultural, fuerte, musculoso. Al sacarse el pantalón y el boxer veo
esa verga maravillosa, enorme, dura como una piedra que me vuelve loca.
Me acerco a él y acaricio mi cara con su verga, la toco
suavemente con las manos para reconocerla, para saber si ese sueño es real, se
mueve, palpita, está levemente mojada.
El se la agarra con la mano, la recorre desde los huevos
hasta la cabeza, cada vez se le moja más y yo estoy hipnotizada por esa pija, la
cabeza está toda babosa, "estoy muy caliente… gotea babita mi pija, bebé….dale,
chúpamela, es toda tuya mi babita". No tenía ni que decírmelo, era mi deseo más
inmediato. La puso en mi boca y empecé a chupar la cabeza primero suavemente,
recorriéndola con mi lengua, metiendo mi punta en su agujerito, golpeteándola
con la lengua… para chuparla cada vez más fuerte, llenándome toda la boca con su
pija, tragándomela todo lo que podía. Era enorme y dura, sentía sus pulsaciones
en mi boca. Empezó a moverla como cogiéndome por la boca. Mi excitación era
desesperante, tuve que soltarla, se la dejé completamente llena de saliva. Le
rogué que me cogiera, que no podía más.
"no, primero quiero chuparte bien la conchita"
Me tiró sobre la cama, abrí bien mis piernas y con mis manos
la abrí mostrándosela, se arrodilló delante mío pasándome los dedos, sonriéndose
dijo "que rico, que mojada que estás" y empezó a lamerla lentamente, como si
fuera un helado, la recorrió con la lengua de punta a punta, sintiendo como
vibraba en su boca, me acariciaba los muslos temblorosos. Me separó los labios
con la mano y su lengua encontró mi clítoris duro que sobresalía, me lo tocó
apenas con la punta de la lengua, a darle leves golpeteos y a chuparlo cada vez
más fuerte, mis jugos inundaban su boca, de la calentura me mordía los labios,
me los estiraba. Se levanta para mirarme, con su cara mojada por mis jugos y me
dice "que rica concha jugosa que tenés, me encanta chupártela", y se sumergió
nuevamente a lamérmela para meterme la lengua adentro, lo más profundo que
podía, aleteándola dentro, me la metía y sacaba como si fuera una pija. Sus
manos apretaban mis tetas fuertemente, y al pellizcar y estirar mis pezones me
contraje en un espasmo brutal, una catarata de orgasmos con su lengua adentro,
atrapada, chupándose toda mi acabada.
Mi cuerpo se relajó, pero él estaba excitadísimo, me giró, me
puso de rodillas y empezó a pasarme la lengua por las nalgas, por mi culo. Me lo
llena de saliva y lentamente me introduce un dedo. Yo doy un respingo del miedo,
él entiende, entonces empieza a acariciarme la espalda, los muslos, los pechos,
las nalgas, para relajarme y empieza nuevamente a penetrarme despacio.
Lo mueve hacia adentro y hacia fuera, en círculos… y voy
perdiendo el miedo. Me excita, estoy cada vez más mojada. Moja sus dedos en mis
jugos y mete un segundo dedo mientras su lengua sigue lamiendo mi concha. Se
arrodilla detrás mío y empieza a pasarme la cabeza de su pija por la raya de mi
culo, yo me abro, lo deseo, me gusta ese juego.
De pronto siento que pone su cabeza en mi concha abierta y
empieza a penetrarla, tengo que contener el orgasmo, sólo de sentirlo dentro. Su
pija es enorme y tengo miedo que no me entre toda, porque la quiero toda. Se lo
digo. "si que te la vas a tragar toda…" Y me demuestra que sí puedo, la empieza
a meter despacio hasta el fondo, se desliza con facilidad de lo mojada y
caliente que estoy. Mi concha se la devora, y me la mete cada vez más fuerte.
Siento sus huevos golpeando en mis nalgas. Me aprisiona las tetas con las manos,
me vuelve loca, se lo digo entremezclado con mis gemidos. Me gusta, me gusta
mucho, nadie me cogió como vos.
Me la saca casi toda, me deja solo la cabeza adentro y
empieza a moverla circularmente hasta que me la mete hasta el fondo de nuevo
Me agarra bien de las tetas para poder bombearme, me aprieta
los pezones, me los pellizca, me los estira, me bombea cada vez más rápido hasta
que siento los espasmos de su verga eyaculando y mi cuerpo descarga un fuerte
orgasmo que lo aprieta rítmicamente hasta sacarle la última gota de leche.
Me da placer sentir sus gemidos, sentirlo temblar dentro mío.
Quedamos pegados por un momento, el acaricia mi espalda y la saca lentamente.
Nos desplomamos en la cama y nos besamos. En esa quietud no
puedo dejar de tocarlo, de acariciarlo.
Su cuerpo es la consolidación de la virilidad. Lo pongo boca
abajo y lo observo, es perfecto. Sus muslos, su culo…. Un culo hermosísimo que
me provoca lamerlo, sin dejar de acariciar sus piernas y su espalda. El está
abandonado al placer. Me invade unas inmensas ganas de cogérmelo, de dominarlo
de alguna manera, de hacerlo mío, y ni siquiera se como se llama.
Despertó en mi un lujuria ancestral, me siento poseída por
una calentura incontrolable.
Me le monto encima, con las piernas bien abiertas, colocando
mi concha sobre sus nalgas musculosas y velludas y empiezo a moverme lentamente,
como cogiéndomelo. Mis manos juegan con mis pechos, apretando mis pezones. Me
muevo cada vez más rápido, siento que concha empieza a mojarse nuevamente, que
mi clítoris vibra y me doy cuenta que me estoy masturbando. Lo giro, quiero que
me vea, tiene una mirada profunda y una sonrisa cautivante, me monto sobre su
abdomen y sigo masturbándome sobre su vello. El quiere agarrarme las caderas
pero le saco las manos, quiero moverme libremente, y las pongo sobre mis tetas
que toca magistralmente. "qué rica paja que te estas haciendo mi amor" me dice y
yo le sonrío lujuriosa. "me gusta verte pajear, movete". Siento su pija dura en
mis nalgas, dándome leves golpeteos.
Más fuerte aprieta mis pezones más rápido me muevo hasta que
exploto en un orgasmo y en gemidos, mojo su vientre por completo y caigo
satisfecha sobre su pecho. Me abraza. Es un placer enorme sentirme contenida en
ese cuerpo.
Siento que está duro, que no se le baja y empiezo a
acariciarle la pija suavemente. "me pusiste al palo con la paja que te hiciste".
Me gustó, me daba placer calentarlo, provocarlo. "ahora te toca a vos" le dije.
Y se recostó sobre el respaldar de la cama, con las piernas abiertas, y empezó a
tocarse la verga, la recorría por entero con su mano, desde los huevos hasta la
cabeza. Inclinaba la cabeza hacia atrás y cerraba los ojos, gemía. Era todo un
espectáculo, me encanta ver a los hombres haciéndose una paja. Y el tenía una
verga espectacular, perfecta, enorme. Me moría de las ganas de chupársela, mi
boca estaba entreabierta y él me pidió que lo hiciera, pero me negué con la
cabeza, quería se masturbara. Movía su mano cada vez más rápido, la sacudía, la
meneaba, tan enorme y dura como la tenía, totalmente mojada de su propio semen.
La cabeza brillaba, babeaba, estaba a punto de estallar. "Ahora, por favor,
chupámela que acabo" y no me hice rogar más, la puse en mi boca para chupar esa
cabeza hinchada y lubricada y empezó a acabarme en la boca. A mi no me gustaba
que me acabara en la boca, pero al escuchar su gemidos rogándome que me la
tragara, al sentir sus espasmos en mi boca llenándomela de leche caliente,
estaba tan excitada que no pude sacarla de mi boca, me levanté para mirarlo con
su leche que corría por mis labios, trastornada de la calentura, tomándola entre
mis dedos y desparramándola por mis tetas, untándola por mis pezones.
En ese momento entendí que él podría hacer conmigo lo que
quisiera. Él ya lo sabía de antes.
Teníamos todo el fin de semana por delante.