Les relatare lo que me sucedió con un gran danés cuando tenia
19 años, fue lo más doloroso y lo mejor que me sucedió sexualmente hablando en
mi vida. Cuando era chica y ya tenia conciencia de la sexualidad, pero sin
entenderlo del todo, había algo que me intrigaba sobre manera. Era por que los
perros cuando tenían sexo quedaban unidos y parecía que con un gran dolor,
primero me preguntaba si les dolía porque no se separaban, y la otra duda era
como es posible que uno llegaba a arrastrar al otro; por supuesto nunca me anime
a preguntárselo a nadie. Esa duda me carcomió por años, me fascinaba ver una
pareja de perra y perro fornicando y disimuladamente me quedaba a ver cuando se
abotonaban.
Una vez me regalo un tío un gran danés siendo cachorro, por que vivimos en el
campo y era más cómodo tener ese tipo de perro. Me encariñe muchísimo con
"Tayson" su nombre, ¿Se imaginaran porque? (era un peso pesado de verdad), nos
hacíamos compañía permanentemente, a donde yo iba el por detrás, yo le hacia
todo tipo de cariños y el se quedaba quietecito, o el me hacia jugar con toda
suavidad para su tamaño y peso me pasaba la lengua por mi cara y brazos
mostrándome su cariño.
Por la zona donde vivimos es muy solitario y no hay vecinos cerca, había
momentos (días) en que estaba taciturno, por demás tranquilo y sin ganas de
jugar, yo trataba de sacarlo de su tristeza el respondía a los afectos pero muy
poco, varias veces le vi que la puntita de su miembro salía de su capullo y el
se la lamía y lamía. Eso para mi no significaba nada, a todo esto yo ya había
tenido mis experiencias sexuales, muy satisfactorias con chicos del pueblo
cercano donde iba los fines de semanas.
Cierto fin de semana, no pude ir al pueblo por que quede al cuidado de mi casa,
por que mis padres viajaron a visitar un familiar enfermo estarían tres días
ausentes, dio la casualidad que mi hermano fue recargado en su trabajo y vendría
recién dos días después, ya había sucedido antes, esto de quedar sola en casa,
por supuesto que con semejante perro nadie se hubiese atrevido a algo en mi
casa.
Fue en uno de esos momentos en que "Tayson" se lamía su pene, yo sin darme
cuenta me quede mirándolo como lo hacia y sin darme cuenta fui entrando en
ebullición y comencé a desear tocarle esa puntita roja que apenas asomaba, me
acerque hablándolo y acariciándolo por su lomo por su costado (el quieto) fui
acercando mi mano hasta su pene que lo había escondido, estaba yo con cierto
recelo por que no me imaginaba como reaccionaria si lo tocaba por allí, hasta
que llegue y comencé a tocárselo y acariciárselo con mi mano, el me hizo saber
con su tranquilidad que le gustaba, que no estaba para nada molesto sino mas
bien chocho.
Comencé a tener mas confianza y a tratar de sacárselo de su capullo, cosa que
conseguí y logre sacárselo; allí comenzaron mis sorpresas cuando vi que cada vez
salía mas y más y que se iba engrosando, tenia un brillo particular que hizo que
desee besárselo, lo hice con un miedo atroz por que pensé que se asustaría de
verme acercarme hacia su pene. No sucedía nada y eso me daba mes confianza, me
quede quieta a ver su reacción y no paso nada más quieto estaba así que me metí
eso enorme y con punta en mi boca (yo había tenido una sola experiencia de sexo
oral) me gusto su sabor raro pero rico se la chupe un buen rato comiéndomelo
hasta donde podía.
En un momento tome conciencia que estaba totalmente mojada que me corrían mis
jugos, "Tayson" estaba totalmente de espaldas con su pija hacia arriba. Recién
se me ocurrió que podía ser mía esa cosa ya enorme, así que me puse montándolo,
mientras lo hacia jugar tomándolo de sus orejas. Fui descendiendo lentamente,
mientras con una mano le tome su pene y lo coloque en mi vagina, seguía con
temor a su reacción, fui penetrándome lentamente sintiendo que me estaban
metiendo lo que nunca me lo habían hecho anteriormente, no termine de sentirla
adentro y me fui en un orgasmo que no había sentido jamás.
Me levante y lo llame para que me siguiese me acerque a un almohadón y me puse
como su perrita el me comenzó a lamerme mis jugos, mientras yo intentaba que me
subiese, lo hizo como si lo hubiésemos practicado siempre, una vez que lo tuve
encima con mi mano le dirigí su pija y me la puse en mi vagina súper lubricada y
me entro un montón, mi curiosidad o fantasía, me llevo a un acto del que no me
olvidare nunca, como había visto que su pija terminaba en una punta me la puse
en mi culito me entro unos tres cm con dolor pero totalmente aguantable. Lo que
paso de ahí en mas es todo confusión puesto que como estaba adentro decidí poner
las dos manos para sostener mi cuerpo puesto que pensaba moverme con su puntita
adentro, en un momento sentí que comenzaba a entrar mas, talvez ya cerca de los
8 ó 9 cm. Cuando con sus patas delanteras me abrazo como si le perteneciese,
cuando quise acordar me la estaba poniendo cada vez mas adentro y con mucha
fuerza.
Creo que me desmaye un instante del dolor pero sentí un fuego dentro mío estaba
al borde de la razón del dolor no podía moverme por que tenia miedo que me
mordiese en la cara me la enterró con la fuerza de un gran danés arrecho, cuando
creí que ya no me podía doler mas sentí que se me desgarraba el ano la vagina y
todo lo que tenemos por allí, no entendía nada de ese segundo dolor, que me
desgarro; como comprobé después; cuando sentí que se me inundaba el conducto del
ano de una cosa caliente y viscosa como me la imaginaba.
No aguantaba mas el dolor, no veía las horas que se descargue para sacarme esa
atrocidad del hasta hacia un rato culito virgen cuando pensé que ya estaba,
oooohhhh mi sorpresa al no poder hacerlo correr hacia afuera de las estrellas de
dolor. El paso una de sus patas por encima de mí y quedamos "abotonados" ahora
se porque se llama así. Luego de casi una hora y media recién me lo pude sacar,
se imaginan como me quedo lo que yo reservaba para mi marido cuando me case.
Ahora cuando lo veo así triste lo llevo al monte y me fornica como viejos
amantes, pero por atrás nunca más, es hermoso pero como experiencia una sola vez
basta.