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TODORELATOS » RELATOS » UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA AMAR! (14) |
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[ Para el amor y la muerte no hay cosa fuerte. ] |
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TODORELATOS.COM |
Fecha: 22 de Noviembre, 2008.
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| Fecha: 09-Jul-05 |
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| Ella no pudo reprimir un grito de terror, “Ahhhhhhhhh” – de inmediato aquel par de brazos la levantaron como si fuera un saco de papas, y se la echaron sobre su hombro. Ella jadeaba sorprendida, luchando a ciegas pues no sabía quien la llevaba escaleras arriba. Pateaba sin cesar, intentando vanamente de que la soltara, de escapar de alguna manera de aquel individuo fuera quien fuera. “Auxiliooooooooo, Leonardo, ayúdame, auxiliooooo”--gritaba con desesperación Rebeca. |
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Capítulo #14 Una segunda oportunidad para amar…
--"Ya se de ti, lo que necesito saber, eres una criatura
increíblemente dulce, eres gentil, bondadosa, eres una dama sumamente
apasionada, una joven que tan pronto la veo me invaden los deseos de abrazarla
fuerte, de besarla, de protegerla. Una mujer muy especial y la que me gustaría
se convirtiera en la madre de mis hijos" – al decir esto no pudo evitar una vez
más acercarse y tomar sus labios, aquellos labios que siempre lo acogieron
brindándole lo mejor de sí, aquella boca, donde el descubrió que la vida no
había terminado y que él tenía derecho a vivir, pues muy en el fondo de sí,
también sintió que Susana jamás hubiera querido que él dejara de vivir igual que
ella.
Después de haber analizado bien, y hablando un día con Mercedes, llego a la
conclusión que Susana descansaba en paz, y que ella no sería feliz de saber que
él no pudo seguir adelante. Dios a veces obra de maneras misteriosas pues con
aquel accidente, trajo a Rebeca a su vida. Y ya ella dentro de su vida, él no
tuvo la fuerza de dejarla pasar, pues desde esa primera vez, algo dentro de el
surgió.
Abrazándola tan fuerte como solo se abraza cuando se ama, Leonardo le dijo: "Te
amo chiquita mía, pero todavía hay más que debes saber. Tengo que contarte
algunas cosas más, te explico yo fui agente especial de la policía hace ya unos
años que me retire, lo hice porque estando a cargo de una investigación,
asesinaron a mi esposa." – Rebeca no pudo evitar un: "Ahhh", -- y un escalofrío
al imaginar el dolor que debió haber sentido él, al perder a su esposa, al ser
que indiscutiblemente amo de gran manera.
--"Si Rebeca deja de una vez contarte todo para que entiendas el porque estuve
tanto tiempo muy encerrado en mi," – y ya allí rodeada de sus fuertes brazos
Leonardo le explico todo a Rebeca, también le explico el porque recurrió
nuevamente a sus antiguos colegas para saber sobre ella. Ella entendió,
comprendiendo la angustia de él por saber que pasaba, con el personaje de negro.
Cerraba los ojos en un vano esfuerzo por recordar algo más, algo que ella
pudiera decirle a él y de alguna manera quizás ayudar. Pero por más que se
esforzaba ningún recuerdo le asaltaba.
--"Rebeca por esto no quiero decir que Mercedes y tú no puedan salir, pero mi
niña , mi reina, especialmente tú, si vas a salir quiero saberlo, necesito que
entiendas por favor que haz de decirme. Fíjate te prometo que dejare lo que este
haciendo, pues para mi nada es más importante que tú seguridad, les acompañare.
Especialmente a ti Rebeca, pues algo me dice que alguien te quiere hacer daño, y
aunque quizás no debería angustiarte, es mejor que estés precavida. Estoy de
lleno tratando de averiguar algo sobre tú pasado que quizás nos de luz sobre
esto, pero mientras tanto, quiero pedirte Rebeca que no salgas a ningún sitio
sin mi. Crees que es mucho pedir mi amor?" – mientras le hablaba, una y otra vez
la tocaba, le daba suaves besos realmente le aterraba la idea que le pudieran
hacer algún daño.
--"Lo digo porque has notado tus visiones, o tus recuerdos, todo nos
indica a pensar que algo muy grave ocurrió, por esto tenemos que tener mucho
cuidado. Te prometo eso si, te prometo que nada te pasara, confías en mi? – ella
asintió abrazándose a él, buscando una vez más sentir su seguridad, su fuerza,
aquel calor en su pecho, allí donde encontró el amor. Y en aquel lugar tan
maravilloso para ellos, El Rincón de Amor, donde más de una vez el amor y la
pasión que los consumía los hacía su presa, allí ellos se entregaron a ese bello
sentimiento de amor, que en ambos salía de lo más profundo de su corazón.
Rebeca no podía saber que nunca antes había amado, que en realidad era una joven
bella, hermosa pero terriblemente sola, sin embargo algo dentro de ella le
indicaba que nunca había sentido esto, que era la primera vez que de tan solo
ver a una persona pudiera sentir que el sol brillaba más fuerte, sentir su
corazón rebosar con el solo pensamiento de estar entre sus brazos. En cambio,
Leonardo hacía tanto que la vida le había arrebatado lo más preciado que tenía
que ahora no podía creer que la vida misma le estuviera regalando otra
oportunidad de ser feliz. Al principio tuvo sus dudas, pensaba no tener derecho
a aquella felicidad, pero aquello que nacía fuerte dentro de él, aquel deseo
intenso de besarla, abrazarla cada momento que la veía, era mucho más fuerte que
él y no había manera que aquel sentimiento no estuviera bendecido por Dios.
Mientras que en El Rincón del Amor, Rebeca y Leonardo daban rienda suelta a su
amor recién descubierto por ellos. Muy cerca de la hacienda un personaje,
guarecido por los árboles no podía creer lo que sus ojos veían.
--"Vaya, vaya, vaya, el destino si que tiene cosas, ja quien lo iba a pensar,
Lorenzana y yo encontrados una vez más" pensaba a la vez, que recordaba la
última vez que estuvo en aquella propiedad. La lujuria invadió lo ojos de aquel
ser enfermizo, cuando recordaba como había violado una y otra vez a la esposa de
aquel agente secreto, recordaba cuanto gusto se dio y luego como la mato, justo
cuando el agente Lorenzana entraba en la habitación, sin poder hacer más.
-- "Pues bien Lorenzana ya el destino una vez te demostró que soy más hábil que
tú, y ahora veras una vez más que, soy el mejor." En la mente de aquel perverso
ser, ya marchaba a cien pensando como acabaría con Rebeca, como haría sufrir una
vez más a aquel agente secreto que logro que lo apresaran, enviándolo a la
cárcel por muchos años.
Leonardo y Rebeca estaban felices, cada día que pasaba, el amor entre ellos se
fortalecía, solo existía una nube que impedía la más completa felicidad y era el
misterioso personaje que perseguía a Rebeca. Leonardo trabajaba desesperadamente
tratando de conseguir información, de hallar la identidad de aquel individuo,
aunque sospechaba que era el novio de Rebeca y algo le decía que aquel ser hasta
ahora anónimo, tenía que ver en forma directa con todas las visiones y recuerdos
que hasta ahora asaltaban a Rebeca.
La noche libre de Mercedes esta partió quedando Rebeca y Leonardo solos en la
hacienda. Disfrutaron la cena, estaban viendo una película acurrucados en el
sofá disfrutando de su amor, y su compañía, cuando Leonardo escucho un gran
estruendo. Levantándose ambos de inmediato se asomaron al balcón al área norte
de la finca un gran incendió se divisaba surcando los cielos.
--"Rebeca algo ha pasado, tengo que ir a investigar. Uff no quiero dejarte
sola." – tomándole ambas manos, las llevo a su rostro, sintiéndola, besándole
ambas, a la vez que buscaba sus ojos.
--"Leonardo no pasara nada, anda, apúrate, vamos tienes que ver que esta
pasando, no vaya haber alguien herido. Vamos apúrate, corre." – al decirle esto,
lo empujo suavemente. "Vamos que alguien puede necesitar tú ayuda, pronto,
avanza."
El miro hacia el incendio, volteo a ver a Rebeca, dio dos pasos hacia ella
dándole un beso muy suave, le dijo: "Volveré de inmediato, solo me aseguraré que
no haya nadie herido," – diciendo esto, le dio la espalda y de prisa corrió
hacia el jeep que tenía estacionado frente a la propiedad, saltando en su
interior lo prendió y salió muy de prisa en dirección al incendió. Ella se quedo
observándolo partir, mirando hacia el fuego y rogándole a Dios que no hubieran
heridos. De inmediato corrió hacia el teléfono y marco el 911(emergencias)
notificando sobre el incendió, suplicando que llegaran a tiempo. Al rato no
pudiendo contener más la ansiedad que la consumía encerrada en la propiedad,
Rebeca salio al balcón.
No bien puso los pies en el balcón cuando un par de brazos la sujetaron con gran
fuerza, logrando inmovilizarla por completo. Ella no pudo reprimir un grito de
terror, "Ahhhhhhhhh" – de inmediato aquel par de brazos la levantaron como si
fuera un saco de papas, y se la echaron sobre su hombro. Ella jadeaba
sorprendida, luchando a ciegas pues no sabía quien la llevaba escaleras arriba.
Pateaba sin cesar, intentando vanamente de que la soltara, de escapar de alguna
manera de aquel individuo fuera quien fuera. "Auxiliooooooooo, Leonardo,
ayúdame, auxiliooooo"--gritaba con desesperación Rebeca.
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