Educando a mi vecina
primera parte
Hola amigos!...
En esta ocasión quiero relatar algo que paso muy
recientemente...como recordaran por fin, con la ayuda de mi mejor amiga Claudia,
pude hacer que mi marido Alan perdiera las inhibiciones y empezara a compartir
mis fantasías, además de ampliarle su criterio en lo que respecta al sexo (ver:
Convenciendo a mi marido, parte 1 y 2).
Durante algunos meses, le estuve comentando sobre la fantasía
de estar con otra persona (tal como paso con Claudia) pero antes de meter a un
hombre en nuestra cama, yo le propuse que empezáramos por meter a una chica,
pero que no fuera Claudia (con la que ya hemos compartido varios momentos), ante
esta proposición Alan acordó que el haría todo lo que estuviera de su parte pero
que fuera precisamente yo quien la escogiera.
Un buen día me encontraba yo llegando a mi casa, cuando vi a
una de mis vecinas discutiendo en la puerta de su casa con un hombre que
definitivamente no era su marido. Ella era Carmen, mi vecina , que vivía dos
casas después de la mía, la conozco pues cuando recién Alan y yo nos cambiamos
al vecindario ella y su marido Samuel, ya tenían 2 años de vivir ahí, Samuel es
colega de mi marido, ambos son médicos y trabajaban juntos, así que, por
recomendaciones de el; Alan escogió ese fraccionamiento para comprar nuestra
casa. Carmen tiene 39 años y es una mujer muy guapa, tiene el aspecto típico de
señora de sociedad, ella es de familia acomodada y tiene muy buen gusto para
vestir, posee una piel blanquísima y el cabello rubio castaño, sus ojos son
color miel y esta perfectamente bien conservada pues a pesar de tener 2 hijos
mantiene una buena figura, claro que su cuerpo ya no es el de una señorita pues
se engrosó un poco debido a los partos, ella comentaba que antes de casarse era
talla 5 y ahora calculo yo seria talla 11, sin embargo su cuerpo luce firme y
maduro, además posee unos grandes senos, también patrocinadas por la lactancia,
también tiene un enorme culo y unas caderas voluptuosas que mas de un tipo se ha
quedado viendo embobado, lo que no le agrada a muchos es que debido a su aspecto
esnob da la impresión de ser demasiado altiva y presuntuosa, no por nada algunas
de las demás vecinas la califican de pedante y soberbia.
Como mencione antes, ella se encontraba semi oculta en la
penumbra discutiendo acaloradamente con un tipo desconocido que la sujetaba de
el brazo y la sacudía con violencia; sinceramente a pesar de que la conozco, no
soy la "mejor" amiga de ella, pero por encontrarse en una aparente situación de
peligro me acerque un poco para buscar intervenir. –Hola Carmen, esta todo
bien?, no quieres que le llame a Samuel?.- dije en voz alta mientras me
acercaba; al oír mi voy y notar mi presencia el tipejo, que por cierto tenia un
aspecto desagradable, soltó a mi vecina y refunfuñando se alejo a paso veloz. –Que
sucedió Carmen?, te encuentras bien?- le dije preocupada al verla nerviosa y
llorosa; ella sonreía para aparentar, mientras se limpiaba las lagrimas y me
pidió que por favor no lo comentara con nadie. –Evelyn.. por favor, no
comentes nada de esto a nadie, no quiero que se preocupe Samuel- me dijo
notablemente nerviosa, accedí pues aunque me intrigaba el asunto, no era de mi
incumbencia y decidí mejor dejarlo como estaba, ella me agradeció y se metió a
su casa, yo me dirigí a la mía y decidí tratar de olvidar el incidente de esa
noche.
Sin embargo al día siguiente aun con la escena de anoche en
mi cabeza, pude ver que el tipo aquel que hostigaba a Carmen, entraba a su casa
acompañado por Samuel, me extraño muchísimo y cuando tuve oportunidad le
cuestione a mi marido Alan sobre el tipo pensando que quizás el lo conociese; de
esa forma le di santo y seña de el individuo y me confirmo que era un colega
medico de Samuel. -Porque la pregunta Eve?...pasa algo?- me cuestiono
Alan, a lo cual tuve que contarle lo del incidente de la noche anterior, después
de explicarle le pedí que no comentara nada, y así lo prometió solo que con la
condición de que yo misma me daría a la tarea de investigar que sucedía, para
ver si podíamos ayudarla en algo.
Y así efectivamente un día después visite a Carmen a su casa,
ella salió y al abrir la puerta me miro sorprendida, aun así me invito a pasar
con un gesto de preocupación en su bello rostro. _Discúlpame Carmen, pero
necesito hablar contigo de lo que paso la otra noche...sabes que vi al mismo
tipo entrar a tu casa con Samuel tu marido?- le dije esperando que me
mandara a volar por entrometerme en lo que no me importa; sin embargo mi
sorpresa fue mayúscula al verla romper en llanto frente a mi.- Vamos
Carmen!.. animo dime que sucede, que me gustaría saber si te puedo ayudar-
le mencione al mismo tiempo que sujetaba su tersa mano tratando de confortarla.
Finalmente después de unos segundos, un poco mas tranquila me
confeso que el individuo aquel era un medico socio de Samuel con el que su
marido había hecho sociedad desde hace varios meses, aprovechando eso el tipo se
dio a la tarea de chantajear a Carmen, pidiéndole que fuera su amante a cambio
de no denunciar una presunta "evasión de impuestos" por parte de Samuel.
Sin duda al escuchar todo aquello, pude darme cuenta de lo
débil mentalmente que era mi vecina, después considere que puede ser algo
lógico, pues toda su vida fue "niña de papi" y nunca tuvo la necesidad de
esforzarse mucho por resolver un problema. No se porque razón pero al sentirla
tan indefensa y tan sumisa junto a mi, me vino a la mente lo que le propuse a mi
esposo, precisamente que intentaríamos meter a una mujer a nuestra cama; y al
referirme a eso, no pasaba por mi mente invitar a alguna prostituta sino a una
mujer que representara cierto reto conquistar, en ese momento por mi mente
pasaron vagos recuerdos de cómo Carmen disimuladamente miraba a mi marido con
admiración y hasta con deseo, sin duda alguna mi marido le atraía a mi vecina,
todo esto lo note en algunas esporádicas reuniones pasadas, pero jamás le di
importancia hasta ahora. Pensando en eso llegue a la conclusión de que Carmen
seria una puta excelente, si nos diéramos Alan y yo a la tarea de seducirla y
hacerla participe de nuestras fantasías.
Fue entonces que al pensar eso, decidí que era momento de
partir, no sin antes decirle a Carmen que confiara en mi y que trataría de
ayudarle en lo que pudiera. Cuando llego mi esposo a casa y mientras cenábamos
el me pregunto acerca de el problema de Carmen
-Eve, amor...que paso con Carmen?..pudiste hablar con ella??-
me cuestiono Alan, a lo que le respondí que había charlado acerca de su problema
y después le conté toda la historia del chantaje, el quedo muy sorprendido de la
actitud del socio de Samuel, sin embargo aun faltaba hablar de lo mas
importante.
-Alan, piensas que Carmen es una mujer atractiva?- le
pregunte a mi marido mientras lo miraba a los ojos, el se extraño un momento con
la pregunta pero respondió convencido – mmm.. me parece que si..es una mujer
preciosa...porque la pregunta amor?- me dijo esperando que le aclarara mi
intención.
_Dime amor... que te gusta mas de ella?- seguí
cuestionándolo aunque, para ese momento Alan estaba mas que extrañado de mis
preguntas pero accedió a contestar, pues el ya entendía lo abierta de mente que
soy yo. –ummh...que difícil...pero pienso que me encantan sus tetas...no te
parecen enormes?..me pregunto que talla de sostén usara?- me contesto
divertido. Fue entonces que decidí ir directo al punto
–Recuerdas amor que hablamos acerca de una tercera persona
participando en nuestras fantasías?... te prometí que seria una chica... y
sabes?..pienso que seria extraordinario que convirtiéramos a Carmen en nuestra
putita particular...que te parece amor?- le dije como si fuera algo de lo
mas natural; sin embargo Alan quedo boquiabierto y mirándome incrédulo, en parte
porque Carmen es nuestra vecina y porque es la esposa de un amigo suyo;
adelantándome a una posible negativa le recordé que el mismo me pido que
escogiera a la adecuada y que el me ayudaría y haría lo posible de su parte para
realizarlo.
Alan se mantuvo pensativo unos minutos, pero finalmente
accedió aunque con sus reservas pues le parecía una labor difícil, sin embargo
le dije que lo que necesitamos hacer primero es resolver su problema y así
ganarnos su confianza para que nos permita ir avanzando poco a poco.
Después de unas llamadas y una charla entre Alan y Samuel el
problema se soluciono, realmente me sorprendí de lo fácil que era arreglar el
asunto del acoso, Alan platico con el marido de Carmen acerca de algún posible
problema fiscal con el fin de ayudarlo y este le comento que era totalmente
falso y que no existía problema tal; conociendo esto Alan busco al chantajista
para amenazarlo con denunciar lo de su acoso pues ya se conocía la verdad de su
calumnia, el tipo desistió y para evitarse problemas dejo la sociedad con
Samuel. Todo esto me mostró que existe una falta de comunicación enorme de
Carmen con su marido, pues era tan fácil el que le preguntara acerca de su
situación y la verdad solo estaba ahogándose en un vaso de agua.
Fui a casa de mi vecina a comentarle de lo sucedido y hacerle
saber que todo estaba solucionado, ella me recibió y pude ver como su rostro se
ilumino al saberlo, sin embargo tenia que preguntarle acerca de ella y Samuel y
de cómo era su relación, pues era evidente que no existía armonía ni
comunicación entre ellos; ella cambio el semblante ante esta afirmación y le
pidió a la criada que sacara a los niños a jugar al jardín, al mismo tiempo que
me invito a que la acompañara a su recamara para hablar al respecto. Nunca había
pasado de la sala de su casa, y me impresiono lo hermosa de su recamara y lo
finos y elegantes que eran sus decorados y muebles, sin duda no escatimaban en
gastos en lo absoluto; nos sentamos al borde de su enorme cama mientras triste y
pausadamente me relato el hecho de que la relación con Samuel no iba nada bien,
me explico que solo se dirigen la palabra lo absolutamente necesario pues el le
recrimina que es una "niña consentida" que lo único que sabe hacer es gastar, y
que además es una "rubia tonta" que es una mala amante en la cama, debido a todo
esto no han tenido sexo en casi un año.
Sinceramente me impresiono que ella tuviera tantos problemas
personales pues su apariencia y su estilo de vida no los aparentan, pero de
igual manera me alegre pensando que esto era en beneficio para obtener lo que
quería.-Sabes?...no te mereces ese trato..eres una mujer preciosa y capaz de
hacer feliz a cualquier hombre, eres linda, sexy y sofisticada, si el no te
aprecia...deberías de buscar quien pueda darte lo que necesitas y mereces-
le dije a Carmen haciendo que se echara a llorar. Ante esto la atraje a mi para
rodearla con mi brazo y estrecharla como forma de consolarla.
El calor de su cuerpo y el delicioso aroma de su piel, me
excitaron pues me imaginaba que tanto Alan como yo disfrutaríamos mucho de esta
putita fina.
-Dime linda?..como haces para compensarte la falta de
sexo?..te masturbas?..dímelo en confianza que somos mujeres- le susurre al
oído mientras la abrazaba, ella me miro extrañada solo haciendo una negación con
la cabeza. –Dime entonces la ultima vez que tuviste un orgasmo...porque los
has tenido cierto??- le pregunte incrédula; ella solo me volvió a mirar y
esta vez agachando la cabeza volvió a negar al mismo tiempo que me contaba que
las relaciones sexuales con Samuel siempre fueron muy bruscas y sin preámbulos,
y es que Samuel es un genio como medico, pero es un tipo muy poco agraciado
físicamente, tiene 47 años y pesa arriba de 100 kilos, suda constantemente y
tiene una barba espesa y desalineada; también me comento Carmen que el la tomaba
sin importarle nada lo que ella sentía. Solo en muy contadas ocasiones llego a
sentir algo agradable al momento de ser penetrada, pero nunca alcanzaba algo
parecido a un orgasmo pues su marido se corría en fracción de segundos.
Al estar sujetando su cuerpo y mirar como sus enormes pechos
subían y bajaban al compás de su respiración, con una de mis manos limpie las
lagrimas de su rostro y le retire el rubio cabello del rostro y brindándole una
enorme sonrisa le pregunte –confías en mi?..si es así..yo te voy a ayudar
linda- ella asintió con su cabeza y bajo la mirada, afuera la criada y los
pequeños hijos de mi vecina jugaban en el jardín, aprovechando eso puse la palma
de mi mano sobre uno de los prominentes pechos de Carmen. –Tranquila Carmen,
quiero enseñarte que no eres ninguna "rubia tonta" y que eres capaz de gozar y
disfrutar como toda una mujer- le dije al notar su sobresalto ante mi
movimiento.
Me agrado descubrir que con solo posar mi mano, su pezón
adquirió una increíble dureza que se notaba al tacto a través de su sostén.
Lenta y suavemente comencé a masajear en círculos el gran pecho de Carmen; que
aun no entendía realmente que sucedía pues se mantenía tensa y su rostro estaba
ruborizado y con la mirada perdida. –Dime Carmen, te gusta lo que estas
sintiendo?- le pregunte al oído; no recibí respuesta pero aun así ella no
hacia el intento por retirarme, sintiendo esto puse mi otra mano en acción y
ahora con ambas apretaba y amasaba las formidables tetas de mi vecina a la que
sujetaba desde atrás, ambas sentadas en su cama.
-ahhhh...mmmh!!- gemía suavemente mientras permanecía con
los ojos cerrados y yo arreciaba el movimiento ahora pellizcando ligeramente los
pezones a través de la ropa de Carmen. Solté uno de sus pechos solo para
llevarla a uno de sus blancos y tibios muslos y agradecí secretamente el hecho
de que llevara falda en esa ocasión, pues me facilito el movimiento que realice
hacia su entrepierna.
-N..no espera Ev..elyn- intento replicar al sentir mi
mano sobre su monte de venus, sin embargo me mantuve firme y rápidamente con dos
de mis dedos comencé a frotar sobre su pantaleta el coño de Carmen.
-Te voy a enseñar como es que una mujer se da placer por si
misma, debes de confiar en mi- le susurraba al mismo tiempo que retiraba a
un lado la tela de sus bragas para poder apoderarme de su húmeda conchita.
-ohhh!... ummhh!!- gemía y reaccionaba involuntariamente
moviendo su cuerpo al sentir las deliciosas ondas de placer que le recorrían la
piel al empezar a frotar delicadamente su botoncito. Ella había perdido la
tensión inicial relajándose, situación que aproveche para soltar uno de sus
pechos y voltear su rostro hacia mi y dirigirme a sus carnosos labios para darle
un inesperado beso, donde utilice mi ávida lengua para explorar sus labios y
boca cachondamente.
Nunca había estado así con otra mujer que no fuera mi amiga
Claudia, y todo esto provocaba en mi una excitación que hacia mojar mis
braguitas, como seguramente estaban ya las de Carmen, que estaba siendo
masturbada por su vecina justo sentada en su propia cama. Las caricias que le
daba a Carmen eran mas intensas cada vez, situación que me hizo meter la mano
bajo su blusa y poder liberarla de su sostén y finalmente tomar entre mis manos
esos delicados pezoncitos de señora rica que de seguro debía tener; mientras
tanto su concha estaba totalmente empapada, tanto que me permitía fácilmente
frotar su clítoris y meter un par de dedos en su coñito inundado por sus jugos.
-Frótate las tetas, Carmen.. quítate el sostén y
acaríciate esas grandes tetas que tienes- le murmure al oído; ella tardo un
poco en reaccionar pero recibió ayuda mía al levantarle rápidamente el sostén y
finalmente dejar libres por completo esas enormes y bamboleantes tetazas que
poseía la dulce de mi vecina.
-son enormes linda!...que talla de sostén usas- le
pregunte sin dejar de masturbar su concha...
-38 copa D- me dijo con voz apenas audible, mientras ella
llevaba ambas manos a sus senos y los apretaba y masajeaba tal como le había
enseñado. Uno de sus pequeños estaba cerca de cumplir el año, así que me supuse
que estaba apenas dejando la lactancia y eso mantenía sus senos grandes y duros.
Para ese momento le había sacado ya la blusa con todo y sostén y su falda lucia
totalmente levantada también.
-aughh!!..E..evelyn y..a no p..uedo maass!!..- suplico
entre gemidos, señal inequívoca de que estaba apunto de tener quizás el primer
orgasmo en toda su vida.
-Ok preciosa quiero que te corras pensando en alguien que te
guste mucho..quizás algún vecino??- le dije sintiendo que sus fluidos me
escurrían a través de mi mano manchando la fina y delicada sobrecama de Carmen;
ella no atino a mencionar a nadie, eso me hizo suponer que le apenaba pensar en
Alan y me dio la razón en cuanto a que pensaba que le gustaba mi marido.
-Ya se.. piensa que el que te folla es Alan...te gusta no es
verdad zorra?...piensa en el..imagínate que te folla mi marido!- le indique
a Carmen mientras seguía metiendo los dedos de mi mano en su empapado coño, ella
cerro los ojos y aproveche para apretar con mi mano libre fuertemente y con
ansiedad sus pechos que lucían unos endurecidos y rosados pezones, mientras
gemía como una autentica puta sintiendo lo inminente de una gigantesco orgasmo
aproximarse.
Grítalo preciosa!..quiero oír que mencionas el nombre de Alan
al correrte...dime que te gusta que te folle mi marido!!- le dije al sentir
que Carmen jadeando y gimiendo salvajemente arqueo su espalda al mismo tiempo
que apretó fuertemente sus muslos alrededor de mi mano que le masturbaba.
-Ahhh!!!..siii me gusta... me gusta mucho que me folle tu
marido!!, ohhhgg!!...me gusta que me folle tu marido!!!- grito impulsada por
la explosión de placer contenida, liberada en medio de un gigantesco orgasmo que
le erizo la piel y la hizo temblar en mis brazos, le aprisione nuevamente los
labios tumbándola en la cama y dejándola terminar completamente frotando su
vulva mas lentamente cada vez, y acariciando sus pechos y vientre con mas calma
mientras se relajaba.
-Buena chica- le dije mientras permanecía acariciando su
espalda, ella aun gemía suavemente y se tocaba su delicada conchita, sintiendo
aun la sensación del orgasmo que acababa de tener.
-Ahora ya sabes como complacerte tu misma, pero la lección no
acaba aquí....yo te podría enseñar muchísimas cosas mas- le decía a Carmen
que tímidamente clavaba su mirada al piso mientras volvía a vestirse.
-Me apena m..mucho haber dicho eso de tu e..esposo- me
dijo muy perturbada, sin embargo le hice saber que me halagaba y que no me
molestaba en lo absoluto. –Ahora te voy a enseñar a hacer tus fantasías
realidad pero tendrás que hacer todo lo que yo te diga- le mencione,
mientras la ponía de pie frente a mi y la abrazaba de la cintura. –ahora lo
que tenemos que hacer es ir de compras- le dije sin que tuviera oportunidad
de replicarme; la tome de la mano y la lleve afuera, ella le menciono a la
criada que saldría unos minutos de compras conmigo y que no tardaba en regresar.
Conduje mi auto a un pequeño centro comercial cercano y la
lleve sin decirle nada a una tienda especializada en lencería. –que vamos a
comprar aquí?- me pregunto titubeante.
-Estamos aquí para comprarte una ropa sexy que vaya mas
acorde a tu belleza- apenas le respondí mientras seleccionaba una ropa para
probársela.
-Ven.. vamos a entrar y probarte esta ropa- le dije
mientras nos metimos juntas a un probador; ella se sorprendió un poco al ver la
colección que le había elegido; un sexy sostén transparente de media copa, un
par de tangas de encaje translucido, un baby doll vaporoso y llamativo, un
conjunto de liguero sostén y tanga en color rojo muy revelador, esas eran las
prendas que tenia que vestir una zorrita como mi vecina, pensé.
-Desnúdate y pruébate esa ropa- le ordene mientras me sentaba
en un pequeño taburete y la contemplaba con ojos penetrantes. Ella tímidamente
se despojo de sus ropas por completo y lentamente comenzó a probarse las prendas
que le elegí.
Ahí pude contemplar el festín que se daría Alan; su piel era
tersa y delicada, sin duda uno de los manjares principales que disfrutaría mi
marido eran sus enormes y redondos pechos rematados por unos delicados pezones
color rosa, su cintura en si no era muy breve pero estaba aun bien definida, su
vientre realmente no acusaba sus casi 40 años ni sus 2 embarazos. –Voltéate
para ver tu trasero- le dije sin consideración, cosa que Carmen realizo
lentamente, permitiéndome ver su voluminoso par de nalgas que me provocaban algo
de envidia; sus piernas no tenían aun ninguna señal de estrías y eran atractivas
y torneadas.
Cuando termino de probarse todo le indique se vistiera con la
ropa mas transparente y pequeña y que además de eso se llevaría puesta esa ropa
con otra que había escogido para ella especialmente.
-E..velyn..no crees que eso es demasiado revelador- me
dijo consternada al mirar que le indicaba que se pusiera una minivestido color
azul que tenia un generoso escote al frente como en la espalda que casi dejaba
ver el nacimiento de sus nalgas, además era tan corto que con lo levantado de su
culo, hacia aun correrse mas hacia arriba mostrando de mas las piernas.
–No se aceptan protestas, tu confía en mi y póntelo.. apúrate
porque hay que salir- le dije sin importarme que le avergonzara el sentirse
casi desnuda. Salí del vestidor y la espere afuera, minutos después salió justo
con la ropa que le había indicado, incluyendo un ligero sostén semitransparente
y una diminuta tanga negra.
Ruborizada y con un gesto como suplicándome piedad nos
dirigimos a la caja a pagar, como sabia que el dinero no era problema para ella
le pedí que pagara, así lo hizo y nos dirigimos al auto.
-Te miras hermosa... te vez tan sexy que te voy a comprar un
regalo- le mencione mientras me dirigía a otro sector de la ciudad. Ella se
mostró sumamente nerviosa cuando nos detuvimos en una sex shop, le ordene que
bajara y lo hizo con un sudor perlándole la frente, ambas caminamos y tomándola
de la cintura la introduje al negocio.
Dentro del local, habia varios hombres comprando de todo,
obviamente al entra dos chicas llamamos poderosamente la atención de la
clientela, sobre todo una mujer como Carmen que en su vida se imagino entrar a
un negocio de ese tipo y ser observada lascivamente por tipos que la desnudaban
con la vista y se relamían los labios al contemplar la blancura de su piel y lo
sugestivo de sus formas.
Caminamos lentamente frente a los estantes siendo seguidas
por la mirada de varios tipos que miraban descaradamente a Carmen y el
movimiento de su culo apenas cubierto por el diminuto vestido, ella temerosa y
casi sin respirar me seguía aferrada a mi brazo, finalmente llegamos a donde se
exhibían los consoladores.
-Que cosa me vas a comprar- me pregunto Carmen asustada
mientras abría los ojos como platos al verme seleccionar un enorme falo plástico
con vibrador de 2 velocidades. –Veras linda... para que veas lo buena amiga
que soy... pienso regalarte tu primer consolador- le mencione con la mayor
naturalidad que pude.
-Con este podrás masturbarte como te enseñe tranquilamente
las veces que quieras- le dije sonriendo y entregándole el dildo en
presencia de los libidinosos ojos de los tipos que no dejaban de observar las
formas de hembra madura que Carmen poseía
Caminamos hacia la caja lentamente y pegue el consolador que
le había regalado a mi vecina y nos dispusimos a salir de ahí lo mas rápido
posible.-Has notado como te miraban esos tipos Carmen?- le dije sin
arrancar el auto del estacionamiento. Ella movió la cabeza afirmativamente
apenada por la situación.
- Eso es porque eres una real hembra... te gusta que los
hombres te deseen..verdad?- le pregunte sonriendo, ella permaneció callada
sosteniendo aun el dildo en sus manos. –Ahora enséñame lo que has aprendido
amiga- le dije maliciosamente mientras le conduje su mano y el enorme
consolador hacia su entrepierna. –Aquí???’...pe..pero- protesto
débilmente. No le di tiempo de decir mas, pues nuevamente tome sus labios y
volví a besarla apasionadamente, esos momentos los aproveche para levantar su
minivestido y meter mis dedos entre la tanga que vestía y comprobar con agrado
que mi vecina estaba ya totalmente empapada –si serás zorra, ya estas
completamente mojada otra vez- le dije riendo mientras tome con firmeza el falo
plástico y lo puse en la entrada de su húmeda conchita.
_Aummmhh!!!.-gimió al sentir como su dilatada vulva no
oponía resistencia y se abría paso fácilmente por sus paredes generándole un
delicioso placer genital. Nuestras lenguas se empezaron a encontrar y a masajear
mientras incrementaba la intensidad de la embestida que le daba a mi vecina con
el consolador nuevo. De reojo pude ver que uno de los tipos que estaban en el
sex shop había salido del local y nos había visto a lo lejos en el auto, al ver
que se aproximaba lentamente hacia donde estábamos, solté el miembro postizo y
se lo coloque en la mano a Carmen para que siguiera dándose gusto ella sola,
mientras yo recorría un poco el escote de su pequeño vestido y sacaba fuera de
la copa de su sostén una de sus generosas tetas, aprovechando que mi vecina
tenia cerrados sus ojos y permanecía abierta de piernas metiendo y sacando su
consolador de su coñito, yo frotaba y besaba su pecho liberado mientras le hacia
con mi dedo la señal al tipo que se acerco hasta la misma ventana del auto que
permaneciera en silencio. El entendió aparentemente la señal de complicidad para
que observara sin hacer ruido a mi vecina masturbarse como una loca.
El tipo miraba con lujuria a mi vecina gemir y encajarse una
y otra vez su nuevo juguete en su chorreante conejito rubio sin que esta se
diera cuenta; solo que el movimiento que el sujeto hizo para recargarse en el
cristal para ver mas, alerto a Carmen que casi da un salto del susto y de la
vergüenza de verse descubierta y observaba por un extraño. –Ahh!!..nooooo!!-
grito asustada pero sujetándola fuertemente le impedí que sacara el dildo de su
concha. –Por favor!!- lloriqueo de pena; sin embargo eso no me inmuto y
le sujete la mano para que continuara deleitando al sujeto que miraba a través
del cristal de el auto. –Esto es lo que te gusta verdad??...te gusta que te
deseen?..te gusta que te admiren??..dale gusto al caballero..así!!..continua...-
le dije apretando los dientes por la excitación que me causaba exhibir a mi
vecina Carmen.
Ella sumisamente obedeció mi orden, mientras yo le obligaba a
levantar la vista para que viera a la cara al tipo al que le estaba brindando un
delicioso espectáculo, ella se resistió un poco pero finalmente, débil como era
de carácter, cumplió mis caprichos nuevamente y con la cara totalmente
enrojecida de la vergüenza y algunas lagrimas prosiguió masturbándose frente a
aquel desconocido.
-Míralo como te mira!!..te desea!!..córrete para el...!!!-
le susurraba al oído mientas acompañaba las arremetidas del falo con mis dedos
frotando ansiosamente su clítoris.
-Aummmhh!!!..Siii!!..ohhh!..me vengooo!!! Ahhhh!!- grito
al sentir el nuevo orgasmo que le corrió por las entrañas provocado por la
excitación de ser observaba por un desconocido mientras se masturbaba. El tipo
hacia señales de querer entrar, situación que fue para mi la señal de huir del
lugar, arranque el auto y salí a toda prisa de ahí. Durante el trayecto a casa
le frotaba delicadamente las piernas a Carmen que permanecía quieta y
desconcertada por todo lo que había sido capaz de hacer.
Llegamos a su casa y rápidamente se cambio de ropa, minutos
después salió y me despedí de ella de forma muy natural, dejándola muy
confundida.
Al llegar a casa le conté a Alan todo lo sucedido, y mientras
lo hacia le montaba su dura verga de forma desesperada por tanta excitación
contenida durante el día , pues al igual que a mi me excitaba contárselo que a
el le excitaba escucharlo. Poco tiempo después planeamos mas cosas para seguir
instruyendo a nuestra nueva putita... algo que próximamente les comentare.
Besos.
Evelyn