Al despertar aquella mañana los nervios se adueñaron de mí…el
proceso de selección había sido largo, muchos los candidatos que habían perdido
ya su oportunidad; y yo aún seguía en la brecha.
Hoy la entrevista personal decidiría por fin quién sería la
persona elegida para el puesto de trabajo. Durante unos instantes pensé:
pantalón…oscuro o claro?
Claro…y ahora me encontraba en aquel despacho, con mi
pantalón claro…y con mis rodillas postradas en el suelo, entre dos piernas
abiertas…y en el fondo de ellas…la llave para mi contrato de trabajo.
Una vez más, escuché: "Si lo quieres…será tuyo…sólo tienes
que pasar este examen oral!- y su sonrisa maliciosa se dibujaba en su cara
cincuentona.
Cerré los ojos, mientras mis pantalones claros seguían en
contacto con el suelo de tan lujoso despacho, miré una vez más al fondo de la
cuestión, y al notar su mano en mi nuca comencé sigilosamente mi descenso,…nunca
había estado en una situación semejante, nunca había tenido la oportunidad de un
trabajo semejante,…nunca dejaría pasar esta ocasión determinante.
Abrí la boca, saqué mi lengua y con decisión la introduje en
aquel coño peludo…ansioso de ser lamido por un joven desempleado como yo.