El Asalto.
Era una calurosa mañana de verano en el laboratorio de
investigación científica Lennox y nada hacia presagiar los acontecimientos que
sucederían ese día. La jornada había comenzado de manera normal para el grupo de
jóvenes analistas.
Cecilia y Mónica estaban en el área de microbiología
realizando el trabajo de rutina y solo Marta, secretaria, se encontraba en las
oficinas generales atendiendo la correspondencia y a cargo de los teléfonos. A
las chicas no les gustaba trabajar un día sábado, pero la promesa de un bono
extra de dinero había logrado acallar las protestas por estar ese día ahí.
A las 11 de la mañana, Rubén - el portero- le avisa a Marta,
que había llegado un camión de reparto con muestras que las analistas esperaban
para analizar en forma urgente. Ella le indica a Rubén que lo deje pasar, y
llama Cecilia para avisar que las muestras habían llegado.
Marta abre la puerta para que ingrese el mensajero con las
muestras y en ese instante se da cuenta que no es solo uno el mensajero, sino 7
hombres que cubren sus caras con pasamontañas y portan armas de grueso calibre.
El que hace las veces de Jefe le pregunta en forma ruda y soez, donde se
encuentra la caja fuerte con el dinero ya que es un asalto, Marta asustada le
dice que por ser sábado no hay nadie en la gerencia y que solo se encuentra ella
y dos analistas.
El Jefe, a quien llamaban Omar, ordena a dos de sus hombres,
que traigan a Cecilia y Mónica, y junto con otros dos recorre las dependencias
buscando la caja fuerte donde debería estar el dinero. El otro se queda
vigilando a Marta.
Marta pensaba ir a la playa luego de terminado el trabajo,
por lo cual se vestía una remera escotada que resaltaban sus turgentes pechos y
el profundo canal que los separaba, completaba con una falda corta que dejaba
ver sus largas y torneadas piernas, ella es una joven de tez blanca de 26 años,
de 1.68 mt de altura, tiene la melena rubia y ojos color verde, vivía con sus
padres los cuales tenían una holgada situación económica y consideraban el
trabajo de Marta una perdida de tiempo, una "locura" de su hija consentida.
Hacia poco que Marta había terminado un noviazgo de tres años.
Cecilia de 32 años casada, estaba recuperando la figura
después del embarazo de su primer hijo, es morena de pelo negro y con los pechos
abultados por la lactancia. Se encontraba en el periodo de cuarentena, por lo
cual su actividad sexual se reducía a caricias en los pechos, los cuales eran la
fascinación de su marido ya que se deleitaba succionando la leche que salía de
ellos, mientras acaricia el clítoris de su esposa. Esto la ponía a mil y
esperaba con ansias que la cuarentena terminara.
Mónica, es la más joven de las tres, tiene 22 años y acaba de
obtener su titulo de analista en química con alta calificaciones, su piel es
blanca y suave, sus pechos son pequeños, firmes, lo mismo que su cola.
Mohamed –el cuarto de los hombres de la banda- ordeno a
Marta: "siéntate en aquella silla y quédate tranquila, no grites, no hagas nada
estúpido y tal vez más tarde nos divirtamos los dos"...Marta asustada cumplió la
orden, pero la silla era alta, y esto hacía que su falda se recogiera y dejara
ver parte de su tanga color verde, ella, nerviosa coloco las manos sobre la
falda pero Mohamed incitado por la visión le ordeno "deja las manos a los
costados y estate quieta putita, mira que hace tiempo que no veía una delicia
como tú y te prometo que lo vamos a pasar bien". Marta cumplió la orden de mala
gana, mientras le decía "no me hagan daño... por favor... mis papas tienen
dinero, pero no me hagan daño".
En ese mismo instante, llegan los otros dos con Cecilia y
Mónica, ordenan a ambas que se sienten en el suelo a la espera del jefe con el
dinero.
Omar, vuelve con sus dos esbirros, esta de mal humor ya que
no había encontrado el dinero y prometía matar al maldito que lo engaño "ese
judío hijo de puta es hombre muerto" mascullo con rabia. Entra a la oficina de
la gerencia general, recorre la habitación y se dirige a bar ubicado a un
costado del escritorio, toma una botella de wiskey y se sirve un trago... esta
muy enojado y no desea irse con las manos vacías, ordena que traigan las
mujeres.
-Marco, ¡trae las minas, tendremos una fiesta!- exclama
mientras se sienta y bebe el licor.
Marco y los demás llevan a las chicas a la oficina, contentos
por que su jefe dijo que habría "fiesta".
A empujones las depositan en el centro de la amplia oficina,
la cual es lujosa, el piso es alfombrado, tiene dos sillones de cuero
reclinables y un sofá, el escritorio es grande de 2 ½ mt de largo por 1 de
ancho, con una cubierta de vidrio de color caoba, cortinas de color turquesa
protegen el ventanal de las miradas desde el exterior y a un costado del bar se
encuentra un equipo de música digital conectado al PC.
Omar se dirige a Marta, quien se encuentra asustada y
nerviosa, lo mismo que sus compañeras y le pregunta –que hay con el portero- ,
ella responde –Rubén se queda en la garita, no esta autorizado a entrar a las
oficinas.
-"Mira perra, no mientas, sino te mato, oiste"...
Cecilia en forma desafiante responde –no miente... dice la
verdad.
Puta!!, callate!! mientras le cruza el rostro de una
bofetada. Solo responde cuando te hable!!!
Cecilia, cae al suelo y rompe en llanto... ¡Que te calles
imbecil o te rompo el culo!!, párate! dice Omar.
Marta y Monica la ayudan a pararse, ambas tienen lagrimas en
los ojos y suplican que no les hagan daño.
¡Ese maldito judio hijo de puta, las va a pagar! Exclama
Omar...-Muchachos tendremos una fiesta con estas putitas-.
Los esbirros comienzan a tocarse las pollas mientras
sonríen... ... ... saben que lo disfrutaran ... que su jefe no les miente...
Omar se acerca a Cecilia y dirige una de sus manos a sus
pechos, los magrea en forma ruda por sobre la tela del vestido, mientras que la
otra la dirige a su entrepierna y acaricia su coño por sobre las bragas... ella
no para de sollozar.
-por favor, no, no, no.
-que te quites el vestido y lentamente, esto quiero
disfrutarlo- mientras sonrie....
Cecilia, se queda inmóvil y no sabe que hacer...
Omar ordena a Mohamed que le baje la cremallera del vestido,
mientras Monica y Marta, atónitas, no podían creer que esto estuviera
sucediendo.
El árabe, se acerca y lentamente baja la cremallera del
vestido y lo desliza hasta la cintura dejando al descubierto el sujetador
maternal de color blanco de Cecilia, quien en ese instante sabe que va a sufrir
una violación a manos de Omar y sus esbirros, piensa en su marido y en su hijo
de meses, y se queda quieta.
-quitate el vestido!, le grita Omar... no me hagas repetirlo.
Cecilia, resignada baja la vista y con un movimiento de
caderas, el corto vestido veraniego cae a sus pies, quedando en sujetador y
bragas... los hombres la observan, con deseo, algunos han dejado las armas y
comienzan a pajearse las pollas, otros sonríen mientras sujetan a Marta y a
Mónica.
Lentamente, Omar gira alrededor de Cecilia, la mira, le
descubre un pecho y le roza el pezón en forma suave... desliza un dedo por el
canal que los separa, mientras ella tirita sin poder evitarlo...
No, por favor, no me hagan daño... hace poco tuve a mi bebe y
estoy en la cuarentena... por favor respeten a mi hijo...
-Tranquila... lo disfrutaras... te lo prometo- mientras
sonríe
Omar saca un cuchillo y corta el sujetador por el surco, los
pechos quedan desnudos, se bambolean por el brusco movimiento y emanan un suave
y tibio aroma de mujer... lentamente acaricia un pezón hasta que se convierte en
una punta, dirige su boca hacia él y lo succiona con avidez, extrayendo la leche
materna, la bebe, repite la acción con el otro... se toma un tiempo, mientras
Cecilia trata de bloquear lo que siente...
No, no, por favor nooooooo...
Ha dejado de sollozar... lentamente comienza a gemir y a
sentir un cierto placer, su mente se confunde, es la primera vez desde que esta
casada, que un hombre lame sus pechos en una forma suave y electrizante... de a
poco sus gemidos comienzan a ser más fuertes y sus protestas menores...
No, no, ah.. ah .... suspira mientras se deja hacer, siente
que sus bragas comienzan a humedecerse. Omar baja su cara por el abdomen de
ella, besando y dando pequeños mordiscos a su vientre liso y a una señal suya,
dos de los esbirros sujetan a Cecilia por los hombros, mientras él, le baja las
bragas húmedas por sus pantorrillas y se las quita, las huele y lo disfruta...
le separa las piernas y hunde su cabeza en el coño, comienza a jugar con su
clítoris, lo aprieta, lo suelta, lo lame, bebe los jugos que secreta la vagina
de Cecilia y otra vez, aprieta el clitoris, como si no quisiera terminar de
disfrutar de aquella mujer.
-Ah... ah... ahhhhhh... Cecilia, suspira y se deja llevar...
está por alcanzar un orgasmo... los esbirros mientras tanto, juguetean con sus
pechos, los tocan, pellizcan los pezones y los ordeñan... caen gotas de leche
sobre el pelo de Omar, quien continua con su faena, y comienza a introducir el
anular derecho en el culo de Cecilia, quien ya no protesta... solo exhala un
profundo suspiro, señal de placer, de un placer recóndito.
Mientras tanto, Mohamed y Angelo toman a Marta y con rudeza
la despojan de sus ropas, quedando desnuda, la tienden en el suelo y con sus
manos callosas comienzan a recorrer su cuerpo, tiran sus pechos y los magrean...
Mohamed con brusquedad le separa las piernas y hunde dos dedos en el descubierto
coño de Marta, el cual esta depilado en forma de un pequeño triangulo y los mete
y saca con rapidez, el otro le propina una fuerte bofetada en la cara y le
introduce su polla en la boca y comienza a follarla.... Mohamed prepara su
ariete, prieto, grueso, de 22 cm y lo hunde en la vagina de Marta con
brusquedad, quien no puede gritar e inicia un vaiven que le arranca gritos de
placer, hasta que acaba en su interior.
-quiero que quedes preñada puta!!!... ...
Luego, los esbirros cambian de posición.
En paralelo Marco y David, le quitan los vaqueros y la tanga
azul a Monica, la dejan solamente con el sujetador de encaje del mismo color, el
cual cubre sus pequeños pechos y dirigen su atención a su culo, la obligan a
apoyar su cuerpo sobre el respaldo de uno de los sillones, mientras David sujeta
sus manos, Marco le separa las piernas e introduce dos dedos en su estrecho ano,
para que se dilate.. una vez que lo ha conseguido, apunta su polla y de un solo
movimiento... ... la ensarta hasta el fondo... Monica grita de dolor.. es agudo
y fuerte...
-Nooooooooooooooo, duuuuueeeeeleeeeeeeee.....
Marco sigue mas rápido... dándole duro, clavándole la polla
hasta los huevos.
Nooooooo... por favorrrrrrrrr, noooooo que dueleeeeeeee
muchooooooooooo... mientras llora.
-Calla perra, me gustan los culos vírgenes como el tuyo,
David, lo tiene estrecho la golfa.
Después de unos minutos... se corre en el interior del culo
de Mónica y cambia de lugar con David, quien repite lo mismo, Mónica vuelve a
gritar y a sufrir otra vez mas.
Las gruesas paredes de la oficina ahogan los gemidos de
Cecilia y los gritos de Marta y Mónica. En el exterior, Rubén se entretiene
escuchando música y no imagina lo que esta ocurriendo.
Omar, se incorpora y ordena a sus esbirros que despejen el
escritorio y la tiendan sobre aquel... ella protesta, pero éstas son débiles, no
entiende que le sucede, se siente hipnotizada, tal vez sus ansias de tener
placer la han traicionado, sabe que es una violación, que ella no lo ha
consentido, pero aún así se deja llevar. Los esbirros amarran sus extremidades
dejándola en forma de X... Omar la observa... se dirige a uno de ellos y dice...
-Preparenla.
Tony, el más joven de los siete, va al laboratorio y trae una
bomba de succión, adapta un terminal creando un embudo que coloca sobre un pecho
de Cecilia, conecta la bomba y ésta comienza a extraer la leche materna, la cual
cae en un vaso de precipitado, -mamita te vamos a secar, le dice, mientras
Cecilia protesta. Gerson, otro de los esbirros, con una maquinilla de afeitar
comienza a rasurar el coño de la joven madre, hasta dejarlo sin vellos... ambos
se rien.
Cecilia, grita... no puede hacer nada, las ataduras, le
impiden el movimiento, la bomba extrae la leche de su pecho derecho provocándole
dolor, ya que la succion jala su pecho, Tony, desconecta la maquina y coloca el
embudo en el pecho izquierdo... repite la operación
David y Marco han cambiado varias veces de posición y Monica
ya no opone resistencia, sollo llora mientras el semen corre por sus muslos.
Omar observa y alienta a Mohamed y a Angelo mientras ambos disfrutan de Marta,
quien ha sido violada una y otra vez.
Han transcurrido dos horas desde el inicio de la "fiesta" y
Omar ordena un alto, necesitan descansar ya que aún es temprano. Ordena a
Mohamed y a Marco que bañen y aseen a Marta y Monica, mientras a Cecilia ya no
le queda leche en sus pechos, desconectan la bomba y la dejan descansar. Los
esbirros comentan lo bien que lo han pasado, no tienen apuro y deciden efectuar
un nuevo"juego" con las chicas. Omar esta de acuerdo.
Traen a Marta y la obligan a masturbar a Cecilia hasta que se
corra, mientras a Monica –que aun tiene el sujetador puesto- se lo arrancan, la
colocan en el interior de un circulo y la obligan a follar sus pollas hasta que
acaben y debe tragar el semen, la amenazan con romperle el culo si una gota de
semen cae de sus labios. Ella no puede creer lo que dicen, es ella quien debe
follarlos, tras reiterar la amenaza, no le queda mas que cumplir con lo
ordenado. El primero a quien Monica debe satisfacer es Mohamed, quien tiene la
polla flaccida, lo mismo que el resto de sus compinches, ella se hinca y
comienza a acariciarla con las manos, le toca los huevos y poco a poco se la
introduce en su boca, Mohamed se deja hacer y lo disfruta, Monica sigue en su
tarea durante varios minutos hasta que por fin el árabe se corre y ella se traga
el semen. Después es el turno de Marco, luego David y finalmente Angelo. Ella
esta fatigada, sudorosa, le dolían las mandíbulas y también los labios de tanto
"trabajar", sentía arcadas cada vez que tenia que tragar el semen, pero el temor
a lo que le sucedería si se escapaba una gota la obligaba a tragar.
En el ínter tanto, Omar ordena a Marta que desate a Cecilia y
la debe masturbar con la boca, mientras él le acariciaba su hermoso culo. Gerson
se coloco a un costado de Cecilia, le gira la cara y le coloca su pinga a la
altura de la boca, ella instintivamente comenzó a lamer el glande, mientras él
le pellizcaba los pezones hasta dejarlos que se transformarán en una punta.
Cecilia comenzó a disfrutar lo que le sucedía, las caricias de Marta en su coño
la tenían a mil, pese a la posición en que encontraba, parecía que su vagina
fuera a estallar y no reprimió el orgasmo, lo disfruto como nunca antes lo había
hecho, incluso cuando hacia el amor con su esposo.
Omar, se ubica por detrás, le separa las piernas a Marta y
fue tras lo que buscada... su ano...le introduce dos dedos para dilatarlo, sin
embargo, éste aun esta lubricado con el semen de sus esbirros... le tira los
pezones, se los retuerce... aproxima su polla a la entrada del ano y la clava
con fuerza, mientras que con las manos hundia la cabeza de Marta en el coño de
Cecilia, en forma simultanea Gerson, follaba en la boca de Cecilia... ... ...
los cuatro acaban en un orgasmo brutal.
Es media tarde, y las chicas han sido violadas varias veces,
ya no colocan resistencia a los caprichos de sus captores. Las obligan a beber
wiskey con la leche que extrajeron de Cecilia... quien llora y piensa en su
bebe, pero no puede oponerse... no tiene fuerzas para hacerlo... esta entregada
Omar decide que deben retirarse, no desea que Ruben –el
portero- comience a fisgonear, los descubra y alerte a la policía. Sin embargo,
deciden efectuar un ultimo "juego", de despedida para las chicas que tan bien
los han tratado.
-Mohamed, traelas al centro y los demás hagan un circulo...
se han portado bien –dice en forma irónica- sin embargo, queremos dejarles a
cada una un recuerdo de este día, mientras toca a cada una en los senos, la
vagina y el ano...
-bien putitas, cada una de ustedes se colocara de horcajadas
sobre las pollas de mis hombres y cabalgaran hasta correrse, mientras los
restantes les dan por el culo...
- ustedes cuando hayan acabado –dirigiéndose a sus esbirros-
cambiaran de lugar, ya muchachos a escojer su hembra y a trabajar.
Los esbirros gritaron... de placer... Mohamed y Angelo
eligieron a Cecilia, Tony y Marco a Monica, David y Gerson a Marta, cada uno de
ellos hecho a suerte quien la penetraría primero por la vagina, el perdedor lo
haría por el ano y después, cambiarían de lugar.
Les dieron duro, debieron sufrir una doble penetración en
forma simultanea, el que les daba por el culo se afirmaba de los senos, se los
tiraban, arañaban y mordían, al momento de acabar, se cambiaban de posición y
seguían dándoles.
Fueron instantes interminables, parecía que nunca iban a
finalizar, cuando quedaron todos satisfechos, las dejaron así, sucias,
sudorosas, golpedas y chorreando semen por la vagina y el culo... no tuvieron
compasión con ellas.
Era de noche, cuando despertaron, llamaron a Ruben –el
portero- para que diera aviso a la policia... A Omar y sus esbirros, nunca los
encontraron, pese a las investigaciones realizadas y a la presión ejercida por
la Familia Lennox sobre los políticos de la ciudad. Al cabo de un tiempo de
recuperación volvieron a trabajar, sin embargo, no estaban solas, cada una
portaba en su interior un " recuerdo de ese fatídico día".