Capítulo Final… Una segundad oportunidad para amar…
Rebeca sintiéndose liberada se levanto, sus ropas estaban
todas rasgadas, su rostro ensangrentado. Leonardo fiero seguía luchando,
"Lorenzana, llegaste antes de que la matara, pero no lo impedirá, como quiera la
matare, pero eso si, primero terminaré contigo, luego seguiré con ella, y le
haré más que a la otra mujerzuela que tuviste." – esto fue lo que Leonardo
necesito escuchar para que la adrenalina corriera aún más veloz por sus venas, y
enfurecido le dio un gancho con la derecha que le movió con violencia la
mandíbula, cayendo Nicanor sin más de rodillas, aprovechando esto Leonardo le
asesto otro golpe más con igual fuerza, dejándolo en el suelo achocado. Leonardo
salto sobre Nicanor de prisa dirigiéndose hacia Rebeca, muy preocupado viéndole
el rostro ensangrentado.
--"Rebeca mi amor, te llego a hacer más daño? –le pregunto temiendo que lo peor
hubiera pasado y él no haber llegado a tiempo. Ella lloraba en silencio,
atemorizada aún, sintiendo todavía en su piel las manos de Nicanor. Leonardo la
abrazo fuerte, tratando de que se calmara, buscando brindarle un poco de
seguridad, la seguridad que ella tanto necesita.
De pronto él sintió como el cuerpo de Rebeca se tensaba, viendo ella como
Nicanor se levantaba y con un gran puñal hacia ellos avanzaba. Percatándose del
cuerpo tenso de Rebeca, Leonardo entendió lo que sucedía, girando desenfundo el
arma un Mágnum 3.57 de 9 pulgadas que tenía en la funda debajo del brazo
izquierdo a la vez que disparaba, volteándose rápidamente enviando a Nicanor un
segundo disparo directo al pecho terminando así con la vida de aquel malvado ser
enfermizo. Un: "Aahhh ahhh" –escapo de su boca, a la vez que su cuerpo caía sin
vida.
No hubo tiempo para una segunda oportunidad, aquel perverso criminal tampoco
merecía la misma, aquel ser tan malvado no dudo un solo momento cuando atrapo a
todas y cada una de las mujeres que sin ninguna pena violo y asesino en tantas
ocasiones, incluyendo a Susana.
--"Esto fue por Susana"--le dijo Leonardo mirándole a los ojos, unos ojos que no
ocultaban su mirada desquiciada, una mirada llena de un odio inconfundible, la
mirada que le dijo a Leonardo que si no daba él, el primer golpe ya no sería
capaz de dar ninguno.
Rebeca grito, Leonardo lo miró fijamente a los ojos, Nicanor tenía la mirada
desquiciada, la mirada de un asesino que no sedería hasta no haber culminado con
sus más bajos instintos. Viendo los ojos que le arrebataron a lo que más quiso
alguna vez, opacándose quedando sin vida, observo como aquella mueca se
desdibujo de aquel maquiavélico rostro, viendo como lentamente aquel cuerpo
soltaba el puñal y como en una película a velocidad lenta, el cuerpo ya sin vida
de Nicanor cayo hasta quedar tendido en el suelo, con un solo y certero agujero
en el centro de los ojos.
--"Susana, ahora puedes descansar en paz" – dijo Leonardo a la vez que se volteo
abrazando muy fuerte a Rebeca. Estremeciéndose ambos al darse cuenta lo cerca
que estuvieron de morir ambos.
La ceremonia fue hermosa, los votos, el vals, el brindis en
fin, una ceremonia de ensueño, la ceremonia que cualquier novia soñaría. Más
tarde Leonardo se la llevo, tenía ya arreglado todo el viaje de Luna de Miel,
hacia la bella isla de Puerto Rico, la hermosa isla del encanto.
Allí Rebeca aprendió lo que es ser amada, y venerada, lo que es ser dar y
recibir. Aprendió entre los brazos de Leonardo lo hermoso que es el amor. Entre
sus besos, sus abrazos ella llego hasta el cielo.
--"Rebeca te amo, sabes que desde el momento en que llegaste a mi, supe que no
te podía dejar ir." – Leonardo le susurraba al oído a la vez que la mantenía muy
pegada a él, contemplando el bello atardecer sobre la isla del encanto.
--"Leonardo, te amo, gracias mi amor, por darme tanto. Por enseñarme lo que
significa amar y ser amado." Diciendo esto ella se volteó quedando frente a él,
alzando su vista mirando sus labios… aquellos labios que ella no se cansaba de
explorar. Paso sus brazos por la cintura, subiendo por la espalda de Leonardo
pegándose a él todavía más.
--"Vaya, vaya… con que tímida ella no?’ – le dijo Leonardo a la vez que el
también la abrazaba, pegándola a su cuerpo que despertaba en un torrente de
sensaciones imposibles de dominar. El todavía se sorprendía, pero era muy
agradable sentir a su mujercita echa un volcán en erupción, jamás lo hubiera
imaginado, cosa que agradecía tanto como haber encontrado en ella tan bellos
sentimientos. "Ahora si, mi reina, mi hermosa Rebeca, aquí y ahora te demostrare
cuanto te amo." -- diciendo esto, la levanto y la tiro en la cama, tirándose
luego el, agarrándola una vez más, se posesiono de sus labios demostrándole lo
que ella provocaba en él. Aquel mar de sensaciones, de instintos, aquel mar de
emociones que solo se dan cuando se ama en cuerpo, espíritu y alma. Ella se reía
bajo él, disfrutando una vez más el sentirse protegida, valorada y sobre todo
sentirse amada.
Varios años después, Leonardo se encontraba en el patio haciendo el jardín, más
bien complaciendo una vez más a su bella mujercita, que estaba empeñada en que
el le hiciera a los niños un área de columpios y arena. El niño ellos reía
anticipando el gozo del que pronto dispondría. Enredado en las piernas de papá
reían sin parar.
--"Leonardo ven pronto…" lo llamo Rebeca, con voz algo entrecortada…Leonardo
dejo todo y subió corriendo las escaleras, para encontrar a Rebeca algo pálida.
--"Rebeca, te pasa algo? – pregunto veloz, a la vez que se acercaba.
--"Mi amor no pasa nada, o más bien si, es que nuestro segundo hijo ya llega…
Debemos partir al hospital, la niña dice que ya no aguanta más. Leonardo abrió
grande los ojos, y luego sonrió, raudo la beso en los labios y corrió escaleras
arriba gritando.
--Mercedessssss, Mercedes hazte cargo del niño, que Rebeca dice que ya llega la
niña, y nos tenemos que ir al hospital, corre Mercedes…" – gritando como un
loquito, corría a buscar la maleta de Rebeca para recibir su preciada hija…
Sonriendo un segundo no pudo dejar de pensar y dar gracias a Dios por brindarle
UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA AMAR!