ENERO 7 DE 2005
Hoy volví a reunirme con ALBERTO en su oficina a las 9 de la
mañana tal como lo habíamos acordado la última vez que nos vimos, cuando llegué
el me abrió la puerta y me dio un beso en la boca, lo hizo con pasión, fuerza y
deseo, recuerdo que por primera vez no me beso cuando la puerta estuviera
cerrada, sino que por la excitación que sentía, me beso casi en público, una vez
dentro de la oficina cerró la puerta y con ansias buscó mi boca para volvernos a
besar mientras nos dirigíamos al sofá, mientras nos sentábamos, observé que su
verga estaba erecta a punto de estallar y formaba una carpa con los pliegues de
su pantalón, entonces yo empecé a acariciar su miembro por encima de la tela y
luego le bajé la cremallera y se lo saque, me senté en el sofá y al igual que
hace dos días empecé a besarle su verga y a lamerlo por todas partes hasta
dejarlo brillante y húmedo con mi saliva lo hice durante algunos minutos, pero
él estaba desesperado por verme desnuda y por ello nos detuvimos, y mientras nos
acariciábamos y basábamos nos fuimos desvistiendo hasta quedar totalmente
desnudos; nos acomodamos luego en el sofá y continuamos subiéndonos con nuestras
bocas y lenguas hasta que yo tuve un fuerte orgasmo que me dejó exhausta, dejé
entonces de subirlo con la boca mientras tomaba un respiro, pero él después de
dejarme descansar solamente un rato continuó metiendo su lengua en mi coño y
lamiendo mi clítoris mientras yo lo acariciaba en la espalda y así me hizo
llegar nuevamente.
Cambiamos entonces de posición, y abriéndome las piernas, él
se colocó sobre mi, y me hundió su verga en mis entrañas de un solo golpe y en
toda su longitud, sin darme un segundo de espera, comenzó a moverse dentro de mi
lentamente hasta hacerme llegar nuevamente pero controlando su propio orgasmo,
en ese momento le dije que se detuviera y se acostara sobre el sofá y me senté
de frente sobre él pero introduciendo su miembro en mi cola y comencé a moverme
despacio, para acostumbrarme a su tamaño, luego le pedí que con sus dedos me
subiera mientras yo seguía moviéndome igual de despacio, esperaba que sus dedos
entraran en mi vagina para explorarla, pero no lo hizo, cuando yo ya sentía los
primeros espasmos de un orgasmo inminente, me empecé a mover muy rápido haciendo
que mis nalgas y tetas rebotaran con cada caída y llegamos de ésta forma los dos
al mismo tiempo, sentí su leche caliente correr por mis entrañas mientras que su
miembro palpitaba con cada descarga.
Cuando nos desenganchamos, su semen depositado en mi recto,
comenzó a escurrir por la parte interior de mis muslos hasta llegar a mis
pantorrillas, luego nos acomodamos sentados en el sofá y mientras nos fumábamos
un cigarrillo hablamos de su viaje, y le recordé su promesa de ir a la finca
para satisfacer nuestros deseos al aire libre y en el agua.
Acordamos que si el se quedaba en Bogotá a su regreso del
paseo con su familia, me llamaría al celular para vernos de nuevo, pero que si
pasaba derecho hacia su ciudad de trabajo, me llamaría a su regreso a Bogotá, el
cual calcula que será hacia finales de este mes.
Nos vestimos y luego salimos, en el ascensor con un beso en
la boca y sus caricias en mis pechos nos despedimos, en el parqueadero nos
volvimos a despedir pero esta vez de beso en la mejilla