Historia de dos chicos:
Este relato es de una etapa de mi vida.
Bueno, corrían mis tiempos de estudiante a mi edad de 16, 17
años si no recuerdo mal en el instituto donde cursaba los estudios
correspondientes a esa edad y como es lógico sin saber nada de mi orientación
sexual pues jugueteaba con las chicas de clase y tenía como una novia, más bien
una amiga especial para mi.
Salíamos por ahí a tomar algo cuando la economía me permitía
invitarla y también íbamos juntos con varios amigos más.
Cuando a todo esto me fijo que parte de la clase, estando
lógicamente en materia de estudio, en los términos de la misma siempre había un
chaval que salía el último, cosa que me extrañó porque no tenía tampoco parece
ser amistades y se le veía como cortado, tímido, como que no quería acaparar la
atención.
Después de ver lo que verdaderamente le pasaba, que algunos
chicos se reían de él y a veces lo cogían por el pasillo y lo insultaban,
pegaban alguna bofetada sin él reaccionar, un día me interesé por él y decidí
preguntarle el porqué de esos actos sin hacer nada para remediarlos.
El chico en si aparentaba ser de complexión física fuerte,
con músculo para esa edad, guapo y rubio, por lo que no daba ese perfil de que
recibiera tortas por parte de sus compañeros que eran de menor constitución
física y de ser más críos.
Cuando se percató que podía depositar su confianza en mi
puesto que fui el único en dirigirme a él y tratarlo como se merece, como un
compañero más y dándole ánimos para poder soportar lo que unos hipócritas hacían
aprovechándose de su bondad me confesó que era gay aunque no se le notara
demasiado.
Claro, quien no lo notaba supuestamente era yo y ahí es donde
para mi empezó a cambiar mi mentalidad y forma de ser por una de las razones que
el chico era sincero a más no poder, que no quería meterse en peleas y que ya
bastante tenía que aguantar con esas tortas que porque si le daban sus supuestos
compañeros de clase.
Me dijo que con tal de no hacer mal a nadie cuando le
abofeteaban iba el gracioso de turno y sin más sin saber siquiera que era o no
gay le soltaba también unas cuantas tortas y él enteramente aguantando la
compostura.
Me conmovió como este chaval hacía gala de un temperamento
insufrible para los demás chicos con tal de pasar desapercibido.
Le comenté que dejara de ser el "recibe hostias" de todos los
días por pura diversión de unos desalmados sin compasión y que sacara su
carácter.
A esto empecé a caerle muy bien y se hizo muy amigo mío,
tanto que fui dejando a esa especial amiga que tenía aunque al principio nos
íbamos todos juntos con este chaval también.
Poco a poco ese distanciamiento de mi amiga era para
convertirse en acercamiento hacia este chico que un día me comentó seriamente si
de verdad yo también era o no gay, por lo que no hice el mínimo caso y le hablé
de que tan solo quería ayudar a este chaval.
Después de las clases el chaval y yo conectamos poco a poco
cada día en algo más que amistad, empezamos a besarnos y a poner excusas a mi
amiga como que ahora no me apetecía ir con ella porque me encontraba mal y
excusas varias para poder estar con este chico, el chico se llamaba Kevin.
Cuando uno de esos días que terminaban las clases ya era una
atracción mutua entre ambos que lo único en que pensamos era en volvernos a
besar pero esta vez sin mirar muy bien dónde lo hacíamos y claro, mi amiga y sus
amigos como varios de los míos se quedaron boquiabiertos, sorprendidos y ante
tal hecho, sin saberlo nosotros nos prepararon algo bochornoso.
Esto lo cuento ahora porque es lo que ocurrió después como es
lógico.
Nos siguieron hasta un lugar de ambiente y en la misma
entrada ante un montón de chavales sin más le tiraron la moto al suelo y antes
de que reaccionara le soltaron dos tortazos y esos abucheos propagando en voz
alta a su vez que con quién más se lo hacía, que a cuántos se había tirado y por
supuesto la palabra de "maricón, ¿cómo te la meten?" a Kevin.
Kevin, indignado y humillado se puso a llorar, y yo al
intentar defenderlo me hicieron un corte en un brazo que hoy día tengo marcado y
me dieron también sendos bofetones que terminé en el suelo, y lo que más me
dolió también fue que con la chica con la que estaba en vez de afrontar lo que
yo por lo menos no hice bien, en no comentarle mi relación con Kevin empezó a
insultarme con todo lo que se le ocurría a la vez de levantarme del suelo y
creyendo de que era un arrebato de histeria y que después vendría en mi ayuda,
me quedé con las ganas, las ganas de reaccionar ante el hecho de que al
levantarme empezó a darme de bofetadas de lo lindo, hasta que ya no podía más
del dolor en sus manos.
Fue la peor noche que pasé delante de un tumultuoso grupo de
gente que llegó a formarse. En mi vida sufrí esa humillación por parte de mis
supuestos amigos y tan especial amiga por gustarme un chico.
Después de esa incidencia logré comprender el porqué Kevin no
hacía nada al respecto cuando se metían con él, no podía hacer nada el pobre al
igual que yo ahora en la clase tenía que aguantar vejaciones e insultos por
todos lados.
Fue pasando el tiempo y al cabo de unos cinco o seis años
seguíamos gozando de una espléndida amistad y relación encantadora.
Cuando veíamos algún caso parecido como el nuestro acontecido
intentábamos defender al chico afectado puesto que ahora a nuestros 22, 23 años
no soportamos que nadie pasara por nuestra anterior situación. Kevin estaba de
bueno que amedrentaba con su aspecto físico a los hipócritas que intentaban
meterse con los jovencitos gays y yo sin llegar a su aspecto también infundía un
respeto hacia los que indiscriminaban a estos chavales que como sino lo único
que tienen es que les guste una persona de su mismo sexo.
Un día Kevin se compró una motocicleta de gran cilindrada y a
pesar de tener una enorme pericia en el manejo de tal moto, pero ocurrió un
desenlace fatal; se le cruzó un coche y le dio un fuerte golpe que a pesar de
llevar casco lo tuvieron que hospitalizar.
Pasaron los meses, y después de estar tres en el hospital y
viéndolo asiduamente sin poderse mover en un principio como una persona
indefensa que hasta el simple revoloteo de una mosca le pudiera afectar me daba
una rabia que no podía conmigo mismo el verlo en tal situación.
Cuando por fin se recupera y poco a poco vuelve a la vida
normal, el chico se lo pasa increíblemente bien conmigo y con todos sus amigos,
era una persona encantadora que casualidades de la vida tres de los chicos que
en unos años antes le hacían la vida imposible llegaron a ser también sus amigos
más íntimos y siempre con un gran respeto hacia él.
Todo parecía ir de maravilla cuando en una de las despedidas
de amigos y mía vemos que se cae de la moto sin más, sin haberse estrellado
ningún coche ni nada. Corrimos en su ayuda y viendo estupefactos qué había
ocurrido se lo llevaron en ambulancia a urgencias.
Seguía sin saber porqué y cuando parece que se recupera y
vuelve todo a la normalidad a punto de darle el alta cae de nuevo en la cama sin
sentido, con lo que vuelven a examinarlo y en espera de los resultados me
murmura; lo siento Cris, lo siento, perdóname, sin ti no me lo hubiera podido
pasar como lo he pasado, gracias…
¿Qué? Pregunté yo desconsolado, llorando de porqué le pasaba
eso hasta que de repente me dieron la noticia de que mi novio había fallecido.
Kevin parecía olerse algo, por eso ese agradecimiento hacia
mi, ¿qué es lo que le pasó? Pues según los médicos que tenía tocado un órgano
vital de la cabeza y que podría darse este lamentable incidente.
¡¡Keviiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin!!
¡Amigo! Por Dios, perdí a una persona encantadora, no me lo
podía creer.
Después de esa edad no quise tener ningún contacto hasta hace
poco que a mis 38 años he llegado a conocer a otro chaval estupendo: Alex.
Pero lo de mi chico anterior está muy latente en mi ser.
Si os ha gustado no dudeís en mandar un e-mail a la siguiente
persona:
patrick_gomez14@hotmail.com