Después de comerle la polla como una verdadera viciosa, me
pidió que folláramos y no puse ninguna pega, deseaba sentir su polla dura, gorda
y ardiendo dentro de mi coño caliente y empapado de saliva y flujos. Sabía que
de lo cachondo que estaba aquel tío podía llegarme a hacer daño, pero sólo la
idea de que iba a ser bien duro conmigo me excitaba tremendamente. Quería ser
observada por todos aquellos mecánicos, y las caras de algunos me ponían más
cachonda que las de otros, ya que eran los típicos salidos que te llegan a dar
miedo, pero a mi no me daban miedo, me daban morbo a la situación.
El hombre que se encontraba en la cabina conmigo me cogió en
brazos, y me bajó del mueble para llevarme a la ventanita donde estaban los
otros asomados, me hizo apoyar sobre mis manos en la ventana y colocarme en
posición de ser penetrada desde atrás en mi coño. Mis tetas quedaban a la vista
de aquellos hombres sudorosos y llenos de grasa que se tocaban sus pollas duras
como piedras, sabía que todos estaban deseosos de tomarme, pero yo estaba
totalmente entregada al que era más fuerte de todos, a la vista estaba que era
un tío corpulento, de casi metro noventa y cinco y con el cuerpo muy fuerte.
Antes de metérmela comenzó a pasear su polla por mi raja, dejándola resbalar
desde mi coño hasta mi culo, dándome golpecitos y palmadas cada vez con más
fuerza.
Yo no dejaba de gemir y de mirar a aquellos hombres con cara
de placer, estudiaba cada uno de mis movimientos, relamía mis labios y abría mi
boca jugueteando con mi lengua para ellos, con la mirada fija en algunos de
ellos como pidiéndoles que se la menearan y algunos desde hacía rato ya las
sacudían una y otra vez sin ningún tipo de pudor.
Fue cuando me la metió de golpe en el coño:
Ahhhh! Joder que bien.
Te ha dolido eh zorra.
Me ha gustado, cabrón.
Pareció que mis palabras le gustaron pero también le
ofendieron, esperaba que dijera que si que me había dolido, en plan sumisa, pero
no, yo estaba disfrutando de todo aquello, de cada uno de los momentos y de cada
uno de los hombres que presenciaban mi follada.
Míralos guarra, mira como miran todos, quieren follarte
como yo siiiii; saben que eres una zorra y que vas a correrte dentro de nada
otra vez, estás empapada y no veas como entra puta, como entra.
Siiiiii, clávamela hasta el fondo siiiiiiii mmmmm
ahhhhhh.
Mis gritos eran cada vez más escandalosos, mis gemidos se
escuchaban cada vez más y eso pareció gustarle a mi follador, que empezó a
follarme con más fuerza, dándome palmadas cada vez más fuertes y gimiendo como
una bestia.
Mmmm que me gusta escucharte, estás bien calentorra eh?
Siiii, dame más quiero que me folles, necesito que me
folles ahhh.
No dejaba de embestirme cada vez con más fuerza, pero cuando
parecía que estaba a punto de correrese, aminoraba la velocidad y me la sacó. Se
sentó en un silla que había en la habitación y que era más bien bajita:
Seguro que montas muy bien, demuéstranoslo a todos nena.
Ummm soy una gran amazonas, ya verás.
Levanté bien mi falda y me la puse como si de un cinturón se
tratara y me senté con las piernas bien abiertas encima de mi mecánico favorito;
me la clavé hasta el fondo y ummm que gustoso fue para los dos. Mientras subía y
bajaba él se entretenía con mis tetas, pellizcándolas, sobándolas e intentando
dar lengüetazos una y otra vez. Se le veía salido perdido y yo intentaba llevar
un ritmo pausado, no quería que se corriera aún, quería disfrutar de aquella
situación y notaba como su polla entraba y salía de mi coño, deslizándose con
mucha facilidad debido a lo mojado que estaba.
Ya no aguantaba más, yo estaba a punto de correrme y cuando
estoy a punto no puedo evitar moverme como una posesa, empecé a dar saltos y
gemidos como una loca, y fue cuando él ya no aguantó más y empezó a soltar toda
aquella leche que escondía en sus huevos y que noté muy calentita dentro de mi
coño. Estallamos los dos es un orgasmo descomunal, dando unos berridos que no
pasaron inadvertidos para el jefe, el cual llegó acelerado de la tienda que
había delante del taller. Se abrió paso entre gritos al ver a los trabajadores
frente al cristal, pero tal fue su sorpresa al ver lo que sus empleados estaban
observando que se quedó parado y no dijo nada. En el momento que se asomó ambos
estábamos siendo presas de un impresionante orgasmo, por lo que no advertimos su
presencia. Fue cuando nos tranquilizamos un poco, cuando me di cuenta, me vestí
despacito, para que me observara, era el único hombre que no había podido verme
disfrutar como una puta y quería que por lo menos se recrease la vista.
Salimos del habitáculo y me dirigí al jefe:
Roberto, no les diga nada, ha sido culpa mía – lo miraba
con una mirada entre niña buena y picarona.
Pero…
Ssssss, pobres, es que estaban cansado, hoy no
descansarán para el desayuno y ya está, la media hora que tienen de desayuno
pues han estado… entretenidos no?
Bueno, viéndolo así…
Muchas gracias – y le di un beso muy sugerente en la
mejilla.
El hombre volvió a su puesto de trabajo mientras que el resto
hacía un círculo alrededor de mi:
Joder nena, a ti te desayunaba yo entera.
Menuda zorra cachonda tío, a esta la ponía yo a caldo.
Aquí mismo te follaba yo, aquí mismo…
Me sentía realmente bien, en ese momento era la zorra que
siempre me ha gustado ser, me sentía deseada por todos aquellos hombres; sabía
que el dejarme la camisa bien escotada mantendría a aquellas bestias en celo y
me hice la loca, como si no me percatase de aquel detalle.
Para dirigirme al chaval que estaba arreglando mi coche
necesitaba pasar entre todos aquellos hombres, y no dudé en hacerlo. Mientras
pasaba unos me daban una palmada en el culo, otros incluso lo soneteaban y
cuando pasaba de frente a ellos me rozaban con aquel miembro aún duro como una
piedra y su mirada distraída en mi escote. Me encantaba aquello, por eso me tomé
mi tiempo para llegar a Juan que ya estaba a punto de ponerse a arreglar mi
coche.
Bueno, espero que no tardes mucho en repararlo eh?
Haré lo que pueda, señorita.
De eso estoy segura …- y dirigiéndome a su oído le dije -
… porque sabré como pagártelo – y le hice un guiño.
Cuando estuve a punto de salir por la puerta, contoneándome
en todo momento, me giré y les dije a todos:
Chicos, ha sido un verdadero placer.
Ven cuando quieras eh? Para lo que quieras nena.
Esperamos que no tardes en volver…- decían otros.
Que todos te queremos hacer una revisión – me comentaron
entre gritos y silbidos.
Cuando llegué a la tienda me dirigí al jefe:
Bueno, en un ratito me paso, creo que necesito tomar
algo.
Calro que sí señorita, estará todo listo y ya sabe,
vuelva cuando quiera, estamos "todos" a su entera disposición.
Mmmm, muchas gracias, hasta pronto.
Eso esperamos guapa, que hasta muy pronto.