Hace unos días he publicado una carta enviada por un
matrimonio amigo, Rodolfo y Diana, en la que nos cuentan como Rodolfo descubrió
que se excitaba muchísimo al ver a su esposa con otro hombre, luego de varias
charlas telefónicas arreglamos un encuentro en casa ya que me encontraba solo,
pues mi querida mujercita estaba de viaje por Brasil haciendo de las suyas con
un amiguito intimo al que espero conocer cuando vuelvan.
El hecho es que Rodolfo y Diana me visitaron el sábado por la
noche, luego de una suculenta cena y de varias botellas de buen vino, terminamos
los tres en mi habitación, por supuesto yo cogiendo a Diana mientras Rodolfo nos
miraba y se masturbaba.
Luego de estar un par de horas a puro sexo les pedí que me
contaran si habían tenido otras vivencias como la de Córdoba, los dos se miraron
y Rodolfo comenzó a contarme lo que a continuación les transcribo mientras Diana
se quitaba de las mejillas y de la comisura de sus labios los restos de esperma
derramada por mi verga:
CUENTA RODOLFO:
Hace cosa de un mes aprovechamos para hacernos una escapadita
a Mar del Plata por un fin de semana, quería arreglar algunas cositas del
departamento y aproveché que también Diana tenía unos días libres.
Desde que partimos tenía la idea fija de ir al casino, es
algo que me apasiona y no puedo pasar por Mar del Plata sin concurrir al menos
un día, así que después de pasear todo el día, fuimos a cenar y derechito al
Casino, pensaba jugar un par de horas y después ir a bailar con Diana a algún
boliche por lo que le pedí que se vistiera bien elegante.
Diana es mas bien bajita, anda por 1,65, aunque no es gordita
es rellenita, tiene buenos pechos, cintura pequeña, cola bien redonda y grande y
unas piernas espectaculares, encima se puso unos zapatos de taco aguja que la
obligaban a caminar sacando cola y tetas, llevaba puesto un vestido negro, muy
corto por cierto que en su parte posterior dejaba su espalda totalmente desnuda
y el escote en su parte delantera dejaba escapar un buen porcentaje de sus
pechos blancos y suaves, demás esta decir que ese tipo de vestido es para usar
sin sostén, aunque mi esposa hace tiempo dejo de usarlos.
Estaba realmente hermosa, se había alisado su cabello rubio y
se había recortado apenas el flequillo haciendo que resalten aún mas sus ojos
verdes.
Como siempre, apenas entré empecé a desesperarme por cambiar
plata y metérme de lleno en la ruleta, así lo hice mientras mi esposa se
acomodaba en un taburete de la barra y pedía al barman que le sirviera un
whisky.
Mientras jugaba compulsivamente no presté la mínima atención
a mi esposa, recién lo hice cuando noté que había perdido casi la totalidad de
las fichas, ella ya había tomado tres medidas de whisky y empezaba con el
cuarto, a su lado se había instalado un tipo alto, totalmente calvo y con unos
bigotes tipo mostachos muy tupidos, llevaba una camisa de seda blanca
desabrochada hasta la mitad de su pecho, orgulloso mostraba un físico musculoso
y cubierto de bellos negros.
En ese momento sentí un cosquilleo en toda mi espalda, Diana
conversaba con el muy animada sin preocuparse por saber que pasaba conmigo,
quise concentrarme en el juego, pero ya no podía una nueva fantasía comenzaba a
apoderase de mi y el deseo de observar como mi esposa era seducida pudo mas,
dejé caer las ultimas fichas en cualquier número y ni siquiera escuché cuando
cantaban otro número distinto al que había jugado.
Casi escondido entre la gente observaba como el tipo hacía
que le sirvieran otra copa, vi como el apoyaba su mano en el hombro desnudo de
mi esposa, vi como ella aceptaba sin chistar que el, parado a su lado frotara su
bulto contra su rodilla, no pude evitar empezar a tener una erección cuando noté
como se miraban y aunque no sabía que se decían era evidente que la seducción de
uno por el otro empezaba a gestarse.
CUENTA DIANA
De mala gana acepté ir al Casino, no me gusta el juego,
acepté por que Rody me prometió llevarme a bailar luego de la ruleta, lo que
menos me imaginaba era que mi diversión empezaría a los pocos minutos de haber
entrado.
Cuando me senté en la barra y pedí un whisky, noté que ese
tipo, que se hacia llamar Nito no me quitaba los ojos de encima, no puedo negar
que yo también lo miré, me gustó la elegancia para vestirse pero sobre todas las
cosas me atrajo su cuerpo atlético y por demás peludo, su cabeza rapada y esos
bigotes enormes le hacían una cara de atorrante único.
El me había visto llegar con Rody, pero le importó poco, era
de esos hombres que están acostumbrados a tomar lo que quieren y que están
continuamente seduciendo, se quedó mirándome fijamente y me guiñó un ojo, yo
simplemente bajé mi vista para no parecer que me estaba entregando aunque la
situación empezaba a excitarme, me calienta esa situación de levantarme un tipo
a pocos metros de mi marido.
Con el segundo guiño le respondí con una sonrisa tímida y
nuevamente bajé la cabeza mirando al piso, de repente vi unos zapatos que se
detenían a mi lado, un perfume exquisito me invadió por completo y levanté
levemente mi vista, pasé por sus rodillas, luego por sus muslos y me detuve
apenas en su bajo vientre, no pude evitar empezar a mojarme al ver que dentro de
esa bragueta había escondido algo potente y grande; seguí subiendo y una sonrisa
provocativa estaba dibujada en su rostro, levantó su copa saludándome y se
instalo a mi lado.
Los temas de conversación se sucedían rápidamente, era un
seductor nato, dejaba que yo hable y miraba mis labios con deseos yo sentía que
mi sangré empezaba a hervir, cuando apoyó su mano sobre mi hombro me empapé por
completo creí tener un orgasmo cuando sentí su bulto duro apoyarse sobre mi
rodilla.
Busqué con la mirada a mi marido y lo encontré entre un
tumulto de gente, mirando como yo era seducida por un desconocido y disfrutando
al ver como me entregaba, eso llegó a excitarme aún mas y sentir que de mi
conchita hambrienta chorreaban líquidos a litros.
CUENTA RODOLFO
Necesitaba encontrar un pretexto par acercarme y ver que
estaba sucediendo, tenía ganas de correr al baño y masturbarme imaginando a mi
mujercita cogiendo con el tipo, me acerqué lentamente tratando de disimular que
tenía una erección total y cuando estuve a su lado le dije a mi esposa que me
diera algo de dinero, ella me dijo que no tenía y que tampoco me prestaría para
que juegue.
Pero sucedió algo inesperado, el pelado sacó cien pesos de su
bolsillo y me los dio, me dijo que jugara y que ganara para poder devolvérselo,
me fui corriendo a la ventanilla a cambiar el dinero por fichas, me cerraba
todo, yo podría jugar y observar como el terminaba de levantarse a mi esposa
mientras le daba tiempo a ellos a seguir calentándose.
Mi mala suerte siguió, cuando perdí la última ficha noté que
el pelado me estaba mirando, le hice el gesto de un desahuciado y caminé hacia
ellos, Diana me miraba despectivamente y de repente los dos empezaron a caminar
hacia la puerta de salida tomados de la mano, noté que el barman y los empleados
me miraba y se mofaban de mi, fue en ese momento que me percaté que era un
reverendo cornudo y que todos se daban cuenta, un tipo se estaba llevando a mi
esposa delante de mis narices y yo no atinaba a detenerlo, quizá por que era el
momento de mi mayor excitación, me encantaba vivir esa situación.
Diana apenas se sostenía, estaba totalmente borracha y cuando
el pelado la abrazó por la cintura ella pasó su brazo por sobre los hombros de
el, bajaron las escaleras y se dirigieron hacia la playa, a pesar del frío
invernal, los dos llevaban los abrigos en la mano, yo los seguía aproximadamente
a diez metros, en la oscuridad de la noche vi como el pelado deslizaba su mano
hacia abajo, acarició los glúteos de mi esposa y levantó la falda metiendo su
mano por debajo, con un movimiento brusco y rápido dejó caer algo, llegué detrás
y levanté lo que había tirado, era la tanguita negra de Diana, el hijo de puta
se la había arrancado de un tirón y la había dejado caer para que yo viera lo
que le esperaba a mi querida mujercita.
Una vez en la arena se metieron dentro de una carpa, sus
cuerpos se estrecharon uno contra otro y cerré los ojos disfrutando el hermoso
panorama, cuando los abrí, Diana ya estaba arrodillada, sus manos intrépidas
buscaban desabrochar el pantalón de su macho buscando ansiosa el miembro que la
haría disfrutar.
Vi como se la chupaba enardecida, furiosa, loca de calentura,
su boca se tragaba entera esa pija gorda y cabezona, luego la soltaba y usaba su
lengua para recorrer cada centímetro de su tronco hasta succionar los huevos con
fuerza.
Los gemidos del tipo anunciaban que estaba a punto de
presenciar como mi mujercita era capaz de tragarse toda la esperma hirviente de
un desconocido y así fue, la muy puta no dejó caer una sola gota, vi como con su
boca llena de semen se relamía y lo saboreaba gustosa para luego dejarlo
deslizar por su garganta
CUENTA DIANA
Nito le dio el dinero para sacárselo de encima, ya habíamos
hablado de dejar a Rody en el Casino o en el departamento e irnos a pasar la
noche juntos, yo ardía de deseos de tener ese enorme bulto entre mis piernas,
pero mi marido estaba mas pesado que nunca y encima perdió todo al instante.
Nito no aguantó mas y me dijo que nos fuéramos sin prestar
atención lo que hacia mi cornudito, yo lo seguía ansiosa por vivir algo nuevo y
además no tenía mucho poder de decisión, pues apenas me mantenía en pie y no
podía coordinar mis palabras, de manera que me aferré de la mano de Nito y me
dejé llevar.
El me abrazó por la cintura y me apretó con fuerza contra su
cuerpo, yo pasé mi brazo por sobre sus hombros y así me mantenía mas erguida,
con placer sentí su mano bajar por mis caderas y luego posarse en mi culo, mayor
placer me produjo cuando sentí que sus dedos levantaban mi falda para dejar que
su mano se metiera por debajo, fue excitante sentir que ese macho hambriento de
sexo me arrancaba de un tirón la tanga y la dejaba caer para que el cornudo de
mi marido la recoja y se pajee excitado.
Seguimos caminando, yo disfrutando como los dedos de Nito se
deslizaban entre mis glúteos frotando mi orificio anal, de repente sentí como su
dedo mayor empujaba y se metía hasta la mitad dentro de mi ano, era hermoso
sentir como me cogía con su dedo a tal punto que le pedí que usara otro dedo
mas, el lo hizo y acabé por primera vez en esa noche.
Miré por sobre mis hombros y noté que Rody nos seguía, quería
asegurarme que viera como se iban a coger a su esposa y como yo iba a disfrutar
probando una verga nueva.
Nos metimos dentro de una carpa y empezamos a besarnos, mi
mano ansiosa fue directamente a su bulto duro, caliente y prominente,
desesperada por la calentura me dejé caer de rodillas y desabroché su pantalón
con furiosa calentura, de repente encontré frente a mi ojos una verga hermosa,
bien gorda y cabezona, totalmente parada con sus venas hinchadas que la
recorrían desde sus testículos hasta el glande, simplemente abrí mi boca y me la
tragué completa, fue tan brusco que casi vomito al sentir su cabezota presionar
en mi campanilla, estaba desesperada por hacerlo, deseaba como nunca chupar esa
verga que apenas cabía en mi boca, su sabor era exquisito y no pude detener mi
mano que se instaló entre mis piernas para que mis dedos empiecen a jugar sobre
mi clítoris.
A escasos metros se había parado Rody, no trataba de
ocultarse, simplemente miraba jadeante y se frotaba la entrepierna extasiado, me
gustaba saber que estaba ahí, me gustaba que me viera mamando otra verga, era
algo que me sacaba de mi notablemente a tal punto que empecé a autopenetrarme
con mis dedos.
Sentí que la verga de Nito empezaba a latir y sus venas se
hincharon aún mas, el aferró mis cabellos con fuerza y me apretó contra su
vientre, sentí su glande llegar hasta lo mas profundo de mi garganta, hice
fuerza y la fui soltando quedándome únicamente con su cabezota dentro de mi
boca, la chupeteaba rápidamente y con fuerza, su leche comenzó a salir a
borbotones, me inundaba la boca y yo me tragaba todo, no sin antes saborear y
disfrutar ese manjar exquisito.
CUENTA RODOLFO
Estaba viviendo algo emocionante, era la segunda vez que veía
a mi esposa con otra verga en la boca y no dejaba de asombrarme, era tan puta,
tan viciosa y a la vez tan angelical y hermosa que a veces creía que estaba
poseída.
El tipo seguía con su verga completamente parada, la sostenía
con su mano y golpeteaba la cara de mi esposa con su glande enorme, ella sin
dejar de masturbarse trataba de atraparla nuevamente con su boca abierta.
El la levantó y dándola vueltas la hizo inclinar hacia
delante, Diana apoyó sus manos sobre el espaldar de una silla de mimbre, el tipo
se colocó detrás y empezó a jugar con la pija entre las piernas de mi mujercita,
de repente empujó hacia delante y escuché a mi esposa como lanzaba exclamaciones
de placer.
¡¡¡¡¡¡ aaaaahhhhhhhgggggggg, que cosa tan hermosa ¡!!!! –
¡¡¡¡¡¡ Te gusta puta, como te calienta mi verga ¡!!!!!!-
gritaba el tipo mientras la cogía.
¡¡¡¡¡¡ damela toda ¡!!!!!!- gritaba Diana.
Cada vez que el embestía con su verga dura ella se tiraba
hacia atrás de manera que la poronga sea enterrada hasta lo mas profundo de su
cavidad, los gritos y jadeos inundaban la noche tranquila. De repente un ruido
que no provenía de ellos hizo que agudizara mi vista, a escasos metros de
ellos, un borracho que bebía de una botella de vodka los miraba excitado,
había sacado su verga y comenzaba a masturbarse, Diana ya lo había divisado y
no parecía molestarle la presencia del vagabundo.
Mientras mi mujercita recibía dichosa y gustosa la verga
del pelado, no aguanté mas y saqué mi pija, sin importarme lo que pensaran
ellos empecé a hacerme la paja, miraba el rostro de Diana, una sonrisa
placentera se había dibujado en ella, me encantaba y me excitaba verla gozar
de esa manera.
Nito gruñía como un salvaje, sus embestidas eran violentas
y los gemidos de mi esposa se transformaron en gritos de excitación, el pelado
aferraba los cabellos de Diana con su mano izquierda haciendo que ella
mantenga la cabeza en alto y su espalda arqueada, levantó su mano derecha y
llamó al borracho que sin dejar de masturbarse se acercaba a ellos.
¡¡vení borracho de mierda, metele la vega en la boca!!! –
le grito con furia.
Mmmmmmssssssssiiiiiiiiiiiiiiii – dijo el borracho
balbuceando.
¡¡¡ NOOOOOO, POR FAVOR !!! –grito Diana, no muy
convencida.
¡¡ CALLATE PUTA Y CHUPATE ESA PIJA SUCIA !! Gritaba el
pelado.
Diana lucho por evitar que el maloliente borracho le metiera
la pija en la boca, estaba a punto de intervenir y salvarla de tal abuso, veía a
mi mujercita siendo sometida a tal bajeza que por un momento estuve a punto de
golpear al borracho, pero también vi que ella ya no ofrecía resistencia, a pesar
que gritaba que le daba asco y que el olor era insoportable, le mamaba la verga
al linyera sin parar, gemía como cuando me la chupa a mi y le aferraba su tronco
con fuerza como si quisiera evitar que se le escape.
CUENTA DIANA
Pensé que luego de tragarme toda la leche de Nito, terminaría
todo ahí, ya me veía cogiendo aburridamente de nuevo con mi marido, sentía como
por mis piernas bajaban y bajaban líquidos, necesitaba urgente una buena porción
de pija, por suerte Nito era de esos machos de los que hay pocos, a pesar de
haberlo exprimido, su poronga seguía erecta, dura y caliente.
Me hizo dar vueltas y apoyarme en el espaldar de una silla,
abrió mis piernas y de un solo envión me la metió hasta el fondo, ¡que placer
tan hermoso fue sentir ese pedazo de tripa gorda que me penetraba entera, empecé
a acompañar sus movimientos bruscos con ganas, mas me excitaba ver a Rody que se
pajeaba enloquecido, había sacado su lengua por el costado de la boca y su mano
iba y venía con una rapidez espantosa.
A escasos metros nuestro, un linyera borracho se pajeaba,
también me gustaba y me excitaba verlo, me sentía la mas puta, la mas morbosa y
mis orgasmos se sucedían uno tras otro como una metralleta.
No me di cuenta que Nito llamaba al borracho, cuando lo vi
acercarse pija en mano apuntando hacia mi, sentí miedo por lo que vendría, vi
que mi marido no atinaba a nada, solo miraba y seguía con la paja, sin darme
cuenta empecé a moverme con mas fuerza, la pija del linyera estaba a escasos
centímetros de mi cara y pude sentir un olor nauseabundo a orina de varios días.
Nito me aferraba de mi cabello con fuerza manteniendo mi cara
al frente, no podía apartar mi cabeza que estaba bien levantada y sentí como la
cabeza de la verga del borracho me rozaba los labios, un gusto agrio y amargo
invadió mi boca, sentí verdaderas arcadas del asco que me daba al tener una
verga tan sucia cerca de mi boca, el borracho apoyó su pija en mis labios con
mas fuerza y su glande entro en mi boca, trate en vano usando mi lengua
empujarla fuera de mis fauces, pero no hice mas que lamer la ranura de su
poronga, otro empujón mas y la mitad de su chota entró ocupando mi boca.
Lentamente dejé de resistir y empecé a mamarla con gusto, el
gusto agrio y asqueroso se transformó en algo exquisito y excitante, empezaba a
volverme loca, estaba siendo sometida a lo mas vil, a lo mas sucio, sin embargo
estaba gozando como una verdear puta, me encantaba ver a mi esposo como miraba y
disfrutaba a pesar de sus ojos desorbitados de rabia por verme gozar de esa
manera.
Primero fue el linyera, me llenó la boca de su leche
caliente, luego fue Nito que acabó gritando y gimiendo como un salvaje, yo había
acabado una infinidad de veces, no se cuantas, pero estaba satisfecha, mi amante
se levantó los pantalones y se alejó, al pasar por al lado de Rody lo palmeó en
el hombro y lo felicitó por su mujercita, pensé que estaba todo terminado, pero
el borracho quería seguir disfrutando de mi, se colocó detrás de mí y me obligó
a inclinarme nuevamente, Rody que se acercaba se detuvo abriendo los ojos
asombrados.
No dije nada, mi argolla estaba bien abierta y no me dolería
la penetración del linyera, estaba dispuesta a dejarlo disfrutar un rato mas,
empezó a frotar su verga por mi concha inundada de leche, pero de repente sentí
que su pija hacía una fuerte presión sobre mi ano, quise resistirme pero el
linyera había aprendido de Nito y me aferró de nuevo por el pelo evitando que
pueda moverme, miré a mi esposo con un gesto de súplica para que viniera a mi
auxilio, pero creo que el estaba mas ansioso en ver como el borracho me partía
el culo que en salvarme.
Bruto, cruel, desalmado y salvaje, el linyera me penetró de
un solo envión, mis gritos de dolor invadieron la playa, empezó a bombear con
fuerza y violencia, mi orificio anal se fue dilatando y de repente empecé a
sentir placer, ya no era tan malo y mis gemidos indicaron que ya recibía gustosa
la pija del tipo.
Rody se acercó respirando agitadamente y con sus dos manos
aferró mi rostro, su boca se pegó a la mía y su lengua se encontró con mi legua,
no le importó que aún tenga restos de semen del borracho, los compartió conmigo
y también se trago su parte, me hizo hervir de calentura al ver que mi esposo
gozaba tanto como yo de mis cogidas, entre gritos y sacudones el linyera me
llenó el culo de leche, sacó su verga y la froto contra mis glúteos limpiándola,
luego volvió a su rincón original y dejándose caer se quedó dormido.
Rody no dejaba de besarme, nuevamente sacó su verga y
volviendo a hacerse la paja se colocó detrás de mí, se arrodilló y comenzó a
lamerme la concha, luego me penetró con su lengua por el culo y así estuvo casi
cinco minutos, limpiándome de todo vestigio de leche, me encantaba ver como mi
maridito se tragaba la leche de los machos que recién me habían cogido.
Una vez limpia, me acomodé mi vestidito negro y lentamente
nos fuimos caminando abrazaditos como dos enamorados.
Nos encantaría que nos escribiesen y nos dieran sus opiniones
y críticas, la idea es mantener contactos con gente que lleve la misma vida y
tenga las mismas ideas, nuestro correo electrónico es
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y pedrocabrini@yahoo.com.ar, los
esperamos y muchos besos.