Lección especial de Historia Argentina
La colo
Desde muy niña participé en orgías. A principio de los
ochenta en Baires se había hecho bastante popular, tan así que yo debute en una
a los quince añitos, ¡Era una nena!!!
En esa época hice algunas performance excelentes, pero como
todo lo bueno dura poco. Llegó la democracia y el SIDA y al principio no porque
era cosa de homosexuales, y nuestras fiestas eran bien heterosexuales a lo sumo
algún desliz lésbico más para calentar y jugar que por deseo. Pero después las
cosas se complicaron porque los hombrecitos también querían tener sexo con otros
hombrecitos. Cuando entendimos que la enfermedad no discriminaba, nos
paralizamos y las reuniones empezaron a espaciarse y reducirse en cantidad de
concurrentes.
Hoy parece prehistórico pero en ese momento se discutía si
había que cuidarse o no y se hicieron como dos grandes grupos unos se juntaba
para hacerlo sin protección y otros nos juntábamos pero nos protegíamos bien.
Eso no quiere decir que debes en cuando alguno se zarpaba y quería hacerlo sin
forro. A veces se llegaba a pelear y terminar todo muy mal.
En un a de esas fiestas a principios de los noventa conocí a
Antonio mi actual marido. Menen gobernaba el país en esos tiempos
Él era nuevo en esta actividad, (me refiero a Antonio, no a
Menem que de fiestas siempre supo.)fue invitado a participar por un amigo,
Guillermo. Me gustó desde el primer momento pero no lo atraqué de primera, lo
dejé que se aclimate, se puso a besarse con una rubia, mientras yo lo hacía con
otro que ya ni me acuerdo. A la mitad de la fiesta nos cruzamos y lo hicimos
furiosos como si recién empezara la jornada.
Luego nos encontramos una o dos veces mas en fiestas negras
cogidas tremendas sin importarnos ni participar de la actividad grupal, solos
los dos. Y después desapareció, seis meses sin aparecer, le pregunté a Guillermo
por él, pero nada.
Era entre navidad y fin de año cuando lo reencontré era una
orgía mundial de esas que se arman antes para las fiestas y todos se vayan de
vacaciones. Fue vernos y buscarnos y ya desde esa vez nos hicimos novio y tres
años mas tarde nos casamos. Esto no impidió que continúes nuestras costumbres.
Seguimos yendo a fiestas pero algo mas moderadas.
Su amigo Guillermo había dejado de ir a las reuniones pero lo
veíamos por la amistad con Antonio. Bueno él también se casó con Lia y solemos
encontrarnos para cenar o para ir al cine una vez cada tanto. Su esposa no sabe
nada de las fiestas y todo nuestro pasado (Yo había cogido con Guillermo miles
de veces, seguro que mas que ella, se la he chupado más veces todavía.) y
teníamos un pacto tácito de no hablar de eso nunca frente a Lia.
Una noche arreglé con ella para hacerles una cena sorpresa
para los muchachos. Lo montamos en serio, con una comida bien presentada y todo
muy cuidado. Lo hicimos en su casa, mantel de lino y velas. Los muchachos
llegaron y se sorprendieron de vernos tan lindas y con una mesa tan elegante.
Todo era como siempre pero la verdad es que estábamos orgullosas de la velada.
Después del postre Antonio pidió un aplauso para las cocineras y fue así que las
dos nos levantamos e hicimos reverencias, el aplauso se prolongó entonces me
acerqué a ella y le di un beso en la boca. Pareció durar mucho tiempo y el clima
de la reunión cambió para siempre, Guillermo subió la música con el control
remoto y mi marido se levantó para bajar la luz de la sala, luego se acercó a
nosotras y nos empezó a acariciar y a besar a las dos por igual. Nosotros
estábamos acostumbrados pero ella fue una sorpresa.
Festejamos hasta bien entrada la mañana, Lia la pasó genial y
todos la ayudamos a que así fuera.
La Colo