Todas las chicas temen por su primera vez, el dolor, la
sangre... en cambio yo no. Fue algo a lo que nunca di mucha importancia,
simplemente seria un polvo mas y encima puede que no muy placentero. Tenia
muchas ganas de que llegase lo había imaginado un montón de veces pero nunca
había puesto caras a mis fantasías. Al fin fue con un chico con quien ya me
había liado mas veces y me lo había propuesto muchas veces pero yo siempre había
dao un NO por respuesta.
Él era un chico de la calle, siempre metido en líos, el
típico chico malo que gusta a todas las quinceañeras. Bajito y moreno de piel,
pelo negro pincho, pendientes, sonrisa malvada y cuerpazo. Yo por aquel entonces
tenia 16 años me lo encontré en la barra de un pub cuando yo ya iba un poco
pasada de copas. Yo llevaba unos vaqueros y un niki ajustado negro que dejaba
entrever mis pechos, él llevaba unos pantalones también vaqueros que le marcaban
su perfecto culo de gimnasio con una camiseta que también le marcaba los
abdominales negra.
Nos pusimos a hablar, el tenia novia pero eso a mi no me
importo y entre trago y trago me propuso dar una vuelta. Yo acepte sin
pensármelo dos veces. Nos colamos en un edificio en obras y allí nos fundimos en
un apasionado beso. Yo me derretía poco a poco con sus besos mientras sus manos
se aventuraban a desabrocharme los pantalones y a tocarme mis tetas. Yo me
aventure también a desabrocharle sus vaqueros pero no hizo falta ya que al ver
mis intenciones el de un solo tirón los desato y dejo al descubierto sus
calzoncillos de los que saque su gran polla. Comenzamos a masturbarnos
mutuamente yo sentía sus dedos en mi clítoris y entrando y saliendo de mi
agujero y me retorcía de placer, un montón de sensaciones y pensamientos
invadían mi cuerpo.
Tengo unas ganas impresionantes de follarte.
Dijo mientras no cesaba de masturbarme y lo sello con un
apasionado beso, yo ya estaba al limite me temblaban las piernas apoyada contra
aquella pared pero aun así dije que NO. Seguimos jugando con nuestras lenguas,
el también estaba muy excitado, a mi de vez en cuando se me escapaban gemidos y
ambos teníamos la respiración muy agitada. Entonces el se centro en mi escote
que empezó a besar y fue bajando por mi tripa hasta llegar a mi coñito virgen.
Una vez allí abajo comenzó a comerme el clítoris, sentía su lengua jugar con mi
clítoris mientras su dedo entraba y salía de mi vagina, oleadas de placer
recorrían todo mi cuerpo, mi respiración se aceleraba y los suspiros se me
escapaban cada vez mas frecuentemente. Agache mi cuerpo para morderle el cuello
y el me beso. Su boca sabia a jugos lo que me excito aun mas. Así llego mi
turno, me puse en cuclillas entre el y la pared, vi como su erecta polla me
apuntaba y la metí en mi boca, no me atreví a mirarle a los ojos, tenia la punta
mojada sabia un poco agria pero no me importo, yo estaba muy excitada. Su polla
empezó a salir y entrar de mi boca cada vez mas aprisa mientras una de mis manos
tocaba su perfecto culo y con la otra le pajeaba mientras me follaba la boca.
Oooooohhhh Siiiiiiiiiiiiiii, nooo paresssss – me dijo.
Pero yo me detuve y seguimos masturbándonos mientras nos
besábamos.
Date la vuelta – me pidió.
Yo me negué, pues yo seguía con la negativa de no follar.
Comenzó a masturbarme con su polla, yo estaba súper excitada así que agarre su
pollon y comencé a pasármelo por mi rajita. Ahora si que quería hacerlo. El roce
de su verga en mi coño me excitaba cada vez mas. El me termino de quitar los
vaqueros, me levanto la pierna derecha y seguimos haciendo la sierra. Entonces
el me cogió también de la otra, las enrosque en su cintura y me la empezó a
meter lentamente. Sentí como algo se rompía dentro de mi, pero no dolor. El
placer que me producía el roce de su polla en mi coño era mayor que el dolor que
sentía. Ver su cara de placer y escuchar sus gemidos que se entrelazaban con mi
respiración acelerada me ponía aun mas cachonda, nos besábamos mientras el me
embestía contra la pared cada vez mas deprisa. Yo ya estaba a mil y me corrí.
Entonces el me bajo y termino pajeandose porque lo hicimos con la marcha atrás.
Después de vestirnos, a mi aun me temblaban las piernas. No
me creía lo sucedido después de tanto tiempo esperándolo... me encanto la
experiencia y hoy por hoy no me arrepiento de nada.