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TODORELATOS » RELATOS » UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA AMAR! (13) |
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[ Las ventajas del nudismo saltan a la vista. ] |
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TODORELATOS.COM |
Fecha: 22 de Noviembre, 2008.
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| Fecha: 09-Jul-05 |
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| “Yo no soy tú prometido, -- al decir esto ella abrió los ojos enormemente, “Queeee?” “Rebeca, dame la oportunidad de explicarme, me lo prometiste, si? Mira el día del accidente, fue la primera vez que te ví, ese día al verte toda ensangrentada, entre la vida y la muerte supe por cierto que no podía dejarte a tú suerte. |
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Capítulo #13 Una segunda oportunidad…
Mercedes y Rebeca iban charlando amenas, ajenas a todo lo que
pasaba, al gran peligro que las rondaba. Pronto llegaron a la hacienda y tomaron
la vereda que las llevaba hasta la propiedad. Leonardo esta fuera aguardándolas
con gran impaciencia. No bien estacionaron el automovil, se acerco a ellas de
inmediato.
--"Mercedes, Rebeca están bien? – al observar que todo estaba en orden siguió ya
dando rienda suelta a todo el nerviosismo que había acumulado al no saber si
estaban bien o no. "Mercedes como se te ocurrió irte sin decirme nada, no sabes
el riesgo que corrían, no puedo creer esto. Un poco más y me provocan un
infarto." – al decir esto, dio dos pasos y agarro a Rebeca y la abrazo muy
fuerte. Rebeca no entendía el porque de esta situación, el porque de esta escena
de parte de Leonardo. Rodeada entre los brazos de Leonardo, ella de pronto tuvo
otra visión, otro recuerdo asalto su mente. Leonardo de inmediato noto que algo
le ocurría, "Rebeca, que pasa, Rebeca dime que te pasa, es acaso otra visión, un
recuerdo?" – el la guió hasta un lugar de descanso, donde ella se pudo sentar,
pues cada vez que llegaba a ella un recuerdo, no podía dejar de temblar.
--"Dios, Dios noooo!!!, Leonardo nooo!, no puede ser, la va a matar, esa chica,
esa pobre chica esta toda llena de sangre, él, ese hombre vestido de negro la
esta lastimando, ella no logra escarpar… Leonardo por favor ayúdenla." --Rebeca
no pudo evitar el llanto, los temblores sacudían su ser, la tristeza tan honda
de que provocaba la impotencia de no poder hacer nada. Leonardo la abrazo muy
fuerte, "Ya, ya mi niña, todo paso, Rebeca ya todo paso, tranquila si? Es el
pasado mi ángel, yaaaa, no es más que un recuerdo es todo." – poco a poco la voz
de él la iba aquietando.
"Hay algo de lo que debemos hablar, Rebeca es sumamente importante para
nosotros." –al decir esto, miro a Mercedes pidiéndole con la vista que los
dejara a solas. "Vamos, vayamos a nuestro sitio especial," – y tomándola de la
mano fueron a su rinconcito de amor.
Ahí, en aquel bello espacio que se había convertido en su Rincón de Amor, él
podría sacar las fuerzas para contarle la verdad. Ella debía enterarse y debía
ser él quien se lo contara todo.
--"Rebeca, quiero contarte algo que es muy importante para nosotros, algo que
podría alterar en gran manera esto tan bello que tenemos y que vivimos día a
día." –al decir esto él le busco la mirada, a la vez que le tomaba las manos.
Rebeca de pronto sintió que algo terrible iba a pasar, y la angustia asomo a sus
ojos. "Mi niña, mi bello ángel que has venido a traer alegría, a traer
emociones, a recordarme que estoy vivo, quiero que sepas, quiero que no te
queden dudas Rebeca es muy importante, Te amo, de veras, Rebeca te quiero y creo
que te quiero desde el momento mismo en que mis ojos se posaron en ti. Quizás
suene cursi, la verdad no me imagine nunca decirle esto a una mujer, pero es mi
gran verdad, TE AMO." –al decir esto no pudo resistir su mirada y bajando la
cabeza busco sus labios, aquellos labios que ya el conocía tan bien, aquella
boca en la que el se podía sumergir una y otra vez, aquel manantial en el que
Leonardo buscaba calmar su sed. Rebeca no pudo contener la emoción, le dijo que
la amaba, y la besaba de nuevo transportándola una vez más al cielo, como solo
él había logrado. Sus brazos la abrazaban, y su abrazo le decía "Aquí estoy,
eres mía y yo soy tuyo, te amo y me amas y es todo lo que debe importar" –su
abrazo, encerraba mil promesas de un futuro lleno de amor, de cariño de solo
cosas buenas.
--"Rebeca, --dijo Leonardo, con algo de renuencia, pues a conciencia entendía
que lo que estaba por decirle podría destruir lo que ellos tenían, aquel hermoso
sentimiento que él después de haberlo descubierto no quería perder.
"Rebeca, hay algo que debo confesarte, y quiero pedirte por favor, que antes de
juzgarme, me escuches. Podrías prometerme tratar de hacerlo?" –al decirle esto
la miro, suplicándole con los ojos que lo entendiera.
"Yo no soy tú prometido, -- al decir esto ella abrió los ojos enormemente,
"Queeee?" "Rebeca, dame la oportunidad de explicarme, me lo prometiste, si? Mira
el día del accidente, fue la primera vez que te ví, ese día al verte toda
ensangrentada, entre la vida y la muerte supe por cierto que no podía dejarte a
tú suerte. Algo más fuerte que yo, me obligo a permanecer a tú lado. Ya en el
hospital me confundieron con algún familiar tuyo, y como ví que ninguno aparecía
preferí mentir, que dejarte sola. Rebeca tienes que disculparme, pero no podía
dar la vuelta y seguir sabiéndote tan enferma y tan sola. Así que cuando se
presento la oportunidad dije que eras mi prometida, y al darte de alta te traje
a mi hacienda. Ahora te juro con la mano en el corazón que poco a poco según te
fui conociendo, dentro de mí fue creciendo ese sentimiento. Nunca quise
aprovecharme de ti, y si piensas bien, tuve la oportunidad de tomar, lo que con
amor (creo) me ofrecías, más no lo hice. Y la razón de no hacerlo fue
precisamente el amarte, y el hecho de querer que supieras la verdad antes de
nada más. –Rebeca no sabía ni que pensar, estaba como anonadada, él no era su
prometido… el hombre del que estaba perdidamente enamorada no era su prometido…
--"Porque me trajiste a tú hacienda, Leonardo?" –pregunto con voz tenue.
--"La verdad, porque me partía el corazón dejarte sola, sabiendo que no había
ningún familiar tuyo a tú lado. Y no me arrepiento, Rebeca ni tampoco me
arrepentiré de lo que compartimos, es más tengo que ser honesto contigo. Rebeca
quiero agradecerte el hecho de que haz traído la luz a mi vida, cuando me
encontraba envuelto en las tinieblas, cuando estaba perdido en la total
oscuridad. Te amo, y ahora quisiera pedirte que seas mi prometida. Leonardo la
miro, intentando transmitirle lo que sentía por ella, aquel amor que nació de la
nada, que germino y se fortaleció hasta convertirse en este amor profundo que él
sentía por ella. Este amor, que no era el solo hecho de cómo despertaba en él
aquel volcán que llego a pensar dormido para siempre, pero que también era
deseos de protegerla, de cuidarla, de mimarla de complacer hasta los más
pequeños deseos de esta chica tan especial que un día llego a su vida. Rebeca
estaba sorprendida, pero emocionada a la vez, sorprendida con todo lo que él le
dijo, pero emocionada porque aún así contra viento y marea el amor nació entre
ellos, y no pudo dejar de sonreír feliz.
--"Leonardo, de verás me amas, aún sin conocerme? Estas seguro que no es otro
arranque protector del cual luego te arrepentirás? – le pregunto, asaltándola de
repente las dudas.
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