Entre junio de 1991 a junio de 1992, entré en el ejercito
como reemplazo, a la semana de jurar bandera, me cambiaron de cuartel, me
llevaron a otra compañía donde no conocía a nadie después me pusieron como
oficinista, aún más aislado.
En uno de esos días que me tocaba guardia en fin de semana
siembre estaba totalmente solo en el edificio de oficinas, siempre, me daba una
ducha allí, ya que esos días no había nadie, y esas eran las únicas duchas
decentes de aquel sitio, todas las veces seguía el mismo patrón, preparaba a
ropa, me desnudaba, entraba en las duchas, me masturbaba y después me duchaba,
me vestía y seguía con mi tarea.
Aquellas pajas fueron sufriendo una evolución, al principio
solo eran eso "pajas", más tarde buscaba una excitación extra, casi siempre lo
hacia con la ducha, le daba toda la presión posible, me la ponía entre las
piernas y realizaba movimientos circulares, que abarcaban desde mis huevos hasta
mi ano, estimulando mi esfínter,
más adelante lo hacía metiéndome un dedo en el culo, y así
unos días más y otros menos mis masturbaciones anales fueron en aumento.
El día en cuestión, había cerrado el edificio de oficinas,
dejé el cartel de que estaba haciendo la ronda y me dirigí a las lavabos,
prepare la toalla, la ropa que me pondría después, me desnudé y me metí en una
de las duchas. Comencé con la rutina, tomé el cabo de la ducha abrí los grifos
hasta obtener la presión deseada, y ya nada podía pararme, y digo nada por que
ni lo que me sucedió después lo hizo, me hallaba yo tan feliz desnudo tendido
boca arriba, con una mano me hacia una paja, mientras con un par de dedos de la
otra mantenía un buen ritmo de mete-saca dentro de mi culo, cuando de repente,
se abre la puerta de golpe, y aparece un PM enorme, mirándome y riéndose
mientras sostenía en una mano una porra blanca de madera, y en la otra un enorme
rabo totalmente empalmado.
-¡vaya, si tenemos aquí a un jovencito de la capital
aspirante a puta¡
Esa palabra me erizó la espalda, "PUTA", y se me quedó
grabada en la mente, ¡si, eso quería ser¡, estaba tan excitado, que si esa mole
quería follarme, no iba a ser yo quien se lo impidiera, principalmente por que
lo estaba deseando, pero también por que yo no le iba a negar nada a un tío que
me doblaba el tamaño y el peso. Así que me dispuse a obedecerle en todo lo que
me ordenara.
-¿te gustan las pollas?, no sé si lo preguntó o lo
afirmó.
-¿has cerrado?, pregunté para intentar demostrarle que
era totalmente sumiso y ver si se relajaba, pero solo me respondió asintiendo
con la cabeza. Estaba más tenso él que yo. Me puse a cuatro patas, y le avisé de
que era mi primera vez, claro que eso a él le importó una mierda, se arrodilló
tras de mi, con sus manos separó mis nalgas y me soltó un salivazo a mi ojete,
el corazón me latía a mil, colocó la cabeza de su polla en la entrada de mi
culo, y poco a poco la fue introduciendo; sentía como entraba en mí tan solo con
un pequeño esfuerzo, advertí como se abría mi culo cediendo ante su gordo
glande, y también como volvía a cerrarse algo cuando este entró completamente,
notaba cada vena de su polla, hasta que por fin su barriga chocó contra mi
trasero, se detuvo.
-pues para ser la primera vez, te acabas de tragar por el
culo 19 cm de nabo y ni te has quejado, comencé a explicarle que era por que
había estado metiéndome varios dedos, pero mientras decía esto, el comenzó a
sacármela, hasta que volví a sentir su glande haciendo presión para salir, y
justo ahí, me la clavó de nuevo, no me dio muy fuerte, pero me cogió tan de
sorpresa que me lanzó hacia delante, además me pillo justo terminando de decir
la frase.
- DILATADOOOO, concluí cuando aquel tronco de carne
volvió a alojarse en mi dilatado culo.
- pero, ¿a que esto te gusta más?, ves, así no tienes que
molestarte, ni cansarte, con posturas complicadas, cuando sientas la necesidad
de tener algo dentro me buscas, y cuando sea yo el que necesita meter te
buscaré.
Al mismo tiempo decía esto, coloco sus manos en mis caderas,
y inició un bombeo rítmico, y constante, tenía unas manos enormes, como todo él
en si, y ásperas, y por su forma de hablar y comportarse, me figuré que sería de
algún pueblo de a sierra, quizás agricultor, empecé a imaginar si esa mole era
homosexual, o solo estaba disfrutando enculando a un chico de la capital, en el
cuartel de Córdoba, algunos nos tenían cierto coraje a los sevillanos, y en fin
supuse que este había encontrado la forma de desahogarse.
Como yo estaba discurriendo, mientras disfrutaba con mi
enculada, no me percibí que me había acomodado más, apoyando los codos en el
suelo en vez de las manos, y estaba emitiendo leves jadeos de placer; esto,
pareció encenderlo aún más si cabe.
- Si, creo que vas por el camino correcto para convertirte
en una putita excelente, sigue así y disfrutaremos de tu culo los dos. ¿a que te
gusta. Asentí levemente, y casi al instante sentí y oí un cachete en mi
trasero bastante fuerte, la nalga me ardía, pero eso hizo que seme cerrara algo
el esfínter, y por un momento volví a sentir su polla abriéndome milímetro a
milímetro. – ¡HABLA¡, ¿a que te gusta? ¿te gusta como me follo tu culito de
marica?.
Diciendo esto aumento el ritmo de sus embestidas, cada
pollazo que me daba casi me hacía caer, me sentía tan indefenso, pero tan a
gusto, que me deje llevar por la lujuria.
- ¡SIIII¡ que me gusta tu polla cabrón, vamos, cateto
párteme el culo, ¿no me querías de puta?, pues ya me tienes, anda, dame
otro cachete.
Y ¡!ZAS¡¡, claro, comenzó a alternar embestidas con tortazos,
cinco o seis embestidas y un tortazo, y cada vez que me daba uno me encogía, se
me cerraba el culo y me causaba la mezcla de dolor y placer que me volvía loco.
Me tuvo así cerca de cuarenta minutos, hasta que al final con
una embestida brutal, me dejo completamente tumbado a todo lo largo, y el encima
de mi con su polla dentro de mi comenzó a correrse, y mientras me la sacaba del
culo todavía me dejo gran cantidad de semen entre las nalgas, se levanto, cogió
mi toalla y se limpio la polla, me dijo su nombre, y las instrucciones de cómo
vernos la próxima vez.
Fueron muchos los encuentros que mantuve con el, hasta que
dos meses después se licenció, una semana antes, y mientras me follaba durante
una patrulla, me informó de que "pasaría a ser propiedad" de otro policía
militar el "visa comandante" de su compañía, y así fueron hasta cuatro los que
se me estuvieron tirando durante más o menos un año, según se licenciaba uno, yo
pasaba a pertenecer a otro, y así hasta que me licencié. Era precisamente esa
situación, de no poder elegir, ser menospreciado, un objeto en sus manos lo que
me excitaba y hacia que nunca me negase a nada.
Debo decir que jamás me he sentido atraído por otro hombre,
que no seria capaz de besar a un hombre, que siempre que he follado a sido con
una mujer, que me encantan ellas, pero que disfruté horrores de ese año, quizás
por que solo fue sexo puro y duro, por que ellos solo buscaban desahogarse y yo
les importaba una mierda.
d_aggi_72@hotmail.com